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jueves, 31 de enero de 2013

MÉXICO: POLÍTICA DE ESTADO PARA ENFRENTAR CAMBIO CLIMÁTICO


Enrique Pena Nieto


CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 29, 2013.-En Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto convocó a los representes de los gobiernos federal, estatal y municipal, a los otros poderes Legislativo y Judicial, a la sociedad civil organizada, a la academia y al sector privado a integrar el Sistema Nacional de Cambio Climático.

"Hagamos de la atención a un problema que es del mundo entero, un compromiso de todos los mexicanos. La misión de este sistema es definir una agenda consensuada y crear los lineamientos de una política de Estado para enfrentar el cambio climático con mayor oportunidad y mayor eficacia", dijo. 

Afirmó que su gobierno está decidido a impulsar un crecimiento verde incluyente, de amplio beneficio social, sostenido y ambientalmente equilibrado.

Esto implicará que las políticas contra el cambio climático serán más audaces para reducir lasemisiones de gases de efecto invernadero y proteger los recursos naturales. 

Para lograr estos propósitos, instaló la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático.

La conforman 13 secretarías del gobierno federal que alinearán y coordinarán sus programas a fin de reducir, cada una en su ámbito de acción, las emisiones de gases contaminantes. 

Fortalecerán también la infraestructura para prevenir desastres naturales.

Las dependencias cuentan con un presupuesto etiquetado de 34 mil 500 millones de pesospara atender acciones que favorezcan el cuidado del medio ambiente.

"A partir de hoy la atención al cambio climático es desafío compartido, no sólo en la retórica, no sólo en las buenas intenciones, sino en tareas específicas encomendadas de manera señalada y particular a 13 secretarias del gobierno de la República", indicó.

La idea, expresó el presidente Peña Nieto, es que México refuerce su liderazgo ambiental en el mundo con programas contra el cambio climático que no están peleados con la competitividad y el crecimiento económico.

Programas que buscan prevenir en lugar de lamentar.

Recordó que los efectos del cambio climático ya están presentes en México y en el resto del mundo con sequías, incendios forestales, inundaciones, frentes fríos extremos que no sólo limitan la actividad económica, sino que agudizan la pobreza y las carencias de los más desprotegidos.

El premio Nobel de Química, Mario Molina, señaló que con un costo moderado se puede resolver el problema del cambio climático sin afectar el crecimiento económico.

"Eso de preguntar qué va primero, medio ambiente o desarrollo económico, yo creo que es un error, está ya muy claro que no podemos tener el desarrollo económico que nos proponemos si no tomamos las medidas necesarias de protección a nuestro medio ambiente", afirmó Molina.

El secretario del Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, será el encargado de coordinar el Sistema Nacional de Cambio Climático.


FUENTE: Noticieros  Televisa, 29/ 01/ 2013

EE.UU. HABLA DE CAMBIO CLIMÁTICO CON BOGOTÁ


El embajador de Estados Unidos en Colombia, Peter McKinley, con el Ministro de Defensa de ese país, Juan Carlos Pinzón.



El embajador de Estados Unidos en Colombia, Peter Mckinley, dijo que se propone adelantar una agenda bilateral con el gobierno de Bogotá, la capital del país con ocho millones de habitantes.

"Hablamos de la posibilidad de futuros encuentros entre funcionarios de Bogotá y de los Estados Unidos dentro del esquema de los programas que nosotros manejamos. La agenda del cambio climático es importante ya que es un tema universal de todos los que habitamos las urbes del mundo, por ello debemos aprender uno del otro", dijo Mckinley.

El embajador resaltó su interés por la vida en la capital de la República.

"Al vivir en esta ciudad tenemos mucho interés en los temas que en Bogotá se manejan,
aquí hay muchos ciudadanos norteamericanos, tenemos nuestra sede y por ello hay una relación directa en los procesos que se adelantan en la ciudad".

Adicionalmente el representante diplomático de EE.UU., manifestó su optimismo por los diálogos de paz que adelanta el Gobierno con las FARC.

FUENTE:  Voz de América,  29/ 01/ 2013

miércoles, 30 de enero de 2013

CAPTAR AGUAS PLUVIALES, MEDIDA PARA MITIGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO


Oaxaca, México.- Carlos Plascencia, secretario técnico del Foro Oaxaqueño del Agua dijo que las obras realizadas por el Gobierno Municipal en 2 microcuencas del Ejido Guadalupe Victoria coadyuvarán a lograr un municipio ambientalmente sustentable

El proyecto de captación de agua pluvial en 2 microcuencas que desarrolló el Gobierno Municipal de Oaxaca de Juárez en el Ejido Guadalupe Victoria, no solo permitirá utilizar el agua para fines agrícolas, sino que abona a la captura de carbono y alimenta con aire y agua limpia los Valles Centrales, declaró Carlos Plascencia, secretario técnico del Foro Oaxaqueño del Agua.
El ambientalista señaló que las y los integrantes del Foro Oaxaqueño del Agua, grupo enfocado a proteger y restaurar los procesos naturales de los que depende el agua en los Valles Centrales de Oaxaca, avalaron la construcción de estas obras de retención de agua, ya que permiten que se filtre al subsuelo y alimenten los mantos freáticos que se localizan en la ciudad.
“Estas obras de infiltración contribuyen a la mitigación del cambio climático producto de la deforestación; ya que generan un microclima para la ciudad y con la captura de carbono, la humedad se concentra y eso a su vez produce que haya más plantas, contribuyendo así a la mitigación de la erosión”, dijo.
Carlos Plascencia también señaló que, debido a que los seres humanos sacan más agua a través de los pozos que la que se almacena, es necesario hacer actividades de reforestación en zonas como esta, para que se pueda filtrar el agua y ponerla disposición de la población.
“Si no abusáramos de la naturaleza y no le quitáramos más de lo que podemos devolverle, podríamos contribuir a la sustentabilidad de la ciudad, por ello es importante que no se permita la construcción de viviendas en el Ejido Guadalupe Victoria y se generen alternativas que den la posibilidad de que el agua se vuelva productiva, y así se brinden formas de vida a la sociedad”.
Explicó que algunas alternativas podrían ser los viveros, invernaderos y criaderos de peces para conformar un cinturón verde que frene el avance de la ciudad y al mismo tiempo se cuide el agua y exista una regulación climática.
Señaló que con las obras de captación de agua pluvial existe un equilibro entre la ciudad y la cordillera, ya que con las actividades de las y los campesinos benefician a la población de la ciudad.
“Debería haber una compensación por parte de las y los habitantes que viven en la ciudad, por la labor que hacen las y los campesinos, la cual se puede lograr con el pago oportuno del sistema de cuotas por el servicio de agua potable, con la clara idea de que no es una mercancía sino para que los servicios puedan funcionar de mejor manera”.
Carlos Plascencia agregó que para formular y ejecutar más acciones en beneficio de la población y conservación del medio ambiente es importante la coordinación entre la sociedad y el Gobierno.
Trabajo conjunto de sociedad civil y Gobierno
Estas obras fueron posibles mediante la coordinación del Gobierno Municipal que encabeza Luis Ugartechea begué, los ejidatarios y la Fundación Alfredo Harp Helú, que participó con la elaboración de los estudios y gestión de los permisos ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Las obras de capatación de agua pluvial están estructuradas por un área de almacenamiento de agua arriba de la cordillera y abajo, tienen dos cortinas de gaviones, cuya finalidad es retener todo el azolve para que las cortinas de almacenamiento de la parte de arriba tengan más vida útil.
El objeto es que el agua se retenga y después de cada temporada de lluvias corresponde a la comunidad darle mantenimiento para que estén listas para el siguiente periodo.
Por las microcuencas denominadas El Fión y Panteón del Ejido Guadalupe Victoria cada año correrán más de 6 millones de metros cúbicos de agua limpia, el equivalente a 200 mil pipas, en estas obras de captación de agua pluvial, el Gobierno de Oaxaca de Juárez invirtió 2,061,164.00 pesos
FUENTE:  Publicado por @Shinji_Harper el Lunes, 28 enero 2013

FIRMAN ACUERDO PARA EDUCAR A LA POBLACIÓN SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO





SANTO DOMINGO, Rep. Dominicana.- La fundación Sur Futuro y el Consejo Nacional para el Cambio Climático y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL),  firmaron un acuerdo de cooperación para educar y formar a la población sobre el cambio climático y sus consecuencias.

La firma del convenio interinstitucional fue  hecha por el vicepresidente ejecutivo del CNCCMDL, Omar Ramírez Tejada y la presidente de Sur Futuro, Melba Segura de Grullón, en la sede de ésta.
Estas instituciones convinieron promover la cultura de responsabilidad social gubernamental y no gubernamental, así como la inversión socio-ambiental de las empresas, especialmente en el ámbito de las tecnologías limpias y ambientalmente sostenibles como estrategia de mitigación y adaptación al cambio climático.

Asimismo, Sur Futuro se comprometió con el CNCCMDL en apoyar la implementación de la estrategia nacional para fortalecer los recursos humanos y las habilidades para avanzar hacia un desarrollo verde, con bajas emisiones y resiliencia climática de la República Dominicana.
Segura de Grullón llamó a la población a tomar conciencia de que se está frente a una amenaza sin precedentes como es el cambio climático.

En ese sentido expresó que tomando en cuenta las consecuencias del cambio climático, la fundación ha trabajado con intervenciones socio ambientales a nivel comunitario con programas de educación y sensibilización sobre el cambio climático.

“Dentro de nuestro compromiso en la lucha contra el cambio climático hemos estado impulsando la reforestación y el uso adecuado de los recursos naturales en las cuencas altas de la Presa de Sabana Yegua , el fomento de las energías renovables, en especial la energía solar y las micro centrales hidroeléctricas para promover el desarrollo sostenible bajo en emisiones”, apuntó.
Sobre la energía solar, señaló que la fundación está ejecutando el proyecto Sur Solar con una subvención de la Unión Europea de 1.3 millones de euros.

Dijo que con ese proyecto se busca promover la instalación de sistemas solares en viviendas, escuelas y pequeños negocios de la región Sur y se introducirá equipos de cocción eficientes para las viviendas rurales para favorecer la mitigación y adaptación al cambio climático

FUENTE:  EL NUEVO DIARIO, República Dominicana, 30/ 01/ 2013
Autor: LAZARO MEDINA

martes, 29 de enero de 2013

REPÚBLICA DOMINICANA: INSTITUCIONES ACUERDAN REDUCIR EMISIONES Y EDUCAR EN CAMBIO CLIMÁTICO





SANTO DOMINGO.- El Consejo Nacional para el Cambio Climático y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL) y la Fundación Sur Futuro convinieron trabajar de manera conjunta en la tarea de educar y formar a sectores de la población en el tema de cambio climático. 

