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miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL CAMBIO CLIMÁTICO YA ESTÁ AQUÍ. DE NO IMPLEMENTAR FUERTES ACCIONES MITIGATORIAS, EN OCHO ANOS LOS EFECTOS SERÁN CATASTRÓFICOS.




Estiman que unas 41 gigatoneladas de emisión de carbono serían soportables en el mundo para evitar la catástrofe inminente, pero ahora las emisiones son un 25% superiores.

El cambio climático ya está aquí y el problema es que muchos aún buscan soluciones a largo plazo, un plazo que ya no existe, advierten científicos internacionales, estimando que si no se reducen las emisiones de gases efecto invernadero en todo el mundo antes de siete a ocho años, es decir al año 2020, los efectos serán catastróficos.

“Es un número sorprendentemente pequeño” de años, que deben orientarse a reducir las emisiones de carbono“, si tenemos la intención de limitar el calentamiento global por debajo de los dos grados Celsius”, advierte la publicación de Smithsonian, el 16 de diciembre.
La alarma es parte de un nuevo informe realizado por el Instituto Internacional de Análisis de Estadísticas Aplicadas, el Centro de ciencia ETH de Zurich en Suiza y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Estados Unidos.
Ellos observaron que para mantener los dos grados Celsius de temperatura sobre el nivel normal, se necesita emitir un máximo de 41 a 47 gigatoneladas de carbono en el mundo, sin embargo, pese a todas las advertencias de los 18 años pasados, las emisiones de hoy superan los 50 gigatoneladas.
Este parámetro se basa en la premisa de que la Tierra puede soportar hasta dos grados de temperatura. De cualquier manera, advierte, a menos que no queramos pasar a niveles catastróficos de temperaturas incluso superiores, el mundo debe cambiar y “tenemos que hacerlo rápidamente”.
El autor del estudio, Joeri Rogelj, del centro de ciencia de la Universidad suiza ETH Zurich, advierte que querían “saber qué hay que hacer para el año 2020 con el fin de ser capaces de mantener el calentamiento global por debajo de dos grados centígrados, durante todo el siglo XX”.
Además de dar el informe, no hay propuestas de solución a este efecto. Los autores dicen que si no se hace una reducción ahora, a futuro habría que usar nuevamente la generación nuclear, opción que otros estudios han descartado, por los riesgos de inevitable contaminación y elevados costos.
Rogelj y su equipo dicen que si no se hace nada, en el 2020 se necesitaría cerrar cada semana una central de carbón por diez años y quizás se alcance el objetivo.
El estudio menciona que la comunidad científica está evaluando la posibilidad de captura y almacenamiento de carbono, mientras que otros intentan manipular los cultivos para que puedan subsistir, lo que se viene llamado como la “conversión eficiente de los cultivos en biocarburantes”.
“Fundamentalmente se trata de una cuestión de cuánto se está dispuesto a correr el riesgo”, dijo David McCollum, otro autor.
El equipo menciona que durante 18 años las conversaciones internacionales sobre este el clima, no dan resultados. La última de ellas, la reunión COP 18 celebrada en Doha, fue descrita como otro estancamiento del tema, por lo que los próximos siete años se debe prosperar en algo, de acuerdo al nuevo estudio.


FUENTE:  lagranepoca.com , 20/ 12/ 2012









DOHA (QATAR) Y EL FUTURO DEL CAMBIO CLIMÁTICO





La urgente necesidad de combatir el cambio climático colectivamente, marcó la reciente Cumbre de Doha tras conocerse el informe del Banco Mundial que advierte un aumento de 4°C de la temperatura mundial para 2060. Ello coincidió con el anuncio de la Organización Meteorológica Mundial que califica 2012 como uno de los más calurosos desde 1850.


