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miércoles, 2 de diciembre de 2015

COP21: "POR QUE A AMÉRICA LATINA LE PREOCUPA TANTO EL CAMBIO CLIMÁTICO".


Sequía en Brasil


América Latina es la región en el mundo que más se preocupa por el cambio climático.
Esta es la conclusión de una de las encuestas más grandes que se haya hecho a la opinión pública internacional, publicada a propósito de la Cumbre de Clima que esta semana se celebra en París.
Según el estudio del Pew Center hecho con la participación de 45.000 personas en 40 países, el 74% de los latinoamericanos considera el cambio climático como un problema muy serio, comparado con el 25% del promedio de las personas consultadas.
Esto es considerablemente más alto que el 45% de los estadounidenses y el 18% de los chinos, los dos emisores más grandes de gases de efecto invernadero en el mundo.
La región también encabeza la lista de las regiones que piensan que el cambio climático les está afectando personalmente.
Inundacion ChileImage copyright Reuters
Image caption La región se ha visto afectada por fuertes inundaciones y sequías, lo que pudo haber influido en la preocupación por el cambio climático.
Sin embargo, la encuesta puso en relieve diferencias importantes entre los seis países latinoamericanos que se incluyeron en el estudio.
Brasil fue el país que más mostró una preocupación por el medio ambiente, con el 86%, la cifra más alta de todos los 40 países.
Este resultado es similar a muchos otros estudios que se han hecho al respecto.
Chile (77%), Perú (75%), Venezuela (72%), México (66%) y Argentina (59%) lo siguieron en la lista.

Amazonas

"La razón por la que Brasil registró una cifra tan alta se debe en parte a que la encuesta se hizo entre abril y mayo de este año, cuando el país pasaba por una sequía", explica el director del equipo de investigación Bruce Stokes.
Este año, Brasil registró niveles sin precedentes de sequía, lo que ocasionó escasez y racionalización de agua en Sao Paulo y otras ciudades.
Image copyright Roberto Filho PR
Image caption Líderes de la región y el mundo llegaron a París para la COP21.

Stokke agregó que desde hace mucho tiempo "Brasil tiene una comunidad ambientalista muy activa, en parte debido a la preocupación por la selva amazónica".
"Algo que también puede explicar una conciencia tan alta sobre este tema".
El profesor Timmons Roberts, autor de un libro sobre América Latina y cambio climático, señala que “los brasileños históricamente han mirado mucha televisión".2
"Y canales como Globo dedican mucho tiempo a la desforestación del Amazonas”.
En los últimos meses, Chile, Perú y Venezuela han pasado por sequías muy fuertes, y eso es algo que ha recibido bastante atención por parte de los medios, lo que también puede explicar las altas cifras de preocupación en estos países.
Image caption En la cumbre se negocia cómo frenar el cambio climático.
En la encuesta, América Latina también fue la región más preocupada sobre sequía o restricciones del suministro de agua.
El 59% de las personas encuestadas dijeron que esta era su mayor preocupación sobre las consecuencias del cambio climático, seguido por el 21% de aquellos que temían a desastres naturales como inundaciones y tormentas.
"De alguna forma, la mayoría de los latinoamericanos se han visto afectados por desastres naturales extremos que se asocian al cambio climático", explica Antonio Hill, director ejecutivo de Global Call for Climate Action en Bogotá.
"Virtualmente nadie niega la ciencia y la población está bien informada".

A título personal

La encíclica papal sobre el cambio climático no tuvo ningún efecto en los resultados, pues esta fue publicada en junio, después de que se hizo la encuesta.
A pesar de los altos niveles de preocupación en toda la región, hay evidencias de que el apoyo por un mayor liderazgo de sus gobiernos sobre el tema ha caído desde la anterior cumbre del clima en Copenhague 2009.
TormentaImage copyright PA
Image caption Muchos temen a que el cambio climático traiga tormentas más severas.
Una encuesta hecha por Globescan para la BBC sugiere que el 44% de los chilenos y solo el 31% de los mexicanos quieren que sus gobiernos tomen un mayor liderazgo sobre el clima, cifras que han disminuido desde 2009.
Las cifras de Pew también sugieren que la preocupación por el cambio climático ha disminuido dos puntos en México y siete en Argentina.
Sin embargo, la cifra global de aquellos que apoyan que sus países firmen un acuerdo internacional se mantiene en 78%.
Esto servirá para apoyar a quienes sostienen que una gran mayoría de personas quiere que de la cumbre del clima en París surja un acuerdo.
El apoyo para reducir las emisiones de carbono en América latina (83%), está justo por detrás de Europa donde hay el mayor entusiasmo.
No obstante, Antonio Hill ve algunos obstáculos para que los gobiernos tomen acciones en América Latina.
"Muchas economías nacionales dependen en la extracción de crudo y energía sucia".
Esta también es la región que más cree en que las acciones para combatir el cambio climático se deben tomar en un nivel personal.

