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martes, 13 de mayo de 2014

DESPERDICIO ALIMENTARIO Y CAMBIO CLIMÁTICO



Las estadísticas de Hambre y Desperdicio son alarmantes. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), alrededor de 1,3 billones de toneladas de alimentos son desperdiciados anualmente, al mismo tiempo que millones de personas pasan hambre. En Brasil no es diferente. El país es uno de los mayores productores de alimentos del mundo, tira 26 millones de toneladas de alimentos. La comida no llega hasta la mesa del 35% de lugares brasileños.

Desperdiciamos alimento desde la cosecha hasta el momento de limpieza del frigorífico.

En São Paulo, datos recientes de la Secretaría de Servicios de la ciudad apuntan que, de las 13 mil toneladas de basura recogidas diariamente, el 51% de los residuos son orgánicos.

Del campo hasta el plato, agricultores, comerciantes, empresas, gobiernos, cocineros y consumidores deben buscar formas de resolver el problema adoptando soluciones eficientes en cada eslabón de la cadena. La solución de uno de los mayores desafíos de la humanidad está en acciones cotidianas simples y correctas.

Por su parte director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano, advirtió sobre el impacto que el cambio climático ocasionará en América del Sur, región que considera "el granero del mundo".

De acuerdo con el director de la FAO, América Latina encabeza la erradicación del hambre en el mundo y 16 países en esta región ya han cumplido con el objetivo. Sin embargo, la zona del Caribe se considera la más atrasada, mientras América Central y México se encuentran en una situación intermedia.

Graziano dijo que la razón por la cual en la región todavía persisten 47 millones de personas no es porque falten alimentos, como es el caso de África, sino porque parte de la población no tiene acceso a ellos.

"En América Latina hay una disponibilidad de alimentos como no existe en ninguna otra parte del mundo", sin embargo, considera que el problema es la distribución de la riqueza y el empleo precario, debido a los salarios bajos por el exceso de mano de obra.

"El cambio climático no es un problema del futuro, sino del presente. Los impactos están siendo mayores de lo que se pensaba y todavía no sabemos cómo va a afectar a la producción de alimentos", advirtió Graziano.


FUENTE: Diario de Cuyo, 10/ mayo/ 2014


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