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miércoles, 14 de febrero de 2018

BILL GATES, TRUMP, Y EL CAMBIO CLIMÁTICO



¿Cómo afectan las políticas del presidente Trump al trabajo de su fundación? ¿Por qué no dan dinero para luchar contra el cambio climático? y ¿Es justo que tengas tanta influencia? son algunas de las preguntas ‘espinosas’ que formularon usuarios a Bill Gates y Melinda Gates.
Con datos, propuestas y revelaciones, así contestaron uno de los hombres más ricos del mundo y su esposa.
Bill Gates indicó que sí afectan el trabajo de su fundación porque el mandatario propuso severos recortes a la ayuda que Estados Unidos brinda al extranjero, luego de que ese país ha sido un líder en combatir las enfermedades y la pobreza en el exterior.
“Estos esfuerzos salvan vidas. También crean empleos en Estados Unidos. Y aumentan la seguridad de los estadounidenses al hacer más estables a los países pobres y detener los brotes de enfermedades antes de que se conviertan en pandemias. El mundo no es un lugar más seguro cuando hay más personas enfermas o hambrientas”, indicó Bill Gates.
Reveló que se ha reunido con el mandatario y su equipo como lo ha hecho con otras administraciones, pero con la de Donald Trump es con la que más está en desacuerdo, aunque seguirán conversando.
Mientras que Melinda señaló que uno de los deberes del presidente es ser un modelo de los valores estadounidenses ante el mundo: “Ojalá nuestro presidente tratara a las personas, y especialmente a las mujeres, con más respeto cuando habla y tuitea. La igualdad es un principio nacional importante”, indicó.
Bll y Melinda indicaron que sí apoyan la lucha contra el cambo climático aunque lo hacen a través de inversiones en proyectos que reducen la emisión de gases invernadero, causantes de dicho problema, así como energías limpias, confiables y de fácil acceso.
Aunque Bill también cree que es tarea de empresas y gobiernos: “el problema de la energía limpia puede ser resuelto por ambos, siempre y cuando los gobiernos financien la investigación básica y creen incentivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los inversionistas sean pacientes mientras las empresas convierten esa investigación en productos comercializables”, señaló Bill.
Mientras que Melinda considera que los más afectados por el cambio climático son los pequeños agricultores por lo que invitó a las personas a brindarles ayuda para que sean más productivos.
“También invertimos en cultivos climáticamente inteligentes que son menos susceptibles al calor y al frío extremos, sequías e inundaciones, y enfermedades y plagas. Por ejemplo, estamos trabajando con socios, incluida la Academia China de Ciencias Agrícolas, para desarrollar variedades de arroz que toleren la sequía y requieran menos fertilizantes, herbicidas y pesticidas”, señaló.
No. No es justo que tengamos tanta riqueza cuando miles de millones tienen tan poco. Y no es justo que nuestra riqueza abra puertas que están cerradas para la mayoría de las personas”, respondió Melinda, aunque reconoció que esto les ha ayudado a que los líderes mundiales les tomen las llamadas telefónicas y consideren seriamente lo que tienen que decir.
Aunque indicó que las labores de su fundación se hacen con transparencia y que ella y su esposo usan su influencia para ayudar a tanta gente como sea posible y promover la equidad en todo el mundo.
Bill señaló que el dinero que utilizan es muy pequeño en comparación con lo que gastan las empresas y los gobiernos.
 
FUENTE:  El  Financiero , 13 / 02 / 2018

EL JEFE DE INTELIGENCIA DE EEUU ALERTA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO




El jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos,
Dan Coats, advirtió sobre los peligros del cambio climático. Foto Ap


El jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos lanzó el martes una advertencia sobre los peligros del cambio climático, en declaraciones que aparentemente contradicen el escepticismo del presidente Donald Trump y otros miembros de su gobierno.

"Los efectos de las tendencias a largo plazo hacia un clima más cálido, más contaminación atmosférica, pérdida de biodiversidad y escasez de agua probablemente alimentarán el descontento económico y social, y posiblemente los disturbios, en 2018", dijo Dan Coats, director de Inteligencia Nacional.

"Los últimos 115 años han sido el período más cálido en la historia de la civilización moderna, y los años más recientes han sido los más cálidos registrados", dijo Coats en comentarios preparados para su comparecencia ante la Comisión de Inteligencia del Senado.

