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jueves, 30 de mayo de 2013

CAMBIO CLIMÁTICO: POLÍTICAS QUE ESTÁN MATANDO AL PLANETA.


La temperatura actual es de 0.8 grados por encima del nivel preindustrial y ya estamos presenciando los importantes efectos perjudiciales, que nos dan una pista de cómo llegaría a ser un mundo con dos y hasta cuatro grados más de temperatura. El que podrían heredar nuestros hijos y nietos.

Foto: Vanguardia/ Archivo

Se acaba de cruzar un umbral clave en los registros que miden el avance del calentamiento global: por primera vez desde que comenzaron las mediciones en 1958 la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera superó las cuatrocientas partes por millón (ppm). Esto significa que por cada millón de moléculas en la atmósfera de la Tierra, hay cuatrocientas moléculas de dióxido de carbono (CO2).

El 9 de mayo, el observatorio de Mauna Loa en Hawai, que suele utilizarse como punto de referencia, registró una lectura de 400.03 ppm. Se calcula que el año próximo el promedio global superará las cuatrocientas ppm.
La concentración de CO2 en el aire está relacionada con la temperatura de la Tierra. El consenso generalizado es que para que el calentamiento global esté por debajo de dos grados centígrados en comparación con el nivel previo a la revolución industrial de 1750, el CO2 no debe superar el nivel de cuatrocientas cincuenta ppm. De hecho, según científicos prominentes como James Hansen por encima de trescientas cincuenta ppm ya es peligroso. 

Por tanto, es necesario reducir el CO2 en la atmósfera, aunque no resulta claro cómo podría lograrse esto.
Los efectos del cambio climático ya se hacen sentir de manera dramática con el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos, que van desde un aumento de las lluvias y grandes inundaciones en Pakistán, China, el sudeste de Asia y el Reino Unido, hasta sequías en algunas partes de África y en Estados Unidos, violentos incendios en Australia y Rusia, y grandes tormentas o huracanes en Filipinas, América Central y Estados Unidos.
¿Cuánto peor será la situación en la medida que se agrave el cambio climático como consecuencia del aumento de la concentración de CO2 de cuatrocientas a cuatrocientas cincuenta ppm y más?

El aumento de la concentración ha sido drástico. En 1958 era de trescientas quince ppm y en 2000 llegó a cerca de trescientas setenta y cinco ppm, antes de saltar a las cuatrocientas ppm actuales. A este ritmo, vamos en vías de aumentar la temperatura para finales del siglo no dos grados sino entre tres y cinco grados. Una catástrofe.
La temperatura actual es de 0.8 grados por encima del nivel preindustrial y ya estamos presenciando los importantes efectos perjudiciales, que nos dan una pista de cómo llegaría a ser un mundo con dos y hasta cuatro grados más de temperatura. El que podrían heredar nuestros hijos y nietos.

El informe de 2012 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre la “brecha de emisiones”, elaborado por cincuenta y cinco científicos, demuestra que la emisión mundial total en 2011 fue de cincuenta gigatoneladas (50,000 millones de toneladas) de CO2 equivalente. Es decir, CO2 más otros gases de efecto invernadero como el metano, pero expresados en términos de CO2.

El nivel de emisiones de CO2 equivalente ha aumentado rápidamente. En 2000 era de cuarenta gigatoneladas, antes de aumentar a50.1 en 2011. Esto significa que la emisión global anual aumentó diez gigatoneladas (veinticinco por ciento) en solo una década.
El informe del PNUMA estima que para mantener la temperatura del planeta en dos grados por debajo del nivel preindustrial es necesario que las emisiones globales anuales bajen a cuarenta y cuatro gigatoneladas para 2020, y que luego continúen disminuyendo. Sin embargo, si no hay cambios en las políticas, se prevé que las emisiones aumentarán a cincuenta y ocho gigatoneladas en 2020.

La buena noticia es que los gobiernos de varios países se han comprometido a adoptar medidas para reducir sus emisiones. La mala es que esas promesas no son suficientes.
En el mejor de los casos -si los gobiernos cumplen con el margen máximo de sus promesas y en las mejores condiciones-, el nivel de emisiones en 2020 será de cincuenta y dos gigatoneladas. Esto está muy por encima del límite de cuarenta y cuatro gigatoneladas necesario para mantener la temperatura por debajo del nivel de dos grados, si bien es inferior al que se alcanzaría de continuar con la tendencia actual.

En el peor de los casos -si los gobiernos toman medidas pero dentro del margen mínimo de sus promesas, y en malas condiciones-, el nivel de emisiones en 2020 será de cincuenta y siete gigatoneladas, que es casi lo mismo que el nivel de cincuenta y ocho gigatoneladas al que se llegaría si todo permanece incambiado.
En cualquiera de los dos casos las emisiones proyectadas para 2020 superarán los dos grados, llegando a niveles de tres y cinco grados. En otras palabras, la proyección es hacia un desastre climático.

Las soluciones técnicas no son tan difíciles de conceptualizar. El informe del PNUMA ofrece sugerencias sobre la reducción de emisiones a través de cambios en las prácticas y políticas de construcción de edificios, transporte y silvicultura. A eso se pueden añadir políticas en materia de energía, industria y agricultura.
El problema se presenta con las políticas y los costos del cambio. Un acuerdo global sobre el clima es difícil de lograr debido a las diferentes perspectivas sobre lo que es una distribución justa de los esfuerzos y quién se hará cargo de los costos. Los países en desarrollo consideran que los países ricos tienen la responsabilidad histórica de asumir el liderazgo en la reducción de las emisiones y de pagar -al menos de manera sustancial- los gastos en los que deben incurrir los países en desarrollo para cambiar a tecnologías y políticas que impliquen bajas emisiones de carbono.

Esta responsabilidad histórica se origina en el hecho de que los países desarrollados son los responsables hasta el momento de haber emitido la mayor parte del CO2 presente en la atmósfera. Ellos se enriquecieron en parte debido a que sus economías crecieron sobre la base de combustibles fósiles baratos. Y gracias a eso sus economías son más ricas.
Si los países en desarrollo asumen el costo total de los cambios, su crecimiento económico se resentirá y sus esfuerzos de desarrollo se desviarán de los alimentos, la atención de la salud y el desarrollo económico para concentrarse en las medidas relacionadas con el clima. Por lo tanto, pretenden que los países ricos les transfieran fondos y tecnología para apoyarlos en su cambio hacia una senda de crecimiento respetuoso para con el clima.

Los países desarrollados, por su parte, se muestran reacios a aceptar la “responsabilidad histórica”, con el argumento de que no pueden ser considerados responsables de lo que hicieron sus antepasados, en la ignorancia. En teoría, están dispuestos a proporcionar fondos y tecnología, pero en los hechos se han transferido pocos fondos y muy poca tecnología a los países en desarrollo.

