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lunes, 20 de noviembre de 2017

LAS DOS VELOCIDADES DEL CAMBIO CLIMÁTICO




Una planta de carbón en Bonn junto a un generador eólico.
Una planta de carbón en Bonn junto a un generador eólico.


Nicolas Hulot, ministro francés de Transición Ecológica, se remontó esta semana miles de años atrás, hasta la edad de piedra. En concreto, al momento en el que el ser humano transitó hacia la edad de los metales. "El cambio no se hizo porque se acabara la piedra, sino porque la alternativa era mejor", dijo este conocido ambientalista desde la Cumbre del Clima de Bonn, que se ha cerrado a primera hora de este sábado.


Hulot se refirió también a una nueva transición: la que debe sacar a la humanidad de la actual era de la combustión. Y esa transformación, como intentó explicar el ministro francés, no se debe hacer porque se agoten los combustibles fósiles –el carbón, el petróleo o el gas natural–, sino porque la alternativa es "mejor". De hecho, los estudios científicos apuntan a que una parte importante de las reservas de combustibles fósiles deberán dejarse bajo tierra si se quiere evitar que los efectos del cambio climático sean catastróficos. Francia, recordó Hulot, ha vetado ya las prospecciones en su territorio en busca de petróleo y gas.

Desprenderse de los combustibles fósiles es, sin embargo, una tarea realmente complicada; son la sangre que recorre las venas de la economía mundial. Su problema reside en que cuando se queman para generar energía liberan el dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero. Una parte importante se acaba concentrando en la atmósfera e impide que el planeta libere el calor con la misma intensidad con la que lo hacía antes de la etapa industrial, según el consenso científico. La buena noticia es que las renovables –fundamentalmente solar y eólica– se perfilan cada vez más como la alternativa, a la espera del desarrollo de los sistemas de almacenamiento de electricidad que los expertos dicen que están por llegar para no depender de que sople el viento o haga sol.

De esta transición se habla en las cumbres climáticas anuales, como la que se ha cerrado este sábado en Bonn tras una larga negociación nocturna. Las delegaciones de casi 200 países han discutido durante dos semanas sobre la forma en la que se debe desarrollar el Acuerdo de París, que se cerró en 2015 y ya está en vigor, pero cuyas medidas no se aplicarán hasta 2021, cuando morirá el Protocolo de Kioto. En Bonn, como estaba previsto, se ha avanzado en el desarrollo de los reglamentos del pacto de París. Pero no se aprobarán hasta la próxima cumbre, que se celebrará dentro de un año en la ciudad polaca de Katowice.

Alarmas climáticas

La lentitud con la que avanzan estas negociaciones desde hace más de dos décadas contrasta con la fuerza y la urgencia de las alarmas sobre los efectos del cambio climático. Coincidiendo con estas cumbres, se suelen difundir informes sobre la evolución de los gases de efecto invernadero. En el de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se advertía de un nuevo récord en la concentración de CO2 en la atmósfera, que está en unos niveles desconocidos desde hace miles de años. "Hay que elevar urgentemente el nivel de ambición si queremos cumplir los objetivos del Acuerdo de París", advirtió el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

El gran objetivo a largo plazo del Acuerdo de París es que todos los firmantes reduzcan los gases de efecto invernadero para que el aumento medio de la temperatura a final de este siglo no supere los dos grados respecto a los niveles preindustriales. Y se incluyó también que se trataría de rebajar esa meta al grado y medio.

Pero en estos momentos, el planeta está ya en un aumento medio de un grado. Y los recortes de emisiones de los firmantes del pacto, según las proyecciones de la ONU y de los científicos, llevarían al planeta a los 3 grados en 2100. "Las negociaciones climáticas van muy lentas en un contexto de urgencia como el de ahora", resume Tatiana Nuño, la responsable de Greenpeace España que ha seguido la cumbre desde Bonn.