El jefe de inteligencia no atribuyó directamente el calentamiento global a la actividad humana en su informe anual de la evaluación mundial de las amenazas (Worldwide Threat Assessment), pero describió claramente los peligros del cambio climático.

"Los fenómenos climáticos extremos en un mundo más cálido tienen el potencial de un mayor impacto y pueden combinarse con otros factores para acrecentar el riesgo de desastres humanitarios, conflictos, escasez de agua y alimentos, migraciones, escasez de mano de obra, crisis de precios y cortes de energía", dijo.

"Las respuestas de las políticas nacionales a estos temas serán más difíciles, especialmente para las democracias, a medida que los ciudadanos confíen menos en las fuentes de información autorizadas", agregó.

Durante la campaña presidencial Trump afirmó que el calentamiento global era un "engaño" y tras asumir el cargo, retiró a Estados Unidos del acuerdo de París sobre el clima.
El 28 de diciembre pasado volvió a poner en duda la veracidad de la ciencia que estudia el calentamiento global.

"En el este (de Estados Unidos), podría ser la víspera de Año Nuevo MÁS FRÍA registrada", tuiteó Trump ese día. "Tal vez podríamos usar un poco del buen y viejo Calentamiento Global por el que nuestro país, pero no otros países, iba a pagar TRILLONES DE DÓLARES para protegerse. ¡Abríguense!".

FUENTE: La Jornada en Línea , 13 / feb / 2018

EL CAMBIO CLIMÁTICO EROSIONÓ LA PLAYA Y EL HOTEL ARGENTINO DE PUNTA INDIO (BUENOS AIRES)



 Punta Indio: donde el río se come el mapa de la Argentina
La ventana del viejo Hotel Argentino, destruido por el avance del Río de la Plata. Rubén Digilio

El Hotel Argentino de Punta Indio, en la desembocadura del Río de la Plata, era la parada obligada para todos los viajeros que iban desde la Capital hacia la Costa Atlántica. Supo tener 70 habitaciones y un servicio de lujo del que gozaron políticos, artistas y familias aristocráticas desde 1934, la fecha de su construcción. Hay un mito que dice que allí se escondió oro nazi y que, incluso, estuvo escondido Adolfo Hitler. Hace varias décadas, sin embargo, el edificio ya no es el símbolo de la alta sociedad sino de la erosión costera. Desde la ventana destruida de lo que alguna vez fue su elegante restaurante, se observa hoy la vieja base de un mástil sumergida entre las olas. Fue arrastrada desde una plaza que quedaba a unos 250 metros. Todo ese trayecto ahora está bajo las aguas del Río de la Plata, que es ancho, bello y, por lo visto, algo traicionero. El agua es dulce, pero las olas son continuas: es un ambiente marino. Y, por eso, también es una auténtica rareza. Un mar dulce.


 Punta Indio: donde el río se come el mapa de la Argentina
Un ceibo carcomido desde la raíz en la playa. Rubén Digilio


La popularización de la ruta 2, que es más directa, fue relegando a Punta del Indio como destino turístico, pueblo al que se llega por la ruta 11, o el viejo camino del Gaucho, que en los tiempos de esplendor era transitado por tranvías tirados a caballo.
En algunas playas de Punta Indio, el paisaje ribereño es exuberante, con el agua marrón iluminada por el sol brillante y los juncos verdes, que las olas peinan constantemente. No llega aquí la contaminación que caracteriza al resto del frente costero del Río de la Plata en el lado argentino (aunque sí vienen plásticos nadantes de todo tipo, que se meten en la arena). Si no fuera por ello, se parecería mucho a las pinturas de la Buenos Aires colonial, en la que aparecen las lavanderas trabajando a la vera del río, entre los manchones de agua que se forman en la arena, cada vez con una forma distinta, según lo dicte el antojo de las mareas y de la luna. Es, en ese sentido, casi un viaje al pasado.
Pero en otros puntos de la localidad, el Río de la Plata parece haberse ensañado con la costa, comiéndosela a pedazos cada vez más grandes, como si tuviera angurria. Desapareció la calle que hacía las veces de costanera (se llamaba Fueginos). Y también dos calles perpendiculares más. Pero, en realidad, es tonto echarle la culpa al río. Todo lo que ha sucedido sólo se debe a una cosa: la acción del hombre.
Parado en un sector conocido como “Playa 3”, Ezequiel Calvano, el secretario de Turismo de Verónica (cabecera política del distrito), no puede creer lo que ve. Y eso que es un tipo que conoce cada palmo de la costa porque la ama. “Me causa extrañeza la rapidez con la que desapareció todo. En este lugar yo estacionaba mi auto hace sólo tres años”, dice.
 Punta Indio: donde el río se come el mapa de la Argentina
En la playa, se nota una vieja cerca de madera, que ahora quedó sepultada por el agua. Rubén Digilio.
Ahora, en cambio, no queda prácticamente sitio para caminar en la arena. El río hizo encallar una boya, que parece perdida. Y los troncos de los ceibos han sido vencidos porque sus raíces fueron carcomidas por el agua. Algunos, han caído tan recientemente que todavía conservan sus flores coloradas intactas. Río adentro, se notan los palos que se colocaron para controlar el ganado y delimitar los campos. Ahora, no hay vacas: hay peces.
En el parador más popular de Punta Indio, El Pericón, es donde la erosión parecer haber avanzado con particular saña. Es justo donde está un gigante monumento al Indio Querandí, que habitaba en la zona antes de la conquista. Un monumento reciente, hecho de chatarra donada por los propios vecinos, es el homenaje a ese pueblo hoy perdido. En un día de semana de verano, el lugar está bastante concurrido, con gente tomando sol y niños jugando en la playa.

