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lunes, 9 de noviembre de 2015

LAS COMUNIDADES DEL MEDITERRÁNEO PACTAN CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO



Los Gobiernos de la Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares y Andalucía han firmado este sábado la Declaración del Mediterráneo por el Cambio Climático. Un documento en el que urgen a "combatir el calentamiento global" y "construir una auténtica justicia climática a escala mundial".

Los territorios llaman a "coordinar acciones tanto a nivel estatal, como europeo e internacional para exigir que el Mediterráneo obtenga una atención preeminente en el estudio, adaptación y mitigación" del cambio climático. Las comunidades advierten de que "por sus peculiares características", las zonas ribereñas del Mediterráneo representan uno de los puntos "más vulnerables" del planeta ante este desafío.

El documento ha sido presentado en Valencia, donde se están celebrando unas jornadas sobre el cambio climático organizadas por el Gobierno autonómico. El jefe del Consell, el socialista Ximo Puig, ha afirmado que la "gran deuda que tenemos en la actualidad, más allá de la económica, es la medioambiental". Hace poco el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmó que se equivocó al dudar hace ocho años de la existencia del cambio climático. "Es un problema grave", dijo en una entrevista en la Cadena Ser. Una postura que hoy comparten los principales líderes mundiales, desde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hasta el papa Francisco.
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Tanto la declaración de Valencia como las jornadas tienen la vista puesta en la cumbre mundial del clima que se celebrará en París a partir del 30 de noviembre. Los cuatro territorios, al que según los organizadores se unirá Murcia, señalan que la biodiversidad del entorno mediterráneo y la concentración de población y actividades en el litoral "hacen necesaria la consecución de políticas que aporten garantías".

El objetivo de las medidas debe ser triple, según los firmantes: la protección del medio natural, el incremento de los niveles de salud de pueblos y ciudades y el avance "hacia economías más sociales y bajas en carbono".

Con vistas a la conferencia de París, las comunidades españolas instan "a los gobiernos y a toda la comunidad internacional a trabajar en un acuerdo vinculante y a largo plazo para combatir el cambio climático y construir una auténtica justicia climática a escala mundial".

Los Ejecutivos autónomos se comprometen "a articular políticas adecuadas e innovadoras, coordinar y compartir experiencias para afrontar este desafío ambiental, social y económico". Y también a abrir el acuerdo al resto de territorios ribereños de este mar, "así como a otras regiones del mundo con las que compartimos características climáticas mediterráneas". Entre estas últimas se encuentra California, en Estados Unidos.

FUENTE:  El País, 7 / nov / 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO PUEDE LLEVAR A 100 MILLONES DE PERSONAS A LA POBREZA




El aumento del nivel del mar por las emisiones de carbono sin control podrían llevar a más de 100 millones de personas a la pobreza extrema y sumergir los hogares de más de 500 millones, según dos nuevos informes.
Los documentos se dan a conocer antes de la 21 Conferencia Mundial Anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático -la COP21- que se celebra en Le Bourget, Francia, del 30 de noviembre al 11 de diciembre.

Pobreza extrema

Un estudio del Banco Mundial encontró que el aumento de las temperaturas globales llevará a más de 100 millones de personas a la pobreza extrema en los próximos 15 años, siendo África subsahariana y Asia meridional las zonas de mayor riesgo.
Los "choques" relacionados con el clima ya están obstaculizando los esfuerzos para reducir la pobreza, de acuerdo con el informe, en particular con las pérdidas de cosechas, las crisis de precios de alimentos y otros impactos en la agricultura, que es la principal fuente de ingresos para la mayoría de las familias pobres.

El cambio climático también aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y la transmisión de la malaria. El aumento de dos a tres grados de temperatura pone a un extra de 150 millones de personas en riesgo de contraer malaria.

"El informe demuestra que acabar con la pobreza y la lucha contra el cambio climático no se puede hacer de manera aislada, ambos (objetivos) van a ser mucho más fáciles de lograr si se dirigen juntos", dijo Stephane Hallegatte, economista senior del Banco Mundial, que dirigió el equipo de investigación.