Los países desarrollados también aspiran a que todos los países -no sólo ellos- firmen el mismo tipo de obligaciones de reducción de emisiones. Los países en desarrollo consideran que esto es contrario a los principios de equidad y de responsabilidades comunes pero diferenciadas, que son principios centrales de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Si bien la ciencia tiene cada vez mayor claridad en cuanto a lo que está ocurriendo al clima, y se están elaborando soluciones técnicas sobre la forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en varios sectores, es la política para enfrentar el cambio climático lo que hay que resolver.

FUENTE: Vanguardia, México, 30/ 05/ 2013

martes, 28 de mayo de 2013

CHINA: LOCOMOTORA DEL DESARROLLO, DEBATE SU COMPROMISO PARA REDUCIR EMISIONES DE CO2.


Determinar cuándo las emisiones de gases de efecto invernadero de China llegarán a su máximo depende de varios factores y la cuestión requiere un análisis más profundo, dijo Zhou Dadi, vicepresidente de la Comisión Consultiva Nacional de Energía, el viernes.

Recientes informes de prensa dijeron que las emisiones de gases de efecto invernadero de China podrían alcanzar su punto máximo antes del 2025.

El gobierno chino siempre ha concedido gran importancia a las cuestiones del cambio climático y ha respondido activamente, dijo Zhou, quien también es profesor en el Instituto de Investigación de Energía de la Comisión de Desarrollo y Reforma.

Ha habido muchas discusiones entre expertos y académicos en China sobre cuándo se registrará el pico, pero no se pueden tomar conclusiones apresuradas al respecto, dijo Zhou. La cuestión depende de tantas incertidumbres que no se puede acordar en una predicción, dijo.

Pero un mensaje es muy claro: La cuestión está en la agenda del desarrollo sostenible de China. Que se registre un máximo tan pronto como sea posible no sólo estará en el interés del clima mundial, sino que también servirá como un incentivo para reestructurar la economía del país y transformar el desarrollo económico.

“Para lograr el objetivo de limitar el aumento de temperatura a dos grados centígrados, los países desarrollados deberían comprometerse a objetivos de reducción de emisiones más ambiciosos y proporcionar a los países en desarrollo el apoyo financiero y la tecnología adecuada a fin de que éstos puedan tomar medidas”, dijo Zhou.

“Por otro lado, las economías en desarrollo necesitan cambiar sus patrones de desarrollo tan pronto como sea posible para lograr un desarrollo sostenible con bajas emisiones de carbono”, agregó.

China se ha comprometido firmemente a actuar sobre las emisiones, incluida la reducción de emisiones por unidad de PIB en un 40% a 50% para el 2020 en comparación con el nivel del 2005; para llegar a su objetivo de consumo de energía primaria a través de combustibles no fósiles en el orden del 15% para el año 2020, y un aumento de la superficie forestal en 40 millones de hectáreas y el volumen de stock forestal de 1,3 millones de metros cúbicos en el 2020 con respecto al nivel del 2005.

Dijo que la industrialización de China aún no se ha completado y la urbanización continúa. A pesar de que en los últimos años se ha producido un descenso considerable en el crecimiento del consumo de energía, este no puede compensar el enorme consumo de energía durante la última década.

FUENTE: spanish.people.com.cn, 27/ 05/ 2013

COREA DEL SUR PRESENTA UN AUTOMOVIL QUE SE ALIMENTA CON AMONÍACO.


Corea del Sur presenta un coche que se alimenta con amoníaco

Corea del Sur presentó hoy su primer coche que se alimenta en parte con amoníaco, un combustible alternativo que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Desarrollado por el Instituto de Estudios Energéticos de Corea (KIER, por sus siglas en inglés), el nuevo vehículo funciona con una mezcla del 70% de amoníaco y el 30% de gasolina.
La innovación permite disminuir hasta en un 70% la emisión de dióxido de carbono, según las estimaciones del Ministerio surcoreano de Ciencia, Tecnologías de la Información y la Comunicación y Planificación Futura.
El amoníaco es un compuesto de nitrógeno e hidrógeno, y su combustión no produce gases de efecto invernadero.
Los autores del proyecto señalan que el nuevo coche podría ser una buena opción frente a otros vehículos de energía limpia porque el amoníaco es más estable que los demás combustibles líquidos.
Además, cualquier coche convencional puede adaptarse al uso de amoníaco sin mayores problemas.
Si la nueva tecnología se aplicara a un 20% del parque automotor surcoreano, la emisión del CO2 y otros gases de efecto invernadero bajaría en un 15%, o más de 10 millones de toneladas anuales, según KIER.
La única dificultad real es el precio relativamente alto del amoníaco pero los investigadores ya están buscando métodos más rápidos y económicos para producirlo.
FUENTE: RIA NOVOSTI, 29/ 05/ 2013

EUROPA: ACCIONES FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO SE POSTERGAN POR URGENCIAS FISCALES.