FUENTE: BBC  Mundo, 1 / dic / 2015

CAMBIO CLIMÁTICO GENERARÁ MÁS REFUGIADOS.


CAMBIO CLIMATICO CONFERENCIA PARIS hombre disfrazado del presidente obama


El presidente Barack Obama dijo que sin una ambiciosa acción al cambio climático, la gente podría verse forzada a irse de los países insulares y se convertirían en refugiados.
 
Obama se reúne al margen de las conversaciones climáticas en París con líderes de los países insulares afectados severamente por el aumento de la marea y tormentas cada vez más violentas. Los líderes de Kiritabi, Islas Marshall, Santa Lucía, Barbados y Papúa Nueva Guinea, asisten a la reunión con Obama.
 
El mandatario indicó que esos países no son los más poblados ni influyentes, pero que sus habitantes están "entre los más vulnerables a los estragos del cambio climático".
 
Obama, quien nació en Hawaii, se refiere a él mismo como "un niño de isla" e indicó que comprende la belleza y fragilidad de la vida en una isla. Obama hizo un llamado a un financiamiento mundial hecho a la medida de las necesidades únicas de los países isla conforme se adaptan al cambio climático.
 
El presidente Barak Obama indicó que el próximo acuerdo de climático mundial deberá tener cláusulas de transparencia y revisiones periódicas de metas de reducción de dióxido de carbono que sean legalmente obligatorias.
 
Obama hizo el comentario del marco legal para el acuerdo durante una reunión con líderes de los países insulares afectados severamente por el cambio climático.
 
Indicó que los objetivos específicos que cada país fija para reducir los gases causantes del efecto invernadero podrían no tener la fuerza de acuerdos de comercio, pero que para que se hagan responsables es indispensable tener "revisiones periódicas" que sean lealmente obligatorias. Se refiera a un mecanismo buscado por los negociadores bajo el cual los países incrementen sus compromisos cada cinco años.
 
Si el acuerdo debe o no ser legalmente obligatorio ha sido un tema complicado en las conversaciones en gran parte debido a que en Estados Unidos Obama se enfrentaría a pocas probabilidades de que el Congreso, con mayoría republicana, apruebe el nuevo acuerdo climático.
 
Al coro de "Que sea justo, haz tu parte" manifestantes en la conferencia climática de París advierten que los países desarrollados corren el riesgo de no llegar a un acuerdo climático mundial que está en negociación para luchar contra el calentamiento global.
 
Una decena de activistas desplegaron carteles y realizaron una sátira el martes afuera de las salas de exhibición en donde se desarrollarán las importantes conversaciones climáticas hasta el 11 de diciembre.
 
"La COP está amañada para países ricos", leía un cartel que hacía referencia al nombre oficial de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21).
 
Un tema difícil en las conversaciones es quién debería cargar con mayor responsabilidad económica para reducir las emisiones y ayudar a los países a lidiar con los efectos del calentamiento global.
 
La activista peruana María Alejandra Rodríguez Acha dijo que su país se enfrenta a amenazas climáticas en varios frentes: desde la erosión costera del océano Pacífico, hasta la reducción de bosques en el Amazonas.
 
Francia promete 8.000 millones de euros a lo largo de los próximos cinco años para invertir en energía renovable en África y aumentar el acceso a la energía eléctrica de los africanos.
 
La promesa del martes del presidente François Hollande fue en el marco de una reunión con 12 líderes africanos en relación a la amenaza del cambio climático, incluida la erosión costera, desiertos en aumento y ríos que se secan. La reunión es parte de las conversaciones más extensas de esta semana en las afueras de París y cuyo objetivo es llegar a un acuerdo internacional para luchar contra el cambio climático.
 
"Cuando un estudiante joven es obligado a estudiar bajo una luminaria en la calle durante la noche, demuestra claramente el problema de electricidad", dijo el presidente de Mali Ibrahim Boubacar Keita.
 
La reunión también se enfocó en el financiamiento de una iniciativa de la Unión Africana llamada Gran Muralla Verde, lanzada en el 2007 para reunir a 11 países para plantar árboles con el objetivo de combatir la invasión del desierto de Sahara y que la gente se adapte al cambio climático.
 
El presidente de Francia, François Hollande, mantiene conversaciones con líderes africanos sobre las necesidades que tienen sus países para hacer frente al cambio climático y luchar contra él.
 
