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sábado, 30 de mayo de 2015

MILENARIO RECURSO DE "COSECHAR AGUA" CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.


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Buenos Aires, Argentina.- Almacenar agua de lluvia en aljibes o excavaciones en la tierra, al estilo de milenarias civilizaciones andinas, ayuda a combatir efectos del cambio climático, señalaron expertos reunidos el jueves en Buenos Aires.

La ‘cosecha de agua’ es un recurso apto, frente a las inundaciones, las sequías y las plagas que azotan a la agricultura, de acuerdo al documento emitido por un centenar de especialistas latinoamericanos y europeos.

“Los problemas de Bolivia en cuanto al cambio climático giran en torno al agua”, explicó en la reunión Ricardo Rojas Quiroga, funcionario del ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Rojas Quiroga dijo que su país necesita ampliar la red de agua potable y saneamiento.
“Como somos una nación esencialmente minera, el monitoreo de las aguas en los yacimientos debe ser continuo porque hay mucha contaminación”, indicó.

Al señalar una solución que nace de las culturas andinas, destacó la importancia de almacenar el agua de las precipitaciones. Se puede juntar en aljibes o en pozos hechos en la llanura o en la montaña.

Otras preocupaciones que surgieron fueron el impacto de los gases contaminantes originados en el transporte público.

También pusieron énfasis en la gestión de bosques, la generación de energías renovables, el manejo de los recursos hídricos y la respuesta ante las novedosas migraciones climáticas.

Los expertos fueron convocados por Euroclima, un programa de la Unión Europea (UE).
Euroclima beneficia a 18 países latinoamericanos. Entre 2010 y 2014 contó con un presupuesto de 12,6 millones de euros para financiar propuestas contra el cambio climático.

FUENTE: peridicodigital.mx, 30 / mayo / 2015

EXPERTOS DE UE Y LATINOAMERICA DEBATEN EN ARGENTINA SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO.



Buenos Aires, 28 may (EFE).- Representantes de la Unión Europea y de 18 países de América Latina debaten entre hoy y mañana en Buenos Aires sobre las prioridades para hacer frente al cambio climático, entre las que figuran reducir las emisiones de dióxido de carbono, apostar por energías renovables y mejorar la eficiencia energética.

El "Encuentro regional Unión Europea-América Latina sobre cambio climático" reúne a representantes de la UE con un centenar de expertos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

"El objetivo es ayudar a los países de América Latina a incorporar en sus políticas públicas medidas de adaptación y mitigación del cambio climático", expresó el embajador de la UE en Argentina, Alfonso Díez Torres, quien inauguró el evento.
Díez Torres remarcó que "no hay una contradicción entre políticas públicas sostenibles y desarrollo económico" e instó a los países a verlas "no como un riesgo sino como una oportunidad.

A lo largo del día, expertos europeos y latinoamericanos intercambiarán información y experiencias vinculadas al combate contra el cambio climático y buscarán fijar las prioridades regionales hasta 2020.
A través del programa Euroclima, la UE ha entregado 16 millones de euros para proyectos en América Latina destinados a mitigar los efectos del cambio climático y tiene previsto desembolsar 300 millones adicionales con el mismo fin en el próximo lustro.

"Queremos definir conjuntamente cómo usar este presupuesto", dijo Catherine Ghyoot, de la Dirección general de Cooperación regional en cambio climático, en un encuentro previo con periodistas.
Ghyoot nombró, entre las prioridades de la UE, la eficiencia energética, el manejo sostenible de recursos naturales, las energías renovables y la protección de los bosques.

La mejora en la eficiencia energética fue citada también por el embajador europeo en Argentina, quien la considera uno de los grandes desafíos para el continente.
Según Díez Torres, "en América Latina se consume demasiada unidad de energía por unidad de producto" y en el caso argentino "adquiere unas cotas difícilmente sostenibles".

El diplomático afirmó que en Argentina "no hay políticas que incentiven a la eficiencia energética" y subrayó que la UE busca "propiciar nuevos tecnologías y nuevos usos sociales para tener un consumo menor o más eficiente".

Stefan Agne, de la Dirección General Acción por el Clima de la Comisión Europea (CE), aseguró que estas tecnologías requieren una fuerte inversión inicial pero se amortizan a largo plazo.

Agne agregó que otro desafío para el sector energético de Argentina y de América Latina es "tener un cuadro político estable para incentivar a los inversores" y puso como ejemplo la necesidad de reducir las barreras administrativas para las nuevas tecnologías y aprobar políticas públicas que favorezcan su desarrollo.

Tanto Díez Torres como Agne subrayaron la necesidad de que los países latinoamericanos incluyan el cuidado del medio ambiente en la agenda política y usen los mecanismos disponibles para favorecer una transición progresiva hacia energías más limpias.

Ambos funcionarios se mostraron además optimistas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo global en la Conferencia sobre el cambio climático de París el próximo diciembre.

"En la UE hay muchas diferencias de desarrollo, de matrices energéticas entre Polonia y Francia, y se llegó a un acuerdo, por qué no va a ser posible hacerlo a nivel global?", se cuestionó Díez Torres ante periodistas.
"No es sólo un interés común, puede ser también una ventaja común global luchar contra el cambio climático", agregó.


Previamente al encuentro de hoy en Buenos Aires, la UE organizó a principios de esta semana junto a la Cepal un seminario sobre cambio climático, política fiscal ambiental y caudales ambientales, mientras que mañana culminará un taller de financiación sobre la misma temática.

FUENTE: La Vanguardia Vida, 30 / mayo / 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO: "UNA OPORTUNIDAD DE HACER NEGOCIOS".


Las empresas deben ser parte de las conversaciones sobre el cambio climático que se realizarán este año, no solo por una cuestión moral, sino también porque es un modo de generar crecimiento.

Hace más de doscientos cincuenta años, un empresario británico llamado Richard Arkwright construyó la primera máquina textil automatizada, y con ello, dio inicio a la Revolución Industrial. El carbón desempeñó un papel esencial en ella y, con el paso de los años, se potenciaría con la llegada del petróleo y el gas. La revolución transformó los paisajes y la vida en general: millones de personas amasaron fortunas y salieron de la pobreza.

Sin embargo, los combustibles fósiles no solo han transformado la manera en que vivimos y trabajamos, sino también han transformado el planeta y, por ello, nosotros debemos cambiar una vez más nuestra forma de hacer negocios. No hacerlo tiene un costo demasiado alto: si continuamos con la misma postura, ponemos en peligro el planeta y la prosperidad económica.

