Vistas a la página totales

viernes, 30 de noviembre de 2018

ASI NOS AFECTA EL CAMBIO CLIMÁTICO. IMPACTANTES FOTOS DE GREENPACE

Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de enfermedades... La organización ecologista analiza cómo nos afecta este fenómeno.




  • La expansión del ladrillo por la costa en los últimos 30 años ha provocado la degradación de los beneficios ambientales que proporciona un litoral en buen estado. La capacidad de amortiguación de inundaciones de los ecosistemas costeros ha disminuido un 10,6% en España desde 2005. La urbanización masiva de la primera línea de costa hará que numerosos puntos del litoral español se vean afectados.
    1  La Antilla, Lepe (Huelva) La expansión del ladrillo por la costa en los últimos 30 años ha provocado la degradación de los beneficios ambientales que proporciona un litoral en buen estado. La capacidad de amortiguación de inundaciones de los ecosistemas costeros ha disminuido un 10,6% en España desde 2005. La urbanización masiva de la primera línea de costa hará que numerosos puntos del litoral español se vean afectados.
  • Un bombero pasa junto a los árboles quemados durante un incendio forestal en Tabuyo del Monte, cerca de León, España, el martes 21 de agosto de 2012. Se desplegaron 500 soldados para ayudar a combatir un incendio forestal que las autoridades creen que quemó 80 kilómetros cuadrados. El cambio climático es una de las principales causas de los incendios: al descender las precipitaciones, el suelo se agosta. Cada vez se producen incendios más intensos, que sobrepasan los esfuerzos de los equipos de extinción. La propia sequía y las temperaturas extremas modifican la composición de la masa forestal haciendo que arda más rápido. El abandono de la vegetación genera un escenario perfecto para la propagación de las llamas.
    2  Tabuyo del Monte (León) Un bombero pasa junto a los árboles quemados durante un incendio forestal en Tabuyo del Monte, cerca de León, España, el martes 21 de agosto de 2012. Se desplegaron 500 soldados para ayudar a combatir un incendio forestal que las autoridades creen que quemó 80 kilómetros cuadrados. El cambio climático es una de las principales causas de los incendios: al descender las precipitaciones, el suelo se agosta. Cada vez se producen incendios más intensos, que sobrepasan los esfuerzos de los equipos de extinción. La propia sequía y las temperaturas extremas modifican la composición de la masa forestal haciendo que arda más rápido. El abandono de la vegetación genera un escenario perfecto para la propagación de las llamas.
  • España es un país muy vulnerable a la desertificación. Un 20% del terreno ya se puede considerar desértico y, si no se toman medidas urgentemente, esa superficie árida seguirá creciendo. Según los expertos, el 75% del suelo de la Península es susceptible de sufrir desertificación. Greenpeace recuerda que la sobreexplotación de los recursos hídricos, las malas prácticas agrarias en zonas de pendiente, el sobrepastoreo, la agricultura intensiva y la urbanización irracional son también responsables de esta situación.
    3  Embalse Barrios de Luna (León) España es un país muy vulnerable a la desertificación. Un 20% del terreno ya se puede considerar desértico y, si no se toman medidas urgentemente, esa superficie árida seguirá creciendo. Según los expertos, el 75% del suelo de la Península es susceptible de sufrir desertificación. Greenpeace recuerda que la sobreexplotación de los recursos hídricos, las malas prácticas agrarias en zonas de pendiente, el sobrepastoreo, la agricultura intensiva y la urbanización irracional son también responsables de esta situación.
  • Los sistemas costeros experimentarán episodios de inundación y erosión debido a la subida del nivel del mar y a los cambios en la dirección e intensidad del oleaje. Con ello, muchas playas de Cantabria y del País Vasco podrían quedarse sin arena. Grandes núcleos habitados en España se sitúan en las costas, por lo que ciudades como A Coruña, Gijón o San Sebastián, por citar tan solo algunas de ellas, se enfrentarán al hundimiento de parte de sus calles. Durante la segunda mitad del siglo, se estima que más de 200 hectáreas de terreno en la costa de Bizkaia se encontrarán en riesgo de inundación.
    4  Playa de los arenales, Liencres (Cantabria) Los sistemas costeros experimentarán episodios de inundación y erosión debido a la subida del nivel del mar y a los cambios en la dirección e intensidad del oleaje. Con ello, muchas playas de Cantabria y del País Vasco podrían quedarse sin arena. Grandes núcleos habitados en España se sitúan en las costas, por lo que ciudades como A Coruña, Gijón o San Sebastián, por citar tan solo algunas de ellas, se enfrentarán al hundimiento de parte de sus calles. Durante la segunda mitad del siglo, se estima que más de 200 hectáreas de terreno en la costa de Bizkaia se encontrarán en riesgo de inundación.