Barcelona acoge la décima edición del congreso y feria dedicado al negocio el cambio climático. El Banco Mundial con la IETA International Emissions Trading Association- y la Feria de Colonia en 2003 convocaron la primera edición al calor de la puesta en marcha de un comercio internacional de permisos de dióxido de carbono, se daba una señal de precio a las emisiones de CO2. Hoy sabemos mejor los desafíos y los retos, pero tenemos menos ambición y coraje para afrontarlos.
¿Funciona el comercio de emisiones?
La Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, donde se negocia la arquitectura de los acuerdos internacionales del clima, participan gobiernos, organismos intergubernamentales, pero también, institutos de investigación, organismos no gubernamentales, incluido el sector privado de las empresas. Hoy ya no son los gobiernos los que están delante. La IETA, el pasado 14 de mayo, instaba a los eurodiputados del Parlamento Europeo aprobar la propuesta backloading, como un primer paso para abordar un amplio debate que conduzca a una profunda reforma de la estructura del EU-ETS (Comercio de Emisiones en la Unión Europa).
Por estrecho margen no salió adelante. En la política climática se ha impuesto la mayoría de los dóciles a la de los ambiciosos, el resultado es que en Europa los mercados de carbono están saturados de permisos que, con la crisis, la disminución de la actividad económica, su precio está hundido. Lo que fue ideado, no sólo para luchar contra el cambio climático, sino para incentivas inversiones en una economía hipocarbonizada carece de una autoridad, que tiene el euro;  ese Mario Draghi del Banco Central Europeo que defienda, como hace con el euro, el precio de carbono (http://blogs.lavanguardia.com/diario-de-futuro/el-comercio-de-emisiones-de-co2-le-falta-un-mario-draghi-30785).
No faltan ideas al respecto. Pero los gobiernos se dejan apabullar por el día a día, renunciando los problemas planetarios como el cambio climático. En medio de la crisis financiera es más importante aguantar el timón en medio de la tormenta que el barco lleve un rumbo. Falta una decisión sobre la finalitè. Mientras se emplea ingentes recursos para salvar a la banca, se prima los ajustes, la transición energética y el cambio climático pasan al asiento de atrás y deja que una visión miope de la economía conduzca. Falta sosiego para con ambición y pragmatismo enfrentarse a los desafíos, sin perder de vista los obstáculos con realismo y responsabilidad.
Compromisos fraudulentos y políticas extraviadas.  
En lugar de reconocer que la crisis es sistémica, que va a requerir arremangarse para abordar profundas reformas, parece que se confía en un inesperado cambio de ciclo económico. En lugar de un debate sobre alternativas, la lógica del ajuste y austeridad, regresa el egoísmo nacional, la crisis aparece como un problema provocado por otros, sufrimos por exceso de solidaridad. Lejos de resolver desequilibrios entre el centro y la periferia, esas tensiones se trasladan al interior, se exacerba la desigualdad.
La austeridad, el exceso de ahorro, aunque sea para desendeudar -a otro-, impone una visión que sólo contempla una única alternativa: desarrollar nuevos mercados, esto es, una salida externa a la crisis. En una economía cerrada, sin sector exterior-  conduce a la recesión. Así el Santo Grial para evita las depresiones periódicas es restaurar la tasa decreciente de ganancia mediante un tipo muy concreto de competitividad, aquel que buscar colocar los excedentes en el mercado exterior, la apertura a otros mercados.
El impulso de exportar y, a la vez, repeler la oferta de su vecino, requiere un determinado modelo fiscal. ¿Resulta coherente con afrontar esos retos planetarios, esto es, economía más eficiente y competitiva, basada en fuente de energía libre de carbono? Se busca obtener ventajas comparativas con otros productos, subsidia el mercado exterior y se grava la demanda interna, subsidios a la energía e impuestos al empleo. El resultado es degradación climática y desempleo.
Es el espejismo que para salir de la crisis viene de Estados Unidos, allí la industria, se prevé, que goce de una energía barata -que ignora el cambio climático y, algo peor, que la competencia está en la innovación tecnológica. Se confía en la técnica del fracking para obtener gas barato. El modelo exportador sólo es posible sobre tres pilares, (i) subsidios estratosféricos a la energía, (ii) un euro fuerte que permita adquirir energía barata, (iii) una fuerte devaluación interior, vía salarios. Los equilibrios de balance de pagos no son simétricos, ni los exportadores tiene capacidad ilimitada. En una década el barril de petróleo se ha multiplicado por diez, hoy no hay margen de beneficios para que las exportaciones cubran el costes de las importaciones de energía. La economía global se asienta sobre un petroleo que ha dejado de ser barato.
La doble política climática.
Una devaluación de la moneda, como en los años 90, conllevaría una elevación del coste de la energía. Un euro fuerte, un precio del CO2 por los suelos, mantener enormes subsidios a la estrategia exportadora, evita esas reformas que propugna, justamente, la estrategia europea 2020 -que tiene la energía y el clima como pilar clave.
El papel de esa autoridad del carbono debería tener cierta coordinación con la autoridad monetaria para impulsar inversiones con una mano y orientar estas a economías bajas en carbono con la otra. El euro se construyó para que, en lugar de una devaluación interna, que aplicada en todos los países, como en una economía cerrada, conduce a la recesión.
El euro fue un primer paso, sin una política climática sólida que le de apoyo. También la reforma de las energías renovables debe permitir que la estructura de los costes ofrezca señales adecuadas a la transición energética.
En una década dejamos de hablar de eficiencia energética para  hablar eficiencia economía, en lugar de sostenibilidad económica buscamos al sostenibilidad fiscal. La salida de la crisis vendrá de una solución mágica, a saber, volver a un suministro barato de energía. Una tribuna de un diario proponía “reabrir [Garoña] y destinar la electricidad generada a cubrir la demanda de las grandes empresas consumidoras mediante contratos a largo plazo a un precio más bajo, acorde con la amortización cumplida de la central”. Calificaba que las pérdidas de Nucleanor forman parte del secuestro del administrado por el administrador.
Políticas divergentes en cambio climático.
En Reino Unido, que aún se niega a cerrar la puerta, el liberal Ed Davey acepta oponerse a nuevos objetivos de renovables en la Unión Europea, como exigen conservadores, a cambio apoyar más ambición en cambio climático. Robert Norris , del sector, amenaza llevar la producción de renovables fuera del país (http://www.energias-renovables.com/articulo/green-groups-react-to-uk-opposition-to-20130528).
En España se buscar la resurrección nuclear, fracasado su renacimiento. Mientras Greenpeace anuncia un vídeo de “porque no puede existir”; una cooperativa de renovables, en Berlín, BuergerEnergie -una cooperativa de energía ciudadana  quiere arrebatar el control sobre la red eléctrica a Vattenfall, que licita el senado de Berlín, los acusa de basar su negocio en combustibles fósiles y bloquear la transición hacia las energías renovables, inspirado en la experiencia mítica de Schönau, cuenta con 1.000 miembros y 6,5 millones de euros para acudir a la licitación de la red (http://www.dw.de/renewables-co-op-fights-vattenfall-for-control-of-berlin-grid/a-16811971).
Lejos de la frustración del “porque no se puede” en Berlín nada está prohibido. Incluso el ministro alemán Peter Altmaier (CDU) se hace socio de esta cooperativa de energía animando a acelerar esa transición energética (Energiewende) (http://energytransition.de/2013/05/coop-fights-vattenfall-for-berlin-grid/).
La Carbon Expo se traslada de Colonia a Barcelona. La inaugura Antoni Vives del Ayuntamiento de Barcelona, Santi Vila Generalitat ,y Migue Arias Cañete del Gobierno; entre el público estará Peter Altmaier -sabe que quien no está en la mesa está en el menú. Un programa interesante.
FUENTE: lavanguardia.com, Jordi Ortega, 28/ 05/ 2013

PRODUCTORES AFRICANOS EN LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO


Fairtrade Africa es el nombre la red de productores africanos que trabajan con la certificación internacional de Comercio Justo Fairtrade. La red acaba de conseguir 670.000 dólares para que los productores de té del este de África puedan protegerse de las amenazas del cambio climático. ¡A por todas!




Fairtrade Africa engloba y representa actualmente a 700.000 pequeños productores y trabajadores. La red es responsable de ofrecer formación y capacitación para que los socios puedan manejarse mejor en el mercado internacional y tengan acceso a herramientas modernas y sostenibles de la agricultura, de representar la voz de los productores africanos en el sistema internacional Fairtrade así como de fomentar el comercio entre países africanos.
Los 670.000 dólares que ha donado el Nordic Climate Fund se invertirán en programas de formación para productores de té de Uganda, Kenia, Tanzania y Ruanda. El proyecto se había presentado bajo el título “ADAPTea” junto con la organización sueca Vi Agroforestry especializada en gestión agrícola sostenible de la tierra.
“Durante los próximos dos años ambas organizaciones ofrecerán a los productores de té Fairtrade formación para que éstos puedan incorporar medidas de cultivo agrícola sostenible en su producción habitual” explica Wangeci Gitata, responsable en Fairtrade África por la captación de fondos. “Además contamos con el apoyo de Fairtrade International para conseguir contactos comerciales que puedan asegurar ventas en el futuro y prestarnos apoyo.”
Según un estudio del Instituto de Recursos Naturales hasta el 2030 grandes áreas de África oriental quedarán inutilizables para el cultivo de té, un producto tradicional de la zona, si no se toman medidas inmediatas de adaptación al cambio climático. El año pasado los productores de té de Kenia ya se vieron muy afectados por las peores heladas que jamás se habían visto en el país.
“Algunos productores Fairtrade han perdido más del 30% de su cosecha. Para luchar contra eso hemos decidido aplicar para un proyecto contra el cambio climático” dice Wangeci.
FUENTE: canalsolidario.org, 27/ 05/ 2013



domingo, 26 de mayo de 2013

RESILIENCIA Y CAMBIO CLIMÁTICO (por Juan José Olivieri)



