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domingo, 17 de julio de 2016

EL CAMBIO CLIMÁTICO POTENCIARÁ LOS HURACANES.



Hasta ahora, la costa de Estados Unidos ha permanecido calmada durante esta temporada de huracanes, como lo ha sido a lo largo de esta última década. Desde el 2005, el año de los huracanes Katrina, Rita y Wilma, el país ha estado en una ‘sequía’ de huracanes sin mayor ocurrencia. Las regiones más propensas a huracanes en el país, el sureste y las costas del golfo, han permanecido extrañamente calladas.

En todo caso, científicos del clima creemos que el cambio climático inducido por humanos fortalecerá los huracanes y resultará en mayores desastres. Sabemos que el calentamiento global significativo, más de un grado y medio Fahrenheit, ya ha ocurrido desde los días preindustriales. Así que ¿dónde, se preguntará, están los huracanes poderosos?

Vienen en camino si no tomamos acción más agresiva para retrasar el cambio climático.
También hay gran variabilidad natural, en el Atlántico y otros lugares. Algunas temporadas de huracanes son activas y otras no lo son. Las fluctuaciones ocurren no solo de un año a otro sino hasta de una década a otra y más. La actual sequía de huracanes es una de tales fluctuaciones. ¿Por qué el número promedio de ciclones tropicales es 90 por año, y no más o menos?
Realmente no sabemos.

Pero cuando se trata de la fuerza de los huracanes, tenemos buena comprensión de la ciencia física sobre cómo es controlada la intensidad de huracanes por el clima a gran escala.
A medida que el clima se calienta, los físicos dicen que los huracanes se deben hacer más fuertes, porque la superficie del océano tropical se calienta más que la atmósfera encima de ella, aumentando la temperatura diferencial de la cual las tormentas se alimentan.

También resulta que la influencia humana sobre la intensidad de las tormentas es más complicada de lo que hemos pensado. Las actividades humanas no solo han aumentado las concentraciones atmosféricas de gases de invernadero, pero también concentraciones de aerosoles, partículas diminutas líquidas o sólidas de carros, ahumadoras industriales e incendios. Estas partículas tienden a enfriar el clima absorbiendo y reflejando la luz del sol, aunque no han sido suficiente para prevenir calentamiento global significativo a través del último siglo.

Pero el enfriamiento por aerosoles parece ser desproporcionadamente efectivo en reducir la intensidad de huracanes, y los modelos climáticos sugieren que, por causa de los aerosoles, la intensidad global de huracanes no debería haber aumentado mucho todavía, a pesar del calentamiento causado por gases de invernadero.
Pero no es probable que permanezca así.

Concentraciones globales de aerosoles parecen haber llegado a algún tipo de estancamiento, gracias a regulaciones de la calidad del aire en los Estados Unidos y Europa.
Además, los aerosoles tienden a desaparecer después de unas semanas, mientras que el dióxido de carbono permanece en la atmósfera por mucho tiempo.

Salvo reducciones en emisiones globales mucho más grandes que aquellas acordadas en el acuerdo climático de París, las concentraciones de gases de invernadero seguirán aumentando. Y sin el efecto compensador de crecientes emisiones de aerosoles, el calentamiento del futuro, más que el calentamiento del pasado reciente, fortalecerá a las tormentas más poderosas y destructivas que el planeta puede producir.

FUENTE:  Adam Sobel , redaccion@elcolombiano.com.co ,  17 / julio / 2016

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