El encuentro del martes se enmarca dentro de esfuerzos diplomáticos más amplios que buscan cerrar un acuerdo global a largo plazo para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Estas causan un efecto invernadero y, según científicos, provocan el derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar y llevan a un escenario donde habrá más sequías y climas más extremos.
 
Hollande recibió al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a otros 149 líderes mundiales el lunes en la inauguración de la cumbre de la ONU que se celebrará durante dos semanas en las afueras de París.
 
Los líderes estuvieron de acuerdo en que hay que hacer más para proteger el planeta para las próximas generaciones, pero ahora deben superar sus diferencias sobre quien tiene que asumir la responsabilidad económica para recortar las emisiones y proteger a los países que ya sufren los efectos del cambio climático.
 
FUENTE:  Noticias  Telemundo, 1 /  dic / 2015

COP21: "6 PREGUNTAS PARA ENTENDER LA CUMBRE DEL CAMBIO CLIMÁTICO".

¿Para qué sirve?, ¿cuál es el cambio?, ¿por qué es tan difícil llegar a acuerdos?, desafíos y expectativas de un evento que puede definir el siglo que viene


Los líderes mundiales se encuentran en una París todavía golpeada por los ataques del pasado 13 de noviembre para intentar avanzar en la lucha contra el cambio climático. Les ofrecemos una guía rápida para conocer en qué consiste esta cumbre.

¿Para qué es la conferencia?

Los gobiernos del mundo ya se comprometieron a recortar las actividades humanas que liberan gases de efecto invernadero, como la quema de combustibles fósiles. Pero ésa no es la solución al problema.
Las marchas están prohibidas en París durante la COP21
Las marchas están prohibidas en París durante la COP21.Foto:Archivo
 

¿Cambio climático?

1 ºC de incremento de temperatura desde 1850
2 ºC se considera el límite de un calentamiento global demasiado peligroso
30% han subido los niveles de CO2 desde la Revolución Industrial
4% ha retrocedido la cantidad de hielo en el Ártico
9 de 10 de los años más cálidos registrados han ocurrido desde el año 2000


"Es probablemente el acuerdo de cooperación más ambicioso jamás planteado"

 
La dificultad está en conseguir que 195 países acuerden cómo lidiar con el asunto del cambio climático. Cada año, desde 1992, se celebra la conferencia de las partes con los negociadores tratando de componer un plan práctico.
Este año, en París, es la última oportunidad para este proceso. Los negociadores dispusieron en 2011 que el acuerdo definitivo debía adoptarse antes del fin de 2015. Los críticos dicen que el problema del cambio climático no será tan urgente cuando se toman 20 años para acordar una solución.
Esta imagen de Chris Jordan muestra 28.000 barriles de 159 litros de petróleo, la cantidad de petróleo que se consume en EE.UU. cada dos minutos
Esta imagen de Chris Jordan muestra 28.000 barriles de 159 litros de petróleo, la cantidad de petróleo que se consume en EE.UU. cada dos minutos.
Pero los defensores de las cumbres argumentan que tomarse tanto tiempo es necesario porque las decisiones se adoptan por consenso en el sentido de que no hay nada acordado hasta que todo ha sido acordado.
Las partes creen que, a pesar de esta enorme limitación, es la mejor manera de garantizar un resultado justo: todos compartimos el planeta, así que todos deberíamos tener una voz con el mismo peso respecto a su futuro.

¿Por qué tiene un nombre tan extraño?


"La dificultad está en conseguir que 195 países acuerden cómo lidiar con el asunto del cambio climático"

 
COP21 es la forma abreviada del inglés para la vigésimoprimera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Este larguísimo título fue creado en la cumbre celebrada en 1992 en la brasileña Río de Janeiro, donde por primera vez se reunieron los países preocupados por el cambio climático.
Allí se acordó una convención que entró en vigor en 1994 y que ha sido suscrita por 195 países. La clave del acuerdo está en la "estabilización de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que evite la interferencia humana dañina en el sistema climático".

¿Quiénes asisten?

Tras la masacre de los atentados terroristas, París recibe a 150 líderes mundiales
Tras la masacre de los atentados terroristas, París recibe a 150 líderes mundiales. Foto:Archivo
 
Se espera que unas 40.000 personas de todo el mundo lleguen a la cumbre en las dos semanas que dura. Una gran parte son delegados de los gobiernos, sobre todo funcionarios. Dependiendo del caso, van desde equipos de dos personas a varios cientos en el caso de los países más ricos.
Hay muchos lobbistas y representantes de empresas, de la industria y la agricultura. También de grupos ambientalistas. Los líderes políticos también se harán presentes, aunque sólo por un día. Su papel será dar discursos e impulsar el trabajo de sus negociadores hacia un compromiso efectivo. Entre los representantes estatales destacan los ministros de Medio Ambiente, que también llegarán al final de las negociaciones para darle forma al acuerdo definitivo.

