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martes, 25 de agosto de 2015

EL CAMBIO CLIMÁTICO AFECTA LA PRODUCCIÓN Y CALIDAD DE VINOS.

Si las consecuencias del calentamiento global parece cambiarán prácticamente todas las cosechas y producciones de la tierra, a nadie debería asombrar que algo así esté ocurriendo con el vino: la preocupación de los enólogos llega ahora a los consumidores.


 El tema pasa además porque si se permite una maduración natura de los caldos, estos pueden alcanzar tenores alcohólicos del orden del 17%, algo que no tiene antecedentes en la industria. Foto: Image-me.

La uva está teniendo una maduración cada año más acelerada y la graduación alcohólica del vino está en aumento, primeras consecuencias detectadas por bodegueros y productores que están adelantando en Europa las cosechas, incluso para comienzos de agosto.
Para los enólogos el problema radica en que tanto la coloración como el aroma del vino, están experimentando fuertes cambios, los que –en España por ejemplo- se han acelerado en los últimos tres años. Así lo afirman técnicos del Centro Andaluz de Investigaciones Vitivinícolas (CAIV), un instituto de investigación con supervisión de la Universidad de Cádiz y la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía.
El director del CAIV, Carmelo García, explica que  “la uva, conforme va recibiendo rayos solares y va aumentando la temperatura transforma sus ácidos en azúcares. El cambio climático progresivamente, en los últimos diez o quince años ha aumentado la temperatura más de 5 grados”, según publica YahooFinanzas, con declaraciones del director a la agencia EFE.

Los vinos blancos primero y luego los tintos los más afectados

Para el especialista los principales problemas lo están sufriendo los vinos blancos, seguidos en su orden por los tintos, mientras que los vinos “de Jerez” por el contrario hasta podrían beneficiarse del fenómeno.
El problema pasa porque en las primeras etapas de elaboración, el fruto huele básicamente a hierba y no tiene en absoluto los matices de color que distinguirán cada caldo. La maduración acelerada de las uvas, no permite que adquieran ni los colores ni los aromas vitales para dar calidad al vino. El tema pasa además porque si se permite una maduración natura de los caldos, estos pueden alcanzar tenores alcohólicos del orden del 17%, algo que no tiene antecedentes en la industria y que generó toda una circunstancia de altísima atención cuando se registró por vez primera en La Rioja, hace tres cosechas atrás.
El fenómeno que se ha hecho expansivo a Portugal e Italia, entre otros productores, parece exigir la intervención de una “desalcoholizadora” una tecnología de muy reciente data, que permite disminuir el tenor del vino, sin por ello afectar color ni aroma.
FUENTE:  La Red 21, Ecología, 24 / agosto / 2015

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