No obstante estas preocupantes señales, Doha no fue capaz de sensibilizar a los principales actores para obtener las respuestas que el mundo demanda. Al igual que en Durban, los países desarrollados encabezados por Estados Unidos, Canadá, Japón y, en menor medida algunos de la Unión Europea, arguyeron que la crisis financiera global sigue impidiendo un mayor compromiso con dicho proceso.
Lo anterior imposibilitó fijar un aporte conjunto al Fondo Verde para cubrir los gastos en mitigación, adaptación, tecnología y capacitación que requieren los países en desarrollo. Si bien el primer mundo reconoce su responsabilidad histórica en el aumento de las emisiones y su compromiso de aportar al Fondo Verde la suma de US$ 100 billones a 2020 a partir de 2013, todo indica que ello no ocurrirá en el corto plazo. La cifra en cuestión resulta modesta si pensamos que el Presidente Obama acaba de solicitar USD 60 billones para cubrir los efectos del huracán Sandy.
 Más aun, cuando los países en desarrollo continúan padeciendo el calentamiento global, sin acceso a recursos suficientes para siquiera palear sus consecuencias. Lo cierto es que de aquí a 2015 deberíamos cerrar la negociación de un acuerdo global jurídicamente vinculante, que entraría en vigor e 2020. Su materialización permitiría suplir la precariedad en que quedó el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto acordado en Doha (2013- 2020 ), al conseguir la aceptación de la UE, Suiza, Australia y Noruega, cuyas emisiones no superan el 15% del total mundial.

A pesar de lo anterior, Chile reiteró su voluntad de ser parte de la solución resaltando su compromiso voluntario de lograr una desviación del 20% por debajo de su trayectoria de emisiones a 2020. Entre aquellos esfuerzos cabe poner de relieve el 12% de eficiencia energética a 2020, el 10% de energías renovables no convencionales a 2024 y la realización de un ejercicio inclusivo, llamado MAPS, consistente en la construcción de escenarios de desarrollo económico bajos en carbono con una mirada de mediano y largo plazo.
 Por otro lado, la constitución de AILAC (Asociación Independiente de Latinoamérica y Caribe) promovida por Chile y Colombia, que además integran Perú, Costa Rica, Guatemala y apoyan México y República Dominicana, se reveló como un valioso aporte de nuestra región al proceso negociador, tal como fue señalado por algunos medios.
 En su calidad de facilitador entre el G77 y los desarrollados, dicha asociación coadyuvó constructivamente a destrabar importantes elementos de las negociaciones, reforzando la validez del multilateralismo. Asimismo, Chile se unió a la UE para impulsar la adopción de una medida orientada a fortalecer la participación de la mujer en el ámbito del cambio climático.
Considerando que nuestro país aparece como uno de los más vulnerables a nivel mundial, obtuvimos que el Fondo de Adaptación asigne recursos cercanos a los 
US$ 10 millones para proyectos que se espera llevar a cabo en agricultura. Reino Unido y Alemania expresaron su voluntad de financiar un proyecto de mitigación en energía, para lo cual aportarían una cifra similar a la anterior. Igualmente, y por tercera vez consecutiva, Chile fue elegido en el grupo de expertos de comunicaciones nacionales.
 En suma, Doha confirmó que necesitamos generar un paradigma de responsabilidad colectiva con incentivos para la ambición. Esto sólo será posible si concurre una clara voluntad política en los 194 países involucrados, reconociendo que la respuesta debe brindar igual atención a los pilares económico, ambiental y social del desarrollo sostenible.
FUENTE:  df.cl , 19/ 12/ 2012 , José Luis Balmaceda



ALIANZA ESTRATÉGICA, ENTRE OAXACA (MÉXICO), Y EL GOB. BRITÁNICO PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO





La Ciudad de Oaxaca fue electa, junto con otros 76 municipios, para impulsar un programa de mitigación del cambio climático que auspiciará el gobierno británico confirmó el director de la Agenda de Cooperación para Gobiernos Locales por la Sustentabilidad y el Medio Ambiente para México, Centroamérica y el Caribe (ICLEI, por sus siglas en inglés) Edgar Villaseñor Franco.

