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martes, 23 de agosto de 2016

LA POLUCIÓN Y EL CAMBIO CLIMÁTICO TIENEN ARREGLO.


Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá, se interesa sobre todo por los problemas de la ciencia y su repercusión sobre la sociedad. Un paradigma de esto es la ciencia del clima:

He estado unos días en Vancouver, en la Columbia Británica. Eran unos días de sol radiante. Con la ciudad a tope de tráfico, no paraba de toser: El ozono, que es venenoso, se metía en mis pulmones al respirar.

Volví  a Madrid, y con un tráfico reducido a la mitad, mejoré muchísimo. Aquí, en el pueblo de pescadores del sur de Andalucía en donde voy a estar 10 días no toso nada: Aunque hay sol radiante, el tráfico, salvo el de las motos petardeantes y de los barcos con motores diesel, es casi nulo y no hay polución por ozono.

La polución es inmensa, en cuanto vuelve el tráfico. Y tiene arreglo. Si no se arregla es por pura desidia.
Es preciso combatir a los políticos por esa desidia. 
Y el cambio climático se puede frenar.

En el pueblo inglés de Ashton Hayes, cerca de Liverpool, los vecinos, rechazando a los políticos, han convertido su lugar en neutro respecto al CO2. 
Se puede frenar el cambio climático.
Pero es preciso, aquí en España, combatir a los políticos, y sobre todo, a los políticos del PP.

Una de las medidas que han implementado en Ashton Hayes ha sido poner celdas solares en sus domicilios. En España, un político, íntimo de  Rajoy, el ministro Soria, consiguió que se aprobase una ley con multas millonarias (literalmente) si alguien quería poner celdas solares en su tejado.

Hubo una época en España en la cual los bancos prestaban dinero  para poner paneles solares. Su ganancia era lo que los hogares ahorraban de electricidad al generarla esos paneles sin pagar a las grandes compañías eléctricas. Éstas mantienen que la instalación del cableado y los transformadores que llevan la electricidad a las casas justifica que aquellos que rebajen substancialmente su consumo no disfruten de la red eléctrica.

Esto es una falacia, pues la red eléctrica se amortizó hace décadas, como amortizadas están las centrales nucleares y las hidráulicas y van camino de quedar amortizadas las centrales eólicas.
Frenar el cambio climático es ahorrar dinero a partir de los 7 años de las instalaciones de freno: Celdas solares, agua caliente solar, aguas grises recicladas, ventanas aislantes; y en España, paredes blancas y techos con films que reflejan la luz visible y mejoran la emisión de infrarrojos. Si a esto añadimos, para los grandes calores, frío solar, vemos que un edificio no debe generar CO2 en su funcionamiento.

De la misma manera, es totalmente posible eliminar la polución en las grandes ciudades. Se pueden substituir los autobuses por trolebuses eléctricos. La entrada de mercancías a la ciudad debe hacerse con furgonetas eléctricas desde las centrales de reparto. En la ciudad, el transporte no público puede realizarse, sin coste elevado, mediante triciclos (tricis) eléctricos de tamaños diferentes, de coger, usar y devolver a sus parkings.

El convencer a los ciudadanos a utilizar sistemas inteligentes debe hacerse mediante estímulos positivos, nunca negativos. Si los trabajadores de cualquier empresa u oficina ven que los jefes acceden a ellas en transporte público, les copiarán. Si los jefes acceden en limusinas, cada trabajador querrá llevar su coche privado.

Si el tráfico está racionalmente organizado, y se tarda menos en llegar al trabajo, o a la compra, o al cine o la discoteca en transporte público o triciclos eléctricos y estos sistemas son tan cómodos como los coches privados, las gentes los utilizarán.

Un ejemplo: Por motivos ''sindicales'', aunque el tren (eléctrico) puede llevarme de la estación de Chamartín al campus de la Universidad de Alcalá en 20 minutos (hay vía directa) la realidad es que esa posibilidad la rechaza RENFE, y el tiempo actual es de una hora. Podría acceder a la estación de Chamartín en 15 minutos en bici  (o trici) desde mi casa, y en otros 25 (viaje + 5 minutos de acceso al tren) a mi trabajo: 40 minutos sin contaminar.

Es este momento necesito 120 minutos en transporte público para llegar al trabajo (RENFE no proporciona trenes desde Chamartín a Alcalá que no pasen por Atocha: 1 hora de tren, más las esperas para los autobuses y las endiabladas rutas de éstos)  mientras que con un coche híbrido (no hay coches eléctricos asequibles hoy) tardo 40 minutos.

No puedo perder 160 minutos diarios de mi vida por la incapacidad técnica o la desidia de los gestores públicos.
Necesitamos acabar con la polución, ya, y frenar el cambio climático.
Se puede hacer y el resultado es generación de puestos de trabajo, más riqueza y una vida sana.

FUENTE:  El Mundo ,  23 / agosto /2016

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