  • El aumento de la temperatura global, asociado al cambio climático, traerá deshielo continental, el aumento de las temperaturas del agua marina y, con ello, la subida del nivel del mar. España, debido a la gran cantidad de kilómetros de costa que tiene, puede verse especialmente afectada por este fenómeno. En la costa española, se espera una subida de entre 10 y 68 centímetros para final de siglo. Las zonas más vulnerables serán los deltas y las playas. Esto causará pérdidas de un número importante de playas y buena parte de las zonas bajas costeras se inundarán –especialmente, deltas del Ebro y Llobregat, Manga del Mar Menor y costa de Doñana–.
    5  La Antilla, Lepe (Huelva) El aumento de la temperatura global, asociado al cambio climático, traerá deshielo continental, el aumento de las temperaturas del agua marina y, con ello, la subida del nivel del mar. España, debido a la gran cantidad de kilómetros de costa que tiene, puede verse especialmente afectada por este fenómeno. En la costa española, se espera una subida de entre 10 y 68 centímetros para final de siglo. Las zonas más vulnerables serán los deltas y las playas. Esto causará pérdidas de un número importante de playas y buena parte de las zonas bajas costeras se inundarán –especialmente, deltas del Ebro y Llobregat, Manga del Mar Menor y costa de Doñana–.
  • La tropicalización de los océanos conlleva un mayor índice de evaporación y, por tanto, un aumento de la nubosidad, lo que facilita la formación de fuertes tormentas y otros fenómenos meteorológicos. Las inundaciones han aumentado ya su frecuencia y voracidad en los últimos años como consecuencia del cambio climático. Y seguirán haciéndolo. Habrá más olas de calor o más veranos sofocantes con noches tórridas y un aumento de las precipitaciones de carácter torrencial.
    6  El Burgo de Ebro (Zaragoza) La tropicalización de los océanos conlleva un mayor índice de evaporación y, por tanto, un aumento de la nubosidad, lo que facilita la formación de fuertes tormentas y otros fenómenos meteorológicos. Las inundaciones han aumentado ya su frecuencia y voracidad en los últimos años como consecuencia del cambio climático. Y seguirán haciéndolo. Habrá más olas de calor o más veranos sofocantes con noches tórridas y un aumento de las precipitaciones de carácter torrencial.
  • El aumento de 1,5 grados de la temperatura depararía un mayor incremento del calor extremo, las lluvias torrenciales y la probabilidad de sequías cada vez más prolongadas. Los inviernos más húmedos y un mar más caliente aumentarán el riesgo de inundaciones súbitas en el Mediterráneo.
    7  La Antilla, Lepe (Huelva) El aumento de 1,5 grados de la temperatura depararía un mayor incremento del calor extremo, las lluvias torrenciales y la probabilidad de sequías cada vez más prolongadas. Los inviernos más húmedos y un mar más caliente aumentarán el riesgo de inundaciones súbitas en el Mediterráneo.
  • El cambio climático está acabando con los últimos glaciares de España. En la zona pirenaica se han perdido ya más del 80% y para 2050 podrían desaparecer irreversiblemente. Según el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), el glaciar de Monte Perdido ha reducido de media en cinco metros su grosor en las últimas décadas, aunque hay puntos en los que son hasta 14 metros menos. Esto se suma a una pérdida global de unos 50 metros entre 1980 y 2010 en todas las nieves perpetuas de Pirineos. Los estudios han documentado que de los 52 glaciares que había en 1850 han desaparecido ya 33, la mayoría de ellos después de 1980. “Los Pirineos en la única cordillera en todo el planeta donde la extinción de su hielo glaciar se producirá en una única generación, la nuestra”, afirma Jordi Camins, experto en glaciología y miembro del GECCC (Grupo de Expertos en Cambio Climático de Cataluña).
    8  Glaciar de Monte Perdido (Huesca) El cambio climático está acabando con los últimos glaciares de España. En la zona pirenaica se han perdido ya más del 80% y para 2050 podrían desaparecer irreversiblemente. Según el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), el glaciar de Monte Perdido ha reducido de media en cinco metros su grosor en las últimas décadas, aunque hay puntos en los que son hasta 14 metros menos. Esto se suma a una pérdida global de unos 50 metros entre 1980 y 2010 en todas las nieves perpetuas de Pirineos. Los estudios han documentado que de los 52 glaciares que había en 1850 han desaparecido ya 33, la mayoría de ellos después de 1980. “Los Pirineos en la única cordillera en todo el planeta donde la extinción de su hielo glaciar se producirá en una única generación, la nuestra”, afirma Jordi Camins, experto en glaciología y miembro del GECCC (Grupo de Expertos en Cambio Climático de Cataluña).