El acuerdo de cooperación fue rubricado este lunes, 28 de enero, Día Internacional por la Reducción de las Emisiones de CO2. Por el CNCCMDL lo firmó su vicepresidente ejecutivo, Omar Ramírez Tejada, mientras que Sur Futuro estuvo representada por su presidenta, Melba Segura de Grullón. 
Ambas entidades acordaron promover de manera conjunta el contenido de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de forma general, y particularmente lo concerniente al Artículo 6 de la Convención sobre Educación, Formación y Sensibilización del Público a nivel nacional e internacional. Cabe destacar que la Fundación Sur Futuro ha sido la única entidad no gubernamental dominicana admitida como organización observadora ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. 

Además, convinieron  promover la cultura de responsabilidad social gubernamental y no gubernamental, así como la inversión socio-ambiental de las empresas, especialmente en el ámbito de las tecnologías limpias y ambientalmente sostenibles como estrategia de mitigación y adaptación al cambio climático. 
En el documento firmado Sur Futuro se compromete a apoyar al CNCCMDL en la implementación de la Estrategia Nacional para Fortalecer los Recursos Humanos y las Habilidades para Avanzar hacia un Desarrollo Verde, con Bajas Emisiones y Resiliencia Climática de la República Dominicana, resultado del Proyecto UN CC:Learn, para enseñar el tema de cambio climático en las instituciones educativas nacionales. 

En tanto, el CNCCMDL apoyará las capacidades de la Fundación Sur Futuro en aspectos como el Protocolo de Kioto, el Mecanismo de Desarrollo Limpio, créditos de carbono, programa de actividades,  acciones de adaptación y temas generales sobre el cambio climático.  
También  se compromete a desarrollar cursos y metodologías de capacitación dirigidos a la formación de técnicos y comunitarios de las organizaciones de base en el área de influencia de Sur Futuro, tanto en el marco de la capacitación y la difusión en la adopción de prácticas ambientalmente sostenibles a partir de tecnologías limpias, ahorro y eficiencia energética. 

Otros compromisos asumidos por el CNCCMDL son colaborar con Sur Futuro en el desarrollo de los programas y actividades que le corresponda implementar a la dentro de los proyectos de MDL planificados por la Fundación, y efectuar estudios para la selección, desarrollo e introducción de equipos eficientes de cocción que garanticen una mejor calidad de vida y mejor calidad del aire. 

El acuerdo de cooperación rubricado este 28 de enero tendrá una duración de tres años, y se constituye en la continuidad del convenio firmado por ambas entidades en abril de 2009, que concluyó con resultados altamente satisfactorios para ambas partes.


   FUENTE:  El nuevo diario,  29 de Enero, 2013 Santo Domingo, República Dominicana

DURANGO: EL CAMBIO CLIMÁTICO YA ES EVIDENTE


ENTRE SEQUÍAS, EXCESO DE LLUVIAS O AUSENCIA DE NEVADAS, LOS EFECTOS SE HAN PERCIBIDO POR DOS DÉCADAS.

Los nueve meses sin lluvias en la capital fueron solo un síntoma del cambio climático en Durango, donde por casi dos décadas se han venido manifestando lluvias torrenciales inesperadas, ausencia de nevadas o vientos huracanados atípicos, como prueba del daño que el ecosistema sufrió por causa del ser humano.

Los primeros estragos del cambio climático comenzaron a presentarse a principios de la década de los 90, pues luego de tres años consecutivos con temporadas de lluvias normales, el 15 de septiembre de 1994 cayó un torrencial que aún se mantiene como la lluvia más intensa de la historia en la ciudad de Durango.
Ese día, según los registros históricos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), estuvo lloviendo "a cántaros" por siete horas con una acumulación de 115 milímetros; es decir, una cuarta parte de lo que llueve promedio al año.
Las condiciones se tornaron preocupantes a partir de los años siguientes, cuando se registró una disminución en los días con lluvias de 1995 a 1998. Esta situación se combinó con condiciones extremas nunca antes vistas, concretamente el 4 de abril de 1997, cuando el Valle del Guadiana fue azotado por unos vientos huracanados que alcanzaron rachas de hasta 96 kilómetros por hora.
Ese mismo año, el 12 de diciembre, la capital duranguense quedó envuelta por la onda más gélida de su historia, al registrarse una tempratura mínima que alcanzó los 13 grados centígrados bajo cero, además de una tupida nevada que duró prácticamente todo el día.
Los efectos del cambio climático en Durango también pueden ser perceptibles, precisamente, con la caída de nieve. Florencio Rodríguez Loera, responsable del Servicio Meteorológico Local, explicó que históricamente en la capital duranguense se registraban nevadas cada dos o tres años y, actualmente, la última precipitación de este tipo se remonta a hace casi 11 años.
Los efectos más recientes del cambio climático son casi igual de agresivos. El año 2008 fue de lluvias intensas, al grado de que se reportaron desbordamientos de ríos, deslaves de cerros, poblados incomunicados y cientos de damnificados; sin embargo, ese año también conserva el récord histórico de la temperatura más alta en la ciudad de Durango, debido a que el mercurio alcanzó los 40 grados centígrados.
En contraste, a partir del 2010 se registró la sequía más severa. Entre septiembre de ese año y junio del 2011 se tuvieron apenas ocho milímetros de lluvias, situación que aún hoy en día tiene a las tres principales presas del municipio de Durango apenas por arriba de la mitad de su capacidad de almacenamiento.
Esto ocasionó también que la ciudad de Durango fuera considerada como la capital más seca de todo el país.
Situación críticaEl 2012 representó una recuperación climática en cuanto al volumen de lluvias, pero se quedaron por debajo de los niveles promedio; incluso la actual temporada invernal es un reflejo más de las alteraciones del ecosistema, pues a pesar de que se han registrado nevadas en algunos puntos de la región serrana, estas precipitaciones no han sido en los niveles de años anteriores.
Entre los aspectos que son considerados por el Meteorológico Local, se encuentra el desfase de los frentes fríos que se tenían pronosticados para esta temporada invernal. Florencio Rodríguez detalló que inicialmente se tenía programado que para estas fechas ya hubieran cruzado 28 frentes por Durango, pero apenas se sienten los efectos del número 23.
Al hacer referencia a los pronósticos, el meteorólogo enfatizó que las bajas temperaturas seguirán por lo menos hasta mediados de febrero; además de que a partir del próximo mes y hasta mayo las precipitaciones serán prácticamente nulas.
Resumen anualEl 2012 comnenzó con un intenso frío, tal como en este año, luego de que tres de los siete días de la segunda semana de enero tuvieron temperaturas por debajo de los cero grados centígrados.
El extremo se presentó el 12 de febrero, cuando el mercurio descendió hasta los cuatro grados bajo cero, pero también ese día se presentó la mayor variación térmica del año debido a que la temperatura máxima se fue hasta los 27.4 grados centígrados positivos; es decir, más de 31 grados centígrados de diferencia el mismo día.
El día más caluroso del 2012 fue el segundo martes de mayo, cuando la temperatura máxima fue de 39 grados centígrados; el día 26 de ese mismo mes se registró una lluvia de poco más de 16 milímetros, cantidad que se contabilizó dentro del rango raquítico de precipitaciones que formaron parte de la sequía.
Conforme transcurrió el segundo semestre del año también se normalizaron las lluvias. Tan solo durante el ms de julio se contabilizaron 20 días con precipitaciones y fue el día 26 cuando se registró la más intensa, con una acumulación de casi 22 milímetros. De hecho, durante todo ese mes cayeron 107 milímetros de agua por lluvia.
En un corte final, se pudo conocer que la precipitación acumulada del año pasado fue de apenas 296.15 milímetros; contra los 529 milímetros que se consideran como promedio anual.
El 27 de noviembre fue el último día en que se registraron lluvias en el 2012.


FUENTE: dedurango.com.mex , 28/ 01/ 2013


RECOMIENDAN EN VIETNAM NUEVO ACERCAMIENTO AL CAMBIO CLIMÁTICO


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Hanoi, 28 ene (PL) Científicos vietnamitas recomendaron un nuevo acercamiento a la adaptación al cambio climático que se concentre en el flujo de aguas del río Mekong y tome en cuenta la situación específica en distintas áreas de su país.
Reunidos en Ciudad Ho Chi Minh en una conferencia convocada por el ministerio de ambiente y recursos naturales, pidieron a este organismo que revise la estrategia trazada al respecto para próximas décadas.

Duong Va Ni, un reconocido especialista de la universidad de Can Tho, en el sur de Vietnam, expuso que los riesgos del cambio climático incluyen la elevación del nivel del mar. afectaciones en el alto Mekong, y la necesidad de garantizar reservas de agua fresca.

En su opinión experta los volúmenes de líquido han cambiado dramáticamente en los últimos años debido al fenómeno climatológico en cuestión, pero también a modificaciones introducidas en la cuenca superior del río, que pueden conducir a una escasez de agua de gran envergadura a la vuelta de dos décadas.

Por su parte, Le Huy Ba, ex profesor de la universidad industrial de Ciudad Ho Chi Minh, observó que el reporte presentado por el ministerio del ramo, separa, a su juicio incorrectamente, el cambio climático del entorno, e insiste más en la prevención que en la adaptación.

Vislumbra como principal riesgo futuro la diseminación de enfermedades debido a subidas de temperaturas y otras alternaciones ambientales, y habrá más mosquitos a causa del incremento de inundaciones.

Junto a otros científicos reunidos urgió a las autoridades de los países asentados en el alto Mekong a trabajar estrechamente con Vietnam y otros vecinos en el intercambio de informaciones sobre niveles de flujos y otros datos específicos.

Para funcionarios del Comité de acción para el desarrollo de la región occidental del suroeste de Vietnam resulta indispensable monitorear la contaminación en la parte alta de la vital arteria fluvial, que afecta directamente las corrientes subterráneas en el delta.

El Ministerio someterá propuestas al próximo congreso del Partido Comunista para que adopte una resolución sobre el cambio climático.


FUENTE:  Prensa Latina, 28/ 01/ 2013 

viernes, 25 de enero de 2013

UN EXPERTO EN CAMBIO CLIMÁTICO PREDICE MÁS CONTINUIDAD DE CICLONES


Un experto en cambio climático predice más ciclones

Raje Gowda es un científico de la Universidad de Ciencias Agrícolas de India y asesor ambiental para el Banco Mundial, todo un especialista en cambio climático que desde hace años estudia el comportamiento del calentamiento global en relación al aumento de la temperatura de la tierra y del mar. Según sus observaciones, la lluvia fuera de temporada y el clima impredecible en general son consecuencia del mismo.

Según su análisis, al subir el mercurio, la presión desciende y se desarrolla un gradiente de presión entre el océano y la masa de tierra, con el resultado de un significativo aumento de ciclones en todo el mundo.