Otro de los estudios presentados durante estos días, liderado por Carbon Global Project, lanzaba una importante advertencia: "el tiempo se está agotando" para cumplir con París. "Solo la descarbonización [eliminación del dióxido de carbono de la economía] profunda y rápida evitará que la Tierra sobrepase el umbral de temperatura del grado y medio en solo una década y los dos grados unas pocas décadas después". El próximo año, el IPCC, el panel de expertos que bajo el paraguas de la ONU radiografían el cambio climático, debe tener listo un informe sobre el objetivo del grado y medio. Y, según fuentes conocedoras de los primeros borradores de este informe, las perspectivas sobre la posibilidad de que la humanidad esté en disposición de cumplir esa meta del grado y medio no son buenas.

"La urgencia por actuar es tanta", alerta también David Howell, experto en estas negociaciones climáticas de SEO/BirdLife. Pero no solo las ONG hablan de urgencia. Casi cada vez que ha tenido una intervención, la responsable de la ONU de cambio climático, Patricia Espinosa, ha utilizado esa palabra para instar a los países a ser más ambiciosos. Y casi cada vez que ha tenido una intervención en Bonn, Espinosa ha alertado de los desastres naturales vinculados al calentamiento global. 

El cambio climático no solo aumenta la temperatura. Según el consenso científico, también incrementa en algunos casos la intensidad y frecuencia de los fenómenos extremos. Se trata de fenómenos como los huracanes que han azotado este año EE UU, un país que, tras las elecciones de hace un año en las que ganó Donald Trump, decidió borrarse de la lucha internacional contra el cambio climático.

El Acuerdo de París sobrevive a Trump

Quizás, entre los puntos más positivos de la cumbre de Bonn está la constatación de que el Acuerdo de París ha sobrevivido a la desaparición de uno de sus padres, Barack Obama, y a la aparición de un presidente de EE UU empeñado en desmontar todo el legado de su antecesor, el pacto climático incluido. Pero su anuncio de salida no ha desencadenado un efecto contagio y la segunda potencia más emisora de gases de efecto invernadero se ha quedado aislada.

Obama no es la única baja entre los padres del acuerdo. Tampoco está ya el expresidente francés François Hollande. Sin embargo, su sustituto, Emmanuel Macron, sigue comprometido con el Acuerdo de París y ha organizado para diciembre (cuando se cumplen los dos años del pacto) una cumbre en la capital francesa sobre financiación climática. 

La canciller Angela Merkel, madre también del pacto de París de 2015, ha participado en la cumbre al igual que Macron. Sin embargo, su discurso tuvo un "tono de funeral", resume Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales. Merkel llegó a admitir que Alemania no cumplirá en 2020 con los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero a los que se comprometió.

Alemania (al igual que Polonia y España) se quedaron fuera de una gran declaración firmada en Bonn en la que se insta a poner fin a las centrales de carbón de aquí a 2030. Luego, su ministra de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, reconoció que este asunto está sobre la mesa de negociación para tratar de cerrar un Gobierno de coalición en Alemania. Teresa Ribera cree que ese nuevo Gobierno alemán "va a marcar la política climática europea" en los próximos años.

FUENTE: El País , 19 / 11 / 2017

WWWF PIDE MAS AUDACIA PARA GANAR AL CAMBIO CLIMÁTICO




Mientras terminan las conversaciones climáticas de la ONU, WWF considera que se han producido algunos avances para sentar las bases para aumentar la ambición climática hasta 2020 y más allá, pero recuerda que queda mucho trabajo por hacer y que 2018 será determinante para que los países demuestren claramente su compromiso para avanzar y mejorar sus planes climáticos. WWF urge a las partes a que en las horas que aún quedan de cumbre resuelvan los problemas pendientes para anunciar avances significativos.

Un año después de que el Acuerdo de París entrara en vigor, en la COP23 los países han llegado a un acuerdo sobre temas importantes relativos a la acción antes de 2020, como introducir en la acción climática la dimensión de género y las comunidades locales y los pueblos indígenas.
Pero aún queda mucho trabajo por hacer para aprovechar la estrecha ventana de oportunidad que aún queda para alcanzar los objetivos del Acuerdo, como fortalecer la acción climática, finalizar el reglamento del Acuerdo de París y decidir urgentemente cómo revisar y fortalecer la ambición de los compromisos climáticos post-2020.