Aparte de frenar las emisiones de carbono -uno de los principales temas a debatir en la cumbre mundial del clima COP21- los países pueden prepararse mediante el desarrollo de sistemas de alerta temprana para la protección contra las inundaciones y la introducción de cultivos resistentes al calor.

Aumento del nivel del mar

Otro informe publicado por Climate Central encontró que el aumento del nivel del mar causado por un aumento de cuatro grados podría sumergir la tierra que es actualmente el hogar de hasta 760 millones de personas.
Reducciones agresivas de las emisiones que limiten el calentamiento a grados podrían reducir ese número a 130 millones de personas.

Los 10 principales ciudades con las mayores poblaciones amenazadas fueron ubicadas en Asia e incluyen a Shangái, Hong Kong, Calcuta, Mumbai, Daca, Yakarta y Hanoi.
China, el mayor emisor de carbono del mundo, tiene la mayor costa en riesgo, según el informe, con 145 millones de personas amenazadas.

Estados Unidos e India -segundo y tercer país con más emisores de carbono del mundo respectivamente- reducirían a la mitad su población expuesta si llegan al objetivo de los dos grados.
El informe nombra a Estados Unidos como el país más amenazado fuera de Asia, con aproximadamente 25 millones de personas que actualmente viven en terrenos vulnerables.

FUENTE: CNN Expansión, 9 / nov / 2015

QUIZÁ LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO.





Esto no es una cuestión de bichos y flores del campo. Hablamos de sequías, pérdidas de cultivos, hambre y refugiados climáticos, ciudades inundadas y empresas energéticas que debaten cuándo y cómo deben transformarse. La ciencia ha dejado sin espacio a los negacionistas del cambio climático. "Me equivoqué", reconocía hace un par de semanas Mariano Rajoy cuando se le preguntó por sus dudas del pasado sobre la importancia del fenómeno. De la agenda del presidente durante esta legislatura ha permanecido ausente el calentamiento.
Los principales líderes del planeta, desde Barack Obama hasta Xi Jinping, pasando por el Papa o Angela Merkel, llevan tiempo alertando de la dimensión del problema. Llevan meses también preparando la cumbre que arranca el 30 de noviembre en París, en la que 195 países tratarán de cerrar un acuerdo global contra el cambio climático.
 
Tras 20 reuniones anuales de este tipo, convocadas bajo el paraguas de la ONU, hay esperanzas en que en la cumbre de la capital francesa se cierre por fin un acuerdo global que comprometa a todos. "Es la última oportunidad", dice Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Pero esa última oportunidad solo servirá para que este problema tenga un impacto "manejable" para la humanidad.
 
Porque la principal batalla se ha perdido. "No vamos a evitar el cambio climático", advierte Figueres. La enorme cantidad de gases de efecto invernadero –principalmente dióxido de carbono (CO2)– que el hombre ha expulsado a la atmósfera hace irreversible el calentamiento, como se ha alertado desde la ciencia y se ha asumido desde los Gobiernos de esos 195 países. De lo que se trata ahora es de mitigar el problema y adaptarse.
 
Y de mitigación y adaptación –con la financiación que lleva asociada– se discutirá en París.
La fórmula que se ha elegido para afrontar la primera de las acciones es la de los compromisos voluntarios que los Estados presentan antes de la cumbre: 156 países ya han registrado sus aportaciones para reducir las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, que se generan por la quema de combustibles fósiles en la industria y el transporte y la actividad agrícola. "Ya están todas las grandes economías y los grandes emisores", resalta Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y Energía. Alrededor del 90% de las emisiones globales están bajo compromisos. Solo China, EE UU y la UE acumulan el 50%. "En Kioto [el protocolo que en París se quiere sustituir] había 35 países y solo cubría el 11% de las emisiones globales", añade Arias Cañete. China y EE UU se quedaron fuera de los compromisos de reducción. "Esto no es un Kioto II. Ahora es más expansivo y están todos", insiste Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático.
 