Durante la última década, en Estados Unidos, los gastos que provocaron los fenómenos meteorológicos graves como el huracán Sandy y las sequías de California y Texas, han superado los trescientos mil millones de dólares. San Pablo, que representa un tercio del PBI de Brasil y depende de la energía hidráulica para generar el 80% de su electricidad, se vio afectada por la peor sequía de los últimos ochenta años. Las Naciones Unidas estiman que las pérdidas ocasionadas desde el 2000 por los desastres naturales, que son cada vez más consecuencia del calentamiento global, son de dos mil quinientos billones de dólares. Estimamos que solo Unilever gasta cerca de trescientos millones de euros al año por los efectos del cambio climático.

La buena noticia es que ese cambio representa la oportunidad de transformar el modo de hacer negocios, ahorrar costos, reducir riesgos e innovar en materia de combustibles.

El informe Better Growth, Better Climate, publicado el año pasado por la Comisión Mundial sobre la Economía y el Clima, muestra que, contrario a lo que se cree, el crecimiento económico y las medidas para combatir el cambio climático son compatibles. El crecimiento de las ciudades, sumado a la rápida adopción de fuentes de energía renovable, es una oportunidad para hacer un negocio millonario.

Dentro de nuestra empresa también tenemos oportunidades: reducir el impacto ambiental, que evitó que desde el 2008 incurriéramos en costos fabriles de más de cuatrocientos millones de euros. Observamos que nuestras marcas sustentables, que representaron la mitad del crecimiento de la empresa en 2014, crecen el doble que las otras marcas: los consumidores las eligen cada vez más.

Asimismo, nos ayuda a garantizar nuestras reservas. En la actualidad, más del 55% de la materia prima agrícola de Unilever es sustentable, es más de la mitad de nuestro objetivo para el 2020. Para lograrlo, hemos capacitado hasta el momento a 800,000 pequeños agricultores para que incrementen sus cosechas. La capacitación mejora su fuente de sustento y también nos ayuda a prevenir futuros problemas en nuestro negocio en un mundo tan volátil. Así, demostramos que es posible hacer crecer una empresa y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental y ayudar a la sociedad.

Además, me resulta alentador saber que los jóvenes son los que más lo ven. No solo los cientos de miles que se sumaron a la People’s Climate March de Nueva York y de otras ciudades del mundo, sino también los jóvenes empresarios que voy conociendo, quienes ven cómo la innovación puede mejorar la vida de millones de personas.

En solo siete meses, habrá una cumbre en París donde los presidentes de más de 190 países se reunirán para firmar un acuerdo sobre el cambio climático. Sin embargo, aún queda un muy arduo camino por andar. Del mismo modo que en un principio algunos criticaron los telares automatizados que instaló Arkwright, en esa cumbre habrá antagonistas y detractores con intereses particulares y otros que demuestren una preocupante apatía.

Sin embargo, las empresas tienen que aprovechar esa oportunidad: son cada vez más las que exigen a los gobiernos medidas sobre el cambio climático. Más de mil organizaciones firmaron la Declaración del Banco Mundial sobre el Precio del Carbono pidiendo a los gobiernos que le pongan un precio. Los miembros del B-Team, entre ellos, Sir Richard Branson y yo, hemos exigido que, para el 2050, las emisiones de carbono se reduzcan a cero, objetivo difícil pero necesario para minimizar los riesgos que corre el planeta a raíz de esas emisiones, y maximizar las posibilidades de hacer negocios.

En la cumbre de Cambio Climático de la ONU en París vamos a insistir con esta iniciativa. La necesidad de tomar medidas nunca ha sido tan clara, lo cual me llena de optimismo.

Ojalá que, dentro de muchos años, al mirar atrás y contemplar el 2015 del mismo modo que ahora contemplamos la gran invención de Richard Arkwright, podamos ver que en ese año se produjo un punto de inflexión y comenzó la segunda gran Revolución Industrial: el año en que los gobiernos, los empresarios líderes y la sociedad civil se unieron para sentar la bases de un mundo mejor.

En la actualidad, más del 55% de la materia prima agrícola de Unilever es sustentable, es más de la mitad del objetivo de dicha empresa para el 2020”.

FUENTE:  29 / mayo / 2015

LA ADMINISTRACION OBAMA INSISTE EN POLÍTICAS DE LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.



Esta temporada ciclónica será menos activa de lo normal, con la formación de entre 6 y 11 tormentas tropicales, de la cuales entre 3 y 6 derivarían en huracanes.


El presidente Barack Obama defendió hoy en una visita a la sede del Centro Nacional de Huracanes (CNH), en Miami, que si bien el cambio climático no genera huracanes, sí “puede hacerlos más fuertes”.
En la visita guiada a las instalaciones del CNH, donde conoció de primera mano las previsiones para la próxima temporada de huracanes en el Atlántico, que comienza el próximo lunes, Obama avisó de que “nunca es demasiado pronto para estar preparados para un desastre” natural.
Según los pronósticos divulgados este miércoles por el Gobierno, esta temporada ciclónica será menos activa de lo normal, con la formación de entre 6 y 11 tormentas tropicales, de la cuales entre 3 y 6 derivarían en huracanes.
El presidente volvió de nuevo en Miami a poner en valor el criterio general de los científicos sobre el fenómeno del cambio climático.
“Los mejores expertos del mundo nos dicen que los fenómenos meteorológicos extremos, como los huracanes, es probable que sean más fuertes”, resaltó tras la visita a varias salas de trabajo del CNH, donde saludó al personal y fue informado de las previsiones para la próxima temporada de huracanes, que concluye el 30 de noviembre.
El Gobierno de Obama ha hecho de la lucha con el cambio climático una de las prioridades de su segundo mandato, con medidas que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los factores causantes del calentamiento global.
Pero esta estrategia del jefe del Ejecutivo ha generado una fuerte oposición por parte de los republicanos, que dominan el Congreso.
Al igual que en su visita de abril pasado a Miami, cuando recorrió el Parque Nacional de los Everglades y aseguró, luego, que el cambio climático representaba una “amenaza” para las “riquezas naturales que atesora” la nación, hoy insistió en la importancia de abordar políticas de lucha con el cambio climático.
Y ligó a este fenómeno a la gran preocupación que supone el aumento del nivel del mar, el cual, en “combinación con fuertes tormentas, es la receta para una mayor devastación”.
“Miami, por ejemplo, ha gastado ya cientos de millones de dólares solo para tratar de adaptar su sistema de aguas a las cada vez más frecuentes inundaciones”, señaló Obama tras recorrer las instalaciones del CNH e interesarse por los avances tecnológicos y la labor de los aviones “cazahuracanes”.
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En esa línea, puso en valor los avances en los medios de previsión, detección y alerta de las tormentas tropicales, sobre la “intensidad y capacidad de destrucción” de las cuales, afirmó, incide el cambio climático.
Posteriormente, el líder del Ejecutivo mantuvo una charla en la nueva cuenta de la red social Twitter que lleva el nombre de @POTUS (siglas de Presidente De Los Estados Unidos, en inglés), y que tiene millones de seguidores.
En uno de los mensajes, Obama recordó que “la ciencia es abrumadora” en su reconocimiento del fenómeno del cambio climático, pero que, “lo que moverá al Congreso, será la opinión pública”. “Sus voces harán que ellos se abran a los hechos”.
El gobernador de Florida, Rick Scott, es uno de lo republicanos que se encuentra alejado de la postura de Obama en este tema, sobre el que mantiene una posición escéptica.