No advierten, sin embargo, que hace menos de una década, se podía instalar la sombrilla 200 metros más adelante. “Estos últimos años han sido aterradores”, dice Calvano. No sabe si estar asustado o triste.

Punta Indio: donde el río se come el mapa de la Argentina
Las ruinas del viejo Hotel Argentino. Rubén Digilio.

La teoría de los juncales. ¿Qué pasó en Punta Indio? Por empezar, hubo una ocupación del territorio no planificada y torpe, que se basó en una visión de la naturaleza que aún domina el mundo: que cualquier espacio geográfico es un lugar para explotar infinitamente. Una cantera que sirve para sacar lo que vemos como recursos útiles. Y a la que le podemos cambiar el aspecto a antojo.
Este sector del Río de la Plata se caracteriza por tener lo que se llama en la jerga técnica un “humedal intermareal”. Otros dirían solamente que se trata de juncales. Parecen plantas frágiles, pero su secreto está en la flexibilidad. Las aguas sacuden cada junco, pero todos juntos, uno al lado del otro, cumplen una función impresionante: frenan el oleaje y atrapan el sedimento. En una playa, que algunos le dicen La Escondida, donde no se han tocado los juncales, ha sucedido algo que es lo opuesto a lo que le pasó al Hotel Argentino: en vez de perder línea de costa, comenzó a ganar médano.
Los procesos erosivos podrían haberse iniciado a raíz del retiro de la vegetación natural del humedal, dice un informe.
Allí, los árboles, en vez de quedar destruidos desde la raíz, están enterrados, como si los estuvieran sofocando con arena. Y el viejo alambrado, que separaba la playa de un campo vecino, apenas se ve, aunque tenía seis hileras de alto.
Francisco Cellone ha pasado estos últimos años estudiando este tramo de la costa. Es geólogo de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Conicet. Junto a Eleonora Carol, realizó un estudio comparativo entre viejas fotografías aéreas de 1943, tomadas por personal de la Base Aérea de Punta Indio, e imágenes satelitales de 2013. Y confirmó lo que se ve en el terreno: un fenómeno dispar en el comportamiento de la costa. La erosión no era pareja.
 Punta Indio: donde el río se come el mapa de la Argentina
El río avanzó sobre el muelle del viejo hotel de pescadores. Foto: Ruben Digilio.
El proceso de erosión empezó al menos hace 70 años. “Al analizar la relación existente entre la vegetación intermareal y los desplazamientos de la línea de costa se observa que en muchos sectores se da una coincidencia entre la presencia de vegetación y los valores positivos de la tasa de cambio (avances de la línea de costa) y viceversa, entre su ausencia y sectores fuertemente afectados por la erosión costera”, señala el estudio “Los procesos erosivos podrían haberse iniciado a raíz del retiro de la vegetación natural del humedal, desencadenando un proceso continuo que habría inhabilitado la recuperación natural de la vegetación”, agrega en el informe.
Precisamente, la zona más desarrollada de la costa es la que parece haber sufrido más. Pero hay científicos que sospechan que Punta Indio, al igual que muchos lugares de la costa de la Argentina, que llegan hasta la mismísima Tierra del Fuego, están siendo erosionados, además, por algo más determinante aún: el cambio climático.
Alerta sudestada. En Punta Indio, viven aproximadamente unas 800 personas de manera estable, aunque ese número se incrementa los fines de semana y en temporada por el turismo. Hasta 1995, dependía de la ciudad de Magdalena, famosa por su penal militar. Justamente, hay un mito popular que dice que, para construir esa carcel, en la que estuvieron presos desde el dictador Jorge Rafael Videla hasta Carlos Menem, se sacó arena de la zona y que la erosión se debe a ello.
Punta Indio y la Bahía de Samborombón están siendo afectadas por un cambio en las corrientes marinas, con un aumento de energía del tren de olas. Y esto ocurre, a su vez, porque se está tropicalizando la zona.
Jorge Codignotto, geólogo e investigador del Conicet, se ríe cuando le cuento todo esto. “Es como haber sacado un valdecito del arenero”, responde. Según explica, Punta Indio y la Bahía de Samborombón están siendo afectadas por un cambio en las corrientes marinas, con un aumento de energía del tren de olas. Y esto ocurre, a su vez, porque se está tropicalizando la zona, con el desplazamiento hacia el sur del anticliclón del Atlántico, un fenómeno que está ocurriendo desde los ‘70. Por esa razón, las sudestadas son ahora más fuertes y más frecuentes, con vientos rotados al este-nordeste.
Un trabajo realizado ya hace algunos años para la Fundación Ciudad por Vicente Barros, uno de los especialistas más destacados en cambio climático de la Argentina, indicaba: “El efecto de estas tormentas sobre las costas se ve agravado por el aumento paulatino del nivel del Río desde 1970, coincide con el incremento del número de ondas de tormenta por encima de 1,60 metros. La tendencia al aumento del nivel del Río no sólo aumentó la inundación de las áreas bajas, sino que incrementó la erosión de algunas costas, provocando su retroceso”.
En esa línea de pensamiento, Codignotto afirma: “El ascenso del nivel del mar está medido en el Río de la Plata. Esto es indiscutible”. El mar sube por el derretimiento de los glaciares en las montañas de todo el mundo, así como de las grandes superficies heladas de la Antártida y Groenlandia. Además, como el agua más caliente ocupa más espacio, los océanos también se expanden por eso. “Las tormentas cambiaron de posición. Son más intensas y frecuentes. A eso se suma la erosión”, agrega.
La combinación del mal manejo del territorio con el cambio climático hace desastres como los que se ven en Punta Indio. “Y pensar que uno ve el río tan mansito...”, reflexiona Calvano, una tarde de sol de verano. “Todo se aceleró en los últimos 5 o 10 años”, asegura. Y esto sólo recién empieza.
FUENTE: Clarín, 11 / feb / 2018