  • El cambio climático aumenta la aparición de especies invasoras, como el mejillón cebra, el mosquito tigre o la proliferación de medusas. El mejillón cebra ('Dreissena polymorpha'), originario del Mar Negro, se está propagando rápidamente en el Ebro desde que se detectó por primera vez en 2001, amenazando su ecosistema.
    9  Rincón de la Victoria (Málaga) El cambio climático aumenta la aparición de especies invasoras, como el mejillón cebra, el mosquito tigre o la proliferación de medusas. El mejillón cebra ('Dreissena polymorpha'), originario del Mar Negro, se está propagando rápidamente en el Ebro desde que se detectó por primera vez en 2001, amenazando su ecosistema.
  • Aunque el aumento de temperaturas es algo generalizado, la latitud en la que se sitúa España la hace especialmente vulnerable a ser golpeada por el calentamiento global con un aumento significativo. Los estudios apuntan a olas de calor más intensas y duraderas. 2011, 2014, 2015 y 2017 han sido los años más calurosos de la historia de nuestro país, todos en la última década.
    10  Madrid Río (Madrid) Aunque el aumento de temperaturas es algo generalizado, la latitud en la que se sitúa España la hace especialmente vulnerable a ser golpeada por el calentamiento global con un aumento significativo. Los estudios apuntan a olas de calor más intensas y duraderas. 2011, 2014, 2015 y 2017 han sido los años más calurosos de la historia de nuestro país, todos en la última década.
  • Imagen aérea del incendio de Coín en Málaga. 2017 superó la media de la última década: mayor número de incendios forestales, de superficie afectada y de grandes incendios. En un contexto de cambio climático y de población desligada del bosque, los grandes incendios forestales se han convertido en una prioridad ambiental y en un problema de seguridad nacional de primer nivel.
    11  Coín (Málaga) Imagen aérea del incendio de Coín en Málaga. 2017 superó la media de la última década: mayor número de incendios forestales, de superficie afectada y de grandes incendios. En un contexto de cambio climático y de población desligada del bosque, los grandes incendios forestales se han convertido en una prioridad ambiental y en un problema de seguridad nacional de primer nivel.
  • Según el climatólogo Jonathan Gómez Cantero, “la primavera de 2018 ha sido en algunos puntos la más lluviosa jamás registrada, aunque es difícil saber si las inundaciones las causa el cambio climático o que en los últimos años se han ido ocupando urbanísticamente más zonas inundables. Se ve una dualidad, mucha lluvia en muy poco tiempo en prácticamente toda la franja costera del Mediterráneo. En el tercio norte peninsular incluso ha aumentado la incidencia de lluvia, acumulan más litros al año, y en este caso es por otro fenómeno cada vez más recurrente: borrascas intensas. Son fenómenos que pueden dejar precipitaciones muy abundantes (debido a fenómenos extremos) y que provoca récords de altura de olas de mar. Sus consecuencias se pueden ver por los daños ocasionados en el litoral”.
    12  La Antilla, Lepe (Huelva) Según el climatólogo Jonathan Gómez Cantero, “la primavera de 2018 ha sido en algunos puntos la más lluviosa jamás registrada, aunque es difícil saber si las inundaciones las causa el cambio climático o que en los últimos años se han ido ocupando urbanísticamente más zonas inundables. Se ve una dualidad, mucha lluvia en muy poco tiempo en prácticamente toda la franja costera del Mediterráneo. En el tercio norte peninsular incluso ha aumentado la incidencia de lluvia, acumulan más litros al año, y en este caso es por otro fenómeno cada vez más recurrente: borrascas intensas. Son fenómenos que pueden dejar precipitaciones muy abundantes (debido a fenómenos extremos) y que provoca récords de altura de olas de mar. Sus consecuencias se pueden ver por los daños ocasionados en el litoral”. Greenpeace Handout/ Pedro Armestre. 
  • “Existen evidencias palpables de que hay desertización, no solo en base a modelos científicos sino que ya se está viendo en el campo, en los cultivos, en los bosques… Se espera una reducción progresiva de precipitaciones que se va a sumar a una mayor evapotranspiración, hasta llegar a fenómenos extremos como largas olas de calor. De hecho, en números, se puede decir que más del 20% del territorio de la península Ibérica ya es un desierto”, explica David Vieites, director del departamento de Cambio Global Centro Superior Investigaciones Científicas (CSIC).
