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miércoles, 28 de junio de 2017

EL COMERCIO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO MARCARÁN LA AGENDA DEL G20 DE PRINCIPIOS DE JULIO






El libre comercio y el rechazo a las medidas proteccionistas, junto al cambio climático y la migración y los refugiados serán los temas que centrará en el debate entre los países más ricos del mundo en la próxima cumbre del G20 en Hamburgo (Alemania) los próximos días 7 y 8 de julio, según indicaron fuentes gubernamentales.

La delegación española liderada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, defenderá en la reunión del G20 la importancia de la apertura comercial y que España mantiene su compromiso con el "histórico" acuerdo de París sobre cambio climático al considerar que no es algo a revisar.

Fuentes de Moncloa señalaron que España acude a la cita de los países más ricos con la perspectiva de poder encontrar algún tipo de "mensaje común" sobre el comercio internacional, ante el consenso mayoritario de los beneficios que reporta.

No obstante, el objetivo es que quede claro que los beneficios de la apertura comercial deben alcanzar a todos los países, por lo que se trabajará para alcanzar un mensaje que acomode también la posición "poco clara" de la Administración Trump en materia comercial, mientras que el Gobierno tiene una previsión "menos optimista" sobre los avances en materia de cambio climático que puedan lograrse en la reunión al ser el punto "más complicado" a tratar.

Otros de los temas más relevantes que se abordarán en la cumbre de los 20 países más ricos del mundo son la migración y los refugiados, la Sanidad, en lo referido a afrontar crisis sanitarias y combatir la resistencia antimicrobianos, la calidad en el empleo, la digitalización y, a petición de la canciller alemana, el empoderamiento de las mujeres.

REUNION PREVIA EN BERLIN

Antes de la asistir a la cumbre del G20, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, participará este jueves, 29 de junio, en Berlín en una reunión convocada por la canciller alemana, Angela Merkel, para que los líderes europeos del G20 preparen la cumbre anual de este foro que se celebrará a primeros de julio en Hamburgo.

A este encuentro asistirán, además de Merkel y Rajoy, el presidente francés, Emmanuel Macron; la primera ministra británica, Theresa May; y su homólogo italiano, Paolo Gentiloni, y como países invitados Países Bajos y Noruega. También estará presente en la reunión del jueves en Berlín y en la del G20 a principios de julio el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

El encuentro del jueves será informal y en él se llevará a cabo una discusión "fluida" y "poco estructurada" en el que los temas más relevantes para Berlín serán el comercio, el terrorismo, el clima, la migración y los desplazados, para los que se espera que haya un mensaje "bastante uniforme", ya que todos los países se encuentran "alineados" en estos mensajes y esa postura será trasladada posteriormente en el G20.

EL COMERCIO Y EL CAMBIO CLIMATICO MARCARAN EL G20

De cara a la reunión del G20 los días 7 y 8 de julio, Alemania, que ostenta la presidencia hasta el próximo 30 de noviembre cuando será sustituida por Argentina, ha preparado una cumbre centrada en tres bloques: aumentar las resistencias de las economías, mejorar la sostenibilidad y asumir la responsabilidad.

En el primer bloque se tratará cómo conseguir un crecimiento mundial más vigoroso, para lo que la presidencia alemana planteará cómo potenciar el comercio mundial, analizar los desequilibrios globales y evitar devaluaciones competitivas.

También se incluye en este primer punto lo referido a la estructura financiera internacional, como las instituciones de gobernanza financiera tipo FMI o el Banco Mundial, si bien los trabajos serán "continuistas" y pasarán por la probación de objetivos para movilizar financiación privada por parte de bancos multilaterales y regionales, seguir avanzando en la definición de Basilea III y, como principal novedad, buscar fórmulas para que las inversiones que contribuyan al medio ambiente tengan mayor facilidad de financiación.

Alemania también da importancia al asunto de la erosión de las bases imponibles y el intercambio de información entre los países del G20.Respecto al comercio, se tratará de profundizar en la importancia del libre comercio y el rechazo a las medidas proteccionistas, para lo que se trabaja en consensuar un mensaje en el que quede claro que hay que tener las "mismas reglas de juego" y haya políticas domésticas que puedan articular mecanismos que compensen las diferencias entre los mayores beneficiados y los que menos.

Como temas provenientes de la anterior presidencia China, previsiblemente se configurará el foro mundial sobre exceso de capacidad en el sector del acero y se tratará sobre el comercio electrónico, con el fin de impulsarlo en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

De igual forma, se abordarán vías para la mejora del empleo, la adaptación a la economía digitalizada y la relevancia de la FP Dual.

TERRORISMO Y CORRUPCION EN EL DEPORTE

En el segundo bloque sobre sostenibilidad del crecimiento, se recogen los puntos referidos a la Agenda 2030, la salud, el empoderamiento de las mujeres y el cambio climático, por lo que será en esta parte de la cumbre cuando se abordará la polémica decisión de Estados Unidos de abandonar el acuerdo de París.

No obstante, también se entrará en cuestión sobre la migración y el terrorismo, un tema que suele ser "confuso" en la cumbre por la diferenciación en los conceptos de inmigrante y refugiado y en el que se promoverá que el Grupo de Acción Financiera contra el Blanqueo de Capitales (GAFI) cuente con una mayor capacidad de hacer llegar su estándar.

En menor medida se abordarán dos temas adicionales referidos a la lucha contra la corrupción en el deporte, especialmente en las federaciones deportivas y sobre la seguridad alimentaria.

FUENTE: Expansión, Europa Press, 27 / junio / 2017

MAS DE 250 CIUDADES DE EEUU UNEN ESFUERZOS CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO





A comienzos de junio, Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, aquel histórico compromiso global pactado por más de cien países en busca de soluciones para frenar el cambio climático. El mundo entero reaccionó ante la decisión del polémico presidente y muchos repudiaron su determinación.

La salida generó mayor controversia precisamente en Estados Unidos. Por lo mismo, varias ciudades han decidido unirse para intentar frenar el avance del cambio climático y los efectos de este fenómeno climático que ya se perciben en parte del territorio norteamericano.

Esta semana durante la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos que se realizó en Miami, los ediles participantes acordaron una serie de compromisos para enfrentar el cambio climático de manera conjunta. También se propuso la meta de que todo el suministro de energía de las ciudades para el 2035 sea provenientes de energías limpias.

La serie de resoluciones y compromisos donde varias ciudades “aceptan” el Acuerdo de París contiene ahora 330 alcaldes firmantes, un número importante que si bien se aleja de la voluntad emanada desde la Casa Blanca, posee el respaldo de varias ciudades que quieren trabajar juntas contra el cambio climático.

“Estamos creando una oleada de liderazgo climático por parte de los alcaldes porque sean grandes o pequeñas, rurales o urbanas, las ciudades experimentan los efectos del cambio climático cada día…El cambio climático nos toca a todos y nos une”, señaló el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

FUENTE: Veo Verde, 28 / junio / 2017

LA COMUNIDAD DE NEGOCIOS IMPULSA EL CAMBIO CLIMÁTICO





cambio climático

En momentos en los que en Washington se da alas al movimiento que rechaza el cambio climático, la comunidad empresarial resulta clave en la lucha contra las emisiones de gases con efecto invernadero.

Esa fue una de las conclusiones a las que se llegó en la proyección del documental From the Ashes (Desde las Cenizas), presentado en la CDMX y producido con la ayuda de Bloomberg Philanthropies.
"La comunidad de negocios está mostrando un liderazgo tremendo. Compañías globales, las mejores marcas están comprometidas con esto", dijo Sidney Beaumont, productor del filme y miembro de Radical Media.

La intención de esta producción fue analizar los efectos de la industria del carbón tanto desde el punto de vista de la salud pública como el medioambiental por lo que se relatan las historias de todos los afectados por las minas y plantas de carbón.

Desde los mineros que pierden sus trabajos al cerrar las minas y el gobierno no les presenta alternativas de desarrollo económico, hasta personas que padecen enfermedades respiratorias a causa de la contaminación provocada por las plantas eléctricas que funcionan con este mineral.

Sobre la participación de la iniciativa privada en este tipo de proyectos que ponen a debate las formas tradicionales de consumo de energía en el mundo y el cambio climático, Dan Firger de Bloomberg Philanthropies dijo a El Financiero que en los últimos años cada vez se suman más empresarios a este tipo de proyectos debido a los intereses que tiene en juego.

"Si nuestros líderes políticos no participan en esta conversación, la iniciativa privada seguirá liderando (este movimiento), los negocios no se pueden dar e lujo de esperar, es impaciente, tienen riesgos que aumentan y la mayoría de las compañías, empresas y directivos no sólo reconocen estos riesgos, sino que actúan para mitigarlos", dijo Firger.

FUENTE: El Financiero, 27 / junio / 2017

¿CÓMO HACER QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO NO SE PERCIBA COMO UNA MODA?




Juan Claudio de Oliva es un boliviano que proviene de una familia ganadera del sur de Bolivia pero vive en Costa Rica desde hace años. Llegó a este país para estudiar en la Universidad Earth, donde aprendió el valor de cuidar el medio ambiente durante los procesos productivos. A eso enfocó su vocación ambientalista y sus motivación por ser un agente de cambio: su empresa GreenCloud monitorea indicadores que señalan la contaminación de las empresas y las ayuda a mitigar ese daño ambiental.