martes, 13 de febrero de 2018

EL METANO PROVENIENTE DEL GANADO ES UNO DE LOS MAYORES PROPULSORES DEL CAMBIO CLIMÁTICO


El metano ganadero es el más potente impulsor del cambio climático


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ha establecido que el consumo de carnes en los países emergentes y en desarrollo aumentará más de 80% en 2030, dentro de una corriente que lo lleva a un incremento de 200%, o más, en 2050.

Esta es la tendencia central del negocio agroalimentario global de las próximas tres décadas, y surge del hecho de que en los últimos 30 años el consumo de carnes y otros productos proteínicos de fuente animal (lácteos y huevos entre otros) más que se ha triplicado en los países de renta media y baja.

Esto responde a factores estructurales como el aumento de la población (más de 80% del incremento de la población mundial tendrá lugar en los países emergentes y en desarrollo en este periodo) y a la urbanización creciente (se proyecta que más de 80% de la población global vivirá en ciudades en 2050).

A esto hay que sumarle el acelerado cambio tecnológico en la producción de agroalimentos y la emergencia de una sociedad global creada por la revolución de la técnica que unifica las pautas de consumo en el mundo, siguiendo las líneas de los países avanzados.

FAO advierte que la producción de agroalimentos responde ya por la quinta parte del total de la emisión global de dióxido de carbono (CO2), la causa fundamental del cambio climático que aumenta la temperatura del planeta y que genera eventos más extremos, como inundaciones más graves y ciclos de sequía más severos.