Recientemente, antiguos empleados del Departamento para la Protección del Medioambiente(DEP) de Florida, se quejaron de que existe una política de presión para soslayar el uso de las palabras “cambio climático” y “calentamiento global” en documentos oficiales, un extremo que ha negado el gobernador republicano.
También aprovechó esta visita Obama para asegurar que “estamos mejor preparados que nunca para hacer frente a las tormentas”, gracias a la mejora de la tecnología y las previsiones científicas.
Obama estuvo acompañado en su visita al CNH por numerosos funcionarios de alto rango y legisladores, tales como Penny Pritzker, secretaria de Comercio; Michael Sprayberry, director de la División de Control de Emergencias de Carolina del Norte; los representantes Ted Deutch y Carlos Curbelo, Kathy Sullivan, directora Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA).
FUENTE: La Opinion, 28 / mayo / 2015

jueves, 28 de mayo de 2015

¿CÓMO MEJORAR LA PREDICCIÓN DEL TIEMPO ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO?





La Organización Meteorológica Mundial (OMM) inauguró en Ginebra su Congreso mundial, que se centrará en cómo reforzar los servicios meteorológicos y climáticos para satisfacer las necesidades de una población mundial cada vez mayor y afrontar la variabilidad del clima y el cambio climático.
En un mensaje para la ocasión, el Secretario General de Naciones Unidas, recalcó que a medida que suben las temperaturas en todo el mundo, los servicios meteorológicos son más importantes que nunca.
El Congreso, que durará hasta el 12 de junio, fue inaugurado con un tweet con fotos de la atmósfera enviado por la astronauta Samantha Cristoforetti desde la Estación Espacial Internacional.
En un comunicado, el secretario general de la OMM, Michel Jarraud, dijo que “el planeta se ve abocado a un futuro más cálido durante muchas generaciones, así que para fomentar el desarrollo sostenible y ayudar a la humanidad a abordar un clima cambiante, será fundamental aumentar la cooperación internacional e invertir en observaciones y servicios meteorológicos”.
En el marco de la nueva agenda mundial post-2015, el Congreso Meteorológico Mundial debatirá sobre la aportación estratégica de la OMM y los servicios meteorológicos al desarrollo sostenible, el clima y el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres.
Se prevé que el Congreso acuerde un enfoque más transversal para abordar las necesidades de las zonas urbanas, que albergarán al 70% de la población mundial en 2050, exponiéndolas a múltiples riesgos meteorológicos y relacionados con el agua y la contaminación. 
FUENTE:   iagua , 28 / mayo / 2015 

EL AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO DA UNA LECCIÓN PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO.

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Hace 30 años, en mayo de 1985, investigadores británicos anunciaron algo extraordinario: se había abierto un enorme agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. Entonces, pocos sabían qué eran los clorofluorocarburos (CFC). Solo unos cuantos científicos conocían que estos compuestos químicos estaban debilitando la protección que el ozono atmosférico ofrece contra la radiación ultravioleta del Sol. Sin embargo, la alarma fue tal, que los gobiernos del mundo tardaron apenas dos años en prohibir los CFC con el Protocolo de Montreal. Ahora, un estudio muestra qué habría pasado si los políticos hubieran tardado tanto como ahora hacen con elcambio climático.
Ya casi nadie se acuerda del agujero de la capa de ozono. Aunque cada primavera austral, regresa sobre el cielo de la Antártida, es un problema que está yendo a menos y desaparecerá con el tiempo. Pero hace 30 años, su aparición disparó la primera gran acción global contra un problema que habían generado los propios humanos.
"Sin el Protocolo de Montreal, el planeta habría experimentado un mayor debilitamiento de la capa de ozono. En unas pocas décadas, esta reducción podría haber sido catastrófica, con unos niveles de radiación ultravioleta sobre la superficie mucho mayores", dice el profesor de la Universidad de Leeds (Reino Unido), Martyn Chipperfield, coautor de un estudio que imagina cómo sería la situación si no se hubieran prohibido los CFC.
Apenas 10 años antes de su confirmación empírica en la Antártida, el mexicano Mario Molina y el estadounidense Frank Sherwood Rowland descubrieron que los elementos de los CFC no eran tan inertes. En junio de 1974 publicaron un artículo en Natureexplicando cómo, a pesar de su relativo mayor peso, estos compuestos liberados en el aire acababan en las partes altas de la atmósfera. 
Allí, la acción de la radiación ultravioleta los descomponía, liberando el cloro. En una enloquecida reacción en cadena, el cloro reducía las moléculas de ozono (O3) para convertirse en óxido de cloro. Un solo átomo puede descomponer 100.000 moléculas de ozono.Usados desde comienzos del siglo pasado, los CFC, compuestos formados por hidrocarburos a los que se les añade cloro, flúor o bromo, eran fundamentales para la vida moderna.
Eran el gas que enfriaban los refrigeradores, sacaban la espuma del bote de afeitar o dispersaban el desodorante. Entre sus ventajas tenían su supuesta condición de inertes, incapaces de desencadenar una reacción química al unirlos con otros elementos. Pero se equivocaban.
El estudio de Chipperfield y sus coelgas, publicado en Nature Communications, imagina que nunca existió el protocolo de Montreal. Toman como punto de partida la situación previa a su redacción, en 1986. Con el desarrollo económico, suponen un incremento en el uso de los CFC muy modesto, de un 3% anual. Sobre esta base, modelaron cómo sería el agujero de la capa de ozono en la Antártida.La relevancia del ozono reside en que frena hasta el 90% de la radiación ultravioleta y buena parte de la infrarroja, haciendo de filtro solar.
Aunque las nubes y los aerosoles en suspensión también juegan su papel, sin el ozono, la vida en la superficie de la Tierra sería casi imposible. El descubrimiento de Molina y Sherwood fue tan relevante que fueron recibidos por una comisión del Congreso de EE UU ese mismo año. Iniciaron entonces una campaña para concienciar a la sociedad de los peligros de estos gases. 20 años después, en 1995, recibieron el premio Nobel junto a su colega Paul Crutzen.
De no haber hecho nada, el agujero sería hoy un 40% mayor de lo que lo fue en 2008, cuando se produjo el pico en su extensión, con unos 25 millones de kilómetros cuadrados de área. Además, el agujero se abriría meses antes y duraría más tiempo.
También, su altura sería mayor. Pero lo más relevante es que no habría un agujero en la capa de ozono, sino dos. Cada año, en el Ártico también se produce un debilitamiento de la capa de ozono, pero solo en los años más fríos la reducción es tal que el ozono casi desaparece dejando el camino abierto a la radiación. Según este estudio, en el Ártico, el hoyo sería tan habitual y casi tan grande como hoy lo es en la Antártida.