¿Qué esperan conseguir?


"El destino final es un mundo donde las temperaturas no suban más de 2º C por encima del nivel en que estaban entre 1850 y 1899"

 
Hay que pensar en todo lo que nos rodea: el teléfono o computadora en que estás leyendo esto, lo que se comes, la ropa que se usa. Casi todo lo que se ve, se toca o se siente ha sido cultivado, construido y/o transportado usando energía que viene de combustibles fósiles.
Han sido de enorme utilidad para el desarrollo de la humanidad: permitieron la industrialización y el desarrollo, sacar a millones de la pobreza. Pero está bien documentado que el dióxido de carbono que se genera tiene un efecto invernadero; es decir, atrapa el calor en la superficie del planeta.
Según los científicos, es impredecible el impacto que tendrá en el clima el hecho de que la media de la temperatura de la Tierra supere 2 ºC la de los tiempos previos a la industrialización. Y estamos ya a medio camino de ese peligroso punto.
Así que el propósito de París es trabajar una manera de limitar las emisiones de esos gases, mientras se permite que los países puedan seguir creciendo y se le ofrezca ayuda a los menos desarrollados y más afectados por la subida de las temperaturas. ¿Simple? Es probablemente el acuerdo de cooperación más ambicioso jamás planteado.
Energía eólica, junto a la solar y la hidro, son las principales apuestas de sustición de energía convencional por renovables, pero hay muchas más
Energía eólica, junto a la solar y la hidro, son las principales apuestas de sustición de energía convencional por renovables, pero hay muchas más.
Foto:Archivo
 

¿Cuáles son los puntos de desacuerdo?


"En los años 80, los científicos descubrieron el agujero en la capa de ozono y el acuerdo alcanzado en Montreal, Canadá, estableció la manera de atajar el problema. Hoy, el agujero se está cerrando"

 
El destino final es un mundo donde las temperaturas no suban más de 2º C por encima del nivel en que estaban entre 1850 y 1899. Esa es la aspiración de largo plazo que ya se ha pactado.Pero hay graves diferencias sobre cómo alcanzarlo.
Los países en desarrollo dicen que quieren el derecho a seguir quemando petróleo y carbón hasta que terminen con la pobreza. Argumentan que ahora es su turno, pues los ricos han tenido acceso sin restricciones a los combustibles fósiles por dos siglos. Así que el acuerdo de París requiere encontrar un balance entre la necesidad de recortar esos gases con el derecho a usarlos.
La cuestión de quién paga es también crucial. ¿Quién va a asumir el coste de la transición a las energías renovables para los países que no se lo pueden permitir?
¿Quién va a poner dinero para ayudar a los países pobres a adaptarse a la subida de los niveles del mar y a las sequías y olas de calor? ¿Pueden los países que sufran el impacto del cambio climático en el futuro poner demandas legales contra los que consideren responsables?
Gran parte del consumo fósil que emite dióxido de carbono en su consumo y producción es para producir energía. Cambiar los hábitos para eficientizar es urgente
Gran parte del consumo fósil que emite dióxido de carbono en su consumo y producción es para producir energía. Cambiar los hábitos para eficientizar es urgente.Foto:Archivo
Estas son algunas de las cuestiones más complicadas que están por responderse. Pero sobre todo está el asunto de la justicia. Los países más ricos dicen que el mundo ha cambiado desde que se iniciaron las conferencias en 1992.
Entonces, el mundo estaba dividido entre países desarrollados y los que estaban en desarrollo, tomando como medida los ingresos del país. Pero esta división ya no es necesariamente vigente, pues están las economías emergentes que pueden también arrimar el hombro en los crecientes costos del cambio climático en el futuro.

¿Servirá para algo?

La diferencia que puede hacer la cumbre es potencialmente enorme. En los años 80, los científicos descubrieron el agujero en la capa de ozono y el acuerdo alcanzado en Montreal, Canadá, estableció la manera de atajar el problema.

"¿Quién va a asumir el coste de la transición a las energías renovables para los países que no se lo pueden permitir?"