El alto nivel de compromisos nacionales es la buena noticia. La mala, que "no son suficientes", reconocen Figueres y el comisario europeo. Para que el cambio climático sea manejable –y que sus efectos no resulten tan devastadores–, los científicos han fijado un tope: que a final de este siglo el aumento de la temperatura no supere los dos grados respecto a los niveles preindustriales. La proyección de los compromisos nacionales presentados haría que en 2100 la temperatura creciera, según la ONU, unos tres grados. De hecho, las emisiones seguirán creciendo de aquí a 2030, pero a un ritmo menor. Otras proyecciones hablan incluso de un incremento de hasta cuatro grados.
 
Los compromisos nacionales fijan metas para 2025 y 2030. La idea que apadrina la Unión Europea, y que acepta China, es que esas aportaciones sean revisadas (se supone que al alza) cada cinco años. De esta forma, se incrementarían los esfuerzos para cumplir con la meta de los dos grados, que implica un balance neutro de emisiones a final de siglo.
"París será el punto de partida para una revolución energética, para una nueva era energética", sostiene Ulargui. "Pero la transición debe ser ordenada".

Ganadores y perdedores

"Será un proceso de transformación con ganadores y perdedores. Entre los perdedores estarán empresas y accionistas cuyas inversiones están basadas en los combustibles fósiles. Pero se abren nuevas formas de negocio", afirma Xavier Labandeira, catedrático de Economía de la Universidad de Vigo y miembro del IPCC, grupo de expertos de la ONU especializado en cambio climático, en cuyo último informe despejaba casi absolutamente las dudas sobre la vinculación entre el calentamiento y la acción del hombre.
 
Entre los perdedores en este proceso también habrá diferentes categorías. Un informe del Instituto para los Recursos Sostenibles de Reino Unido establecía que, para cumplir con la meta de los dos grados, se necesitaría dejar bajo tierra un tercio de las reservas mundiales ya conocidas de petróleo, la mitad del gas y el 80% del carbón. Y esas reservas figuran en los balances de las grandes compañías energéticas. "Esto dificulta el acuerdo, porque hay muchos intereses creados", según Labandeira. La Agencia Internacional de la Energía ha llegado a cifrar en 300.000 millones de dólares los activos en petróleo, gas y carbón que se devaluarán en las carteras de empresas e inversores en 2050 solo en el sector energético. Labandeira, sin embargo, resalta las oportunidades que se abren para las renovables, "que están reduciendo costes rápidamente". La esperanza que le quedaría a las fósiles es la captura y almacenamiento de carbono, "pero esta tecnología está muy inmadura".
 
En los borradores del acuerdo de París "no se habla de tecnologías concretas, ni siquiera de las renovables", detalla Ulargui. Se busca un texto lo suficientemente amplio para que pueda ser suscrito por todos. Uno de los retos está en que el pacto sea legalmente vincu­lante. Eso sí, las sanciones se han descartado. La vincu­lación jurídica puede traerle problemas a Obama. "EE UU tiene una situación comprometida y el Senado podría no ratificar un acuerdo muy concreto", advierte Arias Cañete. Así ocurrió con Kioto. "Si los compromisos de reducción de emisiones son vincu­lantes, como quiere la UE, el Congreso y el Senado podrían impedir la ratificación", añade el comisario.
 
Este puede ser uno de los problemas en París. Pero la lista es amplia. En la adaptación, que acarrea una financiación para que los Estados más afectados por el cambio climático puedan transformarse, uno de los puntos de discusión será la "diferenciación". Existe el compromiso de llegar a 100.000 millones de dólares anuales para un Fondo Verde a partir de 2020, que tendrían que aportar los Estados y entidades privadas, como los bancos nacionales. Pero ¿qué Estados deben contribuir? En teoría, solo los llamados países desarrollados. Pero fuera de esa lista se quedarían potencias como China. "La UE quiere actualizar este asunto, que no ha cambiado desde los noventa. Hay que verlo con espíritu flexible y que no solo financien y hagan esfuerzos los países desarrollados", sostiene Arias Cañete. Desde el otro bloque se argumenta que Occidente ha sido el que ha desencadenado el problema con sus emisiones en las décadas anteriores.
 