El experto refirió que para impulsar el plan se ejercerá una inversión de 3 millones de pesos y estos apoyos se difundirán mediante políticas públicas que puedan coadyuvar a reducir la emisión de contaminantes al ambiente.
Detalló que en la Ciudad de Oaxaca se propondrán un esquema de “Hoy no circula” para reducir las emisiones de gases que generan el efecto invernadero y se generan con la circulación masiva de automóviles, por lo que se recomendará contar con vialidades para proliferar el uso de bicicletas o pasos peatonales, además de que se evitará la circulación de camiones en mal estado o chatarras.
También se proponen crear condiciones para fomentar el uso de energías renovables.
“Un carro, por muy afinado que esté, genera emisiones peligrosas de gas al ambiente que deterioran y calientan el planeta”. Dijo que México generó el 1.05 de las emisiones de gas de efecto invernadero.
Refirió que la agencia solo apoyará a realizar el diagnóstico de la situación y a buscar acciones en conjunto con los ayuntamientos, las organizaciones sociales y la academia para revertir el problema de contaminación.
Detalló que el diagnóstico realizado para la capital oaxaqueña será dado a conocer el próximo año (2013) y contará con el apoyo y certificación del Instituto de Ecología estatal y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales federal.
Otros casos de ayuntamientos que han participado en el programa son Cozumel y Guadalajara, que ya cuentan con diagnósticos y contemplaron acciones para mejorar su transporte público para así liberarlo de la emisión de contaminantes.
En el caso de Tlalnepantla, Estado de México, se ejercieron medidas para reducir las emisiones de gases causados por las industrias con medidas de eficiencia energética.
Aclaró que los fondos autorizadas por el gobierno de Inglaterra para las acciones de mitigación del cambio climático se entregarán mediante asistencia técnica, asesorías y talleres de apoyo a funcionarios municipales.
Confió que en sea antes de marzo del 2013 cuando 200 de dos mil 400 ayuntamientos del país se unirán a la estrategia local contra el deterioro ambiental.
Refirió que antes de esta iniciativa no había un precedente semejante que permitiera ayudar a los municipios a reducir sus emisiones contaminantes, eso cambió con la aprobación en julio pasado de la Ley Federal de Cambio Climático por el Congreso federal.
ICLEI fue fundada en 1990, con el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la entonces Unión In¬ternacional de Autoridades Locales (IULA), ahora Ciudades y Gobiernos Locales Uni¬dos (CGLU), donde 200 ciudades de 43 países participaron en su fundación, durante su Conferencia Inaugural “Congreso Mundial de los Gobiernos Locales por un Futuro Sustentable” en las Naciones Unidas en Nueva York.
FUENTE: Milenio, Ciudad de México, 19/ 12/ 2012.

DEFENDER LA ECOLOGÍA COMO UN ESTANDARTE

Por:  Juan José Olivieri, 19/ 12/ 2012






Estimad@s   colegas,

Estamos llegando a fin de 2012, año que iniciamos nuestros contactos en el grupo CRISIS AMBIENTAL y CAMBIO CLIMÁTICO.

En estos pocos meses hemos intercambio infinidad de opiniones, siempre con respeto por la idea del otro, y con una pluralidad que nos enorgullece a todos los que participamos del grupo.

Estimo que el tema CAMBIO CLIMÁTICO,  ocupará en el 2013 mucho más espacio en los medios masivos de comunicación, y en la opinión pública. Se me ocurre que éste es uno de los objetivos que necesitamos perseguir.
Hay una canción cuya letra pertenece a Mario Benedetti, y la música a Joan Manuel Serrat, llamada “Defender la alegría”. Se me ocurrió que en esta canción, donde dice “alegría”, podemos colocar  “ecología”, y tendremos un himno a favor de las cuestiones ambientales.

Les pasó el link, y abajo la canción escrita.

http://www.youtube.com/watch?v=Byd98GBqTsI

Mi agradecimiento a cada uno de Ustedes por estar en el grupo, y que pasen unas muy lindas fiestas de Navidad y  Año Nuevo.  


DEFENDER  LA  ECOLOGÍA
Benedetti - Serrat

Defender la ecología como una trinchera,
defenderla  del caos y de las pesadillas,
de la ajada miseria y de los miserables….

Defender la ecología como un atributo,
defenderla  del pasmo y de las anestesias,
de los pocos neutrales  y  de los muchos neutrones,
de los graves diagnósticos, y de las  escopetas.