“Desde el principio, esta COP ha estado llena de paradojas. Los negociadores se han reunido en Bonn bajo la Presidencia de Fiyi y, mientras los estados deliberan sobre acciones futuras, las ciudades, las regiones, las empresas y las comunidades han intensificado sus esfuerzos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. También hemos visto que a pesar del impulso que se observa en los pasillos de la COP23, la acción a nivel nacional todavía está muy detrás de lo que se necesita “, dijo Manuel Pulgar-Vidal, director del programa mundial de clima y energía de WWF. “Estamos en un año marcado por desastres climáticos extremos y es el primer año de incremento de emisiones después estar cuatro años estancadas. La paradoja entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer es clara: los países deben actuar con mayor ambición climática, y pronto, para ponernos en un camino hacia un futuro de 1.5 ° C “.

Al elevar el perfil de la acción pre-2020 y acordar el diseño de un proceso para revisar e incrementar la ambición a través del Diálogo de Talanoa, la COP23 ha ofrecido importantes herramientas para impulsar el espíritu del Acuerdo de París. Pero queda mucho trabajo por hacer y la presidencia de Polonia debe acelerar los esfuerzos realizados por Fiji para finalizar el reglamento que guiará la aplicación del Acuerdo de París y garantizará una financiación más amplia y predecible para los países en desarrollo, incluidas pérdidas y daños.

“Hace dos años del mandato en París a los países de todo el mundo, y, aunque se están produciendo avances, los impactos del cambio climático están acelerándose y el ritmo y la escala de la respuesta siguen siendo insuficientes. Es hora de mostrar una visión más audaz, más innovación y acción más urgente a nivel nacional y en el frente internacional, y construir sobre el impulso claro que ya estamos viendo en nuestras sociedades y economías. Esperamos que Polonia continúe con el legado de Fiji para traducir la ambición y la visión del Acuerdo de París en realidad”, agregó Pulgar-Vidal.

En la COP23 también ha sido relevante el anuncio de la creación de la “Alianza Global para eliminar el carbón” donde más de 20 países y estados se comprometen de forma colectiva a eliminar el carbón para tener alguna posibilidad de permanecer por debajo de 1,5ºC de aumento de temperatura global. Lamentablemente España no está entre los países firmantes, por lo que “desde WWF urgimos al gobierno Español a que reconsidere su postura y de un giro a la política energética para favorecer una verdadera transición desde los combustibles fósiles a las energías renovables” declara Mar Asunción, Responsable de Clima y Energía de WWF España.

Y concluye Asunción: “La ley de Cambio Climático y Transición energética es una oportunidad para un cambio de modelo que aproveche la ventaja competitiva que tiene nuestro país en recursos renovables y favorezca la creación de empleo de calidad en tecnologías del SXXI, en vez de seguir apoyando un modelo obsoleto, basado en los combustibles fósiles que tienen sus días contados si hacemos realidad el Acuerdo de París”

La 24ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP24) de la CMNUCC tendrá lugar del 3 al 14 de diciembre de 2018, en Katowice, Polonia.

FUENTE: REVE ,  19 / 11 / 2017

COP 23 ALCANZA ALGUNOS ACUERDOS EN LA CUMBRE DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN BONN




La COP23 concluyó a altas horas de la madrugada el sábado 18 de noviembre con la aprobación de un documento en el que los países se comprometen a evaluar sus emisiones de CO2 en el año 2018. En estas dos semanas en la Cumbre del Clima de Bonn (COP23), los negociadores de los 195 países miembro pudieron avanzar en el reglamento del Acuerdo de París que detalla la implementación del mismo.

El primer ministro de Fiji, Frank Bainimarama, presidente de la COP23, consideró que el texto aprobado en la cumbre es “un paso adelante para avanzar en la puesta en marcha del pacto alcanzado en 2015, si bien hay que ir más rápido en su implementación”.

Las conversaciones siguieron hasta altas horas de la madrugada en Bonn, después de momentos de parálisis en los que varios países trataron de modificar algunos de los puntos del Acuerdo de París.
Según explicó a EFE el comisario europeo de Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, los estados que objetaron fueron los llamados “Países en Desarrollo con la misma Visión”, entre los que están China, India, Arabia Saudita e Irán. Lo que estos países querían era desvirtuar el denominado Diálogo Facilitativo o de Talanoa, por el que los países asumen la obligación de revisar la ambición de sus compromisos climáticos nacionales en 2018. El objetivo de este diálogo es comprobar que los compromisos acordados por cada país en el Acuerdo de París están en consonancia con la meta de mantener el aumento de temperaturas del planeta por debajo de los 2 grados.