En los tiempos que corren, donde las personas sufren de profundas angustias, vacíos emocionales, pérdida de valores tradicionales, fragilidad en las relaciones afectivas, el concepto de “resiliencia” merece ser tenido en cuenta como una capacidad que pueden aprender los seres humanos para hacer frente a situaciones en la cuales ya todo parece “perdido y sin sentido”.

El concepto de resiliencia refiere a la capacidad de las personas de sobreponerse a tragedias o períodos de fuerte dolor emocional. Esta idea también aplica y se extiende a los grupos humanos, o  sociedades que logran superar situaciones de tanto dolor, en las cuales se tiene la idea de que no habrá posibilidades de ningún tipo de recuperación.

Es interesante aprender de los ecosistemas, los cuales pareciera que disponen de esta capacidad de resiliencia para hacer frente a profundos cambios, y entonces poder desarrollar procesos de recuperación luego de períodos de intensa contaminación.  

Muchas veces, las personas creen que esta capacidad de recuperarse a profundos desgarros emocionales, es un don con el cual se nace. Particularmente, la psicología ha mostrado que la resiliencia no es una capacidad genética sino que puede ser adquirida, y todas las personas tienen la posibilidad de “aprender” y construirse una herramienta tan vital y potente que les servirá para llevar en su mochila  a lo largo de toda su vida.

Este trabajo de aprendizaje es individual, pero también requiere de contextos, y acompañamientos sociales adecuados que apoyen el proceso de enseñanza, en esa dialéctica tan necesaria que posibilita “transmitir y adquirir” capacidades. No puedan producirse los aprendizajes fuera de un ámbito social y cultural.   
Actualmente, aquellas sociedades que ya están sufriendo las consecuencias del cambio climático, que sufren inundaciones permanentes en sus territorios, desertización de sus suelos, smog en sus ciudades, dolencias respiratorias y dermatológicas, están aprendiendo a adquirir y reconocer esta capacidad de resiliencia como una herramienta potente para sobreponerse a las vigentes y futuras catástrofes ambientales.

En cambio aquellas otras sociedades que no sufren, en el presente, los vaivenes del cambio climático, no toman conciencia de lo que algunos científicos definen como un cáncer que avanza silenciosamente, y que cuando se manifiesta ya es tarde.

Quizá sea el tiempo en que las sociedades, puedan aprender y disponer de esta herramienta, de manera preventiva, para hacer frente a los inevitables cambios climáticos que serán moneda corriente en este siglo XXI que hemos comenzado a transitar. 

FUENTE:  Juan José Olivieri, 26/ 05/ 2013 

SEGÚN LA ONU, LA TEMPERATURA PROMEDIO DEL PLANETA SUBIRÁ UN GRADO CADA TREINTA ANOS.



En Carlos Casares se instaló una planta de medición de gases de efecto invernadero. Los datos permitirán conocer la contribución del sector agropecuario a esas emisiones e implementar prácticas sustentables de producción y oportunidades de mercado en biocombustibles.
Según estimaciones del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero derivará en un aumento de 0,3º C por decenio durante este siglo.
Este grupo de expertos sobre cambio climático se encarga de analizar información que permita comprender las causas y las posibles consecuencias del cambio climático, y en base a ello se generan determinadas líneas de acción.
La planta recientemente presentada conjuntamente entre INTA, Solidaridad (RTRS), Argos, el gobierno de Holanda y el grupo Los Grobo, permitirá comprender cómo funciona el sistema argentino de producción, cómo le afectan variables locales, cómo afecta el manejo y el tipo de suelo, al balance de emisiones. Ello derivará en un mayor conocimiento que posibilitará tener estimaciones mucho más precisas que las conocidas actualmente.
 
Estrategias
 
“Con ello contribuiremos al conocimiento de nuestro país de las emisiones y poder a partir de ello proponer estrategias adecuadas para Argentina” comentó la Lic. Gabriela Posse del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar.
El efecto invernadero es el fenómeno por el cual determinados gases, retienen parte de la energía que la superficie planetaria emite por haber sido calentada por la radiación estelar. En nuestro planeta, este efecto se ve incrementado por la emisión de dióxido de carbono y metano, como así también por la actividad humana.
Cómo certificar que la producción argentina es sustentable, es una preocupación que desde hace un tiempo ha generado el inicio de nuevos y mejores estudios.
La presentación se inició con palabras de bienvenida a cargo de Alex Erenhaus de Los Grobo; seguidamente Miguel Hernández de Solidaridad, estuvo a cargo de una introducción al tema; y tras ellos, Jorge Hilbert, coordinador del programa nacional de Bioenergía del INTA, se refirió a la importancia del balance de gases para la sustentabilidad y oportunidades de mercado de los biocombustibles.
Antes de partir hacia el campo para conocer el equipamiento y su funcionamiento, Gabriela Posse explicó la metodología para la medición y también brindó datos de mediciones de gases de efecto invernadero.
 
Conocer…más
 
Las instituciones antes mencionadas aportaron fondos para contar con el primer equipo de medición en Argentina el cual se encuentra ubicado en lotes del grupo Los Grobo sobre la ruta 5, en Carlos Casares. Este delicado instrumental demandó una inversión aproximada de 140.000 dólares y su mantenimiento anual conlleva un costo relativamente elevado.
Esto permitirá conocer y determinar la emisión real de gases de efecto invernadero que producen los cultivos bajo nuestro particular sistema de producción en siembra directa, dado que a nivel mundial se proponen fórmulas de cálculos que tienen valores en determinación de variación de más, menos 300%.
“Es decir hay un gran desconocimiento de este tema, pero al mismo tiempo de forma muy acelerada se están imponiendo restricciones al comercio internacional respecto al % de reducción de emisiones que tienen determinados productos”, aseveró Jorge Hilbert.
 