La ganadería respondió por 4,5% del total de las emisiones globales de CO2 en 2017 (gas de metano); y más de 40% de las emisiones de este gas provinieron de la digestión del ganado vacuno. FAO estima que la emisión de metano es 25 veces más potente para provocar el calentamiento global que el CO2 de los combustibles fósiles.

El rebaño de ganado bovino superó las 1.000 millones de cabezas en 2017. Brasil, por ejemplo, posee más de 200 millones de cabezas y es el primer exportador mundial de carne. La India cuenta con un rebaño de 330 millones de vacunos y Estados Unidos disponía de 90 millones de vacunos en 2017, pero posee la industria cárnica más innovadora del mundo.
 Un dato estratégico decisivo en la ganadería global es que más de 770 millones de pobres dependen directamente, en forma prácticamente excluyente, de la producción animal. En América Latina el porcentaje de pobres extremos vinculados a la producción pecuaria es más de 70% del total.

Debido a la devastación de las tierras fértiles globales experimentada en los últimos 30 años (la erosión y la destrucción de suelos), un porcentaje superior a un tercio sólo admite la producción ganadera y descarta, muchas veces en forma definitiva, el desarrollo agrario.

FAO ha indicado que todo aumento de la productividad pecuaria disminuye en forma más que proporcional la emisión de dióxido de carbono y permite liberar aéreas cada vez más significativas para la producción agrícola.

La respuesta estructural al desafío de la emisión de metano y a la degradación de las tierras pecuarias es incorporar la ganadería a la bioeconomía circular, que implica el reciclaje de la totalidad de sus residuos, con mayor sustentabilidad.

La bioeconomía circular es la forma inicial en que se manifiesta la nueva revolución industrial en la ganadería del mundo, sin distinción entre países avanzados y emergentes. Es una tendencia clave para el horizonte de la Región Centro

FUENTE: Clarín  Rural, 10 / feb / 2018

EL IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN COLOMBIA






En materia del cambio climático, hoy se aceptan como verdades asuntos que hace 20 años eran controvertidos, puestos en tela de juicio. Ha aumentado el nivel del mar, hay bruscos cambios de temperatura, cada vez son más frecuentes e intensas las sequías y las inundaciones, cada año es más evidente la desestabilización de las estaciones, están desapareciendo especies animales y ecosistemas de gran importancia para la estabilización del planeta. Y aquello que más nos resistíamos en creer es hoy aceptado: la actividad del hombre está detrás de todo ello.

Más del 95% de los científicos del mundo coinciden en que el cambio climático es producido por las excesivas emisiones de dióxido de carbono que calientan la atmósfera, derivadas del uso de vehículos de transporte, de las emisiones producidas por las más diversas actividades industriales y domésticas. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, conformado por 831 científicos oriundos de 85 países, considera que hacia el año 2.100, de seguir las cosas como van, se vivirán consecuencias devastadoras.

Se estima que el aumento del nivel del mar en el litoral Caribe estará entonces por encima de un metro. Si ello es así, la gran mayoría de nuestras ciudades, poblaciones y regiones costeras sufrirán consecuencias impactantes.

La única solución es insistir, con seriedad y disciplina, en los mecanismos de adaptación, pues estamos en la zona más vulnerable del planeta: el trópico y las zonas costeras.
Lo anterior lo oímos pero, incrédulos, insistimos en imaginar que el problema no es tan grave e insensatamente se sigue construyendo en lugares donde no hay sistemas de defensa natural, se siguen talando bosques, destruyendo manglares, etc.

Colombia, pese a saber que lo que sigue será muy difícil, no ha adoptado con seriedad políticas de mitigación y adaptación al cambio climático y hay pocos planes de manejo integrado de zonas expuestas.

Es cierto que los países desarrollados son los que más contaminan, pero los que sufrirán más los rigores del cambio son los países tropicales.

Colombia, por su ubicación geográfica, por sus características físicas, económicas, sociales y de biodiversidad, es altamente vulnerable frente a los fenómenos climáticos y ello impactará agudamente la agricultura, hecho que irrigará a toda la economía. Pero nuestra inacción es alarmante.

Eso hará que el mañana sea amargo.

FUENTE: La Vanguardia , 10 / feb / 2018

LA BIOMASA , UNA PRIORIDAD FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

Bosque


En mi última carta me referí a la cumbre habida en París, la One Planet Summit, organizada por el presidente Macron con el apoyo del Banco Mundial y de Naciones Unidas sobre el cambio climático y el calentamiento global. Comenté entonces el tema de las energías renovables porque fue el más tratado en aquella cumbre donde el carbón, el gas y el petróleo fueron considerados como “energías del pasado” y donde se hizo una apuesta fuerte y clara sobre las energías renovables. Y comenté el caso de la energía hidráulica en España.