Defender la  ecología como un estandarte,
defenderla  del rayo  y de la melancolía,
de los males endémicos, y de los académicos,
del rufián caballero, y del oportunista.

Defender la ecología como una certidumbre,
defenderla a pesar a de Dios y de la muerte,
de los parcos suicidas, y de los homicidas,
y del dolor de estar absurdamente alegre.

Defender la ecología como algo inevitable,
defender la ecología de las buenas costumbres y los apellidos,
del azar, y también de la alegría….   

LAS DRAMÁTICAS REPERCUSIONES DEL CAMBIO CLIMÁTICO








Katrina" o "Sandy" son nombres inofensivos de catástrofes naturales que dejan cuantiosas pérdidas. Los “microseguros” podrían ayudar a gente de bajos recursos a protegerse.
Los fenómenos climáticos extremos llevan nombres como "Katrina" o "Sandy". En otros casos son llamados "El Niño" o "La Niña", lo que los hace parecer inofensivos. Sin embargo, estos sucesos no solo dejan una secuela de sufrimiento en los afectados, sino que también ocasiona grandes pérdidas económicas.
Los pobres pierden la vida, los ricos pierden su bienestar
En las últimas tres décadas, casi un millón y medio de personas se han visto afectadas por los vaivenes cada vez más extremos del clima. El sesenta por ciento de las personas que murieron a causa de las tormentas, las inundaciones y las sequías vivían en las regiones más pobres del mundo, y tenían muy pocas posesiones. Los daños materiales en las regiones pobres solo representan el diez por ciento a nivel mundial. Uno de cada dos casos de solicitud de indemnización por daños se presenta en países industrializados.
El cambio climático es el responsable de que las catástrofes naturales sean cada vez más frecuentes e intensas. Estas traen consigo serias repercusiones para los habitantes de las zonas afectadas, y conllevan, además, cuantiosas pérdidas económicas. El crecimiento demográfico, la compleja infraestructura de las ciudades y el creciente bienestar en las naciones industrializadas agravan la situación, ya que incrementan el número de potenciales víctimas y multiplican los daños materiales.
Los fenómenos meteorológicos golpean con más fuerza a los pobres.
La mayor compañía de seguros del mundo, Munich RE, calcula que los daños causados a nivel mundial por fenómenos climáticos extremos entre 1980 y 2011 alcanzan un total de 2.600 millones de dólares. Más de la mitad de los daños fueron causados por tormentas. Aproximadamente un tercio de los daños ocurrieron a causa de fenómenos hidrológicos, como las inundaciones. El diecisiete por ciento de los daños fue a cuenta de fenómenos como la sequía y el calor extremo. Las compañías aseguradoras cubren los gastos generados por los daños.
Sin embargo, los montos que tienen que desembolsar son cada vez mayores, lo cual supone una amenaza para el modelo de negocio a largo plazo. Por ello, las compañías trabajan en cooperación con los institutos de investigación en la búsqueda de las causas; en particular, las compañías de seguros que actúan a nivel global y asumen riesgos que van mucho más allá del promedio nacional.
Los datos demuestran el cambio climático
Desde los años setenta, la aseguradora "Munich RE" tiene un departamento propio para la investigación de los riesgos asociados a catástrofes naturales. Desde 1980, los datos recabados se registran en una base, que a día de hoy cuenta ya con unas 30.000 entradas. Según la empresa, se trata de la base de datos más grande de este tipo. “Al principio solo se trataba de una suposición. Ahora, hay cada vez más pruebas de que el cambio climático supone un rápido aumento en el número de reclamaciones de pagos", dice el catedrático Peter Höppe, jefe del departamento de Investigación de Riesgos Geofísicos. Según explica, la cantidad fenómenos de origen geológico, como los terremotos, sigue siendo la misma. En contraste, la cantidad de casos de desastres naturales causados por el clima se ha triplicado en las últimas tres décadas. "Esto indica que algo ha debido de cambiar en la atmósfera", sostiene el científico.
Cooperación con climatólogos