 
Rápidamente, el mundo dejó de usar los destructivos gases que causaron el problema y en la actualidad el agujero se está cerrando. El cambio climático requiere un método similar, pero a una escala mucho mayor. Un acuerdo ambicioso en París limitaría los gases de efecto invernadero y pondría al mundo en el camino hacia la reducción del impacto del cambio climático.
Pero la realidad de la política y las negociaciones hace que probablemente se trate de un acuerdo de compromiso. Entonces, con el tiempo, los negociadores podrán fortalecer el acuerdo y hacerlo más ambicioso.
La esperanza no está perdida. Basta ver lo lejos que ha llegado la humanidad simplemente con la iteración y reiteración de las ideas hasta que se convierten en algo mejor. Un ejemplo, los teléfonos inteligentes e internet.
Así que pese al potencial de fracaso y lo probable de un compromiso algo desordenado, un resultado en la cumbre de París, sea débil o robusto, es que va a estar en el corazón de todo lo que intentemos en el futuro. Y ese será uno de los grandes logros de la humanidad.

Por Matt McGrath

FUENTE:  La Nación, 30 / NOV / 2015

lunes, 23 de noviembre de 2015

CARLOS DE INGLATERRA , EL CAMBIO CLIMÁTICO, Y EL TERRORISMO.


  • El heredero del trono, que siempre defiende asuntos relacionados con el medio ambiente, dijo que hace unos veinte años ya se hablaba de que el problema del cambio climático podría provocar importantes conflictos debido a la falta de recursos
 
Carlos de Inglaterra , el cambio climático y el terrorismo
Carlos enseña a su hijo Guillermo su cabaña de ganado


En una entrevista con la cadena Sky News que será emitida esta noche y cuyos extractos adelantan hoy los medios británicos, el príncipe se refiere a la guerra civil siria y pide a los Gobiernos que adopten medidas para proteger al planeta del cambio climático.
La entrevista con el hijo de la reina Isabel II fue grabada antes de los atentados perpetrados en París el pasado día 13, de los que se ha responsabilizado el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (EI).

El heredero del trono, que siempre defiende asuntos relacionados con el medio ambiente, dijo que hace unos veinte años ya se hablaba de que el problema del cambio climático podría provocar importantes conflictos debido a la falta de recursos.

“Ciertamente, hay buena evidencia de que una de las principales razones de este horror en Siria fue una sequía que duró unos cinco a seis años, lo que ha supuesto que un alto número de personas al final tuvieran que dejar su tierra”, afirmará el príncipe.

Cambio climático y terrorismo

El heredero del trono británico planta un árbol en un viaje a el consulado de su país en Estambul (Turquía).
El heredero del trono británico planta un árbol en un viaje a el consulado de su país en Estambul (Turquía). EFE/ERHAN SEVENLER

Preguntado sobre si hay un vínculo entre el cambio climático, el conflicto y el terrorismo, el príncipe contestó: “Es sólo en los últimos años que el Pentágono ha empezado a prestar atención a esto. Quiero decir que es un gran impacto en lo que está pasando”.

Al serle preguntado sobre si hay que actuar ante el cambio climático, Carlos dijo que, de no hacerlo, las cosas “empeorarán” y “la vida será mucho más complicada”.

“En 2008 hubo dificultades por la crisis financiera. Esa fue una crisis bancaria. Pero ahora afrontamos una posibilidad real de que quiebre el banco de la naturaleza”, resaltará el príncipe.
 ”Obviamente, trato de ser lo más optimista posible, pero a veces uno piensa: ¿Tenemos realmente que afrontar catástrofes y caos antes de entender que hay que tomar medidas reales?. La dificultad con todo es que para cuando tratamos de tomar medidas, es demasiado tarde”, agregará el heredero del trono.

 El hijo de la soberana británica suele pronunciarse sobre asuntos de la naturaleza y en 2007 estableció el Grupo de la Selva del Príncipe, destinado a ayudar a encontrar soluciones para salvar las selvas amenazadas por el cambio climático.

El príncipe tiene previsto pronunciar un discurso el próximo 30 de noviembre en París en la ceremonia de apertura de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático

FUENTE:  EFE VERDE, 23 / nov / 2015

HAY UNA RESISTENCIA PSICOLÓGICA AL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA GENTE.






El problema no es la "negación" del cambio climático. El problema es la "resistencia" psicológica que ha echado a raíces en gran parte de la población y que obedece a causas complejas, muy relacionadas con nuestra propia condición de "humanos".

"Nuestros cerebros están programados para responder a amenazas concretas, visibles y urgentes. Somos capaces de vislumbrar el futuro, pero no reaccionamos hasta que tenemos el peligro delante. Y por eso una amenaza abstracta, invisible y hasta cierto punto "lejana" como el cambio climático no provoca una acción colectiva".

Hablamos con George Marshall, fundador del Climate Outreach, activista hasta la médula y sin embargo muy crítico con las posiciones extremas en el debate. Estos días se publica en el Reino Unido la versión de bolsillo de Dont ever think about it"("Ni se te ocurra pensar en ello"), su manera personalísima de ahondar en las razones por las que nuestros cerebros no hacen "clic".