En un mundo sin el protocolo de Montreal, ese porcentaje podría superar el 15%. Una reducción tal afectaría sin duda a las cifras de cáncer. Aunque no es el objetivo del estudio, sus autores también recuerdan que un exceso de radiación alteraría procesos básicos para la vida como la fotosíntesis. En los polos, además, está relacionado con el aceleramiento del deshielo. Incluso en los trópicos, donde la mayor temperatura en la estratosfera minimiza la reacción entre el cloro y el ozono, la capa protectora se habría reducido hasta en un 5%.
En este escenario ficticio pero no inventado, las latitudes subpolares también sufrirían los efectos de la reducción de la capa de ozono. Debido a que los CFC perduran en la atmósfera varias décadas, hoy, la capa de ozono sobre Europa, Estados Unidos o Australia es un 4% menor que la que existía a mediados del siglo pasado. Por eso son tan habituales las noticias sobre la mayor incidencia del cáncer de piel en estos años.

Una lección para el cambio climático

"El protocolo de Montreal es probablemente el mejor ejemplo de cómo la cooperación internacional puede solucionar problemas ambientales globales. Cuando se firmó, en 1987, no se conocían aún a fondo las causas del debilitamiento de la capa de ozono", recuerda Chipperfield. "Sin embargo, se basó en el principio de precaución: ya que no comprendemos del todo las consecuencias, debemos ser cuidadosos con lo que hacemos. Podría ser una buena lección en el debate sobre el cambio climático", añade.
Aquel protocolo acabó siendo firmado por todos los países del planeta. En sucesivas revisiones se ha ido ajustando ante la aparición de nuevos compuestos. Pero las premisa básicas, la precaución, la vigilancia, la prohibición y el obligado cumplimiento se han mantenido.
La industria química siguió un patrón que ahora repite la energética. "Primero negaron que los CFC tuvieran nada que ver, después relativizaron su impacto. Más tarde alegaron las dificultades para sustituirlos", recuerda García. Al otro lado, los estudios científicos, el activismo ecologista y la presión social.
En medio, unos políticos que, en aquella ocasión fueron rápidos al tomar decisiones."Como sucede ahora, entonces también hubo un negacionismo del ozono", recuerda el responsable de energía y cambio climático deGreenpeace, José Luis García. Recién salido de la universidad, García se metió en eso del ecologismo con la campaña contra los CFC y ve muchos paralelismos con el debate climático actual.
"El hecho diferencial es el carácter de ambas industrias. La química también era global, pero fue la primera vez que nos enfrentábamos a un problema global. La presión de científicos, de activistas y de la sociedad fue más fuerte que la resistencia de las químicas. Pero, las energéticas tienen mucho más poder", dice el representante de Greenpeace. Además, añade "han aprendido del pasado y dedican cantidades de dinero varios órdenes de magnitud superiores a las dedicadas al negacionismo del ozono".
FUENTE: El País, 26 / mayo / 2015


ESPAñA IMPULSA EL DIÁLOGO INTERNACIONAL Y ACCIÓN CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.







España impulsará el diálogo internacional en la lucha contra el cambio climático en el marco de Carbon Expo 2015, que será inaugurada por S.M. Felipe VI, y que constituyeel encuentro mundial más importante sobre mercados de carbono e iniciativas para la mitigación del cambio climático.

Este foro se celebra en un momento clave para las negociaciones internacionales, ya que una importante representación de responsables internacionales en materia de cambio climático se reunirá en Barcelona para analizar los retos y acciones en la lucha contra el cambio climático, antes de la reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas (COP21) que se celebrará en París el próximo mes de diciembre.

España asume un activo papel ante esta gran cita y considera que es necesario aunar esfuerzos y reforzar la agenda climática en todos los foros y a todos los niveles. La participación de la sociedad civil y del sector empresarial es fundamental en la lucha contra el cambio climático y por ello Carbon Expo supone una gran oportunidad para impulsar un marco adecuado para el decisivo trabajo de los próximos meses.

En la ceremonia de apertura de Carbon Expo, presidida por el S.M. el Rey, mañana martes, participarán, asimismo, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Christiana Figueres, el comisario Europeo de Cambio Climático y Energía, Miguel Arias Cañete, la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, la embajadora especial de Cambio Climático de Francia, Laurence Tubiana, el secretario de Estado alemán de Medio Ambiente, Jochen Flasbarth, y la vicepresidenta del Banco Mundial, Rachel Kyte.

PRIMERA REUNIÓN EN ESPAÑA DEL GREEN GROWTH GROUP En el marco de esta XII edición de Carbon Expo, una muestra que organiza el Banco Mundial y la International Emissions Trading Association (IETA),España acogerá por primera vez una reunión del Green Growth Group, una iniciativa surgida en 2013 en el ámbito de la Unión Europea en la que se discuten las políticas de economía verde y baja en carbono.

El encuentro del GGG europeo estará presidido por Isabel García Tejerina y Christiana Figueres y contará con la intervención de. José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, Samy Ben-Jaafar, director para el sector privado del Fondo Verde para el Clima, Enrique Nieto, director de Desarrollo Sostenible de NAFIN Mexico, James Close, director del Banco Mundial, y la embajadora Especial Cambio Climático de Francia, Laurence Tubiana También el Grupo Español para el Crecimiento Verde, que agrupa a la Administración y al sector empresarial español implicado en la lucha contra el cambio climático, celebrará un encuentro en Carbon Expo.