En una entrevista concedida al The Thimes of India, el experto afirma que sería lógico que hubiera más ciclones de todo tipo, siempre a partir de su análisis. Sus palabras son muy explicativas al respecto:
La temperatura de la tierra y el mar están en constante aumento en todo el mundo. Esto está provocando que baje el cociente presión. Como resultado, se desarrolla un gradiente de presión entre el mar (masas de agua) y el continente (la superficie de la tierra), con el resultado de la creación de vientos arremolinados (ciclones) que se generan en el océano. Estos vientos son los que avanzan más tarde hacia la tierra en forma de ciclones.
Igualmente, Gowda señala la temporada de octubre a enero en el hemisferio norte como más proclive a estos fenómenos, siendo más visible en el paso del invierno al verano.
En términos generales, recuerda que el cambio climático está trastocando los patrones climáticos, y algunas zonas pierden precipitaciones y otras las ganas, con unos resultados en la mayor parte de las ocasiones realmente desastrosos.
Como solución, lógicamente, además de la prevención, Gowda señala que hay que intentar mitigar los efectos, sobre todo en la agricultura. “Existe una necesidad inminente de ajustar el patrón de cultivo, es decir, de ampliar los cultivos de bajo requerimiento de agua y de cosechas rápidas”, concluye.

FUENTE:  6 noviembre 2012 · Ana Isan · Calentamiento global · Cambio Climático


LA CASA BLANCA DEFIENDE SU BALANCE FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO




La Casa Blanca defendió este martes su balance en materia de lucha contra el cambio climático y aseguró que este tema seguirá siendo una prioridad; al día siguiente de la aparición estelar del tema ecológico en el segundo discurso de la investidura del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

"El presidente dijo claramente desde que asumió sus funciones (en enero de 2009) que enfrentarse al cambio climático y mejorar la seguridad energética constituiría una de sus grandes prioridades y continuará siéndolo durante su segundo mandato", afirmó el portavoz de la presidencia estadounidense, Jay Carney.

Este lunes, frente a un millón de personas reunidas en el corazón de Washington para verle prestar juramento, Obama declaró que "actuaremos frente a la amenaza del cambio climático, teniendo en cuenta que no hacerlo constituiría una traición para nuestros hijos y para las generaciones futuras".

El cambio climático hizo así su gran retorno a los discursos presidenciales, después de una campaña electoral de 2012 en la que el tema había sido apenas tratado.
Poco después de su llegada al poder en 2009, Obama propuso un ambicioso proyecto de ley con el objetivo de reducir sensiblemente las emisiones de gas carbono CO2 de Estados Unidos, pero tuvo que hacer frente a la hostilidad de una gran parte del Congreso, pese a que, por entonces, sus aliados demócratas poseían la mayoría absoluta.

Carney refutó la idea de que el balance de Obama en la materia sea pobre.
"Tomó medidas históricas contra el cambio climático (...) estableciendo normas (de consumo) sin precedentes para los coches y los camiones que reducirán enormemente las emisiones además de hacer ahorrar millones de dólares a los consumidores", aseguró.
Esto "ha hecho más por reducir las emisiones de gas carbónicas que cualquier otra medida, desde nuestro punto de vista", añadió Carney.

Durante su segundo mandato, Obama tiene la intención de continuar actuando sobre este asunto, porque "no se trata sólo de una cuestión de clima y medio ambiente, sino también de seguridad nacional", repitió el portavoz, evocando el objetivo de independencia energética de Estados Unidos.

FUENTE:  terra,  22/ 01/ 2013

LA HIPOCRESÍA DE LAS GOBIERNOS AGRAVARÁ EL CAMBIO CLIMÁTICO




Greenpeace reveló las consecuencias de 14 proyectos en diferentes partes del mundo que, de realizarse, aumentarán las emisiones de gases de efecto invernadero a tal punto que será imposible detener las consecuencias del aumento de temperatura en el planeta.

El informe denominado El Punto de No Retorno se dio a conocer en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza que como cada año reúne a representantes políticos y empresarios de todo el mundo que discuten temas financieros de trascendencia internacional.

El reporte identifica que los 14 grandes proyectos de carbón, petróleo y gas incrementarían 6.34 gigatonnes las emisiones globales de bióxido de carbono (C02), por año, al 2020. Esto es, 20 por ciento más de lo que se genera ahora y más de la emisión anual de Estados Unidos.
Entre los proyectos enlistados en el informe están: la extracción de carbón en Australia, China, EE.UU e Indonesia; la perforación y extracción de petróleo en las arenas bituminosas de Canadá, en el Ártico, en el Golfo de México y en las aguas profundas de Brasil, así como los nuevos proyectos de gas shale en el Mar Caspio y en los EE.UU.

“Uno de los proyectos más preocupantes para nuestro país es la extracción de petróleo en el Golfo de México, justo este año, cuando se planea una reforma energética, el gobierno mexicano debe impulsar que ésta tenga un enfoque orientado hacia la lucha contra el cambio climático e incluya la participación ambiciosa de energías renovables. Es tal la magnitud del problema, que alrededor del 68 por ciento de los mexicanos se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, mientras que el estudio “Economía del Cambio Climático en México”, señala que en caso de no adoptar políticas para mitigar esta grave problemática ambiental, se generarán pérdidas de hasta el 6.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, en el presente siglo”, señaló Beatriz Olivera, coordinadora de la campaña de Clima y energía de Greenpeace México

Por su parte, Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace Internacional dijo que “estos nuevos mega proyectos de cambio climático son el resultado directo de la hipocresía que ha demostrado un puñado de gobiernos. Estos gobiernos dicen que quieren prevenir el cambio climático catastrófico, pero siguen aprobando y promoviendo vergonzosamente grandes proyectos de combustibles fósiles que resultarán en caos climático y destrucción”.

FUENTE:  Greenpeace México, 22/ 01/ 2013

EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA PROVOCAR EL CIERRE DE LAS ESTACIONES DE ESQUÍ DE LOS PIRINEOS


Uno de los mayores desafíos al estudiar el efecto del cambio climático es establecer la relación entre los impactos físicos y los cambios medioambientales, por un lado, y entre estos y las implicaciones humanas, por el otro.

Una investigación internacional, en la que participa la Universidad Politécnica de Cataluña, ha estudiado el caso particular de Andorra y ha demostrado que, previsiblemente, el aumento de temperaturas como consecuencia del cambio climático supondrá una menor duración de la temporada de esquí en las estaciones del principado.

Asimismo, se prevé, dependiendo el escenario de cambio climático previsto, una caída en los ingresos y la menor capacidad de adaptación proporcionada por las máquinas de producción de nieve de cultivo.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Climate Research, estima un menor número de esquiadores, particularmente en las estaciones de esquí situadas a menor altitud.

Las regiones de montaña se consideran especialmente vulnerables ante los efectos del cambio climático. “La rápida disminución de los glaciares, los cambios en la cantidad y la frecuencia de las nevadas y las variaciones en los niveles y distribución de la biodiversidad, son ejemplos que demuestran la alta sensibilidad de los ecosistemas montañosos”, explica a SINC Marc Pons, del Laboratorio de Medida y Modelización de la Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña y del Observatorio de la Sostenibilidad de Andorra, coautor del trabajo.

Andorra es un país pequeño en medio de los Pirineos, entre Francia y España, con una población de aproximadamente 80.000 habitantes. Recibe unos 10 millones de turistas cada año, según datos de Andorra Turisme 2010, especialmente en la temporada de invierno. El turismo de nieve es una de sus principales fuentes de ingresos para el desarrollo local.

El estudio ha analizado tres estaciones de esquí del principado, Grand Valira, Pal-Arinsal y Arcalís, y se basa en tres escenarios posibles como consecuencia del cambio climático: la situación actual y dos posibles condiciones futuras.

De estas dos últimas, la primera considera un aumento de 2 ºC en la temperatura media en invierno, mientras la segunda se basa en una subida de 4 ºC.

“Hemos empleado esas cifras de aumento de temperatura basándonos en dos de los escenarios del informe SRES del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC, y que se prevén como plausibles para el Pirineo a finales del siglo XXI”, comenta Pons.

Con esas estimaciones han analizado posibles consecuencias, como la reducción temporal de la temporada de esquí, la consiguiente disminución del número de esquiadores y los gastos de estos al visitar la región.

Importancia de la altitud

En la investigación, la altitud a la que se sitúa el dominio esquiable aparece como “uno de los factores más determinantes en la vulnerabilidad de las estaciones”, comenta Pons. Han valorado la futura cobertura de nieve en cada uno de los complejos turísticos a varias altitudes: a 1.500 metros, a 2.000 y a 2.500.

Pons añade que estudiar distintas altitudes “es importante al analizar la capacidad de las estaciones para compensar la variabilidad climática mediante la producción de nieve de cultivo”. En las últimas décadas “las estaciones han invertido cantidades significativas de dinero en la producción de nieve artificial”, señala.

En el caso de Andorra, en torno al 50% de las áreas de esquí están cubiertas por estos sistemas de producción de nieve.

Además, el investigador explica que existe “una gran variabilidad dentro de una misma región, lo que nos lleva a hablar de dos grupos de estaciones: unas más vulnerables y otras más resilientes, como Arcalís”.

En concreto, si la temperatura aumentara 2 ºC en invierno, solo las áreas más bajas de Pal-Arinsal se verían afectadas y la duración de la temporada se reduciría un 30%, por lo que la reducción del número de esquiadores y su inversión en la región sería muy pequeña.

En cambio, de producirse un aumento de 4 ºC, los tres complejos turísticos sufrirían reducciones serias en sus zonas situadas a menor altitud, donde ni siquiera las máquinas de producción de nieve de cultivo podrían ayudar a mantener la temporada de esquí. Sin embargo, las áreas más altas se mantendrían estables durante toda la temporada.

Situación delicada de Pal-Arinsal y privilegiada de Arcalís

La situación más crítica sería la de Pal-Arinsal, que no podría seguir funcionando, ni siquiera con máquinas de producción de nieve, mientras Grand-Valira y Arcalís sí continuarían adelante, aunque con un periodo de esquí más corto.

En este contexto, se registrarían un 15% menos de visitantes, con unas pérdidas estimadas de aproximadamente 50 millones de euros por temporada. En este caso, los complejos con mayores cifras de visitantes –Pal-Arinsal y GrandValira– se verían afectados tanto al comienzo como al final de la temporada.

Sin embargo, “más que la cifra propiamente dicha lo realmente importante es la capacidad de poder relacionar los cambios físicos”, comenta Pons.

El investigador apunta a que pese a la importancia de la altitud, “existen otros factores determinantes, como la orografía y la orientación, que tienen una fuerte influencia y por lo tanto tienen que ser tenidos en consideración en futuros estudios”.

Con este tipo de estudios las administración públicas pueden conocer con mayor profundidad y detalle qué zonas o estaciones se presentan más vulnerables a los efectos del cambio climático, cuál puede ser la horquilla de posibles impactos y qué medidas de adaptación son las más adecuadas para cada caso concreto.