Con el contexto de Costa Rica como país que se propuso ser la primera economía con carbono neutral del mundo para 2021, su emprendimiento crece y ya trabaja en 14 países de América Latina.
Por mucho tiempo hemos escuchado de compromisos internacionales por el cuidado del medio ambiente. ¿Cuál es tu visión sobre este tema?
De alguna manera existe una desconexión con nuestra naturaleza humana y es eso lo que nos tiene todavía escépticos sobre la crisis que estamos atravesando del cambio climático. Fuimos una generación educada con la idea de que los recursos naturales son inagotables. Por ende, pasar a un nuevo paradigma, a un nuevo estilo de vida, a un nuevo concepto de producción limpia tiene sus barreras y sus desafíos en todos los países. Principalmente en países que están en desarrollo porque hay unos temas que preocupan más, como la pobreza.

Pero tu trabajo es, como empresario, cambiar esa manera de pensar y estas empezando por los agentes más importantes en todo el mundo que son las pequeñas empresas. ¿Cómo logras convencerlos que esto es un ganar-ganar para el medio ambiente y para las empresas?

Costa Rica es un país que siempre se ha destacado por su compromiso ambiental y esto se manifiesta en el compromiso que asumen los empresarios de los distintos sectores. Principalmente, lo que trabajamos se conoce como carbono neutralidad que consiste en que la organización año a año mida su huella de carbono y pueda implementar distintas acciones que ayuden a reducir estos impactos y que aquello que no logre reducir, lo compense con la protección o la conservación de una proporción de área de bosque que tiene capacidad de captar o de remover el CO2 que por otro lado la organización está generando. Lo que se llama créditos de carbono.

    
¿Qué es un crédito de carbono?

Los créditos de carbono se obtienen a través de la implementación de un estándar que se hace dentro de los bosques. Lo explico: uno hace un muestreo del 1% del área de la propiedad que tiene un bosque. Si son 100 hectáreas uno muestrea el 1% y dentro de esta muestra del 1% uno va a medir el diámetro a la altura del pecho del tronco de los árboles que midan más de 1,30 de altura. Teniendo ese dato ya puedo estimar cuál es la biomasa que hay en el tronco o en el fuste, en las ramas, en las hojas, en las copas de los árboles y en las raíces y yo puedo extrapolar ese dato para ver cuánto carbono se está capturando o se ha captado en toda una propiedad. Entonces es la implementación de este estudio lo que permite que una organización pueda ofertar créditos de carbono o bien tener un propio sumidero dentro de la organización. Y cuando me refiero a sumidero es que la empresa tiene su propio bosque que le ayuda de alguna manera a compensar año a año su huella de carbono, minimizando también las inversiones que necesitan para sostener este proceso en el tiempo

¿Cómo les vendes la idea, sumas clientes y creas cultura?

El precio es totalmente accesible para una pequeña o mediana organización, pero la eficiencia que ofrece también nuestra tecnología es muy útil incluso para multinacionales. Tenemos clientes que tienen operaciones en más de 15 países, donde ellos pueden tener una visión amplia sobre todo lo que sucede dentro de su institución, como también una visión detallada sobre lo que sucede en un caso específico país a nivel de producción. Y esta versatilidad que tiene la aplicación de ajustarse a tu necesidad a la hora de implementar una estrategia ambiental es lo que hace que realmente sea atractivo para las empresas.

¿Cuál ha sido el desafío más importante que has tenido que enfrentar si comparas a Costa Rica con el resto de los países de la región?

Cuando yo comencé con todo este emprendimiento, la visión que tuve fue que Costa Rica eventualmente se transformaría en un laboratorio ambiental donde las buenas prácticas implementadas o el conocimiento adquirido luego podría replicarse en otros países que están en un proceso similar de desarrollo o bien ser adoptadas por países desarrollados.
Este país se destaca por tener mayor desarrollo económico a diferencia del resto de América Latina. Nosotros ya estamos trabajando en catorce países de América Latina y algunos países tenemos que llevar el mensaje y la estrategia con más suavidad, dicho de otra forma, porque no existe todavía mucho conocimiento sobre el tema como quizás hay en este momento en Costa Rica. Incorporar estos temas de eco-eficiencia en el ADN de las organizaciones probablemente sea uno de los grandes desafíos del siglo XXI. No solo para América Latina, sino para el mundo.

Pero has visto muchas iniciativas en la región que no prosperan, ¿Por qué crees que no prosperan?

Por la falta de financiamiento, por la falta de apoyo de los actores que deberían estar involucrándose con este tema. Por el escepticismo que todavía hay en el mercado. La crisis del cambio climático no puede percibirse como una moda. Es un problema real, es un problema que cada día más está cayendo por su propio peso y es responsabilidad de todos nosotros hacerle frente a esta situación.

FUENTE: CNN en español, 27 / junio / 2017

martes, 27 de junio de 2017

PARA SALVAR EL VINO CHILENO DEL CAMBIO CLIMÁTICO, LOS PRODUCTORES SE ESTÁN YENDO AL SUR


El ritmo del cambio climático en las próximas dos décadas obligará a las bodegas del centro de Chile a tomar importantes decisiones respecto del futuro de su negocio, dijo el profesor Meza.

Para salvar al vino chileno de cambio climático, los productores se están yendo al sur


Ante condiciones de cultivo cada vez más inhóspitas, la industria vitivinícola chilena se está trasladando al sur y experimentando con nuevas cepas.

En lo profundo de los bosques lluviosos de la comuna chilena de La Unión, 790 kilómetros (490 millas) al sur de Santiago y accesible sólo con vehículos 4x4, se halla un viñedo poco común. Viña Trapi produce chardonnay, sauvignon blanc, pinot noir y riesling de vides plantadas en el barro de las colinas. La región recibe un promedio de 1,33 metros de precipitaciones por año, frente a sólo 37 centímetros en la región de Valparaíso, donde se ubica la mayoría de los viñedos chilenos.

Los propietarios, Luis Moller y Rodrigo Romero, decidieron experimentar con la viticultura en La Unión en 2010 tras descubrir una variedad de vides silvestres que crecía “fabulosamente” en el bosque junto al río Bueno. Se cree que las vides fueron plantadas por los españoles en algún momento del siglo XVIII. El experimento se ha convertido en un viñedo boutique de 18 hectáreas que ahora abastece de uvas silvestres a bodegas más grandes del centro de Chile. Nada de esto habría sido posible sin las condiciones meteorológicas extremas de la región.

“El cambio climático es muy evidente”, dijo Moller, cuando se le preguntó por qué eligió cultivar en una ubicación tan inusual. “Ahora todo el mundo en la industria vitivinícola está mirando hacia esa frontera”.

Trapi este año produjo 5.000 botellas de vino con 28.000 kilos de uvas. La más barata, la de chardonnay, cuesta US$20 y la más cara, la de pinot noir, unos US$23. Es tan exclusiva que sólo se vende en tres vinerías especializadas y tres restaurantes de Santiago.
Chile tuvo temperaturas máximas récord este verano, lo que provocó los peores incendios que se recuerden. Las plantaciones forestales, los viñedos y los bosques nativos sufrieron daños.

Este año hubo “una primavera calurosa y un verano de calor intenso”, dijo Francisco Meza, profesor de Agricultura de la Universidad Católica de Santiago. El calor hizo que los cultivos atravesaran su ciclo de crecimiento un 10 por ciento más rápido que lo habitual, agregó.

La cosecha de las uvas se adelantó tres semanas este año como resultado de las temperaturas abrasadoras y la producción se redujo más de un 10 por ciento con respecto a la del año anterior, de acuerdo con un informe emitido por el Ministerio de Agricultura de Chile en abril.

Sin embargo, Viña Trapi no se vio afectada por el calor gracias a las fuertes lluvias, dijo Moller.
Un número creciente de viñedos ubicados en los históricos valles de Colchagua, Casablanca y Leyda también han empezado a analizar mudarse al sur, señaló Christian Porte, propietario de la viña Coteaux de Trumao de la región lluviosa de Los Lagos.

“Las viñas del centro de Chile están invirtiendo más y más en esta zona, escapando del cambio climático”, dijo Porte. “Hay oportunidades reales de elaborar un gran pinot noir aquí… Necesita la acidez del sur”.

El ritmo del cambio climático en las próximas dos décadas obligará a las bodegas del centro de Chile a tomar importantes decisiones respecto del futuro de su negocio, dijo el profesor Meza.

“Una decisión de inversión es tremendamente importante para las bodegas, razón por la cual la mayoría prefiere esperar a que haya más evidencias y certeza sobre la magnitud y el alcance antes de mudarse”, añadió.

FUENTE: El Mostrador, 26 / junio / 2017

LA INDUSTRIA RESPONDE AL CAMBIO CLIMÁTICO


La temperatura del planeta se incrementa con el cambio climático en dos grados cada siglo.   


Cuando, el pasado 2 de junio, el presidente de EE UU Donald Trump decidió que su país dejaba de ser un aliado del planeta contra el cambio climático —“es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París”—, muchos ejecutivos se revolvieron en sus sillas. La industria, aunque solo sea por pura necesidad, reaccionó contra el demoledor anuncio del segundo país emisor de gases efecto invernadero del globo, y lo hizo para tomar partido por un futuro donde las energías renovables cambien el inquietante curso actual de los acontecimientos. Exxon Mobil, Chevron, General Electric, Apple, Google, Microsoft, Intel, Nike, Gap, Levi’s o Starbucks se posicionaron ante el “error colosal” de Trump. A este lado del Atlántico, Europa se mantuvo firme: “No habrá una renegociación del acuerdo de París”, fue el mensaje unánime.