    13Abla (Almería) “Existen evidencias palpables de que hay desertización, no solo en base a modelos científicos sino que ya se está viendo en el campo, en los cultivos, en los bosques… Se espera una reducción progresiva de precipitaciones que se va a sumar a una mayor evapotranspiración, hasta llegar a fenómenos extremos como largas olas de calor. De hecho, en números, se puede decir que más del 20% del territorio de la península Ibérica ya es un desierto”, explica David Vieites, director del departamento de Cambio Global Centro Superior Investigaciones Científicas (CSIC).
  • El cambio climático genera alteraciones en los ecosistemas y riesgo de desaparición de flora y fauna autóctona. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) señala que de las especies que se han estudiado, alrededor del 50% ya se han visto afectadas por el cambio climático. España no está ajena a esa problemática. Uno de los daños colaterales de la desaparición de las abejas se encuentra en la agricultura. El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos, como las abejas, pero las poblaciones de estos animales han decrecido en este siglo debido al cambio climático y otros factores, entre ellos el uso de neonicotinoides o la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco.
    14  Godelleta (Valencia) El cambio climático genera alteraciones en los ecosistemas y riesgo de desaparición de flora y fauna autóctona. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) señala que de las especies que se han estudiado, alrededor del 50% ya se han visto afectadas por el cambio climático. España no está ajena a esa problemática. Uno de los daños colaterales de la desaparición de las abejas se encuentra en la agricultura. El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos, como las abejas, pero las poblaciones de estos animales han decrecido en este siglo debido al cambio climático y otros factores, entre ellos el uso de neonicotinoides o la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco.
  • Los cambios en el entorno (como el calentamiento del agua) hacen que especies no autóctonas encuentren condiciones óptimas para establecerse. Por ejemplo, el aumento de la temperatura del agua ha disparado las tasas de mortalidad de 'Posidonia oceanica', provocando cambios generalizados en la distribución de muchas especies que favorecen el desarrollo de especies invasoras.
    15  Río Huerva. Mezalocha (Zaragoza) Los cambios en el entorno (como el calentamiento del agua) hacen que especies no autóctonas encuentren condiciones óptimas para establecerse. Por ejemplo, el aumento de la temperatura del agua ha disparado las tasas de mortalidad de 'Posidonia oceanica', provocando cambios generalizados en la distribución de muchas especies que favorecen el desarrollo de especies invasoras.
  • Las llamas y el humo se elevan durante un incendio forestal en Lousame, cerca de A Coruña, el 30 de agosto de 2013. El aumento de la temperatura media y la disminución de las precipitaciones crearán el caldo de cultivo ideal para los incendios forestales, especialmente en las zonas de alta montaña. En los últimos años ya se está apreciando cómo los incendios superan con mayor frecuencia las 500 hectáreas (los denominados Grandes Incendios Forestales) y son más virulentos y difíciles de combatir.
    16  Lousame (A Coruña) Las llamas y el humo se elevan durante un incendio forestal en Lousame, cerca de A Coruña, el 30 de agosto de 2013. El aumento de la temperatura media y la disminución de las precipitaciones crearán el caldo de cultivo ideal para los incendios forestales, especialmente en las zonas de alta montaña. En los últimos años ya se está apreciando cómo los incendios superan con mayor frecuencia las 500 hectáreas (los denominados Grandes Incendios Forestales) y son más virulentos y difíciles de combatir.
  • Los estudios científicos señalan que el cambio climático transformará el régimen de incendios en los próximos años, provocando fenómenos más intensos y una deforestación mayor por la disminución de la capacidad de recuperación de los bosques mediterráneos. España es propensa a los incendios forestales en verano debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos y la vegetación seca. El año pasado, los incendios forestales destruyeron unas 150.000 hectáreas de tierra de enero a julio, después de uno de los inviernos más secos que se hayan registrado. Llueve un 25% menos que en los años 50 –de 16 a 12 billones de litros– al mismo tiempo que se produce un “ligero aumento de la temperatura media, que ha pasado de cinco grados a más de ocho”.