Los diferentes grupos de trabajo avanzaron en textos borradores que, como es costumbre en las negociaciones crecieron significativamente en tamaño para ser después tratados y recortados el año que viene.Las negociaciones de Transparencia son las que mejor avanzaron, con un texto relativamente corto que será trabajado nuevamente en la primera reunión de 2018, informó la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Con más complicaciones, las negociaciones de Mercados y de Mitigación, que tuvieron discusiones difíciles sobre la comunicación de los compromisos y sus características y en consecuencia generando problemas en el tratamiento de los mercados de carbono.

“Los avances en los textos de negociación son alentadores, pero será un desafío poder simplificar los textos en 2018 con las divergencias en las posiciones sobre la diferenciación de las exigencias para los países” dijo Enrique Maurtua Konstantinidis, director de Cambio Climático de FARN.

En la primera semana las negociaciones empezaron con el anuncio de Siria en el que reafirmaba que firmará y ratificará el acuerdo, dejando en un futuro solamente a Estados Unidos como único miembro de la convención fuera del mismo. La presencia de los movimientos y gobiernos subnacionales estadounidenses fue muy marcada, contando con la presencia de más de 100 líderes de ciudades, estados e industria con el mensaje claro “We Are Still In”.

Las negociaciones consiguieron cerrar el capítulo de Agricultura que viene conversando sobre cuestiones técnicas desde hace 6 años y que ahora pasará a conversaciones conjuntas técnicas y de implementación donde se revisarán medidas para trabajar la adaptación, el carbono en suelo, la ganadería y la seguridad alimentaria entre otros.
La adopción del Plan de Acción de Género, con áreas prioritarias como el fortalecimiento de capacidades, apoyo para la implementación y la revisión de la información disponible en 2019 también mostraron una señal positiva.

Financiamiento, sigue sin resolverse

Pero como todos los años, el financiamiento es el problema que más complica las negociaciones, la falta de voluntad de los países desarrollados para dar información financiera por adelantado y la incertidumbre sobre el futuro del fondo de adaptación que da acceso directo a los países en desarrollo.

Por último, el Diálogo de Talanoa, el espacio que habrá en Katowice, Polonia, durante la COP24 de 2018, fue diseñado en esta COP considerando el aumento de ambición y apoyo con miras a 2020.
Las ONG se expresaron respecto a las conclusiones de la COP23. El Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) reconoció en un comunicado el progreso alcanzado en “sentar las bases para aumentar la ambición en la lucha contra el cambio climático hasta 2020 y más allá”, pero avanzó que la próxima cumbre será clave para consolidar esos avances.
La cita de Bonn sirvió para acordar “cuestiones críticas” como las acciones de los países desarrollados hasta 2020, así como la inclusión de las cuestiones de género y las comunidades indígenas en la lucha contra el calentamiento global.

No obstante, sostienen que “queda mucho para asegurar que se aprovecha la pequeña ventana de oportunidad” para lograr que las temperaturas no aumenten más de dos grados frente a los valores preindustriales.Por su parte, Greenpeace reconoció también “la ambición reforzada y la inclusión de la acción previa a 2020”, en palabras del responsable de su delegación política en la COP23, Jens Mattias Clausen.

Por su parte, Oxfam consideró que en la COP23 se han conseguido “muy pocos progresos” y que la “mayor decepción” fue el retraso de la negociación sobre el “apoyo financiero” a las economías en vías de desarrollo en concepto de daños y pérdidas.

FUENTE: Misiones  Online , 20 / 11 / 2017

SOLUCIONES NATURALES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO



En momentos en que se discute en Bonn la implementación del Acuerdo del Clima firmado en París, en 2015, un reciente estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos asegura que un mejor manejo de las tierras podría jugar un papel más importante de lo previsto en la reducción y el almacenamiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en los bosques, las tierras de cultivo, los pastizales y los humedales.

