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domingo, 30 de marzo de 2014

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA EXPANSIÓN DE LA MALARIA EN LAS AVES SILVESTRES.




El cambio climático alterará el impacto de los parásitos sobre la fauna, según un estudio de investigadores del Grupo de Biología y Conservación de Vertebrados de la Universidad Complutense de Madrid, que concluye que el calentamiento global promoverá la expansión de los tipos más virulentos de parásitos de la malaria en poblaciones de aves silvestres.
   El estudio analiza la distribución de los parásitos que causan la malaria aviaria (parecida a la que padecen los humanos y que afecta a la mayoría de las especies de aves) entre las poblaciones ibéricas de un pequeño ave, la curruca capirotada.
   La investigación, que ha sido publicada en la revista 'Global Change Biology', identifica varias características del ambiente que fomentan la proliferación de estos parásitos y sienta las bases para la predicción de su impacto futuro sobre las poblaciones de aves en un entorno modificado a causa del cambio climático.

   Los investigadores han observado que la abundancia de parásitos varía mucho entre poblaciones ibéricas de estas aves y que estas diferencias dependen, en parte, de algunos elementos del paisaje, que pueden cambiar de manera impredecible, como la cobertura forestal o el desarrollo urbanístico (cuyas características futuras dependerán de las decisiones que se tomen acerca de los usos del terreno).
   Sin embargo, han comprobado que "lo que más influye" sobre los parásitos es el clima, lo que permite hacer predicciones "razonables" sobre su impacto futuro en cada región, gracias a los modelos de cambio climático con distintos escenarios.
   Además, el estudio revela que los parásitos que afectan a las aves silvestres son de muy diversos tipos, y los factores ambientales que favorecen a unos parásitos perjudican a otros. Esto significa que el cambio global "probablemente promoverá la expansión de algunos parásitos a costa de otros".
   Según la investigación, para las aves, de entre todos los parásitos de malaria que les afectan, los que resultarán más favorecidos son los tipos más virulentos.

LA ADAPTACIÓN ES CLAVE

   Sobre la capacidad de respuesta de las poblaciones de aves silvestres, el estudio apunta que seguramente dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones y para desarrollar mecanismos de resistencia o colonizar regiones donde el impacto de los parásitos sea menor.
   En todo caso, el trabajo muestra claramente, según la UCM, que los efectos del cambio climático pueden ser mucho más complejos de lo que se pensaba porque no se sostiene un escenario simple en el que el calentamiento favorecerá a cualquier tipo de parásito transmitido por insectos.
   Así, unos se verán favorecidos y otros perjudicados y de esta relación dependerán las consecuencias para los animales afectados. Por ello, el trabajo de investigación señala que será más difícil prever con detalle el impacto futuro de las enfermedades sobre la fauna y, por extensión sobre los humanos.
   En este sentido, la investigación advierte de que si no se toman cartas en el asunto, en muy pocos decenios el sur de Europa padecerá una expansión de enfermedades como la malaria o la leishmaniasis, que se transmiten por insectos, cuyas poblaciones se verán favorecidas por un ambiente más cálido, lo que aumentará su capacidad para transmitir agentes patógenos en zonas donde éstos no causaban problemas.
   Finalmente, los investigadores de la UCM apuntan que para predecir los problemas que puede provocar la expansión de enfermedades parasitarias en el futuro, se necesita saber cuáles son las condiciones ambientales que favorecen la proliferación de sus agentes causales, porque prevén que el impacto futuro de los parásitos será mayor allí donde el cambio climático genere esas mismas condiciones.

FUENTE: Europa Press, 19/ 03/ 2014

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