    17  Villa Viejas (Cuenca) Los estudios científicos señalan que el cambio climático transformará el régimen de incendios en los próximos años, provocando fenómenos más intensos y una deforestación mayor por la disminución de la capacidad de recuperación de los bosques mediterráneos. España es propensa a los incendios forestales en verano debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos y la vegetación seca. El año pasado, los incendios forestales destruyeron unas 150.000 hectáreas de tierra de enero a julio, después de uno de los inviernos más secos que se hayan registrado. Llueve un 25% menos que en los años 50 –de 16 a 12 billones de litros– al mismo tiempo que se produce un “ligero aumento de la temperatura media, que ha pasado de cinco grados a más de ocho”.
  • Uno de los efectos más evidentes del cambio climático es la intensificación de los periodos de sequía y sus consecuencias sobre las cuencas de los ríos españoles. Siete de las diez cuencas hidrográficas con mayor estrés hídrico (sequía crónica) de toda Europa se encuentran en España. Un problema que podría acrecentarse en el futuro. Greenpeace considera imprescindible cambiar el modo en el que administramos los recursos naturales: modificar la política hidráulica hacia un enfoque integrado en la gestión de la demanda, implicando a todos los sectores demandantes de agua y teniendo en cuenta los caudales ecológicos; y perseguir la sobreexplotación y la contaminación de los recursos hídricos, la proliferación de pozos ilegales y el mal uso del agua.
    18  Embalse Barrios de Luna, León Uno de los efectos más evidentes del cambio climático es la intensificación de los periodos de sequía y sus consecuencias sobre las cuencas de los ríos españoles. Siete de las diez cuencas hidrográficas con mayor estrés hídrico (sequía crónica) de toda Europa se encuentran en España. Un problema que podría acrecentarse en el futuro. Greenpeace considera imprescindible cambiar el modo en el que administramos los recursos naturales: modificar la política hidráulica hacia un enfoque integrado en la gestión de la demanda, implicando a todos los sectores demandantes de agua y teniendo en cuenta los caudales ecológicos; y perseguir la sobreexplotación y la contaminación de los recursos hídricos, la proliferación de pozos ilegales y el mal uso del agua.
  • La estación de esquí de Navacerrada, cerca de Madrid, se encuentra de manera inusual sin nieve a comienzos de enero. Mientras España se abrasa en verano, los inviernos son cada vez más cálidos. Un estudio del Grupo de Meteorología de la Universidad de Cantabria (UC) “pone en cifras lo que hasta ahora no pasaba de ser un comentario repetido invierno tras invierno: cada año nieva menos en el norte de España, sea cual sea la altitud”. Concretamente, un 60% menos en invierno –ocho días– y un 50% menos en primavera –casi cuatro– que a principios de siglo. Así, los entre cinco y ocho millones de litros de nieve que caían en sus cumbres en los años sesenta y setenta se han reducido en la última década a 2,65.
    19  Navacerrada (Madrid) La estación de esquí de Navacerrada, cerca de Madrid, se encuentra de manera inusual sin nieve a comienzos de enero. Mientras España se abrasa en verano, los inviernos son cada vez más cálidos. Un estudio del Grupo de Meteorología de la Universidad de Cantabria (UC) “pone en cifras lo que hasta ahora no pasaba de ser un comentario repetido invierno tras invierno: cada año nieva menos en el norte de España, sea cual sea la altitud”. Concretamente, un 60% menos en invierno –ocho días– y un 50% menos en primavera –casi cuatro– que a principios de siglo. Así, los entre cinco y ocho millones de litros de nieve que caían en sus cumbres en los años sesenta y setenta se han reducido en la última década a 2,65.
  • Desde 1975, la duración de las olas de calor ha ido en aumento en España. En 2015 se sufrió una ola de calor de 26 días de duración. Si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, en el año 2100 las olas de calor podrían durar hasta tres meses. Para ese año, la comunidad científica pronostica un aumento de la temperatura media estacional en España, que será máximo en el trimestre de junio, julio y agosto, con 5,41 grados más de media. De igual forma, se predice un incremento de los eventos de temperaturas elevadas, superiores a los 30 grados, especialmente en zonas del sur peninsular.
    20  Madrigal de la Vera (Cáceres) Desde 1975, la duración de las olas de calor ha ido en aumento en España. En 2015 se sufrió una ola de calor de 26 días de duración. Si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, en el año 2100 las olas de calor podrían durar hasta tres meses. Para ese año, la comunidad científica pronostica un aumento de la temperatura media estacional en España, que será máximo en el trimestre de junio, julio y agosto, con 5,41 grados más de media. De igual forma, se predice un incremento de los eventos de temperaturas elevadas, superiores a los 30 grados, especialmente en zonas del sur peninsular.
  • FUENTE: El País,  29 / nov / 2018