Hoy quisiera referirme a otra energía renovable de la que hablamos menos y sobre la que, yo creo, que centramos menos nuestra atención. Y digo “nuestra” porque incluyo la escasa atención que creo se presta tanto desde España como desde la Comisión Europea a la biomasa, que forma también parte de las alternativas energéticas del momento presente.

Un artículo publicado en ABC (7.1.2018) firmado por J. González Navarro, nos ha recordado a todos que las bioenergías cubren en el caso de Suecia 132 días, nada menos, al año de consumo energético. Ese es el caso máximo. España se encuentra en esa escala de días de consumo cubiertos por la biomasa en un lugar muy retrasado –el 24º de la UE, estando Portugal en el 9º puesto– con tan solo 28 días, frente a una media Europea de 41 días y Portugal con el doble, 58 días.

Y se puede hacer mucho más, porque por encima de la media europea se sitúan catorce países de la UE y por encima de los 100 días de consumo tenemos a cinco en lugar destacado: Suecia, Finlandia, Letonia, Bosnia y Estonia.

Queda claro pues que nos queda mucho por hacer. Pero debe quedar claro sobre todo que la biomasa será un tema esencial para lograr el objetivo futuro fijado por Bruselas para 2020: que el 20% de la producción de energía dentro de la UE se cubra con energías renovables. Y tal es el objetivo fijado por la propia Summit.

Un estudio desarrollado por la Asociación Europea de Biomasa (Aebion) manifiesta que Europa podría abastecerse con biomasa 41 días al año. Y el presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Abebion), Javier Díaz, nos recuerda que la bioenergía es la fuente de energía renovable más importante de Europa.

Es cierto que en España la biomasa aporta ya hoy el 6% de la energía primaria consumida en nuestro país habiéndose duplicado esta producción en los últimos quince años. Y que es un sector que aporta el 0,34 del PIB y genera casi 25.000 empleos directos e indirectos. Pues bien, la mitad de tales empleos están relacionados con el aprovechamiento forestal.

Es evidente que nuestros bosques no son los de Suecia, Finlandia, etc. Son bien diferentes. Nuestro bosque mediterráneo es más pobre pero no se le consagra la dedicación que se debiera. Parece siempre un valor residual de nuestra agricultura. Y no debemos olvidar que hoy tenemos unos 27,6 millones de hectáreas forestales, de las que 1,4 millones son del Estado o de comunidades autónomas y 6 millones de ayuntamientos (hemos excluido de tal cómputo las algo más de 600.000 ha de montes vecinales en mano común). El resto, es decir unos 20 millones de hectáreas, son de propiedad privada.
 
Y esos millones de hectáreas, públicas o privadas, ¿generan rentas o costes? La mayor parte de esos montes son hoy fuente de gasto de ayuntamientos y comunidades (prevención de incendios, cuidados forestales, etc.) así como de particulares. Y muy poco de ingresos, porque ni el aprovechamiento de leñas, resinas, pastoreos, caza, etc., generan ingresos que compensen los costes a la propiedad.

Sin embargo esos millones de hectáreas, constituidas por zonas de monte y bosques, deberían hoy cumplir dos objetivos: la producción de biocombustibles y sobre todo generar empleo en el medio rural que se despuebla, en la España vacía, cuestión esta, como bien saben mis lectores, que me preocupa mucho desde hace muchos años.

Nuestros bosques ayudan a combatir el efecto invernadero y a favorecer una evolución positiva del cambio climático. No solo debemos conservarlos sino además aprovecharlos para biocombustible, sean públicos o privados. Todos ellos ejercen una función en beneficio de la sociedad que hoy no es remunerada. Y estamos en presencia de un “capital natural” que debe ser conservado y potenciado. Nuestra sociedad es una gran consumidora de naturaleza pero los propietarios de ese capital no reciben pago alguno por sus servicios ambientales y, a mi juicio, deberían recibir un pago por el carbono que secuestran y por los servicios ambientales que prestan.

