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sábado, 13 de febrero de 2016

BOSQUES CAPACES DE RESISTIR AL CAMBIO CLIMÁTICO.

El estudio de determinadas moléculas permite seleccionar los árboles de mejor adaptación geoclimática

Investigadores de la Universidad de Oviedo y el Serida llegaron a esta conclusión tras analizar pinos de España, Francia y Marruecos

Los investigadores Mónica Meijón y Luis Valledor.



¿Se puede definir la capacidad de adaptación de una especie forestal a las variaciones ambientales ocasionadas por el cambio climático? Investigadores de la Universidad de Oviedo y el Serida creen que sí. De hecho, han identificado nuevos biomarcadores que podrán ser utilizados en los programas de gestión y mejora forestal para lograr la sostenibilidad de los bosques en el actual contexto de calentamiento global. La pieza clave de esta investigación está en los metabolitos, el conjunto de moléculas que componen el metabolismo de un ser vivo.

Los científicos tomaron como base la colección de Pinus pinaster del programa forestal del Serida, compuesta de pinos procedentes de diferentes partes del mundo como Francia, España y Marruecos. El estudio arrojó sorpresas.

Luis Valledor, investigador del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad, revela que esperaban encontrar los mismos metabolitos independientemente de la procedencia de los árboles debido a que estas moléculas son muy sensibles a los cambios medioambientales. «Aguardamos cinco años para borrar su memoria de origen. Al crecer en la misma localización creíamos que íbamos a hallar en todos ellos los mismos metabolitos». Sin embargo, los distintos ejemplares mantenían intacta parte de la capacidad genética de origen en relación a la producción de metabolitos, una especie de huella genética.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista 'Molecular Ecology', lleva por título 'Estudio de la variación natural en el metaboloma de Pinus pinaster. ¿Es posible identificar el origen de un pino a partir de sus metabolitos?'. Sus resultados tienen consecuencias prácticas. Luis Valledor destaca que, gracias al estudio de este conjunto de moléculas, puede explicarse ahora la mayor o menor tolerancia de los distintos ejemplares ante situaciones de estrés como la temperatura, la radiación ultravioleta o la escasez de luz. Podrían generarse así, previa identificación de los metabolitos, bosques a la carta, seleccionando árboles con capacidad de adaptación a las diferentes condiciones geoclimáticas.

Los científicos eligieron el Pinus pinaster por su importancia tanto en la industria maderera y de pasta de papel como en las políticas de reforestación. Se trata de una especie autóctona de notable presencia en Asturias y en España. Los autores del estudio consideran que los resultados obtenidos con esta especie son trasladables a otras pináceas, si bien la metodología desarrollada podría aplicarse a cualquier especie vegetal.

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