El estudio, conducido por científicos de The Nature Conservancy (TNC) y otras 15 instituciones, cubre 20 soluciones naturales al cambio climático y concluye que estas podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en una proporción equivalente a la producida por la quema de petróleo, y ofrecer el 37% de las reducciones de emisiones necesarias para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados Celsius para 2030.

Cabe mencionar que en el mundo existen más de dos mil millones de hectáreas de tierras degradadas y deforestadas. Estas tierras han perdido, en muchos casos, su capacidad de brindar los servicios ecosistémicos que resultan esenciales para la gente, la vida silvestre y el planeta.

La deforestación también acelera el calentamiento global, ya que con menor cantidad de árboles hay menos posibilidades de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera y, al mismo tiempo, una mayor superficie del planeta queda expuesta al sol y a diversos fenómenos climáticos.

Es por eso que la restauración de estas tierras podría devolver la integridad ecológica a la tierra degradada o deforestada y, de ese modo, ayudar a los bosques a desempeñar su función proporcionando bienes y servicios tales como comida, combustible y agua potable.
Dicho proceso no solamente generaría beneficios ecológicos sino que, además de contribuir a mitigar el cambio climático, podría reducir la vulnerabilidad de las comunidades más desprotegidas.
Según la FAO, aumentando el número y el tamaño de los árboles (reforestar, evitar la pérdida de bosques y mejorar las prácticas forestales) se podrían eliminar millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente en una cantidad equivalente a sacar de circulación 1500 millones de autos a gasolina.
A dos años de la histórica adopción del Acuerdo de París, la COP23 es el espacio donde 197 partes y más de 25.000 asistentes, incluyendo 20 jefes de Estado, sentarán las bases de la implementación del acuerdo, que busca enfrentar el calentamiento global y poner al mundo en un camino de desarrollo con mayores condiciones de seguridad y prosperidad.

El sentido de urgencia y la vulnerabilidad de algunas regiones, especialmente aquellas ubicadas cerca de las costas, constituyen un enorme desafío, y es por eso imprescindible reconsiderar cómo producimos y usamos la energía, cómo diseñamos edificios y ciudades, y el uso que hacemos de la tierra.

La Conferencia de Bonn representa una oportunidad para plantear nuevas posibilidades de cara a los retos del cambio climático. Entre ellas, como destaca el estudio de The Nature Conservancy, planificar la adopción de soluciones climáticas basadas en la naturaleza, a través de políticas y mecanismos de financiamiento que minimicen la deforestación e impulsen la restauración de bosques a gran escala, así como la agricultura sostenible.

De esta manera, las soluciones climáticas basadas en la naturaleza pueden ofrecer mayores beneficios a un menor costo que otras alternativas y podrían reducir sensiblemente las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

FUENTE: La  Nación (Argentina) , 19 / 11 / 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL PAPA ADVIERTE QUE LA NEGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO ES UNA ACTITUD PERVERSA





El Papa Francisco advirtió hoy que la negación del cambio climático es una “actitud perversa” y advirtió que caer en ella no ayuda a la búsqueda honesta y al diálogo sincero y productivo para la construcción del futuro de nuestro planeta.

El Papa se expresó en estos términos en un mensaje a Frank Bainimarama, primer ministro de las Islas Fiji y presidente de la Conferencia de los Estados Parte en la Convención Cuadro de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23).
El documento, redactado en francés y difundido por la sala de prensa del Vaticano, instó a no caer en otras “actitudes perversas” como la indiferencia, resignación y la confianza en soluciones inadecuadas.

Por desgracia, muchos esfuerzos por buscar soluciones concretas a las crisis ambientales son, a menudo, frustradas por varios motivos que van desde la negación del problema a la indiferencia, a la resignación cómoda o a la confianza ciega en soluciones técnicas”, insistió.

Aunque el pontífice no mencionó abiertamente quienes han caído en estas actitudes, es públicamente conocida la postura del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el cual asegura que el cambio climático “es una mentira” creada para afectar a las empresas” de su país.