Al fin y al cabo es una elección entre susto o muerte. “Tenemos que cambiar el modelo del desarrollo. Las perspectivas demográficas hablan de que la población va a crecer hasta los 9.500 millones de habitantes en 2050 y el 70% va a vivir en ciudades. La presión sobre los recursos será enorme…, la demanda de energía va a crecer más de un 30% para satisfacer las necesidades. Pero si seguimos consumiendo al ritmo actual nos harán falta tres planetas. Necesitamos desvincular el crecimiento de las emisiones”, pronostica Daniel Calleja. El director general de medio ambiente de la Comisión Europea fue uno de los participantes en el desayuno de redacción sobre el cambio climático patrocinado por Acciona y organizado por EL PAÍS en un momento de zozobra política y de grandes decisiones, también en España. El Gobierno prepara la ley de cambio climático, una norma que, según Valvanera Ulargui, directora general de la Oficina Española de Cambio Climático y Transición Energética, debería enfocarse con una gran ambición, para que permanezca en el tiempo. “La cumbre de París [COP21] fue una llamada a todos los agentes. El compromiso del Gobierno es la elaboración de esta ley; tenemos que apostar por reducir un 40% las emisiones de aquí a 2030”.

¿Cómo? Joaquín Mollinedo, director de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Acciona, centró el debate en los esfuerzos que se necesitan para ese cambio de modelo: “El nuevo paradigma de energía limpia exige la electrificación y la descarbonización de la economía. Las renovables son ya competitivas, no son necesarios modelos clásicos de impulso. Las Administraciones públicas pueden aparecer como prescriptores de su uso e introducir criterios renovables en procedimientos de licitación de sus propios consumos. O establecer fórmulas que promuevan el consumo responsable por parte de sus consumidores a través de beneficios en los impuestos de la electricidad”.

Los Gobiernos tienen en su mano iniciar ese cambio, por ejemplo con la modificación de tarifas eléctricas “de modo que se estimule el consumo de renovables en determinados periodos de tiempo: extendiendo las tarifas supervalle para recarga de vehículos eléctricos o incluir información mucho más detallada en la factura eléctrica y no, como se venía haciendo hasta ahora, señalar los impuestos a las renovables para demonizar esa energía”. Según Mollinedo son necesarios, a la vez, incentivos a la demanda e impulsos a la inversión. Y en lo segundo, las empresas piden que se eliminen trabas —“estamos llenos de cánones, autonómicos, locales, impuestos…”— y se reforme el sistema tributario para penalizar a las entidades más contaminantes.

Porque, como ocurre con el paso del tiempo, algunos acontecimientos son inexorables, y el cambio climático tiene su propia inercia. Javier Martín, climatólogo y catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, alertó sobre sus consecuencias. “La cuenca del Mediterráneo, incluida la Península, está mostrando una elevación de la temperatura algo superior a la media planetaria. Los últimos datos hablan de 0,24 grados por década desde 1950 hasta la actualidad. Más de dos grados en un siglo.

Y eso es mucho”. Lo que le preocupa es la urgencia en la acción. “El sistema climático no solo es la atmósfera, sino los océanos, la biosfera… Todos tienen una gran inercia en sus comportamientos. Lo que hicimos mal décadas atrás en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero seguirá ahí las próximas décadas. El mundo ha de saber que, hagamos lo que hagamos —y en esto los modelos climáticos son bastante concluyentes—, el planeta todavía verá elevar su temperatura unas décimas más”. Eso, en el mejor de los casos. El pesimismo o la resignación, sin embargo, no son una alternativa.

Soluciones urgentes

Álvaro Polo, director gerente de Accenture Strategy, enfocó el problema anteponiendo las soluciones: el desarrollo tecnológico ha provocado una reducción del 66% en los costes de instalación de la energía eólica y de un 85% para la solar, y “eso plantea un escenario muy favorable para las renovables”. El incremento de la eficiencia energética está consiguiendo limitar el crecimiento del consumo per capita.

Pero hay que atacar los tres pilares del problema: la generación eléctrica, que, según sus cálculos, en Europa es responsable del 26% de las emisiones; la industria, a la que se le atribuye el 21% del peso, y los consumidores, el 19%. “Hay que actuar sobre el mix de generación para conseguir emisiones cero. Es importante que esa transición sea ordenada, lo que significa definir el papel que jugará cada energía. La industria no es el sector que más emite”. Uno de los retos, señala, es hacer que esa misma industria reduzca emisiones sin perjudicar su competitividad.

La Comisión Europea, explica Calleja, está trabajando en medidas muy importantes para consolidar el mercado interior de la energía y garantizar la seguridad de abastecimiento. También diseña políticas que encaminen al continente a la economía circu­lar. “Tenemos que cambiar el modelo de producir, consumir, usar y tirar por otro mucho más eficiente.

Con ello ahorraríamos hasta 600.000 millones anuales y se crearían cuatro millones de empleos, al tiempo que reducimos las emisiones de CO2”. El plan comunitario abarca a todos los sectores y consiste en desarrollar la propuesta Energía limpia para todos los europeos, también llamada paquete de invierno. “Es una gran oportunidad desde el punto de vista económico. Trabajando en la sostenibilidad podemos ser más competitivos. No hay contradicción: las empresas más competitivas son las más sostenibles”.

Para 2030, el horizonte temporal del plan, Ulargui explica la dimensión del esfuerzo que deberá hacer España. En sectores difusos (aquellos que abarcan las actividades no sujetas al comercio de derechos de emisión, como el transporte, las actividades agrícolas, comerciales o institucionales), el país debería reducir un 26% las emisiones respecto a las que lanzaba a la atmósfera en 2005. Pero la negociación sigue abierta.

“España busca el reconocimiento de acciones tempranas. Los países con renta per capita más baja de la UE estamos en una senda de cumplimiento mayor que los que tienen mayores rentas”. La ley que elabora el Ejecutivo será el instrumento para conseguir cumplir con Europa. “Queremos que sea una ley global, con vocación de permanencia, y con consenso de todo el arco parlamentario. Queremos el apoyo de todos, no solo de la mayoría. Con estos objetivos hemos lanzado un proceso de participación pública para recabar el mayor número de opiniones”, añade Ulargui.

Para Europa, juzga Polo, las renovables son una oportunidad de añadir un 1% adicional al PIB (190.000 millones) y 200.000 empleos. Con ello, completa Mollinedo, Europa reforzaría su liderazgo en las renovables frente a la decisión de EE UU. “La lucha contra el calentamiento excede el mandato de un presidente de EE UU. Excede de los poderes del hombre más poderoso del mundo. Frente al escapismo norteamericano, es el momento de las alianzas con países importantes “para hacerlo todos juntos”, invita Ulargui.

La mala noticia, juzgan los participantes en el debate, se produce en un momento en el que el concepto de smart nation está de moda. “Que alguien diga que va en contra de eso, que sus ciudadanos van a vivir peor… También va en contra de la propia industria americana”, apuntala el responsable de Accenture.

La eficiencia energética es un arma que puede ayudar a Europa: el continente ya tiene el 35% del mercado mundial de eficiencia y el 40% de las patentes de energía renovable y debe aprovechar esa oportunidad.
“Hay que renovar millones de edificios, ir hacia transportes limpios, electrificación. Trabajar en la mejora del mercado interior, en las relaciones exteriores. Imaginémonos el poder de compra si negociáramos los contratos de suministro de forma común, y no con 28 mercados. España tiene una gran oportunidad”, augura el director de Medio Ambiente de la Comisión. “Con el paquete de invierno se completa el 90% de esa unión de la energía, para que Europa se dote de un sistema más inteligente y competitivo”.

Plan por países

Pero cada Estado comunitario tiene sus propias particularidades y las cosas no marchan tan bien como deberían. La batalla de la negociación del paquete de invierno sigue abierta. “La descarbonización de la electricidad exige medidas de apoyo a las renovables. El mercado [de emisiones] debería funcionar mejor. Que se establezca un sólido modelo de gobernanza para que los objetivos se cumplan”, tercia Ulargui añadiendo que cada país deberá auditarse internamente para conocer sus fortalezas y debilidades con vistas al cumplimiento de los objetivos. “España necesita más interconexiones [con Francia fundamentalmente].

Estamos en una isla energética, los objetivos de interconexión, que no son vinculantes, no se están cumpliendo”. Otras herramientas son necesarias, como un paquete financiero y una norma contable que no compute como déficit las inversiones en eficiencia. “Tal y como se plantean las cosas, ahora nos resulta difícil acceder a los fondos. La descarbonización tiene que venir acompañada de precios claros de mercado y fondos europeos”, pide la representante española.
Porque la normativa por sí sola no impulsará la revolución. “Europa ha duplicado el plan Juncker (vamos a tener hasta 2020 más de 500.000 millones de los 300.000 iniciales). La gran prioridad son los proyectos de unión de la energía, economía circular e infraestructuras.

También está la financiación de fondos europeos (el Conecting Europe y el programa Horizonte 2020 con 80.000 millones)”, señala el director general de Medio Ambiente. “Otro aspecto son las empresas que se ven frenadas por temas administrativos. Hemos abierto una ventanilla para agilizar operaciones sostenibles”. Todo para que Europa lidere el cambio que evitará desastres mayores en el planeta.

FUENTE: El País, 25 / junio / 2017



CADA EURO INVERTIDO HOY, EN MITIGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO, AHORRA SEIS EN EL FUTURO


Cada euro invertido ahora en cambio climático ahorra 6 en el futuro

Cada euro invertido en cambio climático en la UE permite ahorrar unos 6 euros en el futuro, ha dicho hoy en Murcia Jochen Müller,  analista político de la Comisión Europea (CE) y representante de esa institución en España.
 
