Páginas vistas en total

miércoles, 18 de marzo de 2015

LA BIODIVERSIDAD AMENAZADA POR EL CAMBIO CLIMÁTICO.

Voz de alarma ante cambio climático con imágenes de lo que no queremos perder

La mayoría de quienes ilustran el cambio climático optan por devastadoras imágenes de las consecuencias de desastres naturales ocurridos o simulaciones de los que pueden estar por venir; frente a ellas el fotógrafo Eduardo Aznar y el científico Esteban Manrique prefieren mostrar el mundo que no queremos perder.
El investigador de Ecología y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y el fotógrafo, impulsor de la Fundación para la Ecología y Protección del Medio Ambiente (FEPMA) han fusionado ciencia y arte para narrar con una exposición fotográfica los retos de “una naturaleza humanizada” ante el cambio climático provocado por la actividad del hombre.
Las imágenes nacen fruto de cuarenta años de trabajo fotográfico de Eduardo Aznar “Okaimal” en los lugares más recónditos del planeta.
Comienzan mostrando países exclusivamente alterados por la propia naturaleza (la lluvia o la erosión), para pasar a aquellos modificados por el hombre de menos a más, hasta llevar especies, como rinocerontes o elefantes, al borde de la extinción.
En ellas se van sucediendo caras de las más variadas etnias, detalles, o paisajes que quien los observa no querría, seguro, dejar desaparecer… porque “son ecosistemas que hay que conservar, nos ofrecen todo tipo de servicios, desde agua dulce a alimento“, explica Okaimal en una entrevista con EFEverde.
“Hemos querido mostrar de dónde venimos y de qué ecosistemas dependemos con imágenes de un mundo que a nuestros ojos se muestra maravilloso y diverso… el mensaje que queremos transmitir es que queremos que esas imágenes continúen, no podemos permitir que esos ecosistemas se pierdan”, enfatiza Manrique.
La exposición “Diversidad Amenazada” habla también de “cambio, evolución y adaptación” y nos muestra que, generalmente, son procesos lentos: “Queremos dar la idea de que los cambios son a muy largo plazo, la evolución actúa muy lentamente y la adaptación también requiere su tiempo”, señala Manrique.

Velocidad del proceso

En esa línea, el investigador incide en que “el cambio climático también es un proceso a largo plazo, aunque cada vez se está produciendo de manera más corta y más rápida”.
“Es una cuestión que nosotros mismos estamos provocando de una forma paulatina, forma parte de un ciclo normal de la tierra, con la gran diferencia, respecto a ciclos anteriores, de que la velocidad e mucho más rápida que la capacidad de adaptación”, añade el investigador.
El fotógrafo, impulsor de la Fundación para la Ecología y Protección del Medio Ambiente (FEPMA), Eduardo Aznar "Okaimal" y el investigador de Ecología y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Esteban Enríquez.
El fotógrafo, impulsor de la Fundación para la Ecología y Protección del Medio Ambiente (FEPMA), Eduardo Aznar “Okaimal” y el investigador de Ecología y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Esteban Enríquez.
Okaimal lo ve desde una perspectiva más artística, incide en los últimos dos siglos el crecimiento demográfico, la explotación de los recursos naturales y la contaminación han alcanzado” proporciones gravísimas”.
Esos cambios suponen “una gran amenaza” para la rica diversidad biológica, pero también para la riqueza de los diferentes pueblos, de sus lenguas, o sus culturas, “amenazadas de desaparición por la globalización homegeneizadora”, insiste.
En sus fotos vemos “cómo la geografía determina diferentes formas de vida, y cómo el ingenio de las personas nos ha permitido adaptarnos a los más variados ambientes y ecosistemas”.

Las soluciones

La muestra ilustra también las soluciones al cambio climático: “bosques y selvas que hay que conservar por su contribución a fijar el CO2″, subraya Okaimal, capacidad que se ha mermado, pasando de fijar 218,7 millones de toneladas de CO2 en 1990 a 215,2 millones en 2010, recuerda el científico.
E inmortaliza glaciares y estructuras de hielo espectaculares en las zonas frías del planeta, algunas de las cuales ya no existen desde que Okaimal las tomó: “No me gusta volver a los sitios por temor de que lo que encuentre al volver me parezca desagradable”, reconoce.
En el mensaje final bajo la última foto reza: “Estamos a tiempo, podemos resistir“, junto a la imagen de un mono hombre dando la mano a un humano.
La muestra “La Diversidad Amenazada. Naturaleza, Hombre, Cultura” permanecerá abierta hasta el 7 de junio en el Espacio Fundación Telefónica de la Gran Vía de Madrid.
La iniciativa forma parte del proyecto Vanishing World Diversity, que invita a reflexionar sobre las amenazas que sufren la diversidad cultural y natural. 
FUENTE:   EFE VERDE, 18 / MARZO / 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario