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miércoles, 22 de julio de 2015

ENFRENTAR EL CAMBIO CLIMÁTICO ES UNA CUESTIÓN MORAL.



El mes pasado ha sido el junio más caluroso de la historia del planeta desde el comienzo de la medición de temperaturas, en 1880.
Lo asegura la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU, que también señala que el primer semestre de 2015 ha sido el más caluroso de la historia, arrebatándole el récord al año pasado.
España también confirma la regla. La Agencia Estatal de Meteorología publicaba este miércoles la temperatura media entre el 1 y el 19 de julio. La más alta de los registros.
Las olas de calor se han sucedido por toda la Tierra. Por ejemplo, en la India y Pakistán. En Karachi, más de 1150 personas han sucumbido a las temperaturas extremas.
En La India han muerto al menos 470 personas durante la primera ola de calor del mes de mayo en el estado de Andhra Pradesh, donde las temperaturas han alcanzado los 47 grados centígrados.
Una demostración más, señalan algunos especialistas, de que el cambio climático debe ser considerado por los Estados como un riesgo tan grave como las amenazas a la seguridad o a la salud pública.

Según un informe de la asociación Past Global Changes Project, en la que participa el organismo estadounidense antes citado, el nivel del mar podría aumentar hasta seis metros en los próximos siglos. Y los gases de efecto invernadero podrían permanecer cientos de años en la atmósfera. Incluso aunque alcanzase el objetivo marcado por la ONU de limitar el aumento de las temperaturas por debajo de los dos grados respecto al período preindustrial.

La amenaza es tan grave que algunos economistas aconsejan “la implosión inducida de la economía del carbono”, o sea, el abandono inevitable de los combustibles fósiles para la obtención de energía.
También se incluyen razones morales, como ocurrió con la prohibición del tráfico de esclavos. El papa Francisco se ha involucrado en el cuidado del medioambiente en una reciente encíclica.
“Nuestra casa se va a arruinar y eso daña a todos, especialmente a los más pobres. La mía es, por tanto, una llamada a la responsabilidad basada en la tarea que Dios ha dado al ser humano en la Creación: cultivar y preservar el jardín en el que lo ha puesto”.
Pero, ¿quién pagará por preservar el jardín, por hacer la transición energética? Según economistas expertos en el tema, los mil millones de personas con más recursos.
Algo que, insisten, debe quedar claro en la gran Cumbre sobre el Clima que se celebrará el próximo diciembre en París.
FUENTE: Euronews, 21 / julio / 2015

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