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lunes, 18 de julio de 2016

IMPULSAN EL USO DE TECNOLOGÍAS AGRÍCOLAS PARA MITIGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO.



Intensas lluvias, largas sequías o fuertes nevadas, son algunos de los efectos meteorológicos que se vienen dando desde hace un tiempo y que continuarán en los próximos años si no se hace algo al respecto. Esto no es más ni menos que la consecuencia del cambio climático. El aumento de la temperatura traerá graves problemas no sólo para las cosechas de la región, que verán mermada su producción, sino también a nivel global. Las soluciones dependerán de un cambio tecnológico, económico, institucional y de conducta de todos los países para formar un medio ambiente sin que esto implique desacelerar el ritmo cotidiano de la sociedad en su conjunto.

Un trabajo elaborado tiempo atrás por el Banco Mundial sostuvo que en el caso de América del Sur, se verá afectada por una disminución en el rendimiento agrícola si no se aplican medidas de adaptación y una fertilización constante que permita una reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Desde ahí el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), a través de la Junta Interamericana de Agricultura, representado por los 34 ministros del área, resolvieron dar como prioridad manejar el recurso agua como una forma de luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la sequía. Para esto se darán a conocer distintas tecnologías al alcance de los productores.

En diálogo con este diario, el representante del IICA en Brasil, Hernán Chiriboga, explicó que “se trata de tecnologías conocidas con el nombre de cosecha de agua, que no es más saber administrar el recurso. Consideramos que las mismas son factibles, económicas y funcionan bien, y por eso creemos que de se deben compartir con la mayor cantidad de agricultores”.

Se trata de herramientas que buscan adaptarse a los períodos cortos de lluvias de forma tal que se puedan almacenar para el resto del año disminuyendo su impacto en el suelo.
Para el director del Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (Prosa), Roberto Casas, “las distintas tecnologías se pueden aplicar en agriculturas de variada escala. Es el caso de los escurrimientos, que se trabaja a nivel de cuencas aplicado a una superficie de miles de hectáreas. El concepto es retener el agua donde cae”. Dependerá entonces de cada gobierno impulsar políticas públicas que permitan devolverle al suelo su papel como recurso estratégico para un país.


Hasta 2030

Un ciclo de lluvias y sequías en el continente americano

El continente americano atraviesa un por un fenómeno conocido como oscilación multivariada del Atlántico (OMA), que no es más que el calentamiento oceánico provocando por ejemplo la concentración de lluvias en el mar y el litoral, generando sequía en los campos.
Esto se pudo ver por ejemplo en el 2013 en EE.UU., que sufrió la peor sequía de los últimos 50 años.

En Sudamérica a través del ingreso de humedad atmosférica y lluvias en la Cuenca del Plata, pero pocas hacia el interior de la región. Hoy, el norte de la Argentina sufre no sólo de sequías sino también de fuertes heladas. Se trata de un ciclo que dura 60 años y que arrancó en los años 70 en su etapa más buena y que termina con la mala en 2030.

La OMA ya produjo consecuencias en el país. En las campañas 2007-2008 y 2008-2009 se cultivó trigo-soja en plena sequía, lo que marcó la receta para el desastre.

Sin embargo, hoy estamos superando la capacidad del sustento del suelo. Ése es el problema más serio. La no rotación de los cultivos hace que el suelo se torne vulnerable a la falta de agua.

FUENTE: BAE Negocios, 7 / julio / 2016

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