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domingo, 18 de octubre de 2015

UN PUNTO DE INFLEXIÓN ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO.





Al anunciar tanto China como la India planes importantes para reducir sus emisiones de carbono, se evidencia que se llegó a un punto de inflexión. Camino a la cumbre del clima de Naciones Unidas de París en diciembre, las economías industrializadas más grandes del mundo toman el tema del cambio climático más seriamente. Esto incluye a Estados Unidos, salvo por algunos necios que se postulan para ser Presidente, según se vio en el debate de republicanos emitido por la CNN, donde hubo quienes mostraron ignorancia sobre el tema.
Señales hubo y hay muchas. El huracán Sandy causó daños por US$ 36.000 millones en el estado de Christie, New Jersey, en 2012. Pero al fin de cuentas, son solo cosas que pasan, podría decirse... Hubo un tiempo en que podíamos tolerar este pensamiento. Pero se acabó. Los próximos ocho años serán críticos.
Una lectura recomendada sobre el tema es el libro Mundo grande, planeta pequeño de Johan Rockstrom, director del Centro de Recuperación de Estocolmo, y Mattias Klum, cuyas impactantes fotografías de conmociones en el ecosistema refuerzan el carácter de urgente.
Rockstrom recuerda que durante la mayor parte de su historia de 4500 millones de años, el clima de la tierra no fue demasiado benigno para los seres humanos. Fue en los últimos 10.000 años que disfrutamos de condiciones estables que permitieron el desarrollo de civilizaciones a base de producción agropecuaria. Este período, conocido como el Holoceno, ha sido un "equilibrio interglacial estable y cálido casi milagroso, que es el único estado del planeta que sabemos con certeza que puede sostener el mundo moderno tal como lo conocemos".
"Es 'nuestro Edén'" agrega Rockstrom, pero "amenazamos con sacar a los empujones a la tierra de esta situación positiva" desde mediados de los 50, cuando la Revolución Industrial llegó a la mayor parte del resto del planeta y explotaron las poblaciones y las clases medias. Eso generó "la gran aceleración" del crecimiento industrial y agropecuario, que puso a los ecosistemas de la tierra bajo presión. Los efectos son evidentes: "cambio climático, polución química, polución del aire, degradación de la tierra y el agua. y la pérdida masiva de especies y hábitats." La buena noticia es que en este período muchos más de los desposeídos del mundo han escapado de la pobreza. La mala noticia, dice Rockstrom, es que "la vieja fiesta" no puede continuar así. El mundo es muy capaz de encontrar cómo adaptarse a las tensiones, pero podemos agotar esas capacidades adaptativas.
Cada vez más señales de que podemos haber llegado a un punto de saturación. Los bosques muestran las primeras señales de absorber menos carbono. Los océanos se acidifican rápidamente al absorber más CO2. Las temperaturas globales no dejan de subir. "Necesitamos ser inteligentes por una vez -dice Rockstrom- y responder a una crisis antes de que llegue". Más tarde será tarde.
FUENTE: La Nación, Arg, 18/ oct / 2015




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