"El cambio climático es como un punto ciego", asegura Marshall. "Como ese espacio que no vemos cuando estamos conduciendo y miramos con el rabillo del ojo por el espejo retrovisor".
La clave, en el arranque del libro, se la da a George Marshall el psicólogo y premio Nobel Daniel Kahneman, autor de Pensar rápido, pensar despacio."Para que la gente se movilice por una causa, ha de existir un componente emocional. Sea lo que sea, tiene que percibirse como respuesta a un asunto inminente y prominente, que sobresalga con fuerza propia sobre todos los demás".

"No es precisamente éste el caso del cambio climático", atestigua George Mashall, con quien coincidimos en plena estación londinense de Paddington. "Mira a tu alrededor y pregunta a cualquiera: estoy seguro de que nadie incluiría el tema que nos ocupa entre sus diez prioridades en este momento".

"En todo caso, alguien mencionaría el cambio climático si le preguntas por sus preocupaciones "ambientales" o si proyectas el tema hacia el futuro", recalca Marshall. "Pero nadie lo ve como la Gran Amenaza del momento. Ese es un hándicap con el que partimos y que tenemos que asumir.

Estoy seguro de que si alguien dijera ahora mismo por megafonía que el cambio climático es un problema existencial, le arrestarían sin contemplaciones".
Con grandes dosis de autocrítica y humor, lejos de cargar las tintas sobre los escépticos del clima, George Marshall propone en su libro un inusitado punto de encuentro: "Estamos ante una decisión colectiva y no podemos excluir de esa decisión a la "otra" mitad de la población. Más bien al contrario, hay que tender puentes, encontrar líderes sensibles al mensaje en el "otro" lado y cambiar necesariamente de narrativa".

"Ni se te ocurra pensar en ello" traza el camino hacia ese "cambio de narrativa". Marshall no nos abruma con estadísticas irrebatibles ni con advertencias apocalípticas, sino más bien con apelaciones emocionales y al sentido común... "La ciencia ya se ha pronunciado mayoritariamente, pero la gente se mueve ante todo por señales sociales. Tenemos que derribar las barreras ideológicas que han convertido el problema en un arma arrojadiza de la izquierda y en una bestia negra de la derecha. Necesitamos crear un debate robusto y avanzar hacia un movimiento inclusivo, que no deje a nadie fuera".

Algo se mueve en el aire, y la entrada en juego del Papa puede haber sido en su opinión el factor que altere la dinámica, a tiempo para la cumbre del clima de París: "Francisco no sólo se ha desmarcado con una Encíclica histórica, sino que ha invitado a la Iglesia Católica a una conversación inspirada por su mensaje y que ahora mismo se está teniendo en todas las parroquias del mundo. Y estamos hablando de más de 1.200 millones de personas".

Según Marshall, la otra parte fundamental que también hay que incorporar a la conversación es el poder económico, y en ese sentido también percibe los primeros movimientos: "Hasta ahora se consideraba el cambio climático como un problema ambiental, pero las empresas están despertando y empiezan a asumir que estamos principalmente ante un problema económico que puede comprometer su propio futuro".

La campaña de Desinversión en combustibles fósiles es un síntoma de que las cosas están cambiando en las altas esferas: "Lo que hasta ahora existía es una profunda desconexión psicológica entre las causas y los efectos de nuestro comportamiento en el planeta. Parece que las cosas están cambiando".

Ahora bien, conviene no poner todas las apuestas en el casillero de París, como si fuera la última oportunidad para "salvar el planeta"... "Me preocupa la repetición del mismo lenguaje que en la cumbre de Copenhague", advierte Marshall. "París es importante, y están pasando cosas muy interesantes, pero los activistas no pueden volver a jugarse el todo por el todo sin tener en cuenta a la "otra mitad". Hasta que la mayoría de la población no se comprometa, no vamos a tener el impulso que necesitamos. La presión popular será la que haga actuar a los políticos".

A Marshall le preocupa que en la antesala de la cumbre de París se esté usando el mismo lenguaje y se lancen mensajes como "100 días para salvar el mundo". El comunicador del clima advierte de los riesgos de caer en tonos mesiánicos o apocalípticos que pongan en guardia al común de los mortales...

"Lo que ocurra en París es muy importante, pero tan vital o más es lo que ocurra a partir del día después. No se puede esconder la dimensión del problema, pero hay que cambiar de para impulsar las soluciones que están ya a nuestro alcance y propiciar la acción colectiva".

"El cambio climático es hoy por hoy un problema económico y político", advierte. "Pero los Gobiernos y las empresas no darán el giro necesario hasta que no exista la presión social".