jueves, 29 de noviembre de 2018

TRUMP SOBRE EL INFORME DEL CAMBIO CLIMÁTICO: " NO ME LO CREO"






"No me lo creo". Con estas cuatro palabras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tumba 1.656 páginas de un informe que detalla los devastadores efectos del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente. Poco o nada le importa al mandatario que el estudio esté respaldado por 300 científicos de 13 agencias federales diferentes y se haga por ley. La Casa Blanca no cree en la Casa Blanca. Nunca antes fue tan obvio que existe una diferencia entre la Casa Blanca y el presidente. Douglas Brinkley, historiador presidencial en la Universidad de Rice, asegura en el diario The New York Times que la Casa Blanca tiene “abogados y expertos que no están dispuestos en pasar a la historia por falsear datos”.


El informe es brutal y no se ha suavizado en lo más mínimo a pesar de que el actual inquilino de la Casa Blanca sea un negacionista del cambio climático. Sin ir más lejos, la pasada semana, Trump tuiteaba con ironía lo siguiente respecto a la avalancha de frío que se cernía sobre la costa Este del país: “¿No era que había calentamiento global?”.Hoy ha sido mucho más explícito respecto al contenido del informe en cuanto a los efectos catastróficos que anuncia sobre la economía: “No me lo creo”.
Algún consejero presidencial con suficiente visión política para saber que la historia pasa factura -y con Lyndon B. Johnson en el disco duro de su memoria- recordaría el precio que se paga cuando se miente a los ciudadanos. Johnson mentía al pueblo sobre la Guerra de Vietnam cuando aseguraba que todo marchaba bien. Hasta que los papeles del Pentágono probaron lo contrario.
En este caso no ha hecho falta investigación periodística. Son más de 1.600 páginas bajo el título de Evaluación Nacional sobre el Clima, el estudio científico má completo que existe hasta la fecha en el que se detalla con precisión casi milimétrica los efectos que el cambio climático va a tener en las infraestructuras, la economía, la salud pública y las costas del país. Las temperaturas extremas “ya se han hecho más frecuentes y duran más tiempo”, asegura el informe. Desde 2015, Estados Unidos ha roto récords debido a los efectos dañinos del clima por valor de cerca de 400.000 millones de dólares.
En un acto casi pueril, lo que hizo la Casa Blanca para intentar ocultar la falta de sintonía entre Trump y los firmantes del informe a sueldo de la Administración fue publicar el informe el pasado viernes al mediodía, siendo ese viernes el día después de Acción de Gracias, también ya mundialmente conocido y extendido como Black Friday. Quizá así minimizaban el impacto, nadie estaría pendiente de las noticias. El informe tenía prevista su puesta de largo para el público en el mes de diciembre.
“El cambio climático está transformando dónde y cómo vivimos y presenta un desafío creciente para la salud pública y la calidad de vida, la economía y los sistemas naturales que nos ayudan a vivir”, se lee en el reporte. Pero hay más: “Se proyecta que las pérdidas anuales en algunos sectores de la economía se cuenten por cientos de miles de millones de dólares para final de este siglo, mucho más que el actual PIB de la mayoría de los Estados de la Unión”. Debido al aumento del nivel del mar, las áreas costeras son especialmente vulnerables, por las tormentas y porque se devaluará mucho el valor de la propiedad. Lugares como Alaska o Luisiana se verán forzados a trasladar a su población tierra adentro debido al riesgo de inundaciones.
Existen dos estudios anterior a este. Uno es del año pasado. El otro data de 2014 y es igual de preciso en sus conclusiones científicas pero no en los costes económicos y en los efectos tangibles que ya se notan en todo el país, sea en forma de huracanes o en devastadores incendios en California.
Una ley de 1990 obliga al Gobierno federal a realizar un informe sobre el clima cada cuatro años. Pero hasta 2014 y la Administración de Barack Obama no existían regulaciones, por lo que la pelea política no existía. A finales de 2015, Obama tuvo un papel central en la negociación del Acuerdo de París, que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En 2016, Donald Trump llega al poder haciendo campaña en contra de esas regulaciones y anuncia que acabaría con la guerra “contra el carbón” de Obama y se retiraría del Acuerdo de París. Desde entonces, el presidente no solo ha peleado para acabar con las restricciones que salvaguardan el medioambiente si no que como ha hecho ahora niega la mayor, un informe escrito bajo su Administración. Dice que no se lo cree.
FUENTE: El País , 27 / nov / 2018




COMO CAMBIARÍA EL MUNDO CON 2 GRADOS CENTÍGRADOS MÁS DE TEMPERATURA




(CNN) - La temperatura global promedio es mucho más alta y aumenta más rápidamente que "todo lo que ha experimentado la civilización moderna", según David Easterling, uno de los autores de un nuevo informe del gobierno de EE. UU. que advierte sobre nuestro futuro.

Miles de personas más podrían morir, la comida será más escasa y la economía de Estados Unidos podría perder cientos de miles de millones de dólares (o, en el peor de los casos, más del 10% de su PIB) para fines de siglo.