Jorge Mario Bergoglio destacó el acuerdo alcanzado en la cumbre COP21, cuando todavía guiaba la Unión Americana Barack Obama, y subrayó que este indica un claro recorrido de transición hacia un modelo de desarrollo económico a bajo o nulo consumo de carbono.
“Tal transición es además empujada por la urgencia climática que exige mayor empeño de parte de los países, algunos de los cuales deberán buscar asumir un rol de guía de tal transición, teniendo bien en cuenta la necesidad de las poblaciones vulnerables”, precisó.
Por eso lanzó una “invitación urgente” a renovar el diálogo sobre el modo en el cual se está construyendo el futuro del planeta y constató la necesidad de un debate que una a todos, porque el desafío ambiental y sus raíces humanas le tocan a todos.

FUENTE: Entorno  Informativo ,  10 / 11 / 2017

CHILE REPORTA PÉRDIDAS ECONÓMICAS POR EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO




El Producto Interno Bruto de Chile retrocedió 0,6 por ciento en 2015 debido a los efectos del Cambio Climático, informó hoy el ministro chileno del Medio Ambiente, Marcelo Mena.

"Vivimos en un clima extremo y esto afecta el bienestar de nuestra gente y frena el potencial de nuestra economía. Sólo el 2015 Chile perdió el 0,6 por ciento de su PIB", señaló Mena en un comunicado emitido hoy por el Ministerio del Medio Ambiente.

El secretario de Estado representa a Chile en la Conferencia de las Partes (COP23) de la Cumbre del Clima que se realiza del 6 al 17 de noviembre en Bonn, Alemania, la cual reúne a 200 ministros de Estado y presidentes de 197 países.

"Chile está comprometido con la acción climática, a través de la revolución energética, la conservación de la Patagonia y la protección de los océanos."
"Creemos profundamente en la economía del clima, porque nos permite un desarrollo social y económico que realmente de bienestar a las personas y proteja el medio ambiente no solo para hoy, sino que para siempre", dijo el titular del Medio Ambiente en la COP23.

Chile sufre una sequía en la zona central desde hace siete años, a lo cual se sumó en 2016 el mayor incendio forestal registrado en las historia del país, el socavamiento de su borde costero por el aumento de la masa de agua, daños en flora y fauna y deshielos en glaciares, evidencias del efecto del cambio climático.

El ministro destacó las políticas para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el remplazo de la matriz energética.
De acuerdo con el gobierno chileno, la energía obtenida del sol ha crecido 190 veces en cuatro años, la inversión en el sector energético se ha duplicado y se ha reducido los costos licitados en 75 por ciento con respecto al año 2013.

"Si bien proyectábamos al 2025 alcanzar un 20 por ciento de energía solar y eólica, ya lo logramos el mes pasado. Adelantados en ocho años", enfatizó Mena.
El Ministerio de Energía "proyecta que al año 2050 tendremos 90 por ciento de energía renovable, en el contexto de su plan de mitigación para el sector energía".
"Nuestra contribución nacional establece una meta de 30 por ciento a 45 por ciento de reducción de nuestra intensidad energética al 2030. Ya hemos logrado una reducción de 20 por ciento, cumpliendo así nuestra meta 2020 de Copenhague", agregó.

En términos de legislación, el ministro del Medio Ambiente señaló que el país declaró 1,6 millones de kilómetros cuadrados de áreas marinas protegidas, la creación de la Red de Parques Nacionales en la Patagonia de 4,5 millones de hectáreas, la ley que prohíbe las bolsas plásticas en las comunas costeras y la creación de un impuesto verde.

"El impuesto a los autos ha logrado que el parque vehicular del año pasado haya reducido sus emisiones promedio en 30 por ciento con respecto al año anterior. Y en esta COP hemos trabajado para construir las bases para lo que sería el primer mercado de carbono de las Américas", afirmó el ministro.

Chile decidió, además, sumarse a la iniciativa "Alianza de Energía sin Carbón", junto a Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Italia, Francia, Holanda, Portugal, Bélgica, Suiza, Nueva Zelanda, Etiopía, México y las islas Marshall.

FUENTE: Xinhua Español , 17 / 11 / 2017

AMÉRICA LATINA EXIGE A LOS PAÍSES INDUSTRIALIZADOS FONDOS PARA MITIGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO




América Latina quiere avanzar en el Acuerdo de París, pero exige para ello a las economías industrializadas que empiecen a aportar de forma urgente y previsible los fondos que prometieron en el ámbito de la lucha contra el cambio climático.