Esta plataforma creada en 2014 reúne a cerca de 40 empresas españolas que trabajan activamente para avanzar hacia una economía baja en carbono En Carbon Expo 2015, que se celebrará del 26 al 28 de mayo, se darán cita más de 220 ponentes, se celebrarán 36 eventos paralelos y se mostrarán los últimos avances en materia de servicios y productos relacionados con los mercados de carbono.

Contará con prestigiosos expertos en cambio climático, negociadores internacionales, líderes empresariales y responsables políticos de los diversos países, que se reúnen para intercambiar experiencias y dar a conocer proyectos dirigidos a aportar soluciones frente a este desafío global. FONDO VERDE PARA EL CLIMA 

La feria aporta con un ambicioso programa en torno a temas centrales, como la política internacional de lucha contra el cambio climático, la financiación climática o las energías limpias. Está prevista la celebración de talleres técnicos y plenarios de alto nivel, en los que habrá una importante participación de representantes españoles, tanto de la Administración pública como del ámbito empresarial.

La Zona de Expositores, dirigida a las principales empresas y países para presentar sus programas de innovación y cambio climático, incluirá a entidades como el Banco Mundial, el Fondo Verde para el Clima y una amplia gama de actores públicos y privados. España contará con un stand institucional que dará acogida a más de una decena de empresas españolas.

Además las empresas españolas Gas Natural, Repsol e Inclam Co2 contarán con stand propio en la Feria. De forma paralela a la Feria, tendrán lugar otros muchos eventos, entre ellos, hoy lunes 25 y previo al comienzo de Carbon Expo, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha organizado, en colaboración con el ICEX, un encuentro para dar a conocer las oportunidades que la lucha contra el cambio climático y la financiación climática pueden suponer para las empresas españolas a nivel internacional.

FUENTE: Ecoticias.com, 26 / mayo / 2015

domingo, 24 de mayo de 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO AMENAZA LOS BOSQUES DE ARAUCARIA.

Un equipo internacional de científicos, con participación española, estudian el impacto del cambio climático en los bosques de araucaria, unas coníferas que se encuentran en la Patagonia de Argentina y Chile. Los resultados de los estudios revelan que la regeneración de estos bosques en estos países está comprometida por el cambio climático y otros fenómenos asociados como El Niño.



El cambio climático amenaza los bosques de araucaria

Científicos de Latinoamérica, Italia y España analizan el impacto del cambio climático en los bosques de araucaria en la Patagonia de Argentina y Chile. Estas grandes coníferas con más de 25 millones de evolución a sus espaldas son muy valiosas y su madera es muy apreciada en el sector de la construcción. Sin embargo, su sensibilidad al clima extremo hace disminuir la producción de semillas e impide la regeneración de las plantas jóvenes, convirtiendo muchas áreas de su distribución en bosques fósiles. 

En el proyecto internacional participa el investigador Daniel Patón de la Universidad de Extremadura (UEx), España, coordinado por el científico argentino Fidel Roig del Laboratorio de Dendrocronología en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Según el equipo de investigadores, el cambio climático y los fenómenos asociados como El niño están impidiendo la regeneración de los bosques de araucarias. Este fenómeno, que se inicia con el aumento de la temperatura de las aguas del océano pacífico tropical, incide en el clima del norte patagónico ocasionando condiciones térmicas estivales que impactan en el crecimiento de las araucarias y la extensión del bosque.

El peligro de envejecimiento y extinción de extensas zonas de estos bosques es latente. "Al cambio climático se añade el uso de la tierra, los incendios forestales, la exposición de los árboles jóvenes a heladas fuera de estación, y el hecho de que la variabilidad genética del espécimen condiciona su resistencia a los vientos fríos”, explica Patón. 

El estudio de los anillos de crecimiento

Gracias a la dendrocronología los investigadores están determinando en qué grado el clima impacta sobre estos bosques. Esta ciencia estima los parámetros climáticos a partir del estudio de los anillos de crecimiento de los árboles. Así, si la distancia entre anillos es estrecha indica sequía, si es más ancha revela mayores precipitaciones. 

Los sistemas radiculares más acotadas en las araucarias jóvenes manifiestan menor resistencia a periodos de calor y sequía, a diferencia de las araucarias más viejas. También, son observables en las araucarias los anillos de heladas en la estación de crecimiento porque el agua se congela dentro de las células, se expande y provoca rotura de la pared celular. Según el investigador, el riesgo de extinción de amplias zonas de bosques de araucarias en la Patagonia es evidente. Estudiar cómo y de qué manera afecta el clima a estos árboles, a través de modelos matemáticos y desarrollo de automatización de sensores de crecimiento, podrá ayudar en un futuro a su conservación.

FUENTE: Tiempo Patagónico,  24 / mayo / 2015

NAOMI KLEIN: "RESPONDER AL CAMBIO CLIMÁTICO ES UN IMPERATIVO ETICO"