El autor de "Ni se te ocurra pensar en ello" reconoce que el título de su libro se puede prestar a equívocos, aunque su intención es precisamente hacernos pensar... "Lo que pretendo en el fondo es derribar esa barrera emocional que hasta ahora existe y hacer que la gente se tome la acción ante el cambio climático de un modo muy personal. Al fin y al cabo, lo que está en juego es elnfuturo de nuestros hijos y nietos".

EL TIEMPO PERDIDO EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.


Gráfico de emisiones de CO2
 
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"Los niños que nacen hoy vivirán el fin de siglo", advertía la pasada semana Gilles Pargneaux, el parlamentario que se ha encargado de coordinar la ponencia de la Eurocámara sobre la cumbre del Clima (COP21) que arranca dentro de una semana en París. Para el año 2100, cuando tengan 85 años, las previsiones son desoladoras. Si se continúa con el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media global aumentará entre 3,7 y 4,8 grados respecto a los niveles preindustriales, alertan los científicos. Habrá más fuertes y más cantidad de desastres naturales. Pargneaux (y los climatólogos) habló de ciclones, inundaciones, sequías...

Desde que los científicos empezaron a informar del cambio climático en los años setenta del siglo XX, el ser humano no ha parado de aumentar los gases de efecto invernadero que expulsa a la atmósfera, responsables del calentamiento. En 1970, se emitieron 27 gigatoneladas de CO2 equivalente. En 2010, eran ya 49 gigatoneladas anuales. Estos gases, principalmente el dióxido de carbono, impiden que las radiaciones infrarrojas que emite el planeta al calentarse salgan al espacio, con lo que la temperatura sube. A más concentración, menos cantidad de radiación salen y más se calienta la Tierra.

Tras décadas de inacción (o de acciones muy limitadas), 195 países (la mayoría de los Estados del mundo) se reunirán durante dos semanas en París para acordar un protocolo climático. El objetivo es que la temperatura en 2100 no suba en más de dos grados. 170 Estados han presentado ya compromisos voluntarios de reducción de emisiones.

Pero esas políticas de mitigación se aplicarán a partir de 2020. La Secretaría de Cambio Climático de la ONU insta a los Estados a tomar medidas antes de 2020. "Es vital para evitar costosas acciones de mitigación y adaptación en el futuro", se indica en el informe Acción climática ahora. "Esas acciones también ayudarán a reducir el riesgo de fijación del carbono", advierte, y evitarán esfuerzos mayores en la segunda mitad del siglo XXI.

Un "abismo"

El informe califica de "abismo" la diferencia entre las emisiones previstas hasta 2020 y el esfuerzo necesario para mantenerse dentro del margen de seguridad de los dos grados. El PNUMA, el programa de medio ambiente de la ONU, calcula que dentro de cinco años el ser humano expulsará 53 gigatoneladas anuales de emisiones. Supone, según esta organización, entre ocho y 10 gigatoneladas más de lo admisible para cumplir con la meta fijada. "Si se posponen las reducciones de emisiones más fuertes, será más difícil y costoso permanecer por debajo del objetivo de los dos grados", insiste la ONU.

"París estará muy bien si sienta las bases para el futuro, pero debe activarse inmediatamente", opina Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de París. Ribera aboga por que, en 2017 o 2018, se celebre otra cumbre en la que se actualicen los compromisos.

"No podemos perder de vista la importancia de tomar acciones urgentes para la reducción de gases de efecto invernadero por parte de todos los países. No podemos retrasar nuestros esfuerzos hasta después de 2020", dice Valvanera Ulargui, directora de la oficina española de Cambio Climático. La ONU cree que hay un "potencial" de reducción de entre "10 y 19 gigatoneladas" en 2020. El sector en el que se podría avanzar sería el de los usos del suelo. En agricultura y manejo forestal podrían ahorrarse entre 2,4 y 8,8 gigatoneladas. La ONU destaca planes como el emprendido por China, que en 2020 habrá aumentado en 40 millones de hectáreas su superficie forestal.

Pero la ONU no solo resalta la ausencia de esfuerzos —o lo limitado de estos— antes de 2020. Los compromisos de reducción de emisiones que los 170 países han presentado ya, no son tampoco suficientes para cumplir la meta de los dos grados. Cuando se extrapolan a final de siglo, el incremento de la temperatura está entre los tres y los cuatro grados. La Secretaría de Cambio Climático de la ONU sostiene que, con esos compromisos nacionales, en 2030 se emitirán 56,7 gigatoneladas. "Si las emisiones siguen sin disminuir y llegar a 55 gigatoneladas de CO2 equivalente en 2030, las emisiones globales tendrán que reducirse en un 6% cada año entre 2030 y 2050", advierte. Y esto "aumentaría los costes de mitigación en un 44%".