Sobre la mesa de negociación también estará la importancia de un sistema de revisión transparente y homogénea de los compromisos de reducción de emisiones. También la transferencia de tecnología que países como India reclaman y que podría suponer conflictos con "los derechos de propiedad intelectual", dice el comisario.
A todo esto Arias Cañete añade más incertidumbre: "Cualquier país puede bloquear el acuerdo". Pero "sería una enorme irresponsabilidad. Es el mayor reto de la humanidad y tendría un coste político tremendo".
Si los acuerdos de París son realmente efectivos, José Manuel Moreno, biólogo y miembro también del IPCC, cree que "supondrán cambios fundamentales en nuestros modos de vida". La idea es reconciliar "nuestro uso del planeta Tierra con sus capacidades", concluye Moreno.

FUENTE: El País, 7/nov/ 2015

miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO EMPUJARÍA AL HAMBRE A OTROS 600 MILLONES DE PERSONAS EN 2080, SEGÚN LA ONU




La relatora especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver, afirmó este martes que “el cambio climático plantea amenazas graves y distintas para la seguridad alimentaria” y podría empujar a “un adicional de 600 millones de personas a la desnutrición en 2080”.

Elver lanzó esta advertencia en un comunicado antes de que París (Francia) acoja la cumbre mundial sobre el clima del 30 de noviembre al 11 de diciembre, que debería concluir con un nuevo acuerdo universal que sustituya al Protocolo de Kioto y abogue por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
“El aumento de la frecuencia y de la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, el aumento de las temperaturas y del nivel del mar, así como las inundaciones y las sequías, tienen un impacto significativo sobre el derecho a la alimentación”, dijo Elver.
En este sentido, Elver indicó que “todos estos incidentes climáticos tendrán un impacto negativo en los cultivos, la ganadería, la pesca, la acuicultura y los medios de vida de la gente”, y apuntó que “la producción orientada a modelos agrícolas a gran escala no es la solución adecuada”.
Elver abogó por “un cambio importante” de la agricultura y proceso de transformación de la comida y defendió “la agroecología, que apoya el movimiento local de alimentos; proteger a los pequeños agricultores, respetar los derechos humanos, la ‘democracia alimentaria’ y las tradiciones culturales, y, al mismo tiempo, mantener la sostenibilidad del medio ambiente y facilitar una dieta saludable”.
“Los que menos han contribuido al calentamiento global son los que sufrirán más sus efectos nocivos”, recalcó, antes de señalar que “se necesitan medidas urgentes para responder a los retos que plantea el cambio climático”, al tiempo que “las políticas de mitigación y adaptación deben respetar el derecho a la alimentación, así como otros derechos humanos fundamentales”.
Respecto a la cumbre de París, Elver destacó que “la presión de la sociedad civil va en aumento” para que concluya con un documento que respete, proteja y cumpla los derechos humanos de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. “Cualquier acuerdo debe incluir un claro compromiso de todas las partes para garantizar la justicia climática y la seguridad alimentaria para todos”, apostilló.

FUENTE:  teinteresa.es, 2 / nov / 2015

CHINA Y FRANCIA ABREN EL CAMINO A UN PACTO SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO EN LA CUMBRE DE PARÍS.


Los presidentes Hollande y Xi


China y Francia han dado un paso que han calificado de “histórico” para combatir el cambio climático y garantizar el éxito de la reunión de París que comenzará el próximo día 30. Los dos países, según un comunicado emitido tras la reunión entre el presidente galo, François Hollande, y su homólogo chino, Xi Jinping, están de acuerdo en que el pacto que salga de la reunión en la capital francesa sea “ambicioso y vinculante” y los países se sometan a revisiones quinquenales del cumplimiento de sus compromisos.
 