  La voz de Naomi Klein llega limpia desde Toronto. Habla de lo que escribió en las 700 páginas de Esto lo cambia todo, que editó Paidós en español el mes pasado. Critica a las cumbres de la ONU, a muchas ONG ambientalistas, desconfía de los gobiernos sudamericanos de izquierda porque mantienen el paradigma extractivista y elogia las posiciones del Papa. Sabe que sus propuestas no son fáciles de instrumentar (un plan Marshall para la Tierra, impuestos a los ultrarricos, frenos al comercio internacional, cierre de paraísos fiscales, semanas laborales acortadas), más bien lo contrario, "pero hacerlo es un imperativo ético", asegura.
A Naomi Klein se la nota acostumbrada a explayarse para defender sus posiciones, pero igual aprovecha cualquier resquicio para invertir el orden de la entrevista y preguntar al interlocutor, por ejemplo, sobre el Papa (cuya preocupación por el cambio climático y las injusticias económicas respeta) y el gobierno argentino. Recuerda con cariño los dos años que vivió en Buenos Aires, cuando filmó con su esposo, Avi Lewis, el documental La Toma (The Taken, 2004), sobre el fenómeno de las fábricas recuperadas tras la traumática salida de la convertibilidad, y espera volver al país para otro film, en este caso sobre el cambio climático. En este sentido, asegura que el capitalismo creó y profundizó una crisis ambiental grave, que incluso puede tornarse catástrofe.
-La idea principal del libro es que el cambio climático es una oportunidad para cambiar el capitalismo. ¿Cómo intentarlo?
-Lo que digo en el libro es que el cambio climático no puede ser solucionado por las organizaciones ambientalistas; es imposible hacerlo sin cambiar nuestra economía. Hay que cambiar los fundamentos, los ladrillos en los que se apoya el sistema, que son los combustibles fósiles. Es un problema de origen creer que una crisis semejante puede ser resuelta sólo por el movimiento ambiental. No se trata de ponerles filtros a las plantas de carbón, sino directamente de apagarlas, por poner un ejemplo. Lo que sí lograron estos grandes grupos verdes es que la gente se involucre en los problemas. Es algo que tiene que ver con sociólogos, grupos feministas, líderes religiosos y más; necesitamos una base social de respuesta que sea amplia y fuerte.
-El libro va del pesimismo por las cosas que suceden al optimismo por ciertas respuestas de la sociedad civil. ¿Ese vaivén es una búsqueda deliberada para que las personas no permanezcan estáticas ante un destino fatal?
-Intento ser muy realista sobre cuán difícil es lo que propongo. No digo que se trata de algo fácil, ni que estamos cerca de lograrlo. Todo lo que digo es que es posible. De hecho, soy más posibilista que optimista, en el sentido de que la posibilidad de que el calentamiento se agrave y sea catastrófico torna todo un asunto ético. Tenemos que actuar. Porque si bien hay gente que se rinde, está claro que es físicamente posible bajar las emisiones y reducir los gases de calentamiento, algo que requeriría un tremendo esfuerzo global económico. Por eso es improbable que suceda, la verdad, pero mientras sea posible creo que es moralmente obligatorio intentarlo. Y lo digo porque las alternativas son tremendas: desastres a escala global y masiva. Los que se resignan a ese futuro fallan desde lo ético.
-Una de las cosas que habría que hacer es dejar de consumir?
-[Interrumpe] Bueno, no digo que la gente deje de consumir [ríe]. Consumir menos, en todo caso, si estás en la categoría de alto consumidor.
-Sí, correcto. El tema es que, al menos por lo que puede verse, las personas aman el consumo, incluso cuando no necesitan lo que compran. Como si el capitalismo fuera parte de la naturaleza humana.
-Creo que puede haber una confusión en la definición de "naturaleza humana", ¿verdad?, y en lo que el sistema alienta. La naturaleza humana es compleja, somos capaces de pensar en el corto plazo y en el largo, somos capaces de actuar con avaricia o con solidaridad y altruismo. Creo que los diferentes sistemas alientan más un tipo de comportamiento que otro.
Cuando uno vive en el capitalismo, lo que más se estimula es la autosatisfacción inmediata y el pensamiento de corto plazo, y es algo que pasa todo el tiempo. ¡Y después nos dicen que eso es todo lo que somos! Pero sabemos que somos capaces también de responder con tremenda compasión y solidaridad. Es un error pensar una naturaleza humana fuera del sistema, en parte porque esa idea borra a muchos humanos: hay muchos en este planeta que no tienen un alto nivel de consumo. Hay opciones para no participar del sistema, vivir diferente, vivir acorde con otros valores. No es una cuestión de naturaleza. Es más, creo que es peligroso hablar de naturaleza humana en este caso.
-Esto lo cambia todo remonta el problema a la filosofía que inauguró Francis Bacon en el siglo XVI y que tiene que ver con la idea del ser humano que domina y predomina sobre el resto de los seres vivos. ¿Es posible cambiar 500 años de filosofía occidental?
-Otra vez, es cuestión de preguntarse si todo el mundo piensa así. Creo que es el punto de vista de una minoría. Ciertamente, sí, no es fácil de cambiar, pero también es cierto que, en la historia de la humanidad, 500 años son un parpadeo. Y ésta es la razón por la que el cambio climático es una crisis de un punto de vista, esta idea de dominación (porque es una idea al fin y al cabo) a la que la tecnología le ha dado un poder tal que realmente nos hace creer que podemos dominar todos los resortes de la naturaleza.
De hecho, es algo que Francis Bacon puede decir, pero no es la manera en que realmente la gente vive. En general, se vive más en diálogo con la naturaleza. La razón por la que el cambio climático es una idea tan difícil de aceptar para los que dominan es porque desafía ese punto de vista. Particularmente para el ala derecha del pensamiento, lo que serían los republicanos en los Estados Unidos, porque todo en lo que creen se viene a pique.
-De todos modos, fue una idea ciertamente exitosa.
-Pero lo que encuentro es que, en determinado nivel, todos sabemos que es mentira. Y que hay alivio y belleza en la naturaleza, un sentido del regreso a casa. Sabemos que la geografía y los paisajes importan, que importa dónde vivimos. Sabemos que es un engaño simular que el espacio es algo secundario, que no tiene la potencia de hacernos felices. No es fácil el cambio, desde luego. Pero hay una oportunidad de transformar. Hay una crisis en el sistema, incluso sin cambio climático. Es un sistema económico que no funciona para muchas personas, demasiadas en el mundo.
-Otro asunto importante es lo que algunos llaman "el culto al crecimiento económico", que es religión desde China hasta los Estados Unidos, pasando por Sudamérica. ¿Hay alternativas para distribuir sin crecer?
-Sí, por suerte. Ya existen discusiones al respecto y va quedando claro que es una medida del éxito totalmente inadecuada. En parte es un legado del neoliberalismo del que no podemos salir, pero cada vez hay más de esas interminables conferencias para terminar con esta idea del PBI como medida del éxito. Es una buena noticia que el debate exista incluso como un movimiento en Europa, donde es cada vez más grande y que apuesta al "decrecimiento" (de-growth movement).
Cuando lancé mi libro, en España e Italia, en cada entrevista me pedían opinión sobre el movimiento de decrecimiento. Y tiene sentido porque ahora en Europa se le pide a la gente grandes sacrificios en nombre de volver al crecimiento, pero ya empiezan a preguntarse qué sentido tiene perder todo en nombre del crecimiento. En países como la India y China tienen las tasas más grandes de crecimiento del mundo, pero la gente es sacrificada en su nombre. En China, donde filmé hace unos meses con mi marido, fue interesante ver cómo explícitamente están cansados de la obsesión por el crecimiento. Es algo que no tiene sentido.
-Usted también es muy crítica de las cumbres de cambio climático que organiza la ONU cada año. Dice que es "una onerosa terapia de grupo". ¿Por qué?
-Lo que sucede es que, de a poco, la ONU fue literalmente para atrás en sus propios postulados. El de Kyoto, en 1997, fue un protocolo vinculante (para reducir emisiones contaminantes). Pero desde 2009 lo que se consolidó es este patrón de reducciones voluntarias de cada país, como querían los Estados Unidos. Este modelo voluntario es menos progresivo y no es justo.
En fin, creo que todos debemos ser cínicos respecto de lo que ha hecho la ONU. Porque, aunque no pierdo la esperanza en la ONU, en definitiva es la expresión de los gobiernos y creo que es un error poner una cierta esperanza mística en las reuniones y que de ahí salga algo que sea más que la suma de las partes. Sólo son reuniones de gobiernos que sabemos que no hacen lo suficiente, todos lo sabemos. Yo sé que mi gobierno no hace lo suficiente, entonces es tonto pensar que ahí van a hacer algo diferente, como si de repente vieran la luz.
-Entonces, no te veremos en París...
-Bueno, no estés tan seguro [ríe]. Lo más significativo no estará dentro de las salas de reuniones en París. Mi esperanza para esa cumbre, porque de verdad tengo esperanzas, no es que haya un acuerdo mágico, sino que sea un catalizador respecto de cuánto los movimientos sociales pueden incidir en el proceso de austeridad. Como sucede con Podemos en España, poner en conjunto experiencias para rechazar las recetas de austeridad. Rearticular una visión para responder de manera coordinada a la crisis económica y a la vez climática. Ésa es mi esperanza para París. Hablar con diferentes líderes, quizás, y alentar ese proceso.
-El papa Francisco está por dar a conocer su encíclica sobre el cambio climático. ¿Tiene alguna opinión al respecto? ¿Es un esfuerzo que vale la pena?
-Sí, claro que sí. Porque, como dije antes, responder al cambio climático es un asunto ético. Es un imperativo ético. Creo que es positiva la intervención del Papa con un lenguaje moral. Y también creo que este papa es crítico del sistema económico, y tiene intención de juntar ambos temas. Es una discusión que se da y, en ese sentido, puedo contar que tuve conversaciones con gente cercana al Papa, lo que no deja de ser extraño para mí.
-¿Tiene previsto un encuentro con el Papa?
-No, pero sí estaré en el Vaticano para la conferencia en la que se lanzará la encíclica, los primeros días de julio. Bueno, el Papa es argentino, vos debés saber más que yo sobre él.
-A propósito, en el libro se menciona el debate respecto de hasta qué punto los gobiernos sudamericanos actuales son de izquierda cuando no pudieron cambiar el modelo extractivista. ¿Existen posibilidades de cambiar ese modelo?
-Hay un debate vibrante que continúa sobre el costo de intentar disminuir la desigualdad a través de una aceleración de la extracción. Obviamente, la gente es sacrificada en este tipo de modelos de explotación de megaminería, con proyectos de agricultura masiva y aumento de los gastos en combustible. La pregunta es si hay manera de cambiar estos modelos de desarrollo altamente costosos desde lo ecológico.
No es sólo extracción sí o no, sino cómo, y si se puede dar más énfasis a las energías renovables. Igual, creo que no es cuestión de si son de derecha o de izquierda; algunos son más de izquierda que otros en términos de qué hacen con el dinero que proviene de esa extracción, pero hay que ver qué pasa con los combustibles fósiles que aún tienen y que deberían permanecer en la tierra en que están. Pero no se trata de una falla exclusivamente local, de esos gobiernos, sino de una falla global, de todos.
-En su libro también cuestiona la fractura hidráulica o fracking como modo de obtener combustible fósil. ¿Conoce las discusiones respecto del megayacimiento argentino de Vaca muerta, en la provincia de Neuquén?
-No conozco el debate, pero ciertamente el tema del fracking está cada vez más claro y los científicos tienen evidencia cada vez más fuerte de que tiene severos impactos locales, en el agua, e incluso en la posibilidad de generar pequeños sismos en la zona. También globales, por las emisiones? Es un desastre, qué te puedo decir. Sabemos que esto pasa en el Sur, debido a cierta dependencia o debilidad de los gobiernos ante el capital.
Pero también en Canadá se hace fracking, y lo cierto es que el movimiento antifracking recién despegó como tal cuando el fracking empezó a hacerse cerca de las ciudades o cerca de los lugares donde muchos se iban de vacaciones. O como ahora en los Estados Unidos, que se quiere hacer en Pensilvania, donde alguna gente tiene sus casas de campo o los planes para hacerlo en los alrededores de Nueva York. En Canadá, los lugares más explotados con fracking eran sitios remotos del estado de British Columbia, lejos de grandes ciudades. Y mucha gente apenas sí sabía de esto.