FUENTE:  ecoticias.com, 22/ 01/ 2013

FRENAR CAMBIO CLIMÁTICO COSTARÁ US$ 700.000 MILLONES MÁS AL AÑO





Oslo. El mundo debería destinar US$700.000 millones más al año para reducir su adicción a los combustibles fósiles, a los que se culpa del empeoramiento de las inundaciones, las olas de calor y el aumento del nivel del mar, mostró este lunes un estudio publicado en el Foro Económico Mundial (FEM).

Mientras gobiernos y dirigentes empresariales se preparan para el encuentro que tendrá lugar a partir del miércoles en la localidad suiza de Davos, los países están divididos sobre quién debería pagar por reducir la emisión de gases de efecto invernadero culpadas de una serie de fenómenos meteorológicos extremos.

La recesión en las economías occidentales desde el estallido de la crisis financiera mundial redujo el crecimiento de las emisiones de dióxido de carbono pero también ha dejado a los gobiernos con menos fondos para las tecnologías ecológicas.

La Alianza de Acción para el Crecimiento Verde, que recopiló el estudio en nombre del FEM, dijo que el gasto añadido es necesario para promocionar otras formas de generación eléctrica y una mayor eficacia en sectores como la construcción, la industria y el transporte.

Los US$700.000 millones, una parte de los cuales promocionarían energías limpias como la eólica, la solar o la hidroeléctrica, se sumarían a los alrededor de cinco billones que se espera que se gasten cada año en infraestructuras si la economía se mantiene hasta 2020.

"Establecer una economía mundial apta para el siglo XXI es nuestro mayor reto", escribió en el informe el ex presidente mexicano Felipe Calderón, presidente de la Alianza.

La Alianza es un grupo público y privado relacionado con el FEM que fue lanzado en la reunión del G-20 que se celebró el año pasado en México.

El estudio dijo que un aumento anual de US$36.000 millones en el gasto público para frenar el calentamiento climático -menos de los 50.000 millones que se cree que ha costado en daños la supertormenta Sandy en Estados Unidos en octubre- podría impulsar una inversión privada mucho mayor.

Este aumento de US$36.000 millones llevaría el total a US$126.000 millones al año, frente a los US$90.000 millones actuales y podría fomentar US$570.000 millones en gasto de inversores privados si fuera gestionado adecuadamente.

Se espera que la población mundial pase de 7.000 a 9.000 millones en 2050, destacó el informe.

"Hacer más ecológica la economía es el único modo de acoger a 9.000 millones de personas en 2050", dijo Thomas Kerr, director de Iniciativas por el Cambio Climático en el FEM.

El reporte señaló algunas señales esperanzadoras: la inversión global en energía renovable en el 2011 subió a un nuevo récord de US$257.000 millones, desde un 17% en el 2010.

Pero las negociaciones de la ONU por el clima, llevadas a cabo en Qatar en diciembre, terminaron con poco progreso en un marco global para recortes de emisiones.

FUENTE: América economía , Reuters,  21/ 01 / 2013

jueves, 24 de enero de 2013

MÉXICO INNOVA CON CULTIVOS RESISTENTES AL CAMBIO CLIMÁTICO



Los cultuvos de orégano tendrán un buen desarrollo
de raíces y libres de patógenos. (Foto: Archivo
El Universal).


El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) puso a disposición de productores una nueva tecnología en la producción de orégano con resistencia a los fenómenos climáticos, destacó la Sagarpa.

Con ello es posible producir plantas de alta calidad, con un buen desarrollo de raíces y libres de patógenos, lo cual representa una ventaja respecto a las siembras en campo, añadió.

Los científicos del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Relación Agua, Suelo, Planta, Atmósfera (CENID-RASPA) desarrollaron plántulas para trasplante, lo que permite incrementar la producción de la especia, que en complemento con otros cultivos.

También coadyuva a la reducción de afectaciones por el cambio climático y ofrece una mayor uniformidad en el cultivo, para darle un valor agregado, y ayudará a la preservación de las zonas donde se siembra orégano, ya que es un recurso forestal en las regiones áridas.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) indicó que con ello, el Inifap contribuye al potencial económico de esa especie aromática, que tiene una importante demanda internacional debido a sus usos en las industrias farmacéutica y cosmética.

Al respecto, el titular de la dependencia, Enrique Martínez y Martínez, resaltó que investigaciones de esa índole son ejemplo de la modernidad y productividad que el gobierno federal pretende impulsar en cada región del país.

Asimismo, permiten hacer frente a desafíos y retos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la sanidad e inocuidad de los productos, pues la educación, la investigación, la innovación y el desarrollo de capacidades son factores determinantes para el crecimiento del sector, añadió.

El orégano es un cultivo con un precio promedio de 170 dólares el kilo, dependiendo de la calidad que tenga, la cual se mide por concentración de carvacrol y timol (aceite que se extrae de la especia).

El primero es el componente de mayor valor y existe variación en sus porcentajes, debido a los diferentes tipos de suelo y las condiciones climatológicas en las que se cultiva.

Esta especia crece en zonas áridas del país y actualmente se estudian y prueban sus propiedades como conservador de alimentos, anticancerígeno, plaguicida y antimicrobiano.

México ocupa el segundo lugar de producción de orégano seco, con unas cuatro mil toneladas anuales que se producen en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas.

FUENTE: eluniversal.mx ,  23/ 017 / 2013

TLACOTAPLAN SERÁ UNA NUEVA " VENECIA" POR EFECTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO


Canal de hermoso colorido en Venecia con góndolas aparcados cerca de la arquitectura tradicional, Italia Foto de archivo - 12734262


Xalapa, Veracruz.- Las costas veracruzanas, sobre todo las de la parte sur de la Entidad, son vulnerables a inundaciones y tienden a perderse por el aumento del nivel del mar, expresó el investigador del Instituto Nacional de Ecología y miembro de la Academia de Ciencias de México, Alejandro Yáñez Aracibia.

Luego de la presentación del "Foro sobre costas y cambio climático en el Golfo de México", a celebrarse del 30 de enero al primero de febrero del presente año en Boca del Río, aseguró que los cambios climáticos siempre han existido, pero ahora estos ciclos se han acortado y acelerado, por lo que se espera que a finales del siglo XXI el mar subirá su nivel en alrededor de un metro.

El investigador sostuvo que el Golfo de México tiene una gran susceptibilidad y el cambio climático es una realidad, pues cada vez hay periodos de lluvia más cortos y con lluvias torrenciales, así como periodos de fríos con temperaturas extremas, al igual que las sequías con periodos prolongados. "Esto hace que el Golfo sea considerado como uno de los sistemas más vulnerables del planeta y los efectos se magnifican considerablemente.

"No hay ninguna duda entre la Academia de Estados Unidos y la Academia de México de que probablemente para finales de siglo tendremos un ascenso del nivel del mar de alrededor de un metro o más", refirió.

Dijo que no se trata de algo menor, por el contrario, es algo sumamente delicado y derivado de ello se deben abordar diversos temas, pues se trata de componentes sociales y legales en políticas públicas que deben ir mudando y acelerándose a la par de ese aceleramiento climático.

Recordó que en este tema de cambio climático hay cuatro componentes esenciales: social, económico, jurídico-normativo y ecológico.

Expresó que las regiones más susceptibles del Golfo de México son todas las zonas urbanas que están en tierras bajas y que están asociadas a humedales, los cuales fueron reconvertidos por cambios de uso de suelo.

En Veracruz, la parte susceptible inicia en el Mezcalapa -al sur de la Entidad- y se extiende a toda la costa de Tabasco y Campeche, región que es considerada "altamente vulnerable".

A esto se suma la costa del Caribe, justo en la laguna de Chetumal en la frontera con Belice, la cual es una zona altamente vulnerable, además de que en la parte norte, la frontera de Texas con Tamaulipas es otra zona de alto riesgo.

El investigador del Inecol expresó que además de las zonas que mencionó están todas las partes bajas y susceptibles de erosión, de perdida de playas y de inundaciones.

Refirió que las zonas veracruzanas de inundación son conocidas por todos: Alvarado y Tlacotalpan, que está destinada a ser la "Venecia veracruzana".

La academia se está enfocando a la ciencia para soluciones y orientada a trabajar con las instituciones públicas -las secretarías de Protección civil, Medio Ambiente, Economía y Desarrollo Social-.

Recientemente se han presentado pérdidas de playas por erosión y por eventos meteorológicos extremos, como vientos y huracanes, recordó.

Teresa Leal Ascencio, integrante del Programa de Cambio Climático de la Universidad Veracruzana, aseguró que el Papaloapan es una zona que va a sufrir mucho, pues ese lugar con un metro arriba de agua -donde quedarán Alvarado y Tlacotalpan- será la futura "Venecia Veracruzana".

LLAMAN A BUSCAR SOLUCIONES A "ISLAS DE CALOR" EN XALAPA; "SON UN GRAVE PROBLEMA"

Es necesario buscar soluciones a las "islas de calor" en que se han convertido algunas ciudades, como es el caso de Xalapa, pues derivado de las grandes extensiones de concreto la sensación de calor es mayor, expresó el coordinador de Investigación en Cambio Climático de la Secretaría de Protección Civil, Saúl Miranda Alonso.

Previo a la presentación del "Foro sobre costas y cambio climático en el Golfo de México", a celebrarse del 30 de enero al primero de febrero del año en curso en la ciudad de Boca del Río, el funcionario estatal refirió que en todo el mundo las islas de calor son un problema grave.

"En Europa con todo el pavimento y todas las estructuras y con veranos cada vez más calientes es un problema grave. En el Mediterráneo, donde siempre han tenido calor, sus ciudades están adaptadas, como Sicilia, donde las calles son estrechas, los edificios altos, entonces al que camina siempre le da la sombra y todos los edificios son blancos, por lo que no tienen mayor problema", refirió.

Miranda Alonso destacó que el inconveniente de las islas de calor lo padecen las ciudades nuevas, las cuales no están preparadas para este fenómeno, se suma al efecto del cambio climático.

Entre las soluciones que mayor eco han encontrado y que actualmente están en boga son las azoteas verdes, aunque en el caso de nuestro país el problema que se tiene es más que nada técnico, por lo que debe ser tecnología que se adapte y hacerla propia.

El combate a las islas de calor está generando diversas soluciones, una son los edificios grandes, las azoteas verdes e incluso hay edificios que ya sacaron las paredes verdes, para aquellos donde les pega el sol en el verano.

Para Veracruz, y específicamente en Xalapa, destacó, apenas se está por poner aislantes térmicos en los techos, `por lo que vamos atrasados con respecto a otras partes del país y del mundo, salvo algunos casos extraordinarios.

"La Secretaría de Medio Ambiente está promoviendo las azoteas verdes y ahora lo que se está promoviendo es poner aislantes en los techos e ir hacia la cultura de los techos verdes", refirió.