FUENTE: El País, 24 / nov / 2015


 

viernes, 20 de noviembre de 2015

LOS SATÉLITES AYUDAN A VISUALIZAR EL CAMBIO CLIMÁTICO.



Estamos en los Alpes, en noviembre, y las primeras nieves han cubierto las cumbres de la mayor cadena montañosa de Europa. Aquí, a 3.200 metros de altura, se encuentra el glaciar Los Dos Alpes, donde científicos como Jean-Pierre Dedieu miden y registran la realidad del cambio climático.

“Aquí en los Alpes el cambio climático es un veredicto incontestable. Realmente hay una fractura respecto a las condiciones que había hace tan solo 20 años. Tiene que ver con la nieve, los glaciares han reducido su superficie y volumen. Así que se necesita hacer un seguimiento regular con los satélites, que pueden complementar las mediciones realizadas sobre el terreno, que son más limitadas”, explica Dedieu, científico de teledetección de la universidad de Grenoble.

La ayuda de los satélites

Comparamos imágenes satelitales de 1985 y 2015. En ellas podemos ver la reducción que ha experimentado el glaciar. Este año, los niveles de CO2 alcanzaron las 400 partes por millón (ppm), su nivel más alto en tres millones de años.

Los datos recogidos en el glaciar muestran que ha nevado menos aquí y que las temperaturas en verano han sido más altas. ¿Qué está pasando?

“La Tierra es un circuito cerrado, el agua no sale al espacio, se queda aquí, pero saldrá por cualquier otro sitio y de una forma mucho más intensa. Por eso tenemos un tiempo cada vez más extremo, con ciclones y tormentas en partes del mundo que antes no las sufrían tanto como ahora”, cuenta Dedieu.

El lanzamiento de satélites, como el Sentinel 1 de la ESA y sus predecesores ERS y Envisat ayudan a los científicos a monitorizar las partes menos accesibles del planeta.
Así los investigadores, como Fanny Brun, pueden usar los datos satélites ópticos y de radar para ver cómo el Himalaya está respondiendo al calentamiento del planeta:

“Durante la última década, los glaciares del Himalaya han perdido parte de su masa”, dice la glacióloga, de la universidad de Grenoble. “Vemos que con estos nuevos satélites tenemos una resolución mucho mayor, así que no solo podemos medir la masa del glaciar de nuevo, sino que podemos ver en detalle los lugares donde el glaciar se reduce o se vuelve más fino y eso es muy interesante para nosotros, porque nos permite entender los procesos que están detrás ello”.

Aumento del nivel del mar

Hay decenas de satélites de observación de la Tierra en órbita. Miden cosas como la humedad del suelo, la deforestación, el grosor del hielo, los gases atmosféricos y la salinidad del océano y, desde 1993 también el nivel del mar. Los datos muestran que el nivel ha subido. Poco, pero inexorablemente 3,3 milímetros por año.
Nos encontramos con la especialista en altimetría espacial, Anny Cazenave en el puerto francés de Collioure:
“El nivel del mar continúa subiendo y aquí lo observamos regularmente gracias a los datos de los satélites. Nuestra estimación es de 3,3 milímetros por año y es bastante preciso hoy en día. En el Mediterráneo, en concreto en Collioure, el aumento es casi igual que la media”.

Tres factores contribuyen a este aumento: Un 10% procede del agua subterránea bombeada para el riego. Un 30% es de agua que ha aumentado su tamaño porque está más caliente, y el 60% procede del deshielo de los glaciares y los campos de hielo”.
Aunque los 3,3 milímetros son la media, en algunos lugares el aumento del nivel del mar es mucho mayor.

Está claro que la tecnología espacial ha transformado la capacidad de obtener datos en múltiples ámbitos de nuestro planeta. Sin ellos, no tendríamos esta visión global del cambio climático. Y esto, ¿dónde nos deja ahora, en noviembre de 2015?

“En 2015 nos enfrentamos a nuestras responsabilidades, que son muy evidentes. Los científicos están intentando, de la mejor manera posible y de la forma más honesta, presentar un diagnóstico, como un doctor al lado de un paciente enfermo”, cuenta Dedeu. “Siembre ha habido cambios en el clima, desde el inicio de los tiempos, de periodos largos o cortos. Lo que preocupa en este momento es que se está produciendo en un periodo de tiempo extremadamente corto, en el de una generación”.
Más gases de efecto invernadero en la atmósfera, temperaturas medias más altas, aumento del nivel del mar y deshielo de los glaciares. Este es el clima del planeta Tierra en 2015.
FUENTE: Euronews, 19 / nov / 2015