MANO A MANO. EL ACTIVISMO TRADUCIDO EN LIBROS MASIVOS

Hace rato que la canadiense Naomi Klein es una referente de un movimiento que alguna vez se llamó globalifóbico o antiglobalización. Como todo rótulo, deja afuera aspectos de sus reclamos, en un mundo con enormes incertidumbres a futuro. A No logo (1999), que vendió millones de ejemplares, le siguió La doctrina del shock (2007), inspirado en su registro in situ de la crisis argentina.
Ahora, con Esto lo cambia todo, termina una trilogía que la misma autora no había imaginado como tal. "No lo pensé así, pero como todo el mundo me dice que es una trilogía, me están convenciendo", dice y se ríe. Durante la entrevista telefónica, Naomí defiende con pasión e inteligencia sus puntos de vista, aunque ciertas dudas podrían indicar un pasado de timidez. "Mi intención fue hacer un libro que no fuera desmerecido como algo propio de la izquierda, sino que pudiera hacer el cruce hacia otros discursos más mainstream", dice. Y explica por qué su radicalidad: "Llevamos 25 años tratando de detener el cambio climático de una manera cortés y educada, dejando los negocios a salvo. Pues bien, no ha funcionado"

UN FUTURO POSIBLE, SEGÚN KLEIN . ¿QUÉ PROYECCIONES SE PUEDEN REALIZAR A PARTIR DE LA SITUACIÓN AMBIENTAL ACTUAL?

"Si no cambiamos, el futuro será un lugar difícil donde vivir; no hay que imaginar mucho: se parecerá a lo que fue Nueva Orleáns tras el huracán Katrina. Yo estuve ahí no bien sucedió la catástrofe y lo describí en un libro anterior (La doctrina del shock). Casas flotando, gente evacuada, lobbies, seguridad privada que llegaba para reprimir, proyectos de desarrolladores urbanos que iban a hacer sus negocios, hospitales cerrados. La comunidad negra refugiada en su propio país.
¡No necesitamos especular ni imaginar cómo será el futuro, en algunos momentos lo podemos ver! Ver los resultados de un sistema competitivo, el modo repugnante en que responde a las crisis. Para mí, el cambio climático no es sólo el posiblemente letal aumento de 4° en la temperatura, ni que pueda haber escasez de granos y ciudades puerto que desaparezcan. Somos nosotros, que actuamos en un sistema económico que saca lo peor de cada uno. El futuro que imagino es similar al de las imágenes de pesadilla que ya hemos visto. El verdadero desafío es pensar algo más. Algo mejor."  
FUENTE: lanación.com ,  Arg. , 24 / mayo / 2015

EL FESTIVAL DE CANNES CIERRA EL TELÓN CON UNA LLAMADA DE ALERTA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO.