El funcionario de la Secretaría de Protección Civil expresó que en nuestro país en el estado de Zacatecas tienen avances importantes en materia de combate a las islas de calor y específicamente es la construcción de techos verdes, pues las afectaciones que ellos sufren son severas y esto los motiva a buscar las soluciones pertinentes.

FUENTE:  José Morales / Diario de Xalapa , 24/ 01/ 2013

martes, 22 de enero de 2013

CAMBIO CLIMÁTICO SERÁ PRIORIDAD PARA EL SEGUNDO MANDATO DE OBAMA

 
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (21/ENE/2013).- Barack Obama dijo el lunes que hará frente al cambio climático en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, una promesa inesperada que pone un tema con fuerte carga política entre sus prioridades domésticas justo a la reforma inmigratoria y el control de armas.

Relacionando cambio climático con devastadores inundaciones e incendios, Obama dijo que el país puede hacer crecer su economía y al mismo tiempo protegerse de los peores efectos de un fenómeno que según científicos está empeorando debido a contaminaciones provocadas por los seres humanos.

"Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que no hacerlo sería traicionar a nuestros niños y a las futuras generaciones", dijo el presidente, dedicando a la cuestión más de un minuto en un discurso que duró aproximadamente 20.

Al referirse al tema en detalle en su segundo discurso inaugural, el presidente demócrata comprometió a la Casa Blanca a tratar de mitigar la emisión de los gases de efecto invernadero, un área en la que tuvo un éxito dispar durante sus cuatro primeros años en el cargo.

Si bien Obama obtuvo el compromiso de la industria automotriz de incrementar los estándares de eficiencia de uso del combustible en los próximos años, un plan más comprensivo para poner un precio a la emisión de gases de efecto invernadero no tuvo éxito en el Congreso.

El cambio climático ha sido una cuestión mayormente latente durante la campaña presidencial del año pasado, y los ambientalistas esperaban que Obama pusiera la cuestión de lleno en su agenda en el segundo mandato.

Obama dijo en su discurso que Estados Unidos debería ser un líder en cuanto a la energía sostenible, y enmarcó el tema como un asunto de seguridad nacional y oportunidad económica.

Los científicos dicen que las emisiones de los automóviles y las plantas energéticas alimentadas con carbón están entre las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono que provocan el recalentamiento del planeta.

El año pasado fue el más caluroso que se haya registrado en Estados Unidos, dijeron este mes los científicos de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica.

Los científicos advirtieron que a ningún evento climático se le puede atribuir el cambio climático, pero la fuerza del huracán Sandy -que devastó partes de Nueva York y Nueva Jersey en octubre- y una abrasadora sequía en el centro oeste del país son considerados presagios.

"Algunos todavía pueden negar el abrumador juico de la ciencia, pero nadie puede evitar el devastador impacto de incendios arrasadores, y sequias traumáticas, y tormentas cada vez más poderosas", dijo Obama.

Los activistas del cambio climático, que dicen que el fenómeno está empeorando y afectará cada vez más la salud de los humanos y los presupuestos, dijeron que estaban esperanzados por las palabras del presidente.

"Mi esperanza se ha renovado", dijo Larry Schwiger, presidente de la Federación Nacional de Visa Silvestre, en un comunicado. "Confrontar el cambio climático no es la causa de un presidente o un partido, sino un imperativo del pueblo estadounidense", agregó.

FUENTE: elinformador.com.mx ,  21/ 01/ 2012

lunes, 21 de enero de 2013

REDUCIR EMISIONES DE CO2, ¿LA SOLUCIÓN FRENTE AL COMPORTAMIENTO SISTÉMICO?


Por: Ferrán P. Vilar  (Mientras Tanto)

 
El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, al que he añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg

Cuando pronuncio conferencias sobre cambio climático siempre comienzo señalando que nos encontramos frente a un tema maldito. Es maldito por las limitaciones físicas, atávicas, psicológicas y culturales que nos impiden, no tanto la comprensión de sus mecanismos, sino la propia percepción del problema (1). Es maldito por la gran cantidad de malentendidos que residen incluso en personas con cierto conocimiento de los orígenes, dinámica y eventuales respuestas a la cuestión.

Es maldito porque las únicas respuestas con alguna verosimilitud de eficacia significan un cambio tan sustancial en el status quo que requerirían, previamente, incluso una reconsideración de los valores fundacionales de nuestra civilización. Finalmente, en un vano intento de autojustificación, me refiero a la maldición del conferenciante. Desde luego una parte de los oyentes escuchará de mí aseveraciones que no quiere oír, pero que debe conocer. Pero otra, la ecologista, puede levantar también, frente a algunas de mis afirmaciones, sus defensas intelectuales. Ambos serán movidos por la emoción antes que por la razón. Al final, mis conclusiones serán (probablemente) apreciadas, pero afirmaciones tan extraordinarias habrían requerido fundamentaciones extraordinarias por lo que, inexorablemente, no tendré bastante con el tiempo que los organizadores me han adjudicado a pesar de mis denodados esfuerzos de síntesis. Confío que la longitud que me han otorgado para este texto y la posibilidad de incluir referencias permita salvar este inconveniente, siquiera de forma parcial.

Me propongo aquí mostrar la incorrección de las siguientes afirmaciones:
1. Es posible estabilizar el clima a las condiciones actuales e incluso revertir la perturbación causada hasta ahora en tiempo útil
2. Para reducir la magnitud de la crisis climática basta con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
3. La reducción del empleo de combustibles fósiles supondría una disminución de la temperatura media de la Tierra

El comportamiento sistémico

Estamos programados culturalmente para suponer linealidad en los fenómenos. A doble causa corresponde doble efecto. A doble unidad de tiempo se producirá una respuesta doble si la perturbación se mantiene constante. Una de las primeras cosas que aprendemos en nuestra infancia es la tabla de multiplicar, paradigma de la proporcionalidad. Sin embargo, tanto los fenómenos de la naturaleza como los sociales, y desde luego la interacción entre ambos, tienen carácter sistémico y, por tanto, evolucionan exponencialmente.

Un sistema contiene, de forma general, lazos de retroalimentación. En ellos, el efecto resultante (respuesta) de una causa (perturbación del sistema) produce a su vez una variación en la intensidad de la propia causa que la produce, de tal forma que el efecto bien resulta atenuado (denominada retroalimentación negativa, porque resta), bien aumentado (retroalimentación positiva, porque suma). Esta sola característica está en el origen de la forma exponencial, o sea no proporcional, de la evolución de la respuesta a la perturbación. Se ha demostrado que somos muy torpes al evaluar las respuestas exponenciales más simples y, en particular, somos especialmente insensibles al exponente (2).
También sabemos que en el sistema climático de la Tierra predominan de forma abrumadora los lazos de retroalimentación positiva, en los que el efecto amplifica la causa[1]. Además, un sistema contiene, de forma general, retardos, lo que significa que puede transcurrir un lapso de tiempo entre la aparición de la perturbación y la manifestación de la respuesta.

En el caso del sistema climático, la perturbación son los gases de efecto invernadero (GEI), notablemente el dióxido de carbono, y la respuesta se suele medir en términos de temperatura media de la Tierra. La figura adjunta muestra la evolución exponencial de esta respuesta: la inclinación es mayor cuanto más cercano en el tiempo es el intervalo considerado (3).
Evolución de la temperatura desde mediados del siglo XIX. Los puntos negros son los valores de temperatura, y las líneas coloreadas son aproximaciones lineales calculadas en tres intervalos distintos que terminan en la actualidad. Se observa como, cuanto más cercano es el intervalo, mayor es su pendiente, lo que está en consonancia con la evolución exponencial. Fuente: IPCC, 2007.
Por su parte, el retardo tiene lugar debido a la presencia de los océanos y de las masas de hielo, cuya elevada inercia térmica ejerce una función de moderación, aunque sólo temporal. Se estima que la temperatura actual corresponde a la composición de la atmósfera de hace entre 5 y 50 años (4), aunque algunos autores declaran un retardo incluso superior. En consecuencia, los impactos más severos del cambio climático serán experimentados por las personas hoy más jóvenes y por quienes todavía no han nacido, todas ellas con limitadas o nulas posibilidades de defender sus derechos. Así, éstos, junto a las de las personas que vayan a vivir durante los siglos y milenios venideros, resultan depender exclusivamente de nuestras decisiones del presente (y del pasado). Este hecho, inédito en la historia a este nivel de magnitud, plantea enormes retos desde un punto de vista estrictamente ético.

Equilibrio, estabilidad y sistemas de control

Un sistema puede tener uno o varios estados de equilibrio (o ninguno). En esa situación, el sistema se mantiene estable medido en sus variables de estado. Por ejemplo, distintas combinaciones de concentración de GEI, temperatura, nivel del mar y cantidad de vapor de agua en la atmósfera pueden suponer estados de equilibrio distintos. Pero es importante tener en cuenta que no todos los estados de equilibrio que uno pueda imaginar son posibles, lo que puede demostrarse matemáticamente de forma inequívoca.

Por su parte, cada estado de equilibrio tiene su margen de estabilidad, a saber, la cantidad de perturbación que puede soportar alrededor del estado de equilibrio en cuestión. Dentro del margen de estabilidad, el sistema acabará volviendo al estado de equilibrio si cesa la perturbación, o fijado en un valor algo distinto al de equilibrio, pero alrededor de él. Pero si esa perturbación es superior al margen de estabilidad, el sistema, autónomamente, cambiará de estado de equilibrio, adquiriendo vida propia durante el régimen transitorio de paso de un estado a otro. En la analogía del Titanic, un estado de equilibrio es el navío a flote antes del impacto contra el iceberg, y otro estado de equilibrio es el navío en el fondo del mar. No hay estados de equilibrio intermedios.

La analogía con el Titanic permite además evidenciar el comportamiento exponencial. Una vez desestabilizado, el navío comienza a capotar de una forma que, al principio, parece proporcional al tiempo. Sin embargo, el hundimiento se va acelerando hasta que se hunde por completo con gran rapidez. Junto a la lentitud del fenómeno climático, que no estamos atávicamente programados para percibir como amenazante, el hecho de que los comportamientos exponenciales sean casi proporcionales en sus inicios dificulta enormemente la percepción de la magnitud del problema por parte del público.

Una de las principales dificultades del pensamiento sistémico es la definición de los contornos del sistema. De forma general, cuanto más se amplía el ámbito en el que ocurren los sucesos, se advierte la participación de un mayor número de variables. Siguiendo con la analogía, en el ‘sistema Titanic’ el umbral de estabilidad, según señaló el ingeniero jefe, era la inundación de cuatro camarotes. Con cuatro camarotes se podía resistir, estableciendo un sistema de control que, por ejemplo, contuviera la entrada de agua mediante compuertas u organizando un comando que la achicara a medida que el agua iba embarcando. Pero se inundaron cinco, lo que le llevó a predecir el hundimiento subsiguiente en términos de certeza matemática (5). Pero si en lugar de considerar el navío aisladamente tomamos en consideración el sistema navío + océano + iceberg, conviene darse cuenta de que, incluso antes del momento en que la tripulación advirtiera el peligro, es posible afirmar que el Titanic, dada su velocidad, estructura y sistema de control, se iba a hundir irremediablemente. De alguna forma, ya estaba hundido. La superación de los umbrales de estabilidad suele tener lugar de forma totalmente silenciosa.