Peter Höppe recibe el apoyo del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK, por sus siglas en alemán), con el cual Munich RE colabora estrechamente desde hace años. El instituto proporciona datos sobre el cambio climático global y su posible impacto sobre las personas, la naturaleza y la economía. "Es imposible hacer una predicción exacta", dice Friedrich Wilhelm Gerstengarbe, climatólogo del PIK. No obstante, afirma que se puede proporcionar modelos de escenarios con los que las aseguradoras pueden evaluar su modelo de negocio. “Se siguen hipótesis, como por ejemplo el grado de riesgo potencial que supone asegurar una casa junto a un río", dice Gerstengarbe. El instituto también estudia si ciertos fenómenos meteorológicos tienen que ver con el cambio climático o no. Para ello tienen que estudiar el clima en su totalidad, no solamente tormentas aisladas; según el científico, esto dificulta mucho el estudio. Sin embargo, el esfuerzo sí vale la pena, ya que hace posible minimizar las consecuencias del cambio climático.
El cambio climático y la explotación económica excesiva causan serios daños.
Por ejemplo, la explotación económica del río Orange, uno de los principales ríos de Sudáfrica, ha llegado al límite de su capacidad. "Si la cantidad de agua se redujera más aún como consecuencia del cambio climático, entonces habrá un problema muy serio", dice Gerstengarbe. En un proyecto, el PIK ha estudiado los cambios en las precipitaciones en la región. En base a los resultados, la población local podría decidir qué medidas tomar; por ejemplo, el almacenamiento el agua o la implementación de un uso eficiente del recurso.
La base de datos en Internet
Otro de los proyectos del Instituto de Potsdam se lleva a cabo en Internet. El PIK está desarrollando una plataforma online que tiene como objetivo proporcionar información sobre el cambio climático y sus posibles consecuencias. La dirección es klimafolgenonline.com. En esta primera fase del proyecto solamente se pueden encontrar datos sobre Alemania, divididos por distritos administrativos. Los agricultores y el gobierno pueden recabar información sobre el tiempo, humedad y precipitaciones, y tomar sus decisiones en base a esta información, sostiene Gerstengarbe. En el futuro, el instituto tiene planeado ampliar sus datos y ofrecer este servicio a nivel mundial.
En el IBHS se estudia cómo las edificaciones reaccionan a vientos extremos.
Las aseguradoras tienen gran interés en poder mitigar los efectos del cambio climático; al fin y al cabo, sí afectan a sus negocios. Por ello, Munich RE financia, entre otras cosas, un simulador de tormentas del Instituto de Seguros IBHS en Estados Unidos. En un túnel aerodinámico, se estudia el comportamiento de casas modelo durante tormentas violentas. En el futuro, los conocimientos adquiridos se podrán aplicar en la construcción de edificios.
Las inundaciones son otro campo de gran interés para la aseguradora. La compañía es parte de varios gremios para promover medidas de prevención y protección. Por otra parte, en abril de 2005, Munich RE fundó la Munich Climate Insurance Initiative (MCII, “Iniciativa de Seguros Climáticos de Múnich”). La atención de la iniciativa se centra principalmente en las personas con pocos recursos para pagar un seguro. Aunque en las estadísticas figuren con sumas de pérdidas muy bajas, estas personas se ven gravemente afectadas con los fenómenos meteorológicos, porque subsisten con lo mínimo.
La ayuda a los pobres como negocio
Es obvio que hay un interés propio detrás de la iniciativa para la aseguradora: en la era del cambio climático, los seguros básicos son un mercado en crecimiento, y las compañías quieren delimitar con anticipación los montos reclamados. La iniciativa se centra en crear los denominados “microseguros”. Su objetivo es permitir a los pescadores y los agricultores en países emergentes y en vías de desarrollo protegerse de las pérdidas por catástrofes naturales que de otro modo significarían su ruina económica. Este concepto podría ser financiado por países industrializados, ya que, al fin y al cabo, son en gran parte los responsables del cambio climático.
Por este motivo, MCII elaboró con el apoyo del Ministerio Alemán de Medio Ambiente un plan de seguros para los países del Caribe, que están en constante amenaza de huracanes. La meta es proteger a los pequeños agricultores y jornaleros de perder su medio de subsistencia. Munich Re elaboró asimismo un microseguro en base a un índice meteorológico para las islas Filipinas, que sufren continuos azotes de lluvias torrenciales y tormentas. Este plan de seguros fue elaborado en colaboración con la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán) y una compañía de seguros filipina. "Hasta los pequeños pagos por parte de las aseguradoras son suficientes para comprar algunas semillas y así preservar el sustento", dice Peter Höppe.
FUENTE:   DW.DE , 18/ 12/ 2012 , Po Keung Cheung / Carolina Salinas, 
Editora: Lydia Aranda Barandiain

lunes, 17 de diciembre de 2012

EL TSUNAMI DEL CAMBIO CLIMÁTICO





Si usted no está aterrado con lo que pasó en la cumbre sobre el cambio climático en Doha, es porque no está prestando atención. “¿Cuál cumbre, en dónde?” —probablemente se pregunte—. “¿Y qué fue lo que pasó?”.



Usted no es el único. Increíblemente, el fracaso rotundo de la cumbre apenas ha sido registrado por los medios nacionales, aunque con ello hayamos entrado en “un precipicio climático, que nos adentra en un tsunami de carbono, porque estamos emitiendo, a una velocidad sin precedentes, inmensas cantidades de carbono; es un tsunami que probablemente inundará de calor el planeta y elevará el nivel de los océanos”.

Lo dice Bill Hare, uno de los climatólogos que escribió el reciente informe del Banco Mundial sobre el tema, Bajen la calefacción. Ni los climatólogos ni el Banco Mundial son conocidos como activistas o alarmistas. Así que, incluso con cálculos conservadores, nos está rondando un tsunami de inundaciones catastróficas, millones de muertos y desplazados por desastres naturales, riesgo de desaparición de 50% de las especies, guerras por el agua y un largo etcétera. Y ni nos enteramos.
El problema es que el cambio climático es visto como un asunto distante y técnico; un tema para expertos y burócratas que se reúnen anualmente en infructuosas cumbres para mantener los modestos compromisos del Protocolo de Kioto, que este año expiraba y que, aunque ignorado o incumplido por casi todos los Estados, es el único acuerdo obligatorio para disminuir las emisiones de carbono y compensar a los países pobres por los efectos desproporcionados que sufren.
 Lo que pasó en Doha es que no se llegó a ningún consenso para reemplazar el Protocolo. Simplemente se aplazó el asunto hasta la cumbre del próximo año, con lo que ya son tres las reuniones que fracasan (Copenhage, Durban y Doha). Todo esto a pesar de que se trata de la decisión global más importante desde el fin de la segunda guerra mundial, como dijo Nicholas Stern, el conocido economista del cambio climático. Es como aplazar tres años el plan de evacuación de un tsunami que se ve venir en el horizonte.
 De modo que es hora de apretar el botón de pánico. Hay que comenzar con cifras claras, sólidas y urgentes, como las de “las aterradoras matemáticas del cambio climático”, sintetizadas por el periodista Bill McKibben en un artículo que lleva ese título y que, tras ser publicado en la revista Rolling Stone, se ha difundido como virus en las redes sociales y ha sembrado la semilla de un movimiento global para enfrentar el tsunami.
Las cifras básicas son tres. La primera son dos grados centígrados: el aumento de la temperatura que es reconocido como el límite del calentamiento climático posindustrial que evitaría el tsunami. El problema es que ya vamos en 0,8 grados. Y que, incluso si se cumplieran los compromisos de Kioto, estamos emitiendo tal cantidad de carbono que pasaremos la barrera de los dos grados en diez años, y llegaremos hasta cuatro grados en 2060 y a seis en 2100, según el Banco Mundial. En ese punto, todo el planeta sería un tsunami climático.
La segunda cifra para grabar en la memoria es 565 gigatones. Esa es la cantidad de dióxido de carbono que los seres humanos podemos liberar hasta mitad de siglo sin que pasemos del límite de los dos grados. El lío es que las emisiones de carbono van subiendo año por año. Si seguimos como vamos, en sólo 16 años pasaremos la barrera de 565 gigatones.
La última cifra es la más aterradora, como dice McKibben. Se trata de los 2.795 gigatones que serían expulsados a la atmósfera si se explotan las reservas conocidas de petróleo, gas y carbón. Esas son las reservas comprobadas que planean explotar las compañías petroleras y mineras, y los Estados como Colombia que le apuestan a la locomotora. La matemática es simple: 2.795 es cinco veces más que 565, que es el límite para evitar el tsunami. 
¿Y seguimos tan tranquilos?
FUENTE:  el espectador.com , César Rodríguez Garavito, 16/ 12/ 2012




domingo, 16 de diciembre de 2012

DESARROLLAN UNA METODOLOGÍA PARA ANALIZAR EL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA COSTA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE




El Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IH Cantabria), junto con la Oficina Española de Cambio Climático y Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha realizado un 'Estudio regional de los efectos del cambio climático en la costa de América Latina y el Caribe'.

El estudio se presentó el pasado jueves, 6 de diciembre, en la reunión de la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático (RIOCC) celebrada en Doha (Qatar). Al encuentro presidido por el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, asistieron los máximos mandatarios de República Dominicana, Nicaragua, Costa Rica, México y Portugal, entre otros, ha informado este martes la UC en un comunicado.

Las tres instituciones implicadas en la investigación desarrollaron una metodología específica para la evaluación de impactos del cambio climático en zonas costeras, la cual está a disposición de los países latinoamericanos y caribeños. 

La zona costera estudiada comprende una longitud total de aproximadamente 72.182 kilómetros distribuidos en cuatro zonas geográficas: América del Norte, América Central, América del Sur y las islas del Caribe. 

Según explican sus responsables, el estudio puede ser de gran utilidad, por ejemplo, para la ingeniería de costas y puertos, para el análisis de vulnerabilidad de los asentamientos humanos en zonas de litoral y para la gestión integrada de los ecosistemas y el medio ambiente del borde costero.

De igual forma, permite estimar impactos locales y plantear medidas de adaptación frente al fenómeno "El Niño Oscilación del Sur" (ENOS), los eventos hidrometeorológicos extremos y el cambio climático, así como realizar un análisis económico de las medidas consideradas. 

El Estudio regional incluye un total de seis publicaciones, cuatro documentos principales y dos auxiliares, además de un visor web con los resultados ordenados por variables. 

El primero de los documentos comprende un atlas de las condiciones físicas actuales y de los cambios detectados en variables costeras (nivel medio y temperatura superficial del mar, salinidad, oleaje, marea astronómica y anomalías de la temperatura del aire, viento y huracanes) para luego examinar sus tendencias y la variabilidad climática en el área estudiada. 

En la segunda publicación, se analizan las características físicas, socioeconómicas y ecológicas de las costas en América Latina y el Caribe para determinar su vulnerabilidad a los impactos del calentamiento global. A la hora de evaluar los efectos se deben tener en cuenta los distintos elementos que integran estos ecosistemas, por ejemplo, playas, estuarios, sistemas dunares y obras marítimas. 

El tercer volumen, centrado en los impactos esperados, examina la probabilidad de inundaciones en el litoral por causa del aumento del nivel del mar y de eventos extremos, la erosión de las playas por cambios en el oleaje y en el nivel del mar, las nuevas condiciones a las que se verán sometidos los puertos de la región y el nivel de seguridad de sus obras de protección, entre otros aspectos. 

En el cuarto documento principal se analizan los principales riesgos asociados a este fenómeno climático, tanto para la población como para los ecosistemas en las costas. 

El primero de los documentos auxiliares se concibió como un manual teórico para la ingeniería de costas, ya que presenta una revisión de las formulaciones comúnmente utilizadas en este ámbito. 

En el marco del Estudio regional del cambio climático en la costa de América Latina y el Caribe, también se preparó una Guía metodológica que describe el método integral de evaluación de riesgo desarrollado para el proyecto. Para su elaboración, se revisaron y redefinieron las metodologías propuestas en la literatura para el cálculo de riesgos. 

Por último, se creó un visor web de los resultados, ordenados por distintas variables, como dinámicas costeras, tendencias de las dinámicas, vulnerabilidad e impactos.

FUENTE:   SANTANDER, 11/ 12/ 2012  (EUROPA PRESS)