Müller, que intervino mediante video conferencia en las jornadas “Reflexionar sobre Europa”, recordó que en el periodo 2014-2020 la UE destinará un 20 por ciento de su presupuesto, unos 180.000 millones de euros, a medidas relacionadas con la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones contaminantes

Müller  ha hecho un repaso por las políticas comunitarias en materia de clima y energía para la mitigación del cambio climático, y ha recordado que los objetivos fijados para el año 2030 prevén una reducción del 40% de las emisiones de CO2.

Asimismo, la UE se ha comprometido a aumentar un 27 por ciento el uso de energías renovables y otro 27 la eficiencia energética para esa fecha, lo que, además de mejorar la sostenibilidad, ahorrará entre 7 y 13.000 millones de euros anuales.

Pacto de los Alcaldes

 El analista político, representante de la Comisión Europea en España, Jochen Müller
El analista político, representante de la Comisión Europea en España, Jochen Müller. EFE/Javier Cebollada
Por otra parte, ha apuntado, se ha impulsado una “estrategia de adaptación” en la que el Pacto de los Alcaldes juega un papel fundamental a la hora de promover actuaciones concretas a nivel local y regional.

Para Müler, una de las medidas que debería fomentarse es la inclusión de criterios climáticos y medioambientales en los contratos de las administraciones públicas, favoreciendo la licitación a empresas que cumplan con esas medidas.

En cualquier caso, ha insistido en que los agentes locales y regionales son cruciales para lograr esos objetivos de sostenibilidad ambiental.

La CE, ha insistido, ha integrado su acción por el clima en todas sus instituciones y destinará un 20 por ciento de su presupuesto total del periodo 2014-2020 a acciones relacionadas con el clima, lo que supone unos 180.000 millones de euros.

Fondo de Inversiones Estratégicas

Además, en torno a la mitad de la financiación del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, dotado con 315.000 millones de euros, será también para medidas de índole medioambiental ya que alrededor del 20 por ciento de los proyectos que solicitan esos fondos están relacionados directamente con el clima y la energía, ha detallado.

Müler ha insistido en que la UE lidera la lucha mundial contra el cambio climático y así debe seguir haciéndolo, no solo por motivos de sostenibilidad, sino también económicos, ya que se calcula que por cada euro invertido, por ejemplo, en prevención de incendios o de inundaciones, se pueden ahorrar 6 euros al no tener que paliar consecuencias posteriores de esos casos.

Esta jornada se enmarca en un ciclo general de debates y foros que se están llevando a cabo en todos los países miembros de la UE para reflexionar sobre el futuro de Europa desde distintos ámbitos.

FUENTE:  Efeverde,

lunes, 26 de junio de 2017

LA CLAVE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO ES "DESCARBONIZAR" EL SISTEMA ENERGÉTICO





El eibartarra Antxon Olabe es un economista ambiental y ensayista que ha publicado 21 ensayos sobre el cambio climático en revistas especializadas, y más de 30 tribunas de opinión en prensa escrita. Además, es autor del libro Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad.

¿Cómo se produce el cambio climático?

-El cambio climático de origen humano, para diferenciarlo de los que ocurren de forma natural, se debe fundamentalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la combustión por el uso de los combustibles fósiles, principalmente carbón, petróleo y gas. Desde hace más de 250 años estas combustiones fósiles forman, desde la revolución industrial, la base del sistema energético mundial. En la medida en que hemos utilizado masivamente esos combustibles fósiles, las emisiones que se han generado se han ido acumulando en la atmósfera y por este motivo se ha cambiado la química de la atmósfera, generando el problema del calentamiento global.

¿Cómo afecta a la sociedad?

-El sistema climático es uno de los sistemas principales que soportan la vida sobre la tierra. Una gran parte de las cuestiones básicas de la sociedad, empezando por el acceso al agua potable o los alimentos que cultivamos, entre otras cosas, dependen muy directamente del clima. Una desestabilización del clima tiene consecuencias sobre la sociedad humana y sobre el resto de la naturaleza muy importantes. Ahora estamos en un nivel de desestabilización inicial, ya es significativo pero todavía estamos dentro de lo que la comunidad científica considera que es el umbral de seguridad de los 2 grados. Por encima de esos dos grados, el tema comienza a ser más complicado porque se desestabilizan los sistemas alimenticios, la agricultura, tenemos más problemas con el acceso al agua potable, empiezan los cambios climáticos extremos, como las olas de calor, sequías, incendios salvajes, aumento del nivel del mar, que ya ha subido 20 centímetros, con lo que se pondrán en riesgo las ciudades costeras, y otra serie de impactos cada vez más importantes.

¿Qué medidas se van a llevar a cabo para reducirlo?

-Lo más importante, la clave absoluta, es ir descarbonizando el sistema energético. Ahora mismo, a nivel mundial, aproximadamente el 80% de la energía que se consume en 2017 procede del carbón, el petróleo y el gas. Por ello, lo que tenemos que hacer en los próximos 10, 20, 30 y 50 años es que esa proporción vaya disminuyendo de forma continuada. Mientras no saquemos los combustibles fósiles del sistema energético, el problema no tiene solución. A corto-medio plazo, en los próximos 10 y 15 años, lo más importante es sacar el carbón del sistema energético mundial, ya que en muchos países ya se puede sustituir por energías renovables que generan muchas menos emisiones. Después, habrá que ir retirando el petróleo, aunque el proceso va a ir más despacio porque los sustitutos tecnológicos son más complicados. Se estima una transición de 30 a 35 años vista. El gas se utilizará como vector de transición donde no se pueda poner energías renovables.

¿Qué nos espera en los próximos años si esto no cambia?

-Si no somos capaces de reconducir esto y la temperatura media de la atmósfera empieza a sobrepasar de forma continuada los dos grados, nos adentramos en lo que los científicos llamamos un territorio climático desconocido. Estaríamos hablando de una alteración importante donde los efectos sobre las sociedades humanas y la naturaleza serían muy graves e incluso en determinadas circunstancias, catastróficas. Una de las grandes preocupaciones viene porque el sistema climático no es lineal, es complejo y tiene unos efectos de retroalimentación positiva, que si se activan más allá de un determinado umbral de seguridad, pueden coger vida propia. Los grandes problemas de la sociedad van a venir sobre todo del agua y a través de los alimentos, que son las cuestiones básicas por las que sobrevive la sociedad. Otro gran problema es el nivel del mar, que ya se ha elevado 20 centímetros y se elevará medio metro al final del siglo, en el mejor de los escenarios. El cambio climático se está acelerando y, por otro lado, la buena noticia es que la transición energética también.

Como ciudadanos, ¿qué podemos hacer?

-Se pueden hacer muchas cosas y todas muy importantes. Como ciudadanos hay que ser exigentes ante nuestros responsables políticos. Primero, ser conscientes de a quién votamos, qué posición tienen hacia el tema del cambio climático, si les preocupa o no, si es un tema por el que realizan propuestas positivas o si, por el contrario, miran para otro lado. Por otro lado, colaborar con las organizaciones no gubernamentales que defienden el clima y luchan por el cambio climático. Entre otras cosas, priorizar el transporte público, la bicicleta o caminar y, como última opción, compartir coche. Se necesita que haya cierta coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Es muy importante que los gobiernos sientan el aliento de la presión de los ciudadanos, aquellos que se preocupan y les importa este tema porque hay valores morales implicados. El cambio climático es mucho más que una cuestión técnica, afecta a principios de justicia y de equidad en las sociedades, entre otras cosas los que más lo van a sufrir son los que menos han contribuido a generar el problema, las sociedades más pobres.

FUENTE: Noticias  de Gipuzkoa, Emilio Las Heras, 26 / junio / 2017

CAMBIO CLIMÁTICO DESPLAZARÍA A DOS MIL MILLONES DE PERSONAS DE ACA AL 2100





Dos mil millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, podrían convertirse en refugiados para el 2100 a causa del efecto del cambio climático, según estima hoy un estudio académico.
De acuerdo con un reporte elaborado por la Universidad Cornell, en el estado norteamericano de Nueva York, el aumento de los niveles del mar obligará a quienes viven en las costas a enfrentar cuellos de botella de desplazamiento y reasentamiento mientras buscan lugares habitables en el interior.

'Vamos a tener más gente en menos tierra y más pronto de lo que pensamos', manifestó Charles Geisler, autor principal del estudio que se publicará en la edición de julio de la revista Land Use Policy, pero que ya aparece disponible en línea.

Titulado Impedimentos al reasentamiento continental en condiciones de aumento acelerado del nivel del mar, el texto se basa en cálculos de las Naciones Unidas de que la población mundial llegará a nueve mil millones de personas en 2050 y a 11 mil millones en 2100.

Alimentar a esa población requerirá más tierras cultivables, mientras los océanos consumen fértiles zonas costeras y deltas fluviales, lo cual llevará a la gente a buscar nuevos lugares para morar.

Un análisis anterior arrojó que en 2060 alrededor de mil 400 millones de personas podrían convertirse en refugiados debido al cambio climático y Geisler estimó que esa cifra se incrementará a dos mil millones 40 años después.

Tenemos una crisis pendiente, manifestó al diario Huffington Post el profesor emérito de sociología del desarrollo en Cornell.

A decir del académico, existen tres obstáculos o barreras de entrada para reubicar a personas desplazadas hacia el interior de sus hogares por el aumento de los océanos.

El primer problema radica en que el cambio climático no solo afecta a las comunidades costeras, sino que las sequías y la desertificación podrían hacer que las áreas protegidas de la subida del nivel del mar sean inhabitables o incapaces de sostener una gran afluencia de migrantes.

La segunda cuestión consiste en que si los refugiados climáticos acuden a las ciudades, aumenta la expansión urbana en tierras que solían ser utilizadas para cultivar alimentos, y esas metrópolis podrían perder la capacidad de alimentar a sus poblaciones infladas.