Emitida este viernes, la Cuarta Evaluación Nacional del Clima se realizó con la ayuda de 1.000 personas, incluidos 300 científicos líderes, aproximadamente la mitad de fuera del gobierno. Proviene del Programa de Investigación de Cambio Global de EE.UU., un equipo de 13 agencias federales, y es el segundo de dos volúmenes. El primero, publicado en noviembre de 2017, concluyó que "no hay una explicación alternativa convincente" para el cambio climático que no sea "las actividades humanas, especialmente las emisiones de gases de efecto invernadero".

El informe analiza el posible impacto del cambio climático en la región de Estados Unidos y analiza los efectos que tendrá el cambio climático en la salud, la economía y la infraestructura. Estas son algunas de sus predicciones clave:

Escenas de desastres como esta, luego del huracán Harvey, serán más comunes con el paso de los años en Estados Unidos, según este informe.

1. La producción de cultivos disminuirá

Los agricultores enfrentarán tiempos extremadamente difíciles. La calidad y cantidad de cultivos disminuirá en Estados Unidos debido a las altas temperaturas, la sequía y las inundaciones.
En partes del medio oeste estadounidense, las granjas podrán producir solo alrededor del 75% del maíz que producen hoy, y la parte sur de la región podría perder más del 25% de su soja.

Para el año 2100, las temperaturas más altas en lugares como el condado de Yolo, California, podrían hacer que sea demasiado caliente para cultivar nueces. El cambio climático también podría limitar severamente la producción de almendras en California.

2. Las vacas pueden pasarla mal

El estrés por calor, que le costó a la industria láctea 1.200 millones de dólares en 2010, se convertirá en un problema aún mayor, lo que podría causar que la producción láctea promedio caiga entre 0,6% y 1,35% en los próximos 12 años.
El ganado de carne podría tener problemas para encontrar pastos y el estrés por calor podría afectar su número.

3. Las fuentes de alimento del mar disminuirán

No habrá tantas ostras, camarones o cangrejos debido a la acidificación del océano. El informe predice una pérdida de 230 millones de dólares para este sector a fines de siglo. Las cosechas anuales de ostras en el sudeste disminuirán un 46% en el peor de los casos para finales de siglo.

Las poblaciones de peces en general pueden disminuir a medida que las mareas rojas (las algas que agotan el oxígeno en el agua y puede matar la vida marina) sean más comunes.

Los arrecifes de coral que sostienen la vida diversa de los peces cerca de los Cayos de Florida ya están disminuyendo y podrían perderse en las próximas décadas debido a las temperaturas más altas.

4. Las enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua se propagarán


El clima es malo para los agricultores y bueno para la propagación de enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua.

Las toxinas y patógenos marinos contaminarán los mariscos de los mares del norte y afectará a las ostras cultivadas en el noreste.

Las sequías podrían causar más infecciones en piel y ojos, debido a la falta de agua para la higiene personal. Otras enfermedades transmitidas por el agua que podrían propagarse incluyen hepatitis A, salmonelosis, shigelosis, tifoidea y E. coli.

5. Los insectos molestarán más


A los mosquitos y las garrapatas les encantan las temperaturas más cálidas y húmedas. Eso significa que enfermedades como el dengue, el chikungunya y el zika estarán más extendidas.

El noreste podría ver más casos de enfermedad de Lyme a medida que la temporada de garrapatas se expande en estados como Maine y Pennsylvania.

6. Será difícil respirar


El asma y las alergias también serán peores debido al cambio climático. La temporada de polen se intensificará y se alargará debido a temperaturas más cálidas.

Según el informe, el polen de roble en el medio oeste enviará a más personas a la sala de emergencias por asma, con un costo de hasta 170.000 dólares al año.
Las áreas urbanas con mayores concentraciones de dióxido de carbono verán más plantas que causan alergias.

El aumento de la lluvia en algunas áreas fomentará el crecimiento de moho en interiores, lo que puede empeorar los síntomas del asma.

7. La salud mental, todo un reto


El clima extremo puede tener graves consecuencias para la salud mental y provocar un trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión.

La exposición al calor extremo, por ejemplo, se asocia con comportamiento agresivo, suicidio, violencia y mayores ingresos en hospitales.

Las temperaturas extremas también pueden aumentar los niveles de estrés. El empeoramiento de la calidad del aire limita el tiempo que las personas pueden hacer ejercicio o socializar afuera. Ambas actividades son grandes calmantes del estrés.

8. Morirán más seres humanos


Las temperaturas más altas también matarán a más personas, dice el informe. Solo en el medio oeste, que se prevé que tendrá el mayor aumento de las temperaturas extremas, se producirán 2.000 muertes prematuras adicionales por año para 2090.