Biocombustibles
 
La medición de gases de efecto invernadero ha tenido un peso importante a partir de los biocombustibles. Argentina es el primer exportador de biodiesel y Europa el principal mercado, y es justamente desde allí donde se están imponiendo restricciones a la hora de la comercialización, “por ello es necesario tener datos locales para conocer nuestros sistemas y con valores reales de emisión. Todo lo que contribuya a emitir gases que producen efecto invernadero y por ende cambio climático o calentamiento global es fundamental”, reafirmó Hilbert.
Además el especialista recalcó que a partir de la puesta en marcha de esta nueva tecnología se podrá contar con datos precisos, pero además se puede pensar en eventualmente “modelizar y predecir con mayor certeza el nivel real de emisiones que tenemos y por ende la contribución del sector agropecuario a estas emisiones de gases de efecto invernadero. Una vez que tenemos el conocimiento básico de cómo funciona el agroecosistema se podrían implementar diferentes tecnologías. La siembra directa contribuye en forma fundamental a la reducción de gases de efecto invernadero, a la huella de carbono e hídrica, pero podremos seguramente avanzar mucho más”. 

FUENTE: La Opinión, Trenque Lauquen, Argentina, 26/ 05/ 2013

viernes, 24 de mayo de 2013

EL CAMBIO CLIMÁTICO, ¿ CAUSA DE LOS TORNADOS RECIENTES EN EEUU?


La temporada de tornados suele dejar áreas devastadas, como ocurrió ahora en Oklahoma (Reuters).
La temporada de tornados suele dejar áreas devastadas, como ocurrió
 ahora en Oklahoma (Reuters).


Sí, el cambio climático ocurre. Pero es difícil decir que el tornado que arrasó Moore, Oklahoma, en Estados Unidos, o cualquier tornado, haya sido influido por el cambio climático.
La investigación científica no ha establecido una conexión clara entre los tornados y el cambio climático, dijo J. Marshall Shepherd, experto en cambio climático y profesor en la Universidad de Georgia, en Estados Unidos.
Actualmente existe un mejor entendimiento sobre cómo el cambio climático aumenta los riesgos de sequías, olas de calor y precipitación, dijo. También hay indicadores que establecen que los patrones de cambio pueden influir en la intensidad de los huracanes. Pero en cuanto a los tornados: simplemente no hay mucha información.
En cuanto al tornado en Moore, "en mi opinión, esta tormenta con tornados probablemente hubiera ocurrido independientemente de si hay cambio climático o no", dijo Shepherd. "La pregunta es: ¿aumentamos el riesgo y probabilidad de acontecimientos más extremos en general a medida que nuestro clima difiere?".
Se necesita más investigación y discusión sobre el calentamiento futuro y los ambientes que podrían producir tormentas, dijo.
Las tendencias en incidencias de tornados en los últimos 50 años parecen no haber cambiado en conjunto con más gases de efecto invernadero en la atmósfera y patrones de mayores temperaturas, dijo Shepherd.
Más allá de la pregunta sobre el cambio climático, los meteorólogos no conocen mucho sobre por qué algunas tormentas eléctricas producen tornados y otras no. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, aproximadamente solo el 1% de las tormentas eléctricas generan tornados. Sin embargo, la predicción de tornados avanza y evoluciona.
El clima, dice Shepherd, es como el estado de ánimo; cambia todo el tiempo. Las fuerzas subyacentes más profundas que llamamos "clima" son como la personalidad. Los gases de efecto invernadero se acumulan en nuestro sistema océano-atmósfera, por la actividad humana, influyen en esa personalidad, y eso es más difícil de deshacer.
Para ponerlo de forma diferente, tomemos el ejemplo de un conductor que está sobrio y tiene un cierto riesgo de tener un accidente, dijo Patrick Kinney, el autor y director del estudio del Programa Columbia de Clima y Salud en la Escuela Mailman de Salud Pública en la Universidad Columbia en Estados Unidos. El riesgo sube con un par de copas. A medida que los humanos bombean más gas de efecto invernadero a la atmósfera, se incrementan las probabilidades de acontecimientos climáticos extremos.
"Los gases de efecto invernadero son como el alcohol en el sistema del clima", dijo Kinney.
A principios de este mes, los científicos midieron por primera vez una concentración promedio de dióxido de carbono de 400 partes por millón en el Observatorio Mauna Loa en Hawai, Estados Unidos, lo que representa un nuevo récord para esta estación icónica de monitoreo.

FUENTE: Planeta  CNN, México, por  Elizabeth Landau, 24/ 05/ 2013


miércoles, 22 de mayo de 2013

ALERTAN SOBRE CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN ANTIGUA Y BARBUDA.



cambio climático en Antigua y Barbuda



Saint John, 22 may (PL) El cambio climático mundial elevó los precios de los alimentos con la consiguiente afectación de Antigua y Barbuda, país que importa casi todo lo que consume, afirmó hoy la economista Marie McCarthy.
Citada por el diario Antigua Observer, la exprofesora de la Universidad de las Antillas señaló que la inflación de precios en esta nación caribeña es casi en su totalidad debido a las presiones globales.

Las inundaciones en algunas zonas del planeta, los incendios y sequías en otras impactan en la producción de alimentos, que al reducirse provoca un aumento de precios, expresó.

McCarthy subrayó que Antigua y Barbuda produce cantidades marginales de los alimentos que consume, de ahí su dependencia en el mercado internacional.

Dado que los precios mundiales probablemente se mantendrán altos en el futuro previsible, los consumidores deben empezar a cambiar sus hábitos para adaptarse, estimó.

Las personas tienen ahora a aplicar mejores decisiones en cuanto a lo que compran. El cuerpo de una persona no necesita alimentos, necesita nutrientes, por lo tanto es necesario buscarlos en la comida más barata, consideró.

FUENTE: Prensa Latina, 22/ 05/ 2013

LAS SEQUÍAS Y FALTA DE AGUA POTABLE SERÁN RESPONSABLES DE LAS FUTURAS GUERRAS INTERNACIONALES.


 Ante la creciente sequía que ronda el planeta, el tema del agua gana en importancia y prioridad política, coincidieron en afirmar los líderes de la región Asia-Pacífico al aprobar hoy la "Declaración de Chiang Mai".
La urbanización, el cambio climático y la creciente demanda de la agricultura aumentan la demanda hídrica, mientras gran parte de los pobladores de la región carecen de acceso al agua potable, en contraste con el crecimiento económico.

Los esfuerzos por asegurar el agua provocan tensiones entre países vecinos que dependen de ríos comunes y expertos consideran que las guerras del futuro no serán exclusivamente por motivos petroleros.

En su discurso ante los asistentes la primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, advirtió que deben adoptarse las medidas necesarias para que las venideras luchas no sean también por ese recurso agotable.

Los líderes de la región Asia-Pacífico se comprometieron a trabajar para prevenir los efectos de los desastres naturales y aumentar las estrategias para el uso racional del agua, informó el diario Bangkok Post.

Durante la clausura de la Segunda Cumbre sobre el Agua de los países de la región Asia-Pacífico el primer ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina, citó un tratado de intercambio entre su país y la India sobre el río Ganges como un ejemplo de éxito de la diplomacia del agua.

Casi dos tercios de la población de la zona no tienen acceso al agua corriente, según advirtió en abril un informe del Banco Asiático de Desarrollo.

El cambio climático hace pensar a los representantes de los países que se encuentran a pocos metros sobre el nivel del mar y que se mantienen en peligro potencial de desaparecer con el constante descongelamiento de los glaciares.