Como tercer aspecto mencionó que las regiones y municipios podrían erigir muros y postes para evitar que los migrantes climáticos entren y se establezcan.

El profesor advirtió que la conversación actual sobre la adaptación al clima se centra en la construcción de barreras, aprender a vivir con inundaciones regulares y trasladar las comunidades hacia el interior, como ha sucedido en Alaska.

Pero consideró que estas ideas limitadas dejarían a la humanidad desesperadamente desprevenida para una migración masiva que podría empequeñecer la actual crisis de refugiados en Europa.
FUENTE:  Prensa Latina, 26 / junio / 2017

SEGÚN LA CEPAL SERÁN NECESARIOS DE 3 A 14 BILLONES DE DOLARES PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICOo climático: Cepal

El director de la división de Desarrollo Sustentable de la Cepal, José Luis Samaniego, explicó que esta inversión permitirá mitigar los efectos del cambio climático hacia el año 2030





La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dijo que la inversión global que se requiere para mitigar los efectos del cambio climático hacia el año 2030 se calcula entre 3 a 14 billones de dólares.

"Es el dinero que nos permitiría cumplir si orientamos adecuadamente los recursos hacia el futuro", dijo el director de la división de Desarrollo Sustentable de la Cepal, José Luis Samaniego.

Durante el foro de bancos nacionales de desarrollo y bancos verdes, el directivo dijo que para cumplir con la agenda global 2030 para el desarrollo sostenible, los países y sector privado deben voltear a inversiones limpias, de lo contrario se está condenando a futuras generaciones a enfrentar las consecuencias de las malas decisiones de la actualidad.

"Si hoy decidimos invertir en opciones de infraestructura de alto carbono, eso lo estarán sufriendo los nietos y bisnietos y a ellos les estaremos trasmitiendo el costo de corregir", dijo.
El especialista comentó que la decisión del gobierno del presidente Donald Trump en Estados Unidos de no reconocer el cambio climático y abandonar los acuerdos de París, tendrán repercusiones globales en el combate al cambio climático.

"Que Estados Unidos a nivel nacional, niegue la evidencia científica y niegue el cambio climático y mande señales a su economía de que no importa si se invierte en alto carbono es perjudicial y dificulta el cumplimento de las metas climáticas", explicó.

En ese sentido, comentó que el impacto para América Latina provocados por el cambio climático se calcula en 4 puntos porcentuales del PIB de la región.
"Afortunadamente el resto del mundo ha dicho que va a continuar, los europeos, los chinos, los países de América Latina también han hecho declaraciones formales de que continuarán con el Acuerdo de París y el esfuerzo, además de que el esfuerzo estructural se está dando ya dentro de Estados Unidos. Ya es un hecho que se ha detonado gasto estructural hacia proyectos más bajos en carbono", añadió.

FUENTE:  El Universal, 26 / junio / 2017

domingo, 25 de junio de 2017

MONOCULTIVOS FORESTALES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO




Nuestro más sincero agradecimiento y nuestro más apenado sentido de impotencia y tristeza” fueron las palabras del botánico Raúl de Tapia junto a la foto de los bomberos portugueses exhaustos sobre un jardín. Las imágenes, tras el paso del incendio, son apocalípticas y muy duras las de los coches, arrojados como dados y calcinados, en la carretera. ¡Nos dejan sin palabras!

Los montes sin gestión, poblados de eucaliptos y pinos, junto a la dispersión urbana portuguesa, han hecho del incendio de Predrogao Grande una catástrofe sin igual en los incendios ocurridos en la Península Ibérica. Un incendio muy violento provocado por un modelo forestal ecocida, un desierto verde en el que confluyen muchos intereses: destacando la venta de madera barata que complementa la agricultura de subsistencia.

Un modelo forestal basado en monocultivos industriales, propio de países subdesarrollados, genera una economía propicia para los incendios. Un polvorín, que a la vista parece un mar interminable de eucaliptos que se plantaron en Portugal, Galicia y Asturias, hace de él un exterminador de recursos hídricos. Especie de crecimiento rápido y grandes densidades consigue que su madera se venda bien al crecer altos, rectos y espigados para la industria de la celulosa o para tableros de aglomerados. Bajo la corteza quemada el eucalipto rebrotará, es una especie pirófita (amiga del fuego), éste no afecta a las raíces y es entonces cuando aprovecha para crecer sin ninguna competencia: en unos años su madera se podrá vender.
Altas temperaturas y vientos junto a la plantación de Eucaliptus globosus que es considerada como especie invasora y más abundante de los bosques portugueses: en el último inventario del 2013 con más de 812.000 hectáreas, un 26% de la superficie forestal total de Portugal. Se plantaron 35.000 eucaliptos con la idea de secar pantanos y reducir la incidencia de malaria en la zona de Coimbra.

Con las pérdidas económicas que tenía Portugal tras perder tres guerras, las leyes proteccionistas se cambiaron para dar paso a la industria maderera. El eucalipto se convirtió en un monocultivo de crecimiento rápido y rotación corta que va consumiendo toda el agua disponible, acidificando el terreno. El fuego no le afecta a las raíces y con sus restos vegetales hacen que la superficie donde está plantado sea extremadamente combustible. Genera fitotoxinas que hacen que sea tóxico para el resto de especies vegetales y apenas pueden alimentarse los insectos de él, por lo que tampoco hay pájaros.

Este ambiente tan seco es propicio para que se produzcan incendios tras una tormenta seca, aunque ésta ocurra tan sólo con un 2% de probabilidad. Los bosques que se queman generan una gran cantidad de dióxido de carbono, lo que contribuye aún más al calentamiento global. Esta cadena imprevisible y catastrófica dibuja un paisaje apocalíptico. “Los efectos del cambio climático hacen que la temporada de incendios dure ahora 78 días más que en 1970”, advertía un informe del servicio forestal estadounidense en 2015. En el mundo se desforesta más de lo que se reforesta: hay 50.000 incendios al día simultáneos en el Planeta.
Dice Joaquín Araujo: “si se plantan llamas entonces lo que emerge son esos monumentos al desánimo que son los troncos muertos. Esa desgarradora tragedia que son los cuerpos de los vecinos, guardas, pilotos calcinados”. ¿Tan difícil es de entender que si destruimos nuestros bosques nos destruimos a nosotros mismos? ¿Y si queremos bosque para qué lo queremos? El calentamiento global y los monocultivos de eucalipto y pinos son una crónica de la catástrofe anunciada, en cambio los bosques autóctonos son tesoros de la biodiversidad en sí mismos porque, entre otras cosas, renuevan el aire, el agua y el suelo, siendo la única barrera  forestal contra nuestra destrucción mundial, porque aunque el bosque lo cuidemos a nivel local nos protege en cualquier parte del Planeta.

FUENTE:  La Voz  de Almería, 24 / junio / 2017

EL EFECTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA AERONAVEGACIÓN


Las altas temperaturas dificultan el despegue de ciertos aviones e incrementan el riesgo de turbulencias, lo que puede ocasionar más suspensiones, horarios impredecibles y un encarecimiento de los vuelos.

A mediados de junio, American Airlines se vio obligada a cancelar más de 40 vuelos en Phoenix. La razón fue que la temperatura máxima durante el día alcanzaba los 48 grados Celsius, hacía demasiado calor para que algunas aeronaves pequeñas pudieran despegar. Cuando el aire es muy caliente tiene una menor presión, lo cual dificulta —y algunas veces vuelve imposible— que los aviones puedan elevarse.
 
Según los investigadores, a medida que el clima mundial cambia es probable que esta situación se vuelva más frecuente y podría ocasionar que los viajes aéreos sean más caros y menos predecibles, con un mayor riesgo de lesiones para los pasajeros por el aumento de las turbulencias.
 
“Tendemos a ignorar la atmósfera y solo pensamos que el avión vuela a través de un espacio vacío, pero evidentemente no es así”, explicó Paul D. Williams, profesor del Departamento de Meteorología en la Universidad de Reading, Inglaterra. Williams estudia el cambio climático y su efecto en la aviación. “La atmósfera se está modificando debido al cambio climático”.
 
Robert Mann, presidente de la empresa de análisis de la industria aérea R. W. Mann & Company, comentó que, si bien las aerolíneas han buscado ser más eficientes no han hecho gran cosa para prepararse para los efectos a largo plazo del cambio climático. “En un mundo donde nos ocupamos de los problemas a corto plazo, la tasa extremadamente lenta a la que se da el cambio climático no entra en sus previsiones de planeación de flotilla”, dijo.
 
La aviación es un importante emisor de dióxido de carbono; es responsable de cerca del dos por ciento de las emisiones anuales ocasionadas por hombre.
Los investigadores apenas empiezan a explorar cómo el cambio climático afecta la aviación y la capacidad de volar de los aviones. Como hay muy pocos datos disponibles y tantos factores en juego —el diseño del avión, el tamaño y la ubicación del aeropuerto, el peso de los pasajeros y la carga, por mencionar algunos— puede ser difícil atribuir una falla en particular al calentamiento global.
 
Los aeropuertos pueden experimentar los efectos de forma distinta dependiendo de sus ubicaciones. Lo que están en altitudes elevadas tienen menor presión atmosférica lo que, junto a las altas temperaturas, afecta la elevación de los aviones.
 
Sin embargo, otros que están al nivel del mar, como el Aeropuerto LaGuardia en Nueva York, también podría verse afectados. LaGuardia tiene una pista corta en comparación con otros aeropuertos comerciales importantes; en días particularmente calurosos, eso puede ser un problema porque las aeronaves podrían no tener suficiente distancia para alcanzar la velocidad y elevación necesaria que les permita alzar el vuelo.
 