De acuerdo con el informe, las personas que viven en Rhode Island podrían recibir 1.500 visitas adicionales a la sala de emergencias relacionadas con el calor para 2095, y algunas de esas visitas terminarán en la muerte.

La mala calidad del aire también puede provocar más accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.
El calor será un problema para las personas mayores con afecciones crónicas.

9. No podremos trabajar tanto


Solamente en el sudeste probablemente se perderán 570 millones de horas de trabajo para 2090.

En el peor de los casos para los trabajadores agrícolas, para fines del siglo, las altas temperaturas se sumarán a una pérdida de 2.000 millones de horas de trabajo, lo que equivale a un estimado de 160.000 millones de dólares, al valor de 2015.

En Chicago, será mucho más difícil trabajar en exteriores. Para finales de siglo, el informe predice que la ciudad podría tener casi 60 días al año con más de 38 grados centígrados, más que los actuales climas de Phoenix o Las Vegas.

10. No podremos movernos tan fácilmente


La infraestructura es vulnerable al aumento de las temperaturas y las estaciones húmedas.

Para 2050, el sureste tendrá los puentes más vulnerables en riesgo de fallar, y es probable que más presas se rompan con el aumento de huracanes y lluvias.

La costa este ahora tiene 12.082 kilómetros de carreteras amenazadas por las inundaciones costeras de marea alta, y ese problema solo empeorará con el cambio climático.

Los sistemas de trenes como el MARTA de Atlanta podrían fallar en las lluvias extremas.

11. La infraestructura del agua, en crisis


Los sistemas de aguas pluviales no se construyeron para soportar la lluvia extrema que viene con el cambio climático. El costo de adaptar los sistemas urbanos de aguas pluviales en el Medio Oeste, por ejemplo, podría superar los 480 millones por año de dólares.

El costo total para remediar las deficiencias de las instalaciones de saneamiento para proporcionar agua potable y alcantarillado a los indios americanos en las Grandes Llanuras del Norte podría ser de alrededor de 280 millones de dólares.

12. Las inundaciones serán más frecuentes


Charleston está tratando de apuntalar las cosas porque se prevé que habrá 180 inundaciones de mareas por año para 2045, en comparación con las 11 que tuvo en 2014. Cada evento de inundación le cuesta a la ciudad 12,4 millones de dólares (en 2009).

Otras ciudades costeras del sudeste como Wilmington, Carolina del Norte y Miami y Key West, Florida, han establecido récords de inundaciones costeras en los últimos años. Las inundaciones durante la marea alta plantean riesgos diarios para hogares, negocios e infraestructura.

El aumento del nivel del mar y la marejada ciclónica en el sureste podrían costarle a la región hasta 60.000 millones de dólares cada año en 2050 y 99.000 millones de dólares para 2090 en el peor escenario.

Más de medio millón de personas en Florida enfrentan un riesgo "extremo" o "alto" por el aumento del nivel del mar.

13. Los incendios forestales aumentarán


Las temporadas de incendios forestales, que ya son más largas y destructivas que nunca, podrían quemar hasta seis veces más el área de bosque al año para 2050 en partes de EE.UU. Las áreas quemadas en el suroeste de California podrían duplicarse para 2050.

Los costos de extinción de incendios en el sudoeste solo podrían sumar 13.000 de dólares (al valor de 2006) a 2099.

14. La historia se perderá


El aumento del nivel del mar finalmente borrará el registro de la habitación humana del margen costero en el sureste en los próximos uno o dos siglos, según un estudio.

El sureste perdería 13.000 sitios históricos y arqueológicos prehistóricos registrados debido al aumento proyectado del nivel del mar.
Más de 1.000 sitios en el Registro Nacional de Lugares Históricos están en peligro, incluyendo fortalezas en Charleston, Carolina del Sur; San Agustín, Florida; y Savannah, Georgia.

15. Habrá más serpientes y especies invasoras


La temporada libre de congelación prevista probablemente se prolongará en más de un mes en el sureste. Eso significa que una variedad de escarabajos que dañan árboles probablemente se moverán hacia el norte y matarán árboles allí.

En el oeste, las infestaciones de escarabajos de la corteza podrían extenderse; mataron el 7% del área forestal del oeste de EE.UU., de 1979 a 2012, debido al calentamiento de las temperaturas, según el informe.

En el sur de Florida, a la pitón birmana le gustarán las temperaturas más cálidas y se reproducirá más, lo que potencialmente diezmará las poblaciones de mamíferos. Los roedores que portan enfermedades también podrían reproducirse más rápido.

El calamar invasor de Humboldt que ama el agua desoxigenada, calentada y acidificada por el cambio climático, aprovechará las poblaciones de peces en el oeste.

FUENTE:  CNN , 27 / nov / 2018