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miércoles, 17 de agosto de 2016

RATIFICAR ACUERDO DE PARÍS PARA ENFRENTAR EL CAMBIO CLIMÁTICO.





El cambio climático es el resultado de las actividades humanas generados por los conocidos Gases de Efecto Invernadero, como el Dióxido de carbono (CO2), que transforman la atmósfera produciendo cambios como el aumento de las temperaturas y la modificación de las lluvias, los cuales impactan negativamente a los ecosistemas, disminuyendo su capacidad de reproducirse o de adaptarse a la variabilidad propia del clima.

Dichos efectos han generado una caída en la producción de los ecosistemas. En nuestro país,  los espacios agropecuarios han sufrido las consecuencias del calor intenso y las fuertes sequías, pero también de las lluvias concentradas y fuertes que producen inundaciones. Este es el caso de lo que ha sufrido Guanacaste este año, que enfrentó entre abril y mayo una dura sequía con 40°, que secó los campos y mató al ganado, para luego en junio tener en 15 días las lluvias de todo el mes, según datos del Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica (IMN).

La forma de mitigar estas crisis que el cambio climático ha generado en nuestro país es trabajar con más ahínco para que nuestras actividades produzcan menos gases y, de esa forma, reducir los impactos negativos. Las estadísticas del IMN señalan que la actividad que más genera COy otros gases es el transporte terrestre (público, privado y de carga); seguida de cerca por aquellas de producción de energía.

En 1992 se realizó la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, Brasil, la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, en la que participaron representantes de 172 gobiernos, cuyo principal resultado fue la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el primer gran acuerdo internacional en torno a un objetivo común: la reducción de la producción de los gases de efecto invernadero.

A ella se le agregó en 1997 el conocido Protocolo de Kioto, que no entró en vigor hasta 2005. El mismo estableció una meta mundial de la reducción de estos gases en un 5%, con metas más específicas para cada país. En Costa Rica, asumimos el compromiso de alcanzar la Carbono Neutralidad para el 2021, es decir, que conjuntamente removeríamos de la atmósfera tanto COcomo el que producimos.

Como demuestra lo sucedido en Guanacaste este año, y las fuertes modificaciones que ha presentado el clima de todo el país en los últimos años, es necesario profundizar en la Estrategia Nacional de Cambio Climático y tomar medidas fundamentales, como una mejora profunda de nuestro sistema de transporte público a través de la sectorización y el cobro electrónico, y la implementación del transporte eléctrico; o como la priorización de nuevas formas de producción de energía limpia.

En diciembre de 2015 se realizó la XXI Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU (COP 21), en la que participé como parte de la delegación que representó a Costa Rica, y que negoció con otros 195 países para producir el Acuerdo de París.
Este año, en abril, nuestro país firmó el acuerdo. Ahora debemos ratificarlo en la Asamblea Legislativa pero, además, es fundamental crear y ejecutar las políticas necesarias para honrarlo. En él, se asumen nuevos compromisos que continuarán el Protocolo de Kioto y que no tendrán vigencia hasta que lo incorporemos como el norte de nuestros esfuerzos nacionales para transitar hacia el desarrollo sustentable, es decir, hacia una forma de utilizar los recursos naturales de los ecosistemas garantizando su continuidad y frenando el avance del cambio climático y sus impactos negativos.

Para ello, propongo dos acciones. La primera es, una vez ratificado el Acuerdo, la definición de una agenda legislativa paralela para el cumplimiento de los compromisos adquiridos, conformada de diversos proyectos, entre los que destaca Ley de Incentivos y Promoción al Transporte Eléctrico, expediente 19744, que está orientado a mitigar la emisión de gases de efecto invernadero que produce el sector transporte.

La segunda acción está orientada a incluir la variable climática en el Presupuesto Nacional, porque hasta el momento todas las acciones que se han tomado en el país para trabajar en pro de atacar esta crisis climática han sido realizadas gracias a la cooperación internacional.

Incorporar el cambio climático como un rubro presupuestario que supondría una inversión entre el 1.5% y el 2.5% del PIB anual del país, según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la cual es menor que el costo promedio de $33 millones que ha tenido cada evento de lluvias extremas o de $54 millones que ha tenido cada sequía para el país, según estudios del Ministerio de Planificación (MIDEPLAN), y del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

La realización de estas tres acciones conjuntas permitiría mitigar los efectos de esta crisis climática que enfrentamos y trabajar en pro de la adaptación de nuestros ecosistemas, para evitar que los efectos negativos del cambio climático sigan dañando el ambiente y nuestra economía. Por ello, deben ser una prioridad para el gobierno y para Costa Rica.

FUENTE:  elmundo.cr , 16 / agosto / 2016

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