“Por lo general, en los días más calurosos del verano, puede que sea necesario aligerar la carga, que incluye el cargamento o a los pasajeros”, comentó David Wilhelm, ejecutivo de envíos en Southwest Airlines. Reducir el peso permite que un avión despegue con una menor elevación.
En 2015, Radley Horton, científico investigador del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, publicó un estudio conjunto con un estudiante de doctorado, Ethan Coffel, sobre el efecto del calor extremo en la aviación. La conclusión fue: “Podemos decir con certeza que habrá más días de peso restringido y mayores restricciones en relación con el peso”, dijo.
 
A medida que las temperaturas mundiales sigan elevándose, algunos de los aviones más pesados en los vuelos más largos ya no podrán despegar durante ciertas horas; aquellas en las que las temperaturas alcancen sus niveles máximos en los días de verano, explicó Horton. Así como un transatlántico tiene que esperar la marea adecuada para poder zarpar, los aeroplanos tendrían que permanecer en tierra hasta que el aire esté lo suficientemente frío y denso para despegar a su capacidad máxima.
 
Horton también señaló que no volar durante algunas horas en un aeropuerto específico podría tener un efecto dominó en todas las operaciones aéreas, que además reduciría aún más los márgenes de ganancia de las aerolíneas.
 
El calor extremo en tierra también afecta a los trabajadores aeroportuarios, ya que cargar y descargar el equipaje y dar servicio a los aviones entre un vuelo y otro podría ser más oneroso.
Uno de los cambios más importantes de los viajes en el mundo tiene que ver con la corriente en chorro, los poderosos vientos de la atmósfera superior por los que deben navegar las aeronaves. Los patrones de la corriente en chorro influyen en las rutas de vuelo, los horarios de viaje y el ahorro de combustible de la aerolínea debido a que los corredores de aire de larga distancia están diseñados para aprovechar al máximo los patrones climáticos que proporcionan vientos favorables a los vuelos rumbo al este y al oeste.
 
Los investigadores señalan que los vientos de la corriente en chorro en altitudes elevadas se están intensificando, lo cual no solo genera mayor turbulencia en los aviones, sino que además potencialmente afecta los horarios de viaje. Williams, de la Universidad de Reading, señaló que del 8 al 12 de enero de 2015, una fuerte corriente en chorro obligó a algunos vuelos de Europa a Estados Unidos a hacer escalas en la costa este que no estaban programadas para recargar combustible antes de llegar a su destino final, aun cuando deberían haber tenido combustible suficiente para todo el camino.
Por otra parte, los vuelos en dirección contraria durante ese periodo, con la corriente en chorro en la cola, volaron mucho más rápido de lo esperado. De hecho, un vuelo de British Airways rompió el récord de velocidad transatlántica convencional para vuelos de pasajeros, haciendo el viaje en 5 horas y 16 minutos, señaló Williams.
 
Pero las ganancias derivadas de volar hacia el este no son suficientes para compensar las pérdidas de volar hacia el oeste. Williams también ha investigado esto, y descubrió que volar con el viento en contra retrasa un vuelo mucho más de lo que acelera si vuela con el viento a favor. A la larga, esto podría producir horas de vuelo mucho más largas en los viajes redondos y un mayor consumo de combustible.
 
Asimismo, en el futuro los vuelos transcontinentales en Estados Unidos se verían obligados a hacer escalas intermedias con mayor frecuencia. En un día con un clima tranquilo, un vuelo sin escalas de Nueva York a Los Ángeles ya se acerca al rango máximo de un Boeing 737 o un Airbus A320, la aeronave más comúnmente utilizada en esa ruta y en otras parecidas.
 
En mayo, Williams publicó otro artículo que sugería que los incidentes ocasionados por turbulencias podrían aumentar y agravarse. Explicó que una corriente en chorro más potente ocasionaba una menor estabilidad en el aire, de tal modo que habría mayor probabilidad de turbulencia incluso si no hay tormentas, algo que se conoce como turbulencia “en aire claro”.
 
Probablemente, los más afectados serían los vuelos con dirección al este debido a que tienden a volar más directamente sobre la corriente en chorro para aprovechar el viento a favor.
Aunque las aeronaves modernas están mejor habilitadas para responder a la turbulencia que sus antecesoras, los pasajeros podrían percibir una mayor turbulencia en el futuro. Williams explicó que desde los años ochenta “el número de lesiones graves ocasionadas por la turbulencia ha aumentado claramente”.
 
Los fabricantes están trabajando para que los aviones se adapten mejor a la turbulencia y para proveer tecnología que prediga y detecte mejor la turbulencia en aire claro.
Laura Einsetler, capitana de una importante aerolínea estadounidense y quien también tiene su propio blog de aviación, dijo que, en su experiencia, las condiciones de vuelo se han vuelto más extremas en los últimos cuatro o cinco años. “Siempre solíamos desviar el curso, pero no se sentía este tipo de enojo en el mundo en torno al cambio climático. Definitivamente, parece que debemos estar más alertas”.
 
FUENTE: The New York Times es , 23 / junio / 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO, UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA



El río Ebro, con un caudal bajo mínimos por el impacto de la sequía. rn rn
El río Ebro, con un caudal bajo mínimos por el impacto de la sequía.

El planeta Tierra y las especies que lo habitamos estamos asistiendo a un creciente número de eventos meteorológicos extremos, en un inequívoco contexto de cambio climático global. En los últimos años los registros vienen mostrando máximos históricos de diversos parámetros globales.

Así, por mencionar solo algunos ejemplos muy recientes, el mes de abril de 2017 fue el segundo abril más caluroso en 137 años, de acuerdo con el análisis mensual de las temperaturas globales llevadas a cabo por los científicos de la NASA del Goddar Institute for Space Studies. El abril más cálido de toda la serie histórica, con 1,06 ºC sobre la media, había sido el del año anterior, 2016.

La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos, indica que en abril de 2016 y de 2017 se han registrado las dos mayores anomalías positivas de la temperatura oceánica global desde 1880. Por otra parte, el 14 de junio de 2017, el observatorio de Mauna Loa en Hawái, centro de referencia de la NOAA en el estudio científico de la atmósfera, detectó una concentración de CO2 atmosférico de 409,58 partes por millón (ppm), medida que constata la continuidad del aumento de los gases de efecto invernadero y que constituye el mayor pico de CO2 atmosférico detectado en la Tierra desde hace 800.000 años.

La importancia de la acción humana en las emisiones de gases de efecto invernadero es innegable. En un artículo publicado en marzo de 2017 en Nature Scientific Reports por el profesor Mann de la Pennsylvania State University y colaboradores, estos científicos concluían que, a partir de sus observaciones y modelizaciones, el calentamiento antropogénico parece estar afectando a la dinámica atmosférica con el consiguiente incremento de extremos meteorológicos durante el verano boreal. Estos autores evidencian la influencia humana en recientes eventos extremos meteorológicos en el hemisferio Norte, tales como las olas de calor vividas en la última década y las inundaciones en Europa y Pakistán.
 
Necesitamos medidas y observaciones fiables, así como saber qué ha ocurrido en el pasado para intentar predecir lo que nos espera en el futuro
Necesitamos medidas y observaciones fiables, así como saber qué ha ocurrido en el pasado para intentar predecir lo que nos espera en el futuro; la dificultad para determinar y modelizar los cambios que acaecerán en el futuro, radica en el papel relativo de los controles que afectan y disparan esos cambios, tales como la variabilidad climática natural y el papel antropogénico en los cambios, los cuales se caracterizan por ser heterogéneos en el tiempo y en el espacio, al igual que la distribución espacial y temporal de sus consecuencias. El conocimiento solo vendrá a través de la investigación científica rigurosa.

A los científicos les corresponde estudiar las causas, las consecuencias y la evolución del clima a lo largo de la historia de la Tierra y en el futuro. Los políticos, por su parte, deberían escuchar a los especialistas y basar sus decisiones en datos científicos. Pero además de tener en cuenta las evidencias que muestran los científicos, es importante, por el bien de todos, que se entienda correctamente lo que éstos dicen. En un reciente artículo publicado en The Washington Post el profesor John Reilly, codirector del MIT’s Joint Program on the Science and Policy of Global Change, se lamentaba de que la actual Administración estadounidense hubiera malinterpretado sus resultados científicos para justificar la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París.

Este importante acuerdo, firmado por 196 países en diciembre de 2015, plantea unos objetivos de reducción del calentamiento y de emisiones de gases de efecto invernadero que están basados en las recomendaciones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). A su vez, el IPCC basa sus recomendaciones en la síntesis de las evidencias científicas aportadas por el conjunto de la comunidad científica mundial.

Los retos que plantea el cambio climático son importantes y urgentes. Las soluciones son complejas, entre otras cosas, porque exigen acuerdos multinacionales, acciones inmediatas y a largo plazo, y actuar con generosidad. Ante un problema de tal magnitud y de trascendencia global se requiere la participación de todos, en particular de quienes poseen más capacidades y pueden contribuir en mayor medida.

FUENTE:  El País , 24 / junio / 2017

SCHWARZENEGGER HABLA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO CON MACRON


Arnold Schwarzenegger habla sobre el cambio climático con Emmanuel Macron
Arnold Schwarzenegger fue honrado con la Legión de Honor francesa en abril. AFP


Arnold Schwarzenegger se reunió el viernes con el presidente francés Emmanuel Macron para dialogar sobre el cambio climático.

El actor y exgobernador de California les dijo posteriormente a los reporteros que tuvo una reunión “maravillosa” de una hora con el mandatario centrista, y señaló que el clima no debe ser un asunto partidista.