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Esas revisiones tendrán como objetivo, según un comunicado conjunto,  “reforzar la confianza mutua y la promoción de una puesta en marcha eficiente”. El acuerdo “debe enviar una señal clara para que el mundo cambie hacia un desarrollo verde, bajo en carbono, respetuoso con el clima y sostenible”.
En opinión de Hollande, que este lunes llegó a China para una visita de dos días, el pacto entre China y Francia hace que “aunque no implica que la conferencia de París vaya a tener el éxito asegurado, en Pekín se han sentado las bases para el éxito”. Xi subrayó, por su parte, que "somos optimistas sobre ese éxito”.
 
China es el primer emisor de carbono del mundo y su participación es imprescindible para el éxito de cualquier acuerdo contra el cambio climático. En la reunión de Copenhague de 2009 rechazó aceptar que los recortes de emisiones fueran vinculantes, una contribución decisiva al fracaso de aquella reunión.
 
Pero desde entonces la actitud de China se ha flexibilizado. Movida por el profundo descontento social ante el deterioro de su medioambiente, incluida la grave contaminación ambiental, y ante la evidencia del coste que puede acarrear a su economía, el Gobierno chino ha comenzado a adoptar medidas para intentar atajar lo que representa uno de sus principales problemas, aunque de manera aún demasiado tentativa, en opinión de algunos analistas.
 
El año pasado se comprometió a alcanzar su máximo nivel de emisiones para 2030 como tarde. Este año aseguró que para ese año habrá reducido sus emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB entre un 60 y un 65%. Durante la visita de Xi Jinping a Washington en septiembre pasado, China anunció el lanzamiento de un mercado nacional de emisiones el año próximo, que con el tiempo llegará a ser mayor que el de la UE, actualmente el mayor del mundo.
 
El asesor para política sobre cambio climático de Greenpeace en China, Li Shuo, consideró que “China se está colocando al frente del liderazgo sobre cambio climático. Es algo muy diferente de hace seis años en Copenhague. Sin embargo, para que París sea un éxito es necesario un esfuerzo mayor. Tras despedir mañana al presidente Hollande, los líderes chinos deben pensar seriamente qué más van a poner sobre la mesa cuando le vean de nuevo en París”.
 
La declaración de este lunes, según indica Greenpeace en un comunicado, “ha dado un paso adelante, pero subraya las diferencias en ambición que los países aún tienen que superar”. El director ejecutivo de Greenpeace en Francia, Jean-François Juilliard, declaró que “no ha llegado el momento de abrir el champán. La declaración bilateral debe ser un nuevo paso adelante, en lugar de la última palabra para el acuerdo de París”.
 
Antes de llegar a Pekín para reunirse con el presidente chino en el Gran Palacio del Pueblo, Hollande había visitado la megalópolis de Chongqing, en el centro de China, donde examinó una planta de tratamiento de aguas residuales de fabricación francesa. Allí, el jefe de Estado francés expresó su esperanza de que las conversaciones de París den como resultado “un acuerdo global y ambicioso que permita que el calentamiento global se limite a dos grados” centígrados.
 
Tras su reunión de este lunes, Xi y Hollande presidieron la ceremonia de firmas de 17 acuerdos, convenios de cooperación o memorandos de entendimiento entre empresas y entidades de ambos países, en sectores como la energía nuclear, finanzas, energías alternativas, logística o educación, informa Efe.
 
Uno de los memorandos, que aún no es un acuerdo cerrado, se refiere a la posible cooperación del gigante francés de la energía nuclear Areva con la Corporación China de la Energía Nuclear (CNNC) para la extracción, enriquecimiento y reprocesamiento de uranio, según un comunicado de la compañía gala.
 
FUENTE:  El País, 2 / nov / 2015
 

EL CAMBIO CLIMÁTICO REDUCIRÁ NEVADAS EN SUECIA






ESTOCOLMO, SUECIA (02/NOV/2015).- Los blancos inviernos podrían volverse cosa del pasado para muchos en Suecia.

El servicio meteorológico nacional dio a conocer un nuevo análisis de cómo el cambio climático afectará al país nórdico, y es una mala noticia para los amantes del esquí.