No es posible, hoy por hoy, afirmar categóricamente que el umbral de estabilidad del sistema climático de la Tierra haya sido ya superado. Tampoco es posible afirmar lo contrario. Como veremos más adelante, es incluso arriesgado afirmar que el planeta se haya encontrado en un estado de equilibrio climático, inherente al sistema, durante los últimos 10.000 años, aunque bien es cierto que sus parámetros se han mantenido notablemente estables. De haberse perdido esta estabilidad, a lo único que podemos aspirar es a analizar la viabilidad de diseñar e implementar un sistema de control que mantenga constante algún parámetro, por ejemplo la temperatura media. Pero hay que hacerlo a tiempo.

Emisiones, concentración e interacciones
El pensamiento sistémico requiere de una adecuada comprensión de la diferencia entre flujos y acumulaciones, conceptos que muy a menudo se confunden. Incluso personas del mayor nivel intelectual reflexionan erróneamente violando, por ejemplo, el principio de la conservación de la masa. En un conocido ensayo realizado a estudiantes y doctores del Massachussets Institute of Technology, particularizado al ámbito climático, se confirmó un buen número de estudios anteriores realizados sobre personas altamente cualificadas, incluyendo responsables de grandes empresas. En ellos se puso de manifiesto la dificultad de la mayoría de ellas para analizar correctamente el funcionamiento del sistema climático en sus aspectos más elementales cuando se solicitaba una reflexión cualitativa y no se les permitía emplear las herramientas analíticas y matemáticas convencionales (6). Así, el comportamiento de la mayoría de las personas analizadas llevaba a deducir que éstas creían que, mientras las emisiones siguieran aumentando, el cambio climático empeoraría pero que, si las emisiones dejaran de crecer, el clima se estabilizaría.

Cuando se les permitía hacer uso de un simulador con el que analizar las consecuencias de sus acciones, los que eran capaces de establecer estrategias correctas de contención sólo lo hacían cuando estaban muy cerca del límite de tiempo disponible (7). Se evidenció así la dificultad de percibir los tiempos de retardo de los sistemas en general, y del climático en particular y, con ello, la baja probabilidad de realizar acciones correctivas con anticipación, cuando su coste es inferior. De modo que en la realidad, dados los inevitables márgenes de incertidumbre en el caso climático, la probabilidad de creerse erróneamente a tiempo de actuar es, pues, significativa.

Lo que perturba el sistema climático no son las emisiones, sino la concentración resultante de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Es preciso tener en cuenta que, por su parte, la Tierra absorbe, tanto en los océanos como en la biosfera, una parte de las emisiones antropogénicas. La absorción de GEI por parte de la Tierra supone alrededor de la mitad de las emisiones, si bien su capacidad de ser sumidero disminuye con la concentración y algunos subsistemas pasan a ser emisores netos a partir de cierto nivel de temperatura. Ya hoy en día, algunas zonas del mar Báltico se han convertido en emisoras netas de dióxido de carbono (8). Las prácticas agrícolas actuales constituyen también una fuente neta de emisiones de GEI, en particular óxidos de nitrógeno.

A este respecto se suele utilizar como ilustración la analogía de la bañera. Supongamos un recipiente con el desagüe abierto y también el grifo. Si el caudal de salida del grifo es superior a la capacidad de desagüe, el nivel de la bañera aumentará. Es posible reducir el caudal del grifo pero, mientras el caudal de desagüe siga siendo inferior al del grifo, el nivel de agua de la bañera seguirá aumentando.
En el sistema climático, el flujo son las emisiones y el acumulador es la atmósfera, que medimos en forma de concentración de GEI. Medimos las primeras en términos de gigatoneladas de CO2 al año, y la segunda en partes por millón en volumen (ppmv). Para ‘estabilizar’ la concentración de GEI a un valor determinado (pero no el clima, dados los retardos) sería preciso emitir gases a la atmósfera al mismo ritmo al que la Tierra es capaz de absorberlos. Sólo por debajo de este valor de emisiones la concentración podría comenzar a disminuir, salvo que algún subsistema terrestre se haya convertido ya en emisor neto lo que, por otra parte, está previsto que suceda en los años 2020 (9).

En este punto conviene distinguir entre los distintos GEI. A diferencia de casi todos los demás gases (metano, ozono troposférico, óxidos de nitrógeno, algunos CFC y HFC, etc), el CO2 remanente tiene un tiempo de residencia en la atmósfera que se mide en decenas de miles de años[2] (10). Este hecho está en la base de la irreversibilidad del cambio climático (11), y nos informa de que, a todo lo que podemos aspirar, es a intentar frenar el proceso en curso.

La estrechez del margen disponible

Por este motivo, para tener alguna posibilidad de evitar la superación del umbral de estabilidad del sistema, medido en términos de aumentos permanentes e intolerables del nivel del mar durante siglos que cambiarían radicalmente la faz del planeta – umbral estimado hoy en alrededor de 1,0 ºC (12) en términos de temperatura media relativa al promedio de la era preindustrial[3] - la reducción de las emisiones de CO2 debe de ser absolutamente drástica. Se estima que, en 2050, debería haber sido reducida, como mínimo (13), a una décima parte de las actuales. Esto conseguiría estabilizar la concentración de CO2 en la atmósfera. Para ello sería necesaria una reducción del 6% anual, empezando no más tarde de 2013 (12).
Izquierda: Evolución del CO2 atmosférico si las emisiones se reducen al 6% anual comenzando en 2012 y se produce una reforestación que consigue retirar 100 GtC de la atmósfera, en el período 2031-2080. Se observa que la reducción al valor necesario apenas se produce antes de 2150; Derecha:

Evolución del CO2 atmosférico si las emisiones continúan BAU y se produce una reducción del 5% anual comenzando en 2020, 2030, 2045 y 2060.
Dado que es posible comparar el empleo de energía con el producto interior bruto podemos estimar que, de no producirse una sustitución masiva y rápida de los combustibles fósiles por sistemas alternativos de generación de la misma energía útil, este requerimiento equivaldría a una reducción necesaria del PIB mundial del mismo orden de magnitud. Supongamos un 5% si se consigue mejorar la denominada intensidad de carbono en la producción energética que, por lo demás, actualmente está aumentando debido a un empeoramiento de la eficiencia energética (14) y a una contribución creciente del carbón en el mix eléctrico. Este es el valor que se considera como límite por debajo del cual lo que resulta severamente afectado es la estabilidad del sistema social.
En este sentido se menciona la unión de las Alemanias anteriores al fin de la guerra fría, que supuso, tras la reunificación, una reducción de este orden de magnitud – si bien sus impactos sociales resultaron amortiguados por encontrarse en un entorno de fuerte crecimiento económico internacional (15). Esta situación debería tener lugar de forma planificada a lo largo de 40 años consecutivos, a nivel mundial[4]. Cómo se distribuya el esfuerzo resulta ser un problema ético y político, pero no físico.
Es cierto que las energías alternativas pueden contribuir a mitigar este impacto, pero sus características intrínsecas (intermitencia, baja tasa de retorno energética) generan dudas muy razonables sobre su capacidad para aportar una sustitución efectiva alrededor de los niveles actuales (16). En la improbable hipótesis de que fuera posible un despliegue masivo sin violar las leyes de la termodinámica se generarían problemas de escala y de interferencia que, o bien invalidarían el optimismo tecnológico inicial, o bien crearían nuevos problemas cuya solución no se vislumbra a día
de hoy (17,18,19).

Esta necesaria reducción de emisiones, sin embargo, no sería suficiente para mantener una perturbación del sistema climático dentro de límites tolerables. La concentración actual de CO2 en la atmósfera, superior ahora a los 390 ppmv, ha rebasado el nivel de 350 ppmv que, hoy por hoy, se considera como límite máximo (20). Es posible que, si el rebasamiento presente no dura demasiado, los retardos del sistema permitan que la energía acumulada no llegue a aumentar lo suficiente como para iniciar la fusión (y derrumbamiento) imparable de las grandes masas de hielo del planeta. De ser así, el nivel del mar llegaría a superar en 75 metros (!) al actual (21), cosa que se iría produciendo durante siglos de aumento permanente. Se darían además episodios súbitos difíciles de anticipar, por lo menos con los conocimientos del presente y los del futuro previsible.

Para evitarlo es imprescindible retirar de la atmósfera el exceso de carbono actual. Contrastadas ventajas e inconvenientes de las distintas opciones, el mismo trabajo de referencia liderado por James Hansen[5] que señala la necesidad de reducir las emisiones al 6% anual con carácter inmediato apuesta por la reforestación masiva, reforestando todo lo deforestado en los últimos 150 años, así como cambiar las insostenibles prácticas agrícolas actuales y convertir esta actividad en un sumidero de carbono. También se estima necesario al empleo de plantas de generación de energía eléctrica a base de biocombustibles (sólo a partir de residuos agrícolas o forestales), pero necesariamente con secuestro geológico del CO2 resultado de su combustión[6]. Este trabajo está firmado por 14 eminencias científicas de todo el mundo[7].

Otra de las características de un sistema retroalimentado es la emergencia de comportamientos contra-intuitivos.

El cielo no es lo que era

El pacto de Fauto. Los humanos han gozado de los frutos de la revolución industrial y han evitado al mismo tiempo un gran coste en cambio climático mediante el efecto enfriador de los aerosoles del carbón. El pago se produce cuando la humanidad se da cuenta de que resulta intolerable el crecimiento exponencial de la contaminación atmosférica que sería necesario para una contínua mitigación del calentamiento debido a los gases de efecto invernadero Uno de los malentendidos más flagrantes del problema climático se refiere a la creencia de que la reducción del empleo de combustibles fósiles, y en particular la reducción o eliminación de las centrales térmicas generadoras de energía eléctrica a base de carbón, supondría una disminución de la temperatura media de la Tierra y contribuiría, así, a mitigar la crisis climática.

Ciertamente, la clausura de las centrales térmicas de carbón y gas natural supondría una reducción muy sustancial de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, la mayoría de centrales térmicas emiten otros gases, resultado de las impurezas del carbón y de la combustión incompleta. Entre éstos se encuentran, de forma destacada, los compuestos de azufre. Éstos, al combinarse con el vapor de agua, forman el ácido sulfúrico de la conocida lluvia ácida, y generan micropartículas sólidas (aerosoles).