“Todos respiramos igual”, dijo después de que Macron lo acompañó a las escaleras del Palacio del Eliseo.

Schwarzenegger ha discrepado en público con el presidente estadounidense Donald Trump, quien decidió retirar a Estados Unidos de un acuerdo global contra el cambio climático.

Antes de partir del Eliseo, el exastro de Hollywood volvió a subir las escaleras del palacio para darle un beso en la mejilla a la primera dama Brigitte Macron.

Schwarzenegger fue honrado con la Legión de Honor francesa en abril.

FUENTE:  El Universo, 24 / junio / 2017

sábado, 24 de junio de 2017

FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO REDUCIRÍA UN 30 % LAS INVERSIONES PETROLERAS Y GASÍFERAS




Alrededor del 30% de las inversiones programadas de aquí a 2025 por las grandes compañías petroleras y gasíferas dejarían de ser rentables si la comunidad internacional logra limitar el calentamiento climático a 2º C, advirtieron expertos este miércoles.
En total, serían unos 2,3 billones de dólares en proyectos que ya no
serían necesarios por costosos y no muy rentables, indica el informe publicado por la ONG Carbon Tracker.

El informe revisa las inversiones hasta 2025 de las 68 más importantes compañías petroleras y gasíferas en el mundo, así como los de la compañía saudí Saudi Aramco, que prevé poner pronto en bolsa el 5% de su capital.

La compañía estadounidense ExxonMobil es la más expuesta, puesto que entre el 40% y el 50% de sus inversiones destinadas a proyectos ya no son necesarios en la perspectiva de un calentamiento climático limitado a 2º C.

Entre los seis gigantes (ExxonMobil, Shell, Total, Chevron, Eni, BP), la británica BP es la menos expuesta, con un monto estimado de entre 20% y 30% de sus inversiones considerados por Carbon Tracker como no necesarios, y por lo tanto riesgosos para la empresa.

Según el informe, un tercio de todas las inversiones petrolíferas previstas en el mundo, entre ellas la totalidad de las inversiones en yacimientos de esquisto y el offshore profundo, deberían por ejemplo ser abandonados, así como las dos terceras partes de los proyectos gasíferos en América del Norte.
Carbon Tracker, que se asoció con PRI (Principles for Responsible Investment), una red de inversionistas reunidos por Naciones Unidas, quiere que su informe sirva a los inversionistas para evaluar y revisar su estrategia en materia de inversiones.

"Hasta ahora, los inversionistas en compañías petroleras y gasíferas no sabían nada en materia de su exposición al riesgo climático", indicó Nathan Fabian, director investigación de PRI.
Pese a la falta de transparencia, los inversionistas  ya comenzaron a presionar. A fines de mayo, los accionistas de ExxonMobil pidieron en asamblea general que el grupo evaluara el impacto financiero de la transición energética.

Y por primera vez esta semana ese gigante estadounidense se asoció a un proyecto contra el calentamiento climático. Con otros grupos internacionales (Total, PepsiCo, General Motors, Unilever, etc.), defiende la aplicación en Estados Unidos de una tasa carbono de 40 dólares la tonelada de CO2, que sería redistribuida a los contribuyentes.

FUENTE: Teletica.com , 21 / junio / 2017

MIGRACIONES FORZADAS DEBIDO AL CAMBIO CLIMÁTICO



Las condiciones ambientales cambian constantemente y la respuesta más sencilla de todos los organismos vivos es la adaptación espacial: cambiar de lugar para encontrar las mejores condiciones de vida. Por supuesto, esta respuesta es también la que adoptamos los humanos. Migramos y buscamos las mejores condiciones para nosotros y nuestros seres queridos. Más de 65 millones de personas se desplazan forzosamente de sus hogares cada año.

Es como si la población entera del Reino Unido o de Francia tuviera que atravesar fronteras y buscar refugio en otro país. Un éxodo dramático de personas desesperadas que se repite año tras año, a una tasa de 24 personas cada minuto. Más de un millón de personas cruzaron el pasado año el Mediterráneo de manera irregular tratando de llegar principalmente a Grecia o Italia desde Siria, Afganistán o Irak, países devastados por guerras propiciadas o consentidas por occidente, pero también desde África, el continente “sin frío” (del griego aphrike), que sufre como ningún otro las consecuencias del cambio climático.

En África, el límite de aridez actual atraviesa o marca el límite sur de países como Mauritania, Mali, Chad, Níger y Sudan, que actualmente poseen una población de unos 135 millones de habitantes; es el Sahel, una zona que marca la transición entre el desierto del Sáhara y las zonas con vegetación tipo sabana localizadas más al sur.

La coincidencia entre las fronteras políticas y las climáticas, hace que esta sea un área especialmente vulnerable, sufriendo migraciones dramáticas cuando la aridez y la escasez de agua impiden la agricultura y la ganadería. En estas circunstancias, la población local tiene dos posibilidades: migrar hacia el sur y atravesar las fronteras hacia países con condiciones climáticas más húmedas, pero parecidas condiciones económicas, o cruzar el Sáhara y tratar de llegar al norte de África y Europa. La migración se convierte en estas circunstancias, en la única forma de adaptación que posee la población de estos territorios para superar el cambio de las condiciones climáticas.
Diversos organismos internacionales como la Organización Internacional para la Migración o el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, han advertido desde hace tiempo que el incremento en la frecuencia de catástrofes naturales, el aumento de la temperatura, la escasez de agua o la emergencia de enfermedades asociadas al cambio climático, provocan y provocarán migraciones humanas masivas.
 
Se trata de un “emigrante ambiental” cuyo estatus legal no se reconoce como tal y que, posiblemente, podría abarcar a más de un tercio de las personas que abandonan sus hogares en busca de mejores condiciones. Emigrantes ambientales africanos tratan de llegar a Europa forzados por el cambio climático. Hace 100.000 años, nuestros antepasados también emigraron desde África como consecuencia de cambios en el clima que, en esta ocasión, convirtieron los desiertos del Sáhara y de Arabia en zonas menos áridas e inhóspitas. Los factores climáticos han estado también detrás de la invasión árabe de Europa o de la penetración de los denominados pueblos bárbaros del este.
 
La acelerada modificación del clima debida a la alteración de la dinámica entre la atmósfera y el océano que hemos propiciado, está ahora provocando un proceso migratorio cuyas raíces ambientales se esconden y que, seguramente, no dejará de crecer en dramatismo e intensidad en un futuro cercano.
 
Los efectos del cambio climático en el Sahel han sido estudiados y constatados. La densidad arbórea ha disminuido en esta región y el déficit de humedad aumentado notablemente desde los años 70. Un estudio recientemente publicado, muestra como los vientos cargados de lluvia que llegan al Sahel desde la región ecuatorial africana (monzones), se debilitarían con la adición de agua dulce en el Atlántico norte, como consecuencia del derretimiento de los glaciares. Este efecto provocaría una significativa caída en las precipitaciones, un desplazamiento hacia el sur de estas lluvias y una disminución en un millón de kmdel área cultivable.
 
Se estima que este desastre afectará a casi la mitad de la población actual, pero si se considera que el Sahel podría poseer una población cercana a los 360 millones de habitantes a finales de siglo, el impacto de este cambio climático adquiere proporciones colosales y aterradoras.

Según la ONU, sólo en África, habrá 50 millones de emigrantes ambientales en 2060. En la actualidad, mueren 10 personas al día tratando de atravesar el Mediterráneo y nuestro país apenas recibe el 1% de las personas que demandaron atención en la Unión Europea. Hemos sido censurados, además, por Naciones Unidas debido a las llamadas “devoluciones en caliente” y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado se ha quejado al Ministerio del Interior por no facilitar datos sobre el alcance del drama.

Mientras el clima cambia, nuestras fronteras permanecen fijas y se vuelven impermeables. Los países se convierten en “jaulas” o en “áreas residenciales”, ratoneras de las que es difícil escapar cuando vienen malos tiempos, o espacios autistas rodeados de alambradas y cuchillas.

FUENTE: Info Libre , 23 / 06 / 2017




CANADÁ AYUDARA A CHILE A COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO



“El cambio climático es un problema global que requiere una solución global y muchas empresas canadienses han hecho ingentes progresos para reducir los contaminantes que causan este fenómeno a nivel local y global.”

20 años de colaboración

Recientemente la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá, Catherine McKenna, lanzó un proyecto que permitirá a Canadá y Chile trabajar juntos para reducir y capturar el metano de vertederos y otras áreas del sector de manejo de desechos.
El metano es un gas de efecto invernadero grave y una vez capturado puede ayudar a reducir los costos al ser utilizado como combustible para cocinar, transportar y generar energía. La firma canadiense de consultoría ambiental, Arcadis Canada, liderará el proyecto.

Durante las conversaciones internacionales sobre el clima en Berlín, Alemania, Chile y Canadá copresidieron la Coalición para el Clima y el Aire Limpio, el único esfuerzo global que une a los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, para mejorar la calidad del aire y proteger el Medio Ambiente mediante la reducción de contaminantes climáticos de corta duración.

El lanzamiento coincide con el vigésimo aniversario del Acuerdo de Cooperación Ambiental Canadá-Chile, cuyo objetivo es conservar, proteger y mejorar el Medio Ambiente, promover el desarrollo sostenible y fomentar la participación pública en el desarrollo de leyes y reglamentos ambientales, en ambas naciones.

 

Iniciativas varias

Canadá hará un gran aporte económico en 2020 al Fondo Verde, para ayudar a los países y comunidades de todo el mundo a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, estar mejor equipados para resistir los efectos del cambio climático y contribuir positivamente a una economía limpia mundial.