Alrededor de mil 300 participantes de más de 40 países y organizaciones internacionales asistieron a la Segunda Cumbre sobre el Agua de los Países de Asia y el Pacífico que sesionó durante dos días en Chiang Mai, importante ciudad ubicada a 700 kilómetros al norte de Bangkok, la capital.

FUENTE: Noticias de Prensa Latina, Bangkok, 20/ 05/ 2013

martes, 21 de mayo de 2013

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES COMO UN CÁNCER QUE CASI NO SE DETECTA.



Ayer aparecía en el New York Times un editorial incitando al presidente Sr. Obama a actuar desde sus poderes ejecutivos para tratar de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, lo cual no solo es algo de una urgencia extremada, sino que es algo que mejoraría, si se hiciese, de manera automática y rápida los problemas económicos del 99.999% de la población, aunque quizás Exxon, Shell, BP o Repsol perdiesen algo de dinero. 
(Lean si quieren tambien sobre la sequía en Oriente Medio, y sobre tornados).
La razón de la afirmación de arriba, que mis encantadores lectores discutirán, es que tratar de frenar el cambio climático es organizar la economía de la sociedad de una manera eficiente, en vez de tirar los recursos escasos como estamos haciendo hoy.  La eficiencia es sacar el máximo resultado del mínimo gasto, sacar el máximo beneficio de la mínima inversión, y eso es esencialmente lo que se necesita para reducir o eliminar las emisiones de CO2.  Si en vez de conducir una tanqueta de tres toneladas, llevada por una señora de 50 kilos para dejar una criatura de 10 kilos en la guardería, esa misma señora condujese un coche hibrido de 600 kilos, la eficiencia de su acción se multiplicaría al menos por tres, y consecuentemente se dividiría por tres la disipación de riqueza. Si se arreglasen todos los edificios existentes para reducir sus consumos a cero, lo cual es hoy totalmente factible, quizás las empresas de petróleo lo sentirían, pero los ciudadanos ahorraríamos un dinero que hoy gastamos en calentar el aire.  
Eficiencia, como se sugiere una y otra vez en este periódico, es la palabra clave.
La sociedad humana es no lineal, es un sistema de realimentación positiva y con oscilaciones de tipo de relajación: Subidas continuadas y batacazos gigantescos. Las fluctuaciones se amplifican en este tipo de sistemas. Por ejemplo, es altamente eficiente  dejar a los profesores impartir sus clases, con controles a posteriori. Pero en 1980 se supuso (sin razones que lo justificaran) que los profesores en activo tenían resabios de franquismo, como erróneamente se había supuesto en 1940 que los profesores eran republicanos, cuando la realidad era que había de todo y que la docencia, por ejemplo, de las matemáticas, no tiene que ver con las ideas políticas de sus profesores.  En 1980 se decidió establecer comisiones de control que debían garantizar, a priori, la calidad de la docencia.  Normas y más normas imposibles de cumplir. En vez de reconocer que se habían mezclado dos conceptos inmiscibles, se insistió en el falso razonamiento original. Puesto que no funciona, se han ido estableciendo cada vez más y más comisiones de control a priori, que hacen inviable el funcionamiento del sistema: La razón de la inviabilidad es inmediata: Nadie, y menos una, o una serie, de ''aplicaciones'' informáticas, puede tener en cuenta todos los casos reales que acontecen, y por lo tanto fracasa. El control sobre la marcha es factible, el control a priori es, evidentemente, inutil, y generador de barro viscoso que impide el avance social.  El ser humano es adaptable, las comisiones y las ''aplicaciones'', no.
Lo estamos viendo estos días en los ámbitos políticos y económicos. Una vez elegida una vía de acción, la austeridad, por ejemplo, los fallos en esa vía se consideran fallos de funcionamiento, y no error de diagnóstico, y se insiste en aumentar la austeridad, llevando al sistema al colapso.  Si se diagnostica la enfermedad A, contra la cual es eficaz el tratamiento -x-, que es mortal si la enfermedad es B, insistir en -x- mata al enfermo que sufre en realidad de B , y no de A. La actitud correcta es revisar el diagnóstico si el tratamiento con -x- empeora la salud del paciente, y no insistir en matarlo a base de un tratamiento erróneo.
Esto está ocurriendo en la economía española, en la política española, en la educación española, y por desgracia para todos, en el tratamiento que se esta dando a nivel mundial para el problema del clima. El diagnóstico aceptado por los gobiernos es erróneo. Es el diagnóstico expresado por algunos de los amabilísimos lectores de este blog. El cambio climático es como un cáncer que casi no se detecta, y que se va dejando pasar con la excusa de que ''no se ve nada'', de que ''los síntomas no son claros'', de que ''el equipo médico tiene sus dudas''. De que siempre ha habido dolores, mejoras y recaídas, como dicen algunos de estos lectores, ''oscilaciones''.
La extirpación de un tumor en fase inicial es sencilla y generalmente arregla el problema, aunque genera dolor y molestias. Cuando el tumor ha metastatizado la cura es imposible, y el dolor y las molestias se convierten en muerte. El médico puede equivocarse en la acción preventiva, pero aparte del dolor momentáneo, el paciente sigue vivo. Si el médico no actúa, cuando los síntomas son evidentes ya no hay solución.
En el sistema social humano se tomó la decisión de no actuar contra el cambio climático, porque los científicos no daban un diagnóstico (imposible) de una seguridad del 100% en el fenómeno (por cierto, con seguridades del 20% los estados se embarcan en guerras de resultado absolutamente incierto y costes astronómicos, mientras que rechazan actuar, con costes muy bajos y ganancias altas, frente a la seguridad del 95% de existencia de cambio climático). 
Una vez aceptado el erróneo diagnostico -A- de la enfermedad -B-, el sistema de control establecido es incapaz de rectificar. Parlamentos, asesores y políticos no aceptan reconocer que se han equivocado. Creen que 'mantenella y no enmendalla', a pesar de su fracaso en todas las circunstancias históricas, es el signo del poder, que es lo que están convencidos que conviene a la sociedad: Siguiendo a sus genes no conciben una sociedad cooperante, sino solo una sociedad bajo la égida de ese mismo poder.
Un sistema adaptable, que cambie sus axiomas de origen según cambien sus condiciones de contorno es un sistema vivo y eficiente, que permite la evolución suave sin catástrofes recurrentes y sin colapsos: Que permite seguir la curva azul, en vez de la roja.
¿Lo buscamos?
FUENTE: elmundo.es,  Antonio Ruiz de Elvira, 21/ 05/ 2013

EN LA EDAD DE PIEDRA, UN CAMBIO CLIMÁTICO DETERMINÓ PROFUNDOS CAMBIOS EN LA CULTURA HUMANA.



El rápido cambio climático durante la Edad de Piedra Media, entre hace 80.000 y 40.000 años, desató oleadas de innovación cultural en las primeras poblaciones humanas modernas, según una nueva investigación realizada por un equipo de científicos de la Escuela de la Tierra y Ciencias del Mar de la Universidad de Cardiff, el Museo de Historia Natural de Londres, ambos en Reino Unido, y la Universidad de Barcelona.

