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domingo, 9 de abril de 2017

ARQUITECTURA Y CAMBIO CLIMÁTICO


El cambio climático es una realidad, que ya no podemos obviar….
 
Los combustibles fósiles se están volviendo escasos, elevándose su precio día a día.  Algunas materias primas, que utilizamos frecuentemente, también estás escaseando, y cada vez son más las  especies de plantas y animales que están en peligro de extinción o que ya ha desaparecido, sin remedio alguno,  debido, entre otros factores, al aumento de la temperatura del planeta causada por el efecto invernadero.
 
Nuestra sociedad, desde la revolución industrial, ha mejorado nuestra calidad de vida, pero, ahora nos estamos dando cuenta que estamos transformando  el planeta, siendo cada vez menos apto para nuestra propia supervivencia.
 

Y ….. ¿Qué pasa con la arquitectura?

La arquitectura es un espejo de la sociedad y podemos ver el reflejo de estos problemas en la industria, y en nuestros edificios.
 
Los edificios emiten demasiado CO2, al igual que las fábricas, contribuyendo significativamente al cambio climático. En Europa, el sector de la construcción representa el 42% de las emisiones de CO2. Los edificios consumen demasiado combustible fósil para ser funcionales y aptos para la ocupación humana, llegando a alcanzar en Europa, el sector de la construcción el 40% del consumo total de energía.
 
Los edificios todavía se construyen a partir de materiales que son extraídos y producidos de manera que contribuyen al daño ambiental, la destrucción y la extinción de especies, por no mencionar los efectos adversos sobre algunas culturas humanas indígenas en todo el mundo. Y, además de estos problemas, los edificios a menudo no están diseñados para una óptima comodidad en interiores y para la salud humana, puesto que se ha diseñado bajo los parámetros de la rentabilidad inmobiliaria.
 
¿Así que, qué debemos, y qué podemos hacer?
 
Yo pienso que, los arquitectos, podemos poner nuestro granito de arena, cambiando  la forma de hacer arquitectura.
 
Lo primero que podemos hacer, es diseñar edificios que no dañen el medio ambiente…. y si podemos diseñarlos, para hacer más confortable la vida a sus usuarios,, pues.. hagámoslo.
La arquitectura debe ser concebida y construida de manera que el planeta pueda ser sostenible, y ahí los arquitectos tenemos mucha  influencia porque no es igualmente sostenible un edificio construido de hormigón,  que uno construido en madera…

Debemos hacer arquitectura sostenible, de tal modo, pueda albergar y ofrecer el máximo confort  al usuario, sin dañar por otro lado al medio ambiente, de este modo, poco a poco, lograremos revertir el cambio climático.

Los edificios deben emitir menos CO2 durante la construcción y la ocupación. Si, aunque no lo sepamos, el edificio antes de su construcción, ya está emitiendo CO2,  ¿Cuando? En el proceso de fabricación de ciertos materiales como el acero, o el hormigón.
 
Entonces…., ¿Que podemos hacer los arquitectos?
 
Los edificios deben construirse a partir de materiales obtenidos de manera sostenible, por ejemplo, la madera con la que hacemos las estructuras, son sostenibles, si provienen de procesos de talas y reforestación sostenible.
 
Además, todos los materiales utilizados en el proceso constructivo, pueden ser producidos de manera mucho menos dañinas para el medio ambiente y los seres humanos. Se debe intentar utilizar materiales que no cuenten con materiales tóxicos o nocivos para los seres humanos.
 
Los edificios deben reducir su consumo energético, mejorando su envolvente térmica, y  tratando de eliminar la producida por los combustibles fósiles, esto es: Petróleo y Gas.
 
Podemos diseñar edificios que puedan secuestrar CO2 mediante el uso de madera y otros materiales basados ​​en plantas que han absorbido CO2 durante el crecimiento. En efecto, aunque no os lo creáis, la madera, sigue absorbiendo CO2, una vez cortada, por lo que durante toda su vida útil, sigue limpiando nuestro aire.
 
Debemos diseñar las instalaciones de los edificios para que utilicen energía renovable. Dado que es una energía escasa y cara, por lo que debemos diseñarles para que este consumo sea mínimo. Y gracias al autoconsumo, incorporando por ejemplo paneles fotovoltaicos, alcanzando una demanda cero y por tanto, las emisiones de CO2, también serían cero.
 
Los edificios deben contar con espacios sanos, cómodos y ambientes interiores para que la gente pueda vivir, aprender, trabajar, jugar y descansar.
 
¿Te gusta la idea? y ….ahora me preguntarás,  ¿Por dónde empezamos?
 
Los desafíos pueden parecer abrumadores y este artículo sólo se refiere a un pequeño número de los temas a tratar. Cada uno, debe centrarse en aquello donde esté sus habilidades, aportando con su experiencia y pasión, su saber, para que pueden tener el efecto más positivo.
 
Creo que los arquitectos, además de las obligaciones legales y contractuales,  también tenemos obligaciones sociales y morales como profesionales capacitados, y como seres humanos, para abordar este tipo de cuestiones. Los edificios y el entorno construido son una gran parte del problema,…. y pueden ser una gran parte de la solución.

El Passivhaus, y su forma de proponer la arquitectura, puede ser es parte de la solución.
 
El Passivhaus es un estándar de rendimiento basado en evidencia para edificios que ofrece un bajo consumo de energía, emisiones de CO2 realmente bajas, con una óptima calidad y confort ambiental interior. Aplicar el Passivhaus ayudará a revertir el efecto invernadero.
 
FUENTE:  ,  8 / abril / 2017

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