Mc Kenna destacó que: “las empresas canadienses ya forman parte del cambio global hacia una economía de crecimiento limpio. La empresa canadiense de tecnología limpia Arcadis Canadá ayudará a Chile a cumplir sus metas del Acuerdo de París mediante la reducción de emisiones de metano, creando nuevos puestos de trabajo y oportunidades en el proceso”.

 

Chile firmó el Acuerdo de París en diciembre de 2015 y lo ratificó en febrero de 2017. Para cumplir con las metas globales, la nación se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, un 30% por debajo de los niveles registrados en 2007, para 2030.

El Gobierno de Canadá también está trabajando en una propuesta de reglamentos para reducir el metano del sector de petróleo y gas de Canadá, que forman parte del Marco Pan-Canadiense sobre Crecimiento Limpio y Cambio Climático y que según las autoridades nacionales contribuirá a reducir sus emisiones en un 30% por debajo de los niveles del 2005, para 2030.

FUENTE:  Ecoticias, 23 / 06 / 2017

jueves, 22 de junio de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO, EN BUSCA DE UNA ECONOMÍA VERDE



Cambio climático, sus efectos, barreras de contención, negociaciones, acontecimientos y sucesos que forman los eslabones de una cadena que vincula la acción humana y el clima. Inopinadamente, la decisión de Donald Trump altera  acuerdos y previsiones. Los eslabones de la cadena pueden soltarse. La negativa de Trump a aceptar el cambio climático es sin duda una alerta de cuarentena en los 75 pasados años de paz y prosperidad; el orden internacional sustentado en complejos convenios multilaterales está en peligro.

El Acuerdo de París para contener las emisiones contaminantes quedaría amenazado, aunque ni está abolido ni los 195 países signatarios se resignarán sin defenderse. Dentro de Estados Unidos tampoco impera la resignación. California y otros Estados con sus propios programas de sostenibilidad sacan a la luz su determinación para seguir avanzando en la descarbonización y el estímulo de energías limpias. El propio mercado está ligado a frenar la contaminación. Fabricantes de automóviles abandonan las mejoras en los motores diésel en favor de vehículos no contaminantes. Las propias compañías eléctricas se inclinan por el gas natural y las energías renovables. Avances tecnológicos en las turbinas eólicas y en los paneles solares. Reducción de costes. Más empleo. En efecto, las industrias limpias emplean ya en EE UU tres veces más trabajadores que la industria del carbón. El gigante industrial General Electric apuesta por un aire limpio y porque EE UU mantenga el liderazgo en el desarrollo de las nuevas tecnologías.

La Revolución Industrial del siglo XVIII-XIX estuvo sostenida por la extracción y quema de combustibles fósiles, sin que se levantasen sospechas significativas sobre sus efectos contaminantes para la salud y el clima. En 1988, las Naciones Unidas crearon el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que confirma el aumento de la temperatura media del planeta como consecuencia de la acción humana. Sin embargo, hasta 2005, en Montreal, no se ratificó el protocolo de Kioto, el primero internacional sobre cambio climático. En 2012, en Doha se alcanzó un nuevo acuerdo de mínimos para las amenazas contaminantes. En diciembre de 2015, en París, 195 países se comprometieron a realizar voluntariamente todos los esfuerzos a su alcance para que la temperatura de la Tierra no aumente más de 1,5 grados.

Un nuevo paradigma se abre paso: la economía verde. El economista Kristian Weise advierte: “si tienes un desarrollo inteligente tendrás más crecimiento y menos uso de los recursos naturales al mismo tiempo”. En Dinamarca aumenta la riqueza y se mantiene estable la producción de CO2; desde 1990 las emisiones se han reducido en un 40 por cien mientras el PIB ha crecido un 80 desde 1980.

El calentamiento climático es el resultado de la mayor presencia de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera por la utilización de combustibles fósiles, lo que exige su captura, transporte, almacenamiento y transformación. Hay que capturarlo antes de que llegue a la atmósfera. Un 70 por cien de esas emisiones, según los estudios de la ONU, procede de las ciudades. La temperatura media de la superficie del planeta ha aumentado 0,85 grados en el último siglo. Desgraciadamente, el calentamiento del Ártico es mucho más rápido. El IPCC señala un aumento de cuatro grados sobre la media. El Ártico es la región que más se calienta. Una amenaza cierta porque actúa como refrigerante del planeta gracias a que su cobertura blanca refleja más calor solar hacia el espacio del que absorbe.

Al fundirse el hielo aparecen áreas de aguas oscuras o superficies de tierra que absorben más calor del Sol, lo que provoca un efecto de retroalimentación positiva del cambio climático. El riesgo del planeta es cierto, pero las respuestas se hacen esperar o se niegan las evidencias. António Guterres, secretario general de la ONU, declaraba el pasado mayo: “el tren de la sostenibilidad ya ha partido de la estación, o estás a bordo o te quedas atrás. Quienes no apuesten por la economía verde tendrán un futuro gris”.

El abandono anunciado por Trump de los acuerdos de París es un error. Una decisión que avala la declaración de Angela Merkel acerca de que “el gobierno de EE UU ha dejado de ser un aliado fiable y previsible”.
El nuevo jefe de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), Scott Pruitt, rechaza el consenso científico acerca de la influencia de la acción del hombre sobre el clima. En efecto, Pruitt demandó a la EPA unas 14 veces cuando era fiscal general de Oklahoma, paralizando la entrada en vigor del Clean Power de Barack Obama, cuyo objetivo era limitar las emisiones de CO2 hasta reducirlas un 30 por cien en 25 años desde los niveles de 2005. Otro negacionista preside ahora el Comité de Ciencias del Congreso. Se están formulando propuestas legislativas para prohibir a la EPA realizar investigaciones sobre los efectos de la contaminación en la salud pública y, al mismo tiempo, permitir a los representantes de industrias (¿sospechosamente contaminantes?) participar en comités medioambientales.

España no tiene aún una clara política medioambiental. El último episodio de esta serie de vacilaciones se concreta en la pérdida del arbitraje sobre las renovables por el recorte de las primas. El laudo arbitral ha decretado una indemnización del Estado español para Eiser por un importe de 128 millones de euros. Los 26 arbitrajes pendientes entre el gobierno y los afectados por el recorte de primas –una especie de expropiación encubierta– tal vez eleven el peso de las indemnizaciones por encima de los 3.000 millones de euros. Un coste para el erario público. Un error para la implantación de las energías limpias que se añade al desenlace del almacén Castor en las costas de Tarragona y Castellón, y al intento frustrado en aguas canarias sobre nuevos yacimientos de petróleo y gas. Una cadena de incidentes que restan credibilidad al compromiso suscrito por España en París.

Por María José Martínez Vial

FUENTE: Estudios  de  Política Exterior, 22 / junio / 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA




Aumento de enfermedades infecciosas -que creíamos en gran parte controladas- por falta de infraestructura sanitaria básica; más casos de problemas respiratorios y alergias; impactos sobre la salud por pérdidas económicas asociadas a las zonas productivas anegadas; incrementos en las muertes por golpe de calor; personas sufriendo las consecuencias del dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos que extienden paulatinamente sus hábitats hacia zonas antes libres de su presencia, y más... El cambio climático llegó para quedarse y la salud de los habitantes de nuestro país se verá afectada en una magnitud que no ha sido aún evaluada en profundidad.

Ya no hay científicos independientes que pongan en duda el fenómeno de cambio climático que está ocurriendo en el planeta y tal convicción marcó el nacimiento –aunque a la fuerza- del Acuerdo de París, firmado hace más de un año por 190 países y del que Donald Trump acaba de bajar a Estados Unidos. Recientemente , a través de los medios, se han conocido algunos datos de un reciente libro de investigadores del Conicet (La Argentina y el cambio climático, de Vicente Barros e Inés Camilloni), que señala que las precipitaciones extremas y el promedio de la temperatura seguirán aumentando en nuestro país. Las zonas socialmente más vulnerables serán las más complicadas debido a los escenarios de inundaciones más frecuentes, olas de calor y el menor margen de adaptación por la dificultad de acceso a los servicios de salud y la falta de infraestructura básica, enormes deudas pendientes de la política argentina.

En ese contexto, la pregunta es obvia: ¿Cómo se prepara el sector salud ante los escenarios que nos anticipa la ciencia? ¿Qué políticas sanitarias se pondrán en marcha para poner a la salud como prioridad en la lucha contra el cambio climático? Tal como lo anunciaba la prestigiosa revista científica The Lancet hace ya dos años, el cambio climático amenaza con revertir los avances en salud de los últimos 50 años.

Existe en el mundo un movimiento creciente de hospitales, centros y sistemas de salud que trabajan para aumentar su resiliencia frente a los cambios que ya están sucediendo, así como para reducir sus emisiones de dióxido de carbono. Tienen planes de eficiencia energética, instalan paneles solares, promueven y facilitan el uso de la bicicleta y el transporte público para trabajadores y pacientes, entre otras acciones. Una revolución que todavía no ha llegado a nuestro país, salvo por algunas iniciativas aisladas.

Para las instituciones de salud -únicas cuya misión es curar-, reducir su propia contribución al problema empleando cada vez más energías renovables y prepararse para atender los escenarios de enfermedades, así como cortes de luz y acceso al agua potable que suceden a menudo con las inundaciones, es un imperativo ético y estratégico que espera de decisiones y políticas sanitarias que estén a la altura del problema.

Por Verónica Odriozola,  directora ejecutiva para América latina de la ONG Salud sin Daño.

FUENTE:  Clarín.com, 22 / junio / 2017