   Los científicos estudiaron un núcleo de sedimento marino de la costa de África del Sur y reconstruyeron la variabilidad del clima terrestre en los últimos 100.000 años. "Hemos encontrado que Sudáfrica experimentó transiciones climáticas rápidas hacia condiciones más húmedas en momentos en los que el Hemisferio Norte experimentó condiciones de frío extremo", explica el investigador de la Escuela de la Tierra y Ciencias del Mar Universidad de Cardiff, Martin Ziegler, en 'Nature Communications', que publica los resultados del estudio.

   Estos grandes eventos de enfriamiento del Hemisferio Norte han sido previamente vinculados a un cambio en la circulación del Océano Atlántico, que llevó a una reducción del transporte de agua tibia a las altas latitudes del norte. En respuesta a este enfriamiento del Hemisferio Norte, una gran parte del África subsahariana experimentó condiciones muy secas.
   "Nuestros nuevos datos, sin embargo, contrastan con los del África subsahariana, y demuestran que el clima de Sudáfrica respondió en sentido contrario, con el aumento de las precipitaciones, que pueden estar asociadas con un desplazamiento hacia el sur a nivel mundial de la cinta del monzón tropical", señala este experto. El profesor Ian Hall, de la Escuela de la Tierra y Ciencias del Mar Universidad de Cardiff, añade: "Cuando se comparó el tiempo de estos pulsos húmedos que ocurrieron rápidamente con los conjuntos de datos arqueológicos, encontramos notables coincidencias".

   "La aparición de varias industrias importantes en la Edad de Piedra Media cayó fuertemente, junto con la aparición de periodos de aumento de las lluvias. Del mismo modo, la desaparición de las industrias parece coincidir con la transición a condiciones climáticas más secas", especifica Hall.
   El profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, comentó: "La correspondencia entre mejorías climáticas y las innovaciones culturales apoya la opinión de que el crecimiento demográfico impulsa cambios culturales mediante el aumento de las interacciones humanas".

   El registro arqueológico de Sudáfrica es muy importante, ya que muestra algo de la evidencia más antigua de la conducta moderna en los primeros seres humanos, lo que incluye el uso de símbolos, que se ha relacionado con el desarrollo del lenguaje complejo, y adornos personales de conchas de moluscos.
   "La calidad de los datos de África del Sur nos ha permitido hacer estas correlaciones entre el clima y el cambio de comportamiento, pero se requerirán datos comparables de otras áreas antes de que podamos decir si esta región era únicamente importante en el desarrollo de la cultura humana moderna", agregó Stringer .

FUENTE: europapress.es, 21/ 05/ 2013 

domingo, 19 de mayo de 2013

UN ARCA DE NOÉ CONTEMPORÁNEA.


La ambivalencia entre la racionalidad científica y los miedos ancestrales parece animar el proyecto de Svalbard, un banco que resguarda de posibles catástrofes las semillas del mundo.




EL ULTIMO BASTION. La bóveda en el Artico pretende vencer al
 tercer jinete del Apocalipsis, el hambre masivo.

La Fortaleza de la Soledad de Superman es lo primero que viene a la mente cuando hablamos de la Bóveda Global de Semillas situada en Spitsbergen, la isla mayor del archipiélago de Svalbard, dentro del Círculo Polar Artico. Contra un paisaje de alucinante blancura se perfila la entrada, un volumen prismático cuyo techo y frente son superficies que reflejan y multiplican la luz del sol de medianoche, obra de la artista noruega Dyveke Sanne. La bóveda en sí misma, subterránea, es una verdadera arca de Noé del siglo XXI.

La idea es almacenar duplicados de las semillas existentes en los cerca de 1.400 bancos de diversidad de cultivos desparramados por el planeta. Estos bancos conservan la memoria genética de los cientos de miles de variedades de plantas útiles para el ser humano, como reaseguro en vistas a pérdidas por plagas, enfermedades, los avatares del mejoramiento genético o accidentes ecológicos. (Los de nuestro país están organizados en la Red de Bancos de Germoplasma, centralizada en el Instituto de Recursos Biológicos, Centro Nacional de Investigación Agropecuaria, INTA Castelar.) La bóveda de Svalbard, inaugurada en febrero de 2008 y con capacidad para 4 millones y medio de muestras, funciona como una doble “copia de seguridad” global. En los tres grandes depósitos que se hallan al final de una galería de 120m que perfora una montaña cubierta de permafrost (capa de hielo permanente en el suelo), 750.000 muestras de semillas se conservan en paquetes de aluminio apilados en cajas adecuadas a una temperatura de —18 ° C y con una baja concentración de oxígeno, de manera de asegurar una actividad vital mínima y prolongar su vida. El proyecto está a cargo del Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) y el Trust Global de Diversidad de Cultivo (GCDV, por su nombre en inglés).
La previsibilidad del fin
Es indiscutible que la planificación de este reservorio global de la biodiversidad de cosechas se movió dentro de planos racionales. Pero sugerir la posibilidad de alguna catástrofe mayúscula, como serían los efectos del calentamiento global o un evento nuclear, es convocar al fantasma de la aniquilación (el banco global de Svalbard ha sido llamado la “Bóveda del Día del Juicio”). Esta ambivalencia, que se desliza entre una impecable racionalidad científica y nuestros miedos ancestrales, no es novedosa. Encontramos un antecedente de ella en la noción de “muerte térmica del universo”, proclamada por el científico alemán William Helmholtz en la segunda mitad del siglo XIX. La segunda ley de la termodinámica, descubierta por el joven ingeniero francés Sadi Carnot y generalizada por el físico inglés William Thomson (Lord Kelvin), sostiene que debido a la disipación de la energía mecánica y su transformación en energía térmica, a la larga toda la energía del universo se convertirá en calor a una temperatura extremadamente baja. Lejos de quedar restringida a los círculos científicos, la idea fue retomada e incorporada por el filósofo Herbert Spencer (un favorito de Sarmiento) y criticada por Friedrich Nietzche, quien en la década de 1880 defendía un esquema de ciclos universales, en oposición a una disolución final del cosmos. Más aun, Camille Flammarion, el popular astrónomo, divulgador y autor de ciencia ficción francés del siglo XIX (muy leído en nuestro país), menciona explícitamente el tema en su novela El fin del mundo (1894). La primera edición de esta, ilustrada con generosidad efectista a la manera de los folletines, enfrenta a los lectores con una aterradora imagen de una familia congelada en un paisaje glacial con la leyenda “la miserable raza humana morirá por el frío”.
Lo que se busca con la Bóveda Global de Semillas es asegurar el futuro de la agricultura frente a cualquier emergencia. Svalbard sería el último bastión frente al tercer jinete del Apocalipsis, el hambre masiva. La pérdida global de cosechas y sus consecuencias es el tema de The Death of Grass [ La muerte del pasto ], una novela del escritor inglés de ciencia ficción John Christopher publicada en 1956. La trama se desenvuelve en un escenario apocalíptico en el cual un virus barre con los cultivos de arroz en China y luego muta y comienza a infectar a las cosechas de trigo en Europa (América y Australia, no afectadas, se encierran en una cuarentena blindada). Ante la hambruna generalizada, la sociedad revierte a un estado anárquico y violento, dentro del cual se despliega la trama. En realidad, Occidente atravesó un período de sucesivas catástrofes de rango continental durante el siglo XIV, cuando en Europa se sumaron la Gran Hambruna de 1315-1317, la Peste negra de 1347-1351 y, según algunos, el comienzo de la Pequeña Edad de Hielo, un enfriamiento generalizado del clima que continuó hasta el siglo XIX. Desde la crisis que siguió a la caída de Roma ante los bárbaros hasta las hambrunas del cuerno de Africa de fines del siglo XX, el hambre ha sido un factor de enorme importancia en la dinámica histórica de los pueblos.
La imagen bíblica del arca de Noé boyando frágil sobre las aguas del Diluvio universal evoca un reaseguro de continuidad ante la posibilidad de destrucción de la vida en la Tierra, una cápsula de la biodiversidad que permitiese recomenzar de nuevo. Ahora, mientras que el tema del arca remite a la conservación de toda la diversidad biológica, el proyecto de Svalbard está restringido a aquellas especies usadas como cosechas alimenticias. En este sentido, la idea está más acá de las demandas del filósofo noruego Arne Naess, creador de la “ecología profunda”. En un famoso ensayo de 1972, titulado “Lo chato y lo profundo”, Naess llamaba a un compromiso ecológico que fuera más allá de las políticas ambientales de disminución de la polución y el aseguramiento de los recursos (“chatas”) y apuntara a cuestiones como la biodiversidad, la descentralización y el igualitarismo (“profundas”). ¿Tendría sentido una bóveda que albergara todo tipo de organismo vegetal, un “arca profunda”? En todo caso, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard es una metáfora de un avance importante en cuanto a la conciencia de la humanidad sobre su ambiente biológico: el archipiélago albergó durante los siglos XVII y hasta la mitad del XIX, bases de caza de ballena, y también de osos polares, zorros y morsas.
La amplia convocatoria de este proyecto, traducida en el número de semillas que fueron depositadas hasta ahora, es buena prueba de su oportunidad (fue mencionado en el sexto lugar entre los 50 mejores inventos de 2008 por la revista TIME). El examen final, claro está, se vería en la necesidad de tener que recurrir al banco en caso de una catástrofe. Esperemos que tal situación no tenga que cumplirse y que nuestros miedos no sean otra cosa que sueños de la razón.
FUENTE: CLARÍN, Miguel de Asua, Historiador y filosofo de la ciencia. 7/ 12/ 2012