Este tipo de aerosoles tiene una propiedad singular en relación a los demás gases y partículas con los que contaminamos la atmósfera reguladora del clima. No sólo no añaden efecto invernadero sino que, por el contrario, reflejan parte de la luz del sol hacia el espacio. Así, la irradiación solar promedio que hoy alcanza la superficie de la Tierra es significativamente inferior a la que recibiríamos de no existir estas centrales de carbón. Es lo que se conoce como el efecto de ‘oscurecimiento global’ que, en algunas zonas de la Tierra (EE.UU.) ha llegado a suponer una disminución del 10% en la radiación solar (22), si bien este efecto ha sido mitigado en las dos últimas décadas pero, en cambio, se prevé que pueda volver a aumentar a corto plazo (23). De no existir este efecto de apantallamiento se estima que la temperatura media de la Tierra sería, ya hoy, sensiblemente superior a la actual, con consecuencias dramáticas.

El hecho de que el azufre causante de la lluvia ácida y distintos problemas de salud sea a su vez un protector térmico constituye una de las ironías del sistema climático, una especie de pacto de Fausto. Si bien la temperatura ha ido creciendo desde los inicios de la revolución industrial, en los 30 años posteriores a la segunda guerra mundial el crecimiento térmico se detuvo, para reiniciarse a finales de los 70 con nuevos bríos. El motivo no fue otro que inicio del crecimiento económico exponencial, que requirió del despliegue generalizado de miles de plantas térmicas de generación de energía a base de carbón. Éstas, que iban aumentaron la concentración de CO2 en la atmósfera, producían a su vez grandes cantidades de aerosoles de azufre, hasta el punto de compensar el forzamiento de los GEI, que actúan con menor inmediatez. En los años 70, como resultado de la alarma ciudadana respecto a la lluvia ácida, muchos países establecieron una normativa por la cual las empresas eléctricas se vieron obligadas a filtrar el azufre. Esto produjo una reducción sensible del efecto de apantallamiento y, como resultado, la temperatura reinició su aumento.

En los Estados Unidos la normativa se aplicó únicamente a las centrales nuevas, con lo que todavía muchas centrales siguen emitiendo azufre y apantallando el planeta, si bien su efecto de compensación ya no alcanza a neutralizar el efecto del CO2. Pero en la mayoría de los países del mundo, y desde luego los de industrialización reciente, esta normativa es, todavía hoy, inexistente, o bien no se aplica.

La importancia de este fenómeno reside en el hecho de que el carbón debería ser el primero de la lista a la hora de reducir el consumo de combustibles fósiles. Esto es así debido a que, por unidad de energía producida, la cantidad de emisiones de CO2 generadas por la combustión de carbón es casi el doble del caso en que esa misma cantidad de energía se obtiene a partir de la combustión del metano (gas natural)[8]. En este sentido es importante saber que, si bien el CO2 se mantiene en la atmósfera de forma virtualmente indefinida ejerciendo su efecto invernadero, la vida media de estos aerosoles troposféricos es de sólo unos pocos días, pasados los cuales han decaído a la superficie. Si su concentración atmosférica sigue aumentando es solo debido a la producción continuada y creciente de electricidad, principalmente en las centrales de carbón sin protección. Ocurre entonces que, de clausurarse éstas (o incorporar protección), la temperatura, en lugar de disminuir como podría suponerse, en realidad aumentaría a medida que fuera desapareciendo el efecto de apantallamiento.
Ciclistas a 100 km de Pekín (Getty Images)

Cuál fuera a ser el incremento de temperatura resultante sin la presencia de estos aerosoles reflectantes es algo sobre lo que la comunidad científica no ha dicho todavía la última palabra. El campo específico de los aerosoles, dada su amplia variedad, su distinta intensidad y signo de forzamiento, la dificultad de aislarlos para ser analizados separadamente, su mezcla con el polvo atmosférico de origen natural y su intervención necesaria en la formación de la nubosidad, resulta ser, en el marco del conjunto de la ciencia del clima, el que mayores márgenes de incertidumbre atesora todavía. En todo caso está claro que todos los aerosoles, salvo los de azufre y algunos nitratos en menor medida, añaden efecto invernadero. En particular la carbonilla orgánica o mineral, cuyo origen se encuentra en la actividad de cocción con leña en los países más tradicionales, como la India, en los incendios forestales, espontáneos o producto de la deforestación voluntaria, y en los motores diesel.

Con todo, en los distintos trabajos de investigación a este efecto de apantallamiento se le responsabiliza de ocultar entre 0,9 ºC y 3,0 ºC (refs. 24 y 25 respectivamente). Además, la curva de probabilidades no es simétrica, sino que está decantada hacia los valores superiores (26). La única forma de reducir este margen de incertidumbre consiste en efectuar mediciones por satélite, pero los que están actualmente en servicio no están preparados para la misión y los dos últimos satélites de observación climática, el Orbiting Carbon Observatory y el Glory, dedicado este último al análisis de los aerosoles de forma específica, por algún motivo no llegaron a alcanzar la órbita prevista y yacen ahora en el fondo del mar.

¿Significa esto que el problema no tiene solución? Todavía no, pero lo complica extraordinariamente. Una forma de compensar el enfriamiento producido por los aerosoles al ir reduciendo la combustión de carbón sería reducir todavía más el nivel de CO2 pero, si en 2050 las emisiones de este gas deben ser, como máximo, un 10% de las actuales, y bajando, no nos queda margen. La única alternativa es la reducción de los demás gases de efecto invernadero distintos al CO2, así como del otro tipo de aerosoles, que añaden efecto invernadero.

Se da la circunstancia de que el efecto de calentamiento del conjunto de todos esos otros gases resulta ser comparable al efecto de enfriamiento estimado de los aerosoles (27). De modo que si, a medida que se van clausurando las centrales de carbón para reducir el CO2, consiguiéramos una reducción paralela de las emisiones de todo lo demás, ambas acciones podrían compensarse, siquiera parcialmente. Nos damos cuenta de que este requerimiento necesario añade nuevos grados de dificultad a la tarea ya hercúlea de reducir las emisiones de CO2 al nivel requerido, constriñendo adicionalmente el espacio de salidas a la crisis climática. Además, las interacciones entre esos gases complican más el panorama pues si, por ejemplo, se produjera una reducción de emisiones de óxidos de nitrógeno, aumentaría el calentamiento provocado por el metano y el ozono, con los que el nitrógeno reacciona, resultando así parcialmente neutralizado el efecto de reducción de esos otros GEI (28).

Eficacia de los comportamientos personales

Un malentendido similar, ampliamente generalizado, se refiere a los comportamientos personales. Creemos que por reducir nuestro consumo energético contribuimos a evitar nuestra parte del calentamiento global. Esto es así pero, en las circunstancias actuales de mercado libre de los combustibles fósiles, la disminución del consumo supone una reducción del precio de estos materiales. Esta reducción permitirá el acceso a este tipo de energía a quienes hasta entonces no tenían acceso al mismo, con lo que las emisiones que yo no realice serán emitidas por otros. Así es la globalización.

No estoy diciendo que no se deba reducir el consumo de energía. Hay muchos motivos para hacerlo, entre los que la equidad y el comportamiento ejemplar ocupan lugares preferentes. Pero, a diferencia de la creencia general, estas acciones no tiene impacto alguno en la cuestión climática mientras el precio de los combustibles fósiles dependa de la demanda y el esfuerzo no sea generalizado en (casi) todo el mundo. Si usted desea comportarse de forma climáticamente responsable, hágase vegetariano. Una vida vegana durante 70 años evita la emisión de 100 toneladas de CO2 equivalente (29).

A este respecto, una posibilidad interesante que parece abrirse paso es la de establecer un impuesto creciente al carbono, hasta llegar a unos 100-150 €/tonelada de CO2. La totalidad de la recaudación obtenida en cada país podría ser repartida de forma equitativa entre la población lo cual, además de disuadir del empleo de combustibles fósiles a nivel global y convertir en competitivas otras fuentes de energía, permitiría una redistribución de riqueza en función de la responsabilidad climática de cada individuo o grupo. Por su parte, los mercados de carbono actuales de la Unión Europea, y el recientemente establecido en Australia, no parecen cumplir con el objetivo declarado de reducir las emisiones de forma efectiva, contrariamente a las apariencias.

Contra-geoingeniería al rescate

En estas circunstancias, dada nuestra actual incapacidad para adaptarnos y funcionar en el marco de los límites marcados por el sistema físico-biológico del planeta, nos empeñamos, a mi entender inútilmente, en soluciones que promuevan la situación inversa: que sea el planeta el que se adapte a nosotros. Desde luego, la fe en la tecnología parece haber adquirido tintes de religión.
Así, se están desarrollando, algunas con cierto secretismo, investigaciones en el reciente campo de la geoingeniería. Una de las que cuenta con mayor predicamento consiste, precisamente, en rociar periódicamente la estratosfera con compuestos de azufre, aprovechando así sus propiedades de contención del calentamiento global y el mayor tiempo de residencia de los aerosoles a esa altura.

La geoingeniería será reciente como disciplina científica, pero desde luego llevamos siglos sometiendo el planeta a experimentos geofísicos no controlados, entre los que el empleo de la atmósfera como inmenso vertedero de todo subproducto que no sea sólido o líquido, y las alteraciones masivas en el uso de la tierra (deforestación, fertilización artificial, entre otras) son sólo algunos de los forzamientos globales más conocidos. Mejor sería denominar a estas intervenciones planetarias con el término contra-geoingeniería. En definitiva, la solución de reducción inmediata de emisiones y reforestación masiva que proponen los científicos liderados por James Hansen es una forma de contra-goeingeniería. Podemos denominar débil o benigna a este tipo de intervención planetaria, por contraposición a las contra-geoingenierías fuertes (inyección de azufre en la estratosfera, fertilización marina, espejos orbitales, etc.). Todos ellos no son otra cosa que distintos sistemas de control del clima de la Tierra

Hoy por hoy, a nadie en sus cabales se le debería ocurrir la utilización de estas técnicas fuertes. Sus inconvenientes superan, con mucho, a sus eventuales ventajas, y no es previsible que se pueda llegar a evitar la aparición de fenómenos inesperados de gran poder destructivo: con el clima global no es posible realizar experimentos previos (30).

Es interesante a este respecto conocer la hipótesis planteada a principios de la pasada década por Walter Ruddiman, que va tomando cuerpo. Este investigador sénior de la Universidad de Virgina se preguntó por los motivos de la estabilidad climática de los últimos 10.000 años en las condiciones preindustriales, desconocida en toda la historia geológica del planeta, también en los interglaciales anteriores. Ha sido durante este período de estabilidad climática cuando se han desarrollado todas las civilizaciones, lo que difícilmente pudo producirse con anterioridad dados los cambios permanentes de la temperatura y del régimen de lluvias, y las continuas variaciones del nivel del mar, del orden de decenas de metros[9][9].