Sí, debería haber políticas públicas de pagos por los servicios de tales ecosistemas. Y esto tendría que ser planteado y defendido en el marco de los objetivos de la nueva PAC que no solo está obligada a concentrarse en la superficie agrícola útil (SAU) y los productos, sino también, y de modo muy especial, en la protección del medio rural, de los pueblos y aldeas, la conservación de dicho medio y, por tanto, en los servicios medioambientales y en favor de nuestras superficies forestales.

Por ello la biomasa debe ser una prioridad frente al cambio climático y a la nueva sociedad. Hagámoslo posible.

FUENTE:  Por  JAIME  LAMO  DE  ESPINOSA, director de Vida Rural.Agronegocios,
                  12 / feb / 2018

EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE OCÉANOS Y CRIÓSFERA



Expertos muestran preocupación por los efectos del cambio climático sobre océanos y criósfera

Expertos internacionales reunidos en Quito expresaron hoy su preocupación por los efectos del cambio climático sobre los océanos y la criósfera, como se conoce a las áreas de la tierra donde el agua se encuentra en estado sólido.
 
El alemán Hans-Otto Pörtner, doctor en Fisiología Animal e investigador y miembro de Heisenberg, Consejo de Investigación Alemán, dijo a Efe que como experto y como ciudadano está “preocupado” por los efectos del cambio climático sobre los océanos y la criósfera.

Para la francesa Valérie Masson-Delmotte, física y científica sénior del clima del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Ambiente, del Instituto Pierre Simon Laplace (Francia), el calentamiento de los sistemas están principalmente vinculados a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Y ello se traduce, entre otros, en el derretimiento de nieve y de capas de hielo en los glaciares.
“Hay un retroceso de la capa de hielo en los mares y un aumento del nivel de los mares que se puede evidenciar más directamente en zonas como Groenlandia”, pero hay un impacto global en los ecosistemas, subrayó.

“Océanos y Criósfera en un clima cambiante”

Los expertos forman parte de un grupo de más de cien que participan en Quito en la segunda reunión de autores líderes para el desarrollo del reporte especial “Océanos y Criósfera en un clima cambiante”, encuentro liderado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), un organismo especializado de la ONU.

Pöerther mencionó que la relación más evidente del cambio climático con los océanos y la criósfera es el aumento del mar, pero hay también impactos en ambos elementos, como la elevación de temperatura de océanos y corrientes, lo que impacta a la intensidad de las tormentas y los ciclos de los huracanes.

Ello, a su vez, causa consecuencias en las líneas costeras y los asentamientos humanos, anotó.
“El océano -dijo- tiene un rol muy importante en la regulación del sistema climático porque funciona como un elemento que crea un balance también entre las cemisiones de gases de efecto invernadero y la capacidad de los ecosistemas para absorber estas emisiones”.

Enumeró que el cambio climático en los sistemas oceánicos afecta, entre otros, a los recursos alimenticios, provoca el desplazamiento de los organismos de sus hábitats naturales y la entrada de CO2 a los océanos, que ha provocado la acidificación, que a su vez impacta en las estructuras de carbono como los corales.

“Entrando en territorio desconocido”

Al hacerse eco de las palabras de la Organización Mundial Meteorológica, Masson-Delmotte dijo a Efe que “con los efectos del cambio climático, en la actualidad estamos entrando en territorio desconocido” con consecuencias que no se han visto antes.

Precisamente por ello se necesita nueva información, certera y científica para adaptarse a estos efectos imprevistos, comentó.

Pöerther, Jefe del Departamento de Ecofisiología Integrativa en el Instituto Alfred Wegener de Investigación Marina y Polar (Alemania), recordó que pese a los importantes compromisos mundiales, vinculados, principalmente al Acuerdo de París, se requiere generar más información para que se evalúen los impactos en adaptación y mitigación.

“No es suficiente solo parar las emisiones de gases de efecto invernadero”, sentenció.
Masson-Delmotte -cuya investigaciones se centran en los cambios en el clima y el ciclo del agua, utilizando registros de anillos de árboles, núcleos de hielo, combinados con los resultados de los modelos climáticos-, comentó que la reacción de los océanos y la criósfera al cambio climático es “irreversible”.

“No solo somos científicos, también somos ciudadanos de este planeta y vemos con preocupación” las consecuencias del cambio climático, afirmó Pöertner, mientras Masson-Delmotte indicó que los cambios que están ocurriendo, a veces invisibles en los océanos y más evidentes en la criósfera, “son sin precedentes”.

FUENTE:  EFEverde,  12 / feb / 2018