Poco se puede decir sobre el cambio climático que no se haya contado ya. Por eso, el documental del francés Luc Jacquet "La glace et le ciel", filme de clausura del Festival de Cannes, prefiere centrarse en la historia de un hombre para, a través de su voz, lanzar un grito de alerta.

Como suele ser habitual, el delegado general del certamen, Thierry Frémaux, no da puntada sin hilo: la película que cierra esta edición es francesa y además aborda un asunto que este año es uno de los ejes de la vida política gala, ya que París acogerá en diciembre la conferencia mundial sobre el cambio climático (COP21).

"La glace et le ciel" ("El hielo y el cielo") repasa la vida del glaciólogo francés Claude Lorius, el primer científico que alertó sobre la influencia de la acción humana sobre el calentamiento global.

Observando las burbujas que desprendía un cubito de hielo en su vaso de whisky, Lorius dedujo que podría estudiar la evolución de la temperatura en los diferentes estratos de hielo de la Antartida, punto de partida de una rica vida profesional.

El documental del autor de "El viaje del emperador" (que ganó el Óscar en 2005) mezcla imágenes actuales de Lorius en parajes devastados por el cambio climático con viejos vídeos de sus trabajos en equipos multinacionales en la Antártida, soportando temperaturas de hasta -90 grados centígrados.

Una bella fotografía y un buen pulso narrativo, que huye de explicaciones demasiado científicas, dan vigor a una película que se ve sin grandes exigencias, pero que tampoco consigue deslumbrar.

"Me parecía pertinente abordar el cambio climático desde un punto de vista humano. La increíble vida de Claude es antes de nada una historia, que es de lo que se trata el cine", destacó Jacquet en una rueda de prensa tras la proyección para la prensa.
Lorius, presente en la misma conferencia, explicó que aceptó embarcarse en el filme tras pensarlo mucho, pero que finalmente se sumó "porque era otra aventura".

Sin duda, la vida del glaciólogo ha tenido momentos muy cercanos a la aventura, como cuando, con 23 años, pisó por primera vez la Antártida para pasar un año recluido junto a otros dos investigadores en la década de los cincuenta.

Al respecto de las antiguas grabaciones gracias a las que ha podido hacer su película, el director dijo que tuvieron que reconstruir la epopeya de Lorius "como si fuese un mosaico", aunque elogió que "cada etapa estuviese filmada como si hubiese habido la intención de preparar esta película ya desde hace 60 años".

Pese a la gravedad de su denuncia, el documental consigue conservar un tono optimista y su realizador mantiene "fe en la Humanidad".

A apenas medio año de la decisiva cita de la COP 21, tanto Jacquet como Lorius mostraron su confianza en que el documental pueda ayudar a concienciar a quienes mandan, ya que "sería calamitoso que no se tomaran decisiones".


Pese a ello, el director desvinculó su película de la conferencia sobre el cambio climático -"cuando empezamos a rodarla no se sabía aún nada"- y recordó que tuvo que hacerse en condiciones financieras complicadas.

FUENTE:  La Vanguardia, 24 / mayo / 2015

viernes, 22 de mayo de 2015

ES NECESARIO MEJORAR LA COBERTURA PERIODÍSTICA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO ?




SANTO DOMINGO (Rep. Dominicana).- Es fácil concluir que en la actualidad se hace más periodismo científico que nunca, tanto si se estudia según la frecuencia de las publicaciones como por su  volumen, pero el nivel de calidad es un factor que genera preocupación.

Así lo expresa Bruno Takahashi, profesor adjunto de periodismo y comunicación ambiental de la Universidad Estatal de Michigan, refiriéndose de manera específica a la cobertura del cambio climático y otros temas medioambientales.

El experto consideró que, en un contexto global en que se genera cada vez más información científica, la calidad, a veces, se diluye, principalmente en los países con menos tradición de periodismo científico.
En este sentido, señaló que  América Latina y el Caribe, en comparación con Estados Unidos y Europa, las deficiencias de la cobertura son mayores: “La frecuencia del reportaje es menor, existe la percepción de que el tema científico no es de interés para la audiencia y los temas de farándula y deporte suelen tomar un primer plano, sobre los temas científicos”.

Identifica, incluso, errores comunes de contenido, como no distinguir bien entre la amenaza del cambio climático y el problema del hoyo en la capa de ozono; o plantear que el reciclaje, en lugar de la reducción del consumo, es una práctica que permite combatir y hasta revertir el cambio climático.

Además, la cobertura suele centrarse en temas muy abstractos o del ámbito político internacional, mientras se descuidan temas más locales y relevantes en términos noticiosos, como el desarrollo de medidas y la implementación de prácticas de adaptación de frente al cambio climático.

Takahashi repara además en que los medios de comunicación dedican mucho espacio a cuestionar “un proceso científico que ya está muy bien establecido en la literatura científica”,  lo que a su juicio afecta la percepción de los receptores, haciéndoles pensar que no hay un consenso en torno al cambio climático como una realidad.

El experto hace la caracterización en base a análisis de contenido de las publicaciones sobre cambio climático en Perú, Estados Unidos y espacios virtuales, como Facebook o Twitter.
Recomienda a los usuarios de las informaciones sobre ciencia y medio ambiente dirigirse a fuentes tradicionales y seguras para mitigar el riesgo, así como mantener una actitud de diálogo y crítica con la información que recibe.

Esto, apuntó, es una necesidad en el contexto tecnológico actual, donde las informaciones falsas o mal fundamentadas pueden ser difundidas de manera amplia y rápida a través de instrumentos tecnológicos como las redes sociales. 

A los periodistas, les recomienda tratar de implementar las mejores prácticas, tanto para mejorar sus niveles de formación e información sobre el cambio climático, como para dar más rigurosidad a la información producida. Entre estas prácticas se puede citar darle seguimiento a publicaciones científicas reconocidas por sus estándares de calidad y utilizar bases de datos rigurosas.

Takahashi vino al país invitado por la Embajada de Estados Unidos, la Universidad Católica Santo Domingo y la Fundación Diario Libre. Fue facilitador del seminario “Cobertura mediática del cambio climático: mejores prácticas en un contexto de incertidumbre”.

FUENTE: 7 dias.com.do, Laura Pina, 22 / mayo / 2015