Hacia un nuevo estado de equilibrio, nada confortable

Uno de los estados de equilibrio de la Tierra parece ser la condición glacial (31). Las perturbaciones cíclicas más significativas de la radiación solar que incide sobre la Tierra (y de su distribución) son debidas a los cambios en la posición relativa del planeta respecto al sol, que resultan reforzadas por los cambios subsiguientes en las concentraciones de CO2 y metano por ellas inducidos. Este forzamiento, en lo que podemos entender como un fallo de regulación, aparta temporalmente al planeta de esa condición de equilibrio, situación que denominamos interglacial, en la que nos encontramos[10][10]. Sin embargo, el sistema tiende de forma natural hacia una nueva glaciación una vez restablecidas las condiciones anteriores.

En esas estábamos cuando, al descubrir el fuego, y producirse una situación de inseguridad alimentaria, nos dimos cuenta de que era más fácil cazar las fieras incendiando el bosque y situándonos estratégicamente en su trayectoria de huida que ir tras ellas de forma activa. Según Ruddiman, la emisión de gases de efecto invernadero que esa combustión produjo habría detenido temporalmente el proceso natural de re-enfriamiento, lo que permitió la sedentarización, la adopción de la agricultura y, con ella, el aumento de la población. Este aumento necesitó más campos de cultivo, lo que se conseguía a su vez incendiando más bosques. Más adelante, hace unos 5000 años, los cultivos de arroz de la China, con sus importantes emisiones de metano, un GEI mucho más potente que el CO2 a efectos climáticos, siguieron manteniendo el clima en una situación estable.

Desde entonces no hemos cesado en la deforestación ni en los cultivos, lo cual habría permitido mantener constante la temperatura media de la Tierra. Para mantener este estado, el sistema climático habría sido controlado por la humanidad de forma totalmente inconsciente con solo pequeñas oscilaciones, generalmente regionales, atribuidas a la variabilidad natural del sistema alrededor de esta situación (32).
Si esta verosímil hipótesis resulta confirmarse, nos informaría de que el confortable estado climático que estamos abandonando no corresponde a punto de equilibrio alguno sino, simplemente, a un sistema en una situación estable dado que estaba siendo sometido a control.

Sin embargo, el desentierro y combustión de la materia fósil habría supuesto un cambio cuantitativo excesivo en la cantidad de dióxido de carbono vertido a la atmósfera, lo que habría detenido el proceso latente de enfriamiento, e invertido el proceso.
Evolución de la temperatura en el Ártico en los últimos 2000 años. A partir de mitades de 1800 se inicia un aumento que altera bruscamente la tendencia al enfriamiento (Kaufman et al, Science, 2008)
La figura muestra la temperatura en el Ártico en los últimos 2000 años, cuya evolución estaría en favor de la hipótesis (33). Ahora habríamos perdido el control, y el sistema puede haber adquirido vida propia hacia un nuevo estado de equilibrio, pero ahora más caliente. ¿Cuál sería este nuevo estado de equilibrio?
Habría que remontarse al denominado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE), hace nada menos que 55,9 millones de años. Si bien las condiciones geológicas del momento, desde el punto de vista de la actividad volcánica y la distribución de los continentes, eran bien distintas, el MTPE nos ofrece una situación en la que el planeta está tan caliente que ha perdido todo el hielo de Groenlandia y la Antártida, el nivel del mar es pues unos 75 metros superior al actual, y en el mar se han extinguido alrededor del 50% de las especies, tanto debido a su calentamiento como a su acidificación por disolución de parte de la gran cantidad de CO2 presente en la atmósfera. Muchos de los restos de caimanes y de otras especies tropicales encontrados en el Ártico son de aquella época (34). Esa situación acabó relativamente pronto en términos geológicos, pues duró sólo entre 30.000 y 170.000 años (35).

Todo apunta a que podríamos estar dirigiéndonos hacia ese escenario, salvo que encontremos la forma de re-controlar, ahora de forma consciente, el habitable clima del planeta de los últimos 10.000 años. Si todavía fuera posible, habría que empezar ahora mismo.

Finalmente, es preciso darse cuenta no sólo de la intensidad del forzamiento antropogénico actual, sino de su inaudita velocidad. La inyección de carbono en la atmósfera que se dio por aquél entonces, comparable a si se llegaran a quemar todos los combustibles fósiles conocidos (y mucho menos los fósiles no convencionales), se produjo durante un período mucho más largo que el actual, entre 10 y 100 veces más dilatado que el proceso en curso (36). Esto nos sitúa en un territorio desconocido donde las consecuencias son prácticamente imposibles de prever (37), pero desde luego potencialmente desgarradoras a corto plazo para miles de millones de personas y también para la civilización. En todo caso esta velocidad de perturbación hace temer por la estabilidad de las grandes masas de hielo que, de otra forma, tardarían milenios en fundirse.

Conclusiones

Las tres proposiciones con las que he iniciado este texto se han revelado inválidas. No es posible estabilizar el clima a las condiciones actuales porque el sistema climático se encuentra en régimen transitorio y todavía no ha respondido a la totalidad del forzamiento al que está siendo sometido.

Además, el tiempo de remanencia en la atmósfera del CO2 emitido, de decenas de miles de años, convierte al cambio climático en curso en irreversible a escalas de tiempo humanas.
Dado que lo que condiciona el clima es la concentración atmosférica de GEI y no las emisiones, su mitigación no supone necesariamente reducir la concentración de CO2 a la atmósfera, salvo que esa reducción sea prácticamente total y en el plazo de muy poco tiempo y, además, se retire de la atmósfera el exceso actual mediante reforestación masiva.

Finalmente, reducir drásticamente el empleo de combustibles fósiles, sin más, no sólo no produciría una disminución de la temperatura sino que, por el contrario, la reducción concomitante de los aerosoles reflectores produciría un aumento brusco salvo que, paralelamente, se redujeran las emisiones de todos los demás GEI, que suponen algo menos de la mitad del forzamiento positivo total.

Volviendo a la contra-geoingeniería en su sentido fuerte, cabe preguntarse no sólo por su viabilidad y posibles consecuencias imprevisibles sino también por las complicaciones políticas que supondría tamaña intervención planetaria una vez fuera declarada necesaria como mal menor (¿por quién?), y que dejaría en mera anécdota a la ya inmanejable dificultad de las negociaciones climáticas en curso.

Deberíamos haber aprendido ya que todo desarrollo tecnológico masivo dejado en manos de un grupo de púberes de la civilización desconocedores de los límites como, inconsciente o inducidamente, somos todos nosotros, acaba generando más problemas de los que resuelve. Así, habrá que decidir entre dos alternativas. Por una parte está el repliegue necesario de la reducción drástica de emisiones y la reforestación, con todas sus consecuencias, pero entre las que está la posibilidad de dar una nueva oportunidad a nuestros descendientes.

Por otra, podemos decidir formar parte de la última frontera, con la posibilidad nada desdeñable de acabar extinguiéndonos de éxito tecnológico.
Entretanto es importante darnos cuenta de la enorme responsabilidad histórica de la generación presente. En los últimos 30 años se ha emitido a la atmósfera una cantidad de GEI equivalente a la mitad de la emitida en toda la historia de la humanidad. Es muy probable que, 20 o 30 años antes del final del siglo pasado, hubiéramos estado a tiempo de encontrar una trayectoria colectiva en términos de emisiones que hubiera impedido llegar hasta aquí, cuando las respuestas ya no pueden ser incrementales y no se producirán, en su caso, sin severos sacrificios, sacrificios que, aunque diferidos, serían inmensamente mayores si no se acometen las respuestas necesarias.

En todo caso son diferidos para nosotros los occidentales que, por el momento, disponemos de mayores recursos para protegernos. Porque los países ‘en desarrollo’ están ya pagando, con sufrimiento y vidas, la alteración del clima que aquí hemos provocado. Entretanto, nosotros miramos hacia otro lado y la comunidad mediática se muestra estructuralmente incapaz de conectar los fenómenos a esta causa común.

Que todo esto podía ocurrir se sabe desde hace más de 50 años, pues ya el presidente Lyndon B. Johnson advirtió del peligro en el Congreso de los Estados Unidos en los años 60 (38). Sin embargo, décadas de negacionismo sofisticadamente organizado y de freno al pensamiento sistémico como elementos de la expansión ultraliberal programada nos han llevado hasta aquí. De confirmarse los peores augurios, esta generación, nuestra generación, no será recordada por sus éxitos tecnológicos, sino como aquella, la del año 2000, que destrozó egoístamente el mejor estado climático conocido en toda la historia de la humanidad.
Así seríamos percibidos durante decenas de miles de años.

Stephen Gardiner, catedrático de filosofía de la Universidad de Washington (Seattle) y especialista en las cuestiones éticas con las que nos enfrenta el cambio climático, señala:
“Hemos creado un problema vital. Rehusamos obstinadamente hacerle frente. Hacemos todo lo posible por diferir la respuesta. Imponemos cargas a los demás. Confundimos conceptos insistiendo en soluciones incrementales. ¿Qué tipo de gente haría algo así?” (39)

Hoy, sin embargo, ya no podemos alegar ignorancia. Para el caso de que decidiéramos actuar para evitar este panorama, entiendo que el lector intuye la magnitud y la dificultad de la empresa, y de sus consecuencias colaterales. También le ruego que vaya pensando en las consecuencias que se derivarían del simple hecho de darnos cuenta, en breve plazo, de que ya no estamos a tiempo de nada, cualquiera que sea el esfuerzo.

Notas [1] Por ejemplo, la propia Tierra pasa a ser emisora neta de CO2 y metano con solo un leve aumento de la temperatura media
[2] Salvo que hagamos algo por retirarlo, lo que es una tarea virtualmente imposible, comparable a si quisiéramos eliminar la sal de los océanos, lo que requeriría una inmensa cantidad de energía.
[3] El umbral en ningún caso es el valor de +2 ºC que se maneja en el entorno político, económico y mediático. Esto nos llevaría a medio plazo a un nivel del mar alrededor de 25 m superior al actual (40)
[4] De empezar más tarde de 2013 las reducciones sucesivas deberían ser mucho más importantes, y acabar antes de 2050
[5] James Hansen es el climatólogo jefe de la NASA, y es a menudo mencionado como el más respetado del mundo
[6] En este punto es capital darse cuenta de que la capacidad de almacenamiento geológico de CO2 equivale, como mucho, a 60 años de emisiones (nivel 2005) (41), y de la dificultad de contar con apoyo social para esta empresa (42)
[7] Es importante destacar que este paper no ha sido todavía publicado, pero entiendo que, dada la relevancia de todos sus autores, no debería sufrir variaciones significativas tras el proceso de revisión
[8] El petróleo, por su parte, se encuentra cerca del centro de estos dos extremos
[9] En las edades de hielo el nivel del mar es unos 100 metros inferior al actual
[10] Habría que empezar a prescindir de este término, pues la Tierra no volverá nunca más a una condición glacial, salvo que la especie humana desapareciera casi por completo.

Fuente: http://ustednoselocree.com/background-climatico/otros/sencers/reducir-emisiones-para-combatir-el-cambio-climatico-depende/