QUINUA, EL CEREAL DEL FUTURO. UNA HISTORIA NO CONTADA.

Considerada la "madre de todos los granos" por los incas, rica en minerales y aminoácidos, con alto contenido proteico, es la clave de la seguridad alimentaria del futuro.



Crece en el frío y en el calor, y tiene las mejores propiedades nutricionales

He aquí un hecho revolucionario. Hace 4.000 años los pueblos indígenas de los Andes cultivaban un alimento básico en forma de grano, conocido por su agradable sabor a nuez y su habilidad para crecer en casi cualquier parte del Altiplano. Lo llamaron "quinua", versión española del nombre original en quechua "kinwa". 

Los Incas llegaron a considerar el cultivo como sagrado, honrándolo con el título de chisaya mama, "madre de todos los granos". Era el emperador quien tradicionalmente esparcía las primeras semillas en la estación de siembra, sirviéndose de utensilios de oro. Los conquistadores españoles lo llamaron con desprecio "comida para los indios",  prohibieron su cultivo y exigieron a los Incas reemplazarlo por trigo. 

Hoy en día, el alimento de los pueblos de los Andes majestuosos, desde Montserrate en Colombia hasta San Salvador de Jujuy en Argentina, está alcanzando precios récord en los mercados mundiales, destacándose como uno de los alimentos básicos más sanos del planeta, un producto súper proteico con alto contenido de hierro, magnesio y fibra. Y como si esto fuera poco, es de cocción rápida y fácil. 

El resultado es fácil de observar. En el menú de un sofisticado restaurante en Los Ángeles, Tokio, o incluso Beijing, pueden encontrarse chile de quinua, tabulé de quinua o hasta omelette de quinua (aparentemente deliciosa si se la prepara con tomates secos y queso de cabra). 

Otro buen indicador es lo que ha sucedido con la quinua en el mercado internacional de alimentos. Desde 2006, los precios de la quinua se han triplicado; en 2011, el precio promedio del cultivo alcanzó los 3.115 dólares por tonelada, con algunas variedades en el rango de los 8.000 dólares por tonelada. Estos precios generan ingresos vitales para agricultores pobres y, en algunos casos, permiten que aquellos que dejaron los Andes regresen a trabajar a su región natal. 

Este año, las Naciones Unidas, por medio de su Asamblea General, que representa a cada país en nuestro planeta, han declarado a 2013 el Año Internacional de la Quinua. 

En la ONU estamos convencidos de que deberíamos reconocer la extraordinaria herencia ancestral recibida de los habitantes de los Andes, celebrar su manera de vivir en armonía con la naturaleza y el modo de crear sustentabilidad para y por sí mismos, y contarle al mundo el papel que la quinua puede jugar como excelente fuente de nutrientes para las generaciones futuras. 

A prueba de todo

Desde una perspectiva global, la quinua representa una gema escondida, una historia no contada, y es una fuente futura de esa inestimable variable de nuestro mundo de hoy: la seguridad alimentaria. Vale la pena pensar en ello. Hoy somos siete mil millones en el planeta. Antes de 2050, estamos seguros, seremos nueve mil millones. ¿Cómo vamos a alimentarnos? 

La historia de la quinua está llena de lecciones e indicadores para nuestro futuro. Crece en condiciones climáticas extremas, desde 4 grados bajo cero hasta 35 sobre cero. Es un cultivo inteligente, que se desarrolla sin problemas tanto en tierras altas como bajas. Su costo de producción es muy bajo. Y puede hasta jactarse de ser digna del más alto premio en este momento de la historia: es eco-amigable, ya que contribuye a la biodiversidad y protege al ecosistema. 

¿Qué puede no gustarnos de las cualidades nutricionales de la quinua? Provee todos los aminoácidos esenciales, es rica en minerales y tiene un altísimo contenido proteico. 

Sin dudas, la quinua, el legado de un trabajo milenario en los Andes, es la estrella de la comida del mañana. 

En las próximas semanas, les contaremos más acerca del Año Internacional de la Quinua y por qué debería interesarnos a todos. 

David Smith es Director del Centro de Información de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay.

FUENTE:  POR DAVID SMITH / ESPECIAL PARA CLARÍN BUENA VIDA, 13/ 05/ 2015