La agencia prevé que la temporada de nieve se reducirá de 80 a 40 días al final del siglo, dependiendo de las acciones que emprendan los gobiernos para combatir el calentamiento global.

Esto significa que el tercio meridional del país, donde vive la mayoría de la población, tendrá muy pocos, si acaso, días cubiertos de nieve.

El servicio meteorológico prevé que la temperatura media de Suecia aumentará de dos a seis grados centígrados (de cuatro a 11 Fahrenheit).

Los gobiernos se reunirán en una cumbre en París a finales de este año para discutir un nuevo pacto para frenar el cambio climático.

FUENTE: INFORMADOR.mx, 2 / nov / 2015




CAMBIO CLIMÁTICO: " LA ALIMENTACIÓN, EN LA MIRA"



foto: Archivo


El sistema alimentario mundial es vulnerable a los shocks de producción causados por condiciones climáticas extremas y el riesgo incrementa día a día. Aunque aún queda mucho trabajo por hacer para reducir la incertidumbre, el análisis preliminar de los datos existentes sugiere que el riesgo de pérdida total de producción que hoy es de 1 en 100 años, se incrementaría en 1 cada 30 años llegando al 2040.
Así lo sostiene un estudio del Reino Unido y los Estados Unidos sobre seguridad alimentaria y resiliencia que se discutió en Buenos Aires la semana pasada. "Se trata de abordar un tema que es complejo. No es tan sencillo como decirle a una persona que coma menos carne. Lo que tratamos es de poder determinar de qué forma y con qué grado de inversión la agricultura puede volverse más sustentable y a la vez accesible a todas las personas", indicó en diálogo con LA NACION Dave Gustafson, director ejecutivo de Cimsans (Research Foundation Center for Integrated Modeling of Sustainable Agriculture and Nutrition Security) .

"Hay muchos estudios que indican que los granos son sensibles a las altas temperaturas y a las olas de calor, pero también los hay a las lluvias intensas. Estamos viendo efectos directos del cambio climático en la agricultura", agregó el experto. Gustafson sostiene que la Argentina, como productor de materias primas, está en una buena posición a la hora de producir alimentos. Y que, pese a los escenarios de cambio climático el país puede seguir siendo proveedor de materias primas. Sin embargo destacó que el gran desafío es trabajar en lo que se desecha. "Un tercio de lo que se produce en el planeta se tira. Y es en esto en lo que tenemos que trabajar. Tenemos que pensar cómo reducir este gasto innecesario.", indicó.
Gustafson se refiere así a la presión que el planeta soporta a la hora de producir alimentos para la población creciente. El 70% del agua dulce del mundo se utiliza para la agricultura. Con los escenarios de mayor cantidad de población, especialmente en las ciudades, la solución se hace más compleja.

Los compromisos de los países, insuficientes

Cabe recordar que, según los expertos del Panel Intergubernamental de Lucha contra el Cambio Climático de la ONU (IPCC), la temperatura promedio global no debería subir por encima de los 2°C como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero. El viernes se conoció un nuevo informe de la ONU, previo a la cumbre que reunirá a 146 países en París, en poco menos de un mes, en el que da cuenta de que las metas de reducción de emisiones que han presentado no son suficientes.
Todos juntos, estos planes cubren el 86% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que supone cuatro veces más del porcentaje englobado en el primer periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto, el primer tratado del mundo para la reducción de emisiones y que exigía recortes de emisiones a los países industrializados.

"Las contribuciones INDC (los aportes a los que se comprometió cada país) tienen la capacidad de limitar el aumento previsto de la temperatura a unos 2,7 grados centígrados, lo que no es en ningún caso suficiente, pero sí es mucho menor que los estimados cuatro, cinco o más grados de calentamiento que muchos han proyectados sin incluir las INDC", dijo Cristiana Figueres, secretaria ejecutiva del IPCC. La Argentina presentó un proyecto de reducción del 15% de sus emisiones para 2030, una meta que las ONG ambientalistas critican por "poco ambiciosa".

FUENTE: La Nación, Arg, 3 / nov / 2015