Sus posturas son coincidentes en estos ámbitos, como quedó claro hoy cuando los ministros de la región intervinieron ante la plenaria de la Cumbre del Clima de Bonn (COP23), que se celebra desde la semana pasada y finaliza mañana.

La región latinoamericana se alinea así con los postulados que defienden los países en vías de desarrollo durante esta cita, donde se están evidenciando ciertas tensiones entre las economías industrializadas y las emergentes.

La ministra de Exteriores de Ecuador, María Fernanda Espinosa, portavoz además del Grupo de los 77 y China, defendió en una entrevista con Efe la importancia de la "corresponsabilidad" de todos los países en la lucha contra el cambio climático.
No obstante, precisó que también es necesaria la "diferenciación" entre países, teniendo en cuenta cuestiones como cuándo empezaron a contaminar, sus posibilidades económicas y su exposición a los efectos del calentamiento global.
Es clave, argumentó, que las economías avanzadas, por "responsabilidad histórica", apoyen a los países en vías de desarrollo en los ámbitos financiero, tecnológico y formativo.
"Hemos tenido varios éxitos en la negociación, pero la parte dura de la operación, que es el financiamiento, la transferencia de tecnología y el fortalecimiento de capacidades, es algo que todavía está entrampado", explicó.
A su juicio son necesarios "recursos nuevos, predecibles y sostenibles a lo largo del tiempo para poder implementar" los compromisos nacionales.
En la actualidad hay un "gran vacío" financiero entre lo prometido y lo implementado, empezando por el Fondo Verde para el Clima, que debe contar con 100.000 millones de dólares al año a partir de 2020, y que los países desarrollados aún no han establecido cómo se va a sustentar.
El dinero sí que está ahí, pero es una cuestión de "prioridad" y "responsabilidad", según la canciller, que señaló que "quizá un poquito" del presupuesto militar de algunos países avanzados podría dedicarse a cambio climático.
El ministro boliviano de Medioambiente, Carlos Ortuño, exigió en la plenaria a los países desarrollados que "incrementen sus compromisos" de forma urgente para suplir el "vacío" que ha provocado la salida "irresponsable" de EE.UU. del Acuerdo de París.
Mientras que la ministra de Medioambiente del Perú, Elsa Galarza, explicó que su país quiere que "los esquemas de financiamiento puedan fluir de una forma más rápida", sean más flexibles y estén cuanto antes operativos, para lo que necesitan que las economías avanzadas cumplan con su parte.
"Venimos a la COP a decir que necesitamos implementar. No podemos esperar", afirmó en una entrevista a Efe Galarza, que como otros ministros de la región recordaron la devastadora temporada de huracanes en el Caribe.
También pidió que no se alteren los criterios establecidos para obtener estos fondos y que no se excluya a los países de ingresos medios, para que no sea "un castigo" crecer económicamente.
El ministro de Medioambiente y Recursos Naturales de México, Rafael Pacchiano, pidió en su intervención una "movilización expedita, transparente y previsible de financiamiento", añadiendo que este dinero debe ser "tanto público como privado".
En este mismo sentido se posicionó ante la plenaria el ministro de Medioambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina, Sergio Bergman, quien reconoció que su país precisa "tecnología y fondos", y subrayó que "los que más contaminaron, las economías más fuertes, son las primeras que tienen que poner los recursos".
"Las discusiones son técnicas, pero el debate es ético", apostilló.
En una entrevista con Efe, el titular chileno de Medioambiente, Marcelo Mena, introdujo además la necesidad de dotar de "flexibilidad" al sistema de contribuciones para que se adapte a una "realidad dinámica" y de fijar criterios de "transparencia" en los mecanismos de reporte de emisiones.
A su juicio, sería positivo establecer un ente regional en América Latina que siguiese las evoluciones de los países en su lucha contra el cambio climático y consideró "bastante inevitable" la puesta en marcha de un mercado regional de derechos de emisión.
 
FUENTE: eldiario.es ,  16 / 11 / 2017