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miércoles, 2 de noviembre de 2016

EL CAMBIO CLIMÁTICO LOGRA PONER DE ACUERDO AL MUNDO.





El cambio climático es una realidad. El aumento global de la temperatura y sus consecuencias no son una hipótesis de futuro, ya se está viviendo en algunas zonas del planeta. Aunque es ahora cuando la comunidad internacional se está movilizando, las voces de alarma surgieron hace mucho.

El primero en proclamar que los combustibles fósiles podrían dar lugar a un calentamiento de la tierra fue el científico sueco Svante Arrhenius en 1896, y en 1912 un periódico de Nueva Zelanda publicó un artículo en el que se advertía de las consecuencias que tendría para el clima las miles de toneladas de dióxido de carbono que se emitían a la atmósfera cada año por la quema de carbón. La falta de acuerdo en la comunidad científica dejó el tema en el olvido hasta que la realidad se ha impuesto.
 
La comunidad internacional llegó a un consenso histórico para limitar los efectos del calentamiento global con el Acuerdo en París en diciembre de 2015. Un año después es hora de decidir cómo se llevan esos objetivos a la realidad y cómo se financiarán las medidas concretas. El foro será la próxima conferencia mundial sobre el clima que tendrá lugar en la ciudad marroquí de Marrakech entre el 7 y el 18 de noviembre de este año.
 
Las conferencias mundiales sobre el clima se celebran de forma periódica al amparo de la Convención Marco de las ONU sobre el Cambio Climático y su objetivo principal es estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que evite cambios peligrosos en el clima. Dichas conferencias se llaman Conference Of Parties (COP) o Conferencia de las Partes o países.
 
La primera COP se celebró en Berlín en 1995, pero no fue hasta la tercera COP en 1997, en la que se firmó el Protocolo de Kyoto, que se vio un verdadero compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el acuerdo sólo afectaba a los países desarrollados y Estados Unidos, mayor responsable de emisiones en aquella época, no lo llegó a ratificar.

Acuerdo de París

De ahí la importancia del Acuerdo de París. Era la vigésimoprimera reunión de la Convención (COP21) y fue histórica, porque por primera vez se llegó a un acuerdo con efectos vinculantes y los países responsables del mayor volumen de emisiones, Estados Unidos, China e India, lo suscribieron.
 
En total lo han firmado 195 países. El objetivo es mantener el calentamiento por debajo del límite de los 2º centígrados con respecto a los niveles preindustriales (1880-1899). Para ello, los Estados establecieron el objetivo de reducir las emisiones de CO2 en un 50 por ciento para el año 2050 y el 100 por ciento para el año 2100, con metas intermedias que se revisarán cada cinco años. Se trata de cambiar la economía mundial hacia un modelo bajo en carbono.
 
Para su entrada en vigor deben ratificarlo 55 Estados, que representen al menos el 55 por ciento de las emisiones mundiales. China y Estados Unidos, que suman cerca del 40 por ciento de las emisiones globales, ya lo han ratificado. También lo han hecho 73 países, incluyendo la Unión Europea. Por ello, el Acuerdo de París entrará en vigor el 4 de noviembre de este año, menos de un año después de firmarse.
 
El compromiso de los países es variable en función de sus capacidades respectivas y sus condiciones sociales y económicas. Los países desarrollados deben seguir reduciendo sus emisiones y los países en desarrollo necesitan avanzar hacia el objetivo de reducir o limitarlas. En contrapartida, recibirán apoyo económico.

Evaluaciones quinquenales

La primera evaluación de los compromisos adquiridos se hará en 2018 y, a partir de ahí, se repetirá cada cinco años. Por ejemplo, China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero en la actualidad, va a plantar 40 millones de hectáreas de árboles. Estados Unidos, segundo mayor emisor, tiene el compromiso de reducir del 26 al 28 por ciento sus emisiones para el año 2025 respecto a las cifras de 2005.
 
La Unión Europea reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 al menos un 40 por ciento, respecto a los niveles de 1990, y aumentará las energías renovables hasta alcanzar el 27 por ciento del consumo final. Por su parte, Marruecos, país anfitrión de la COP22, se ha comprometido a reducir sus emisiones en un 32 por ciento para el año 2030. El país podrá beneficiarse de ayuda internacional a través de los mecanismos de financiación para el clima.
 
Se trata de determinar un plan de acciones claras y detalladas para invertir de forma eficaz 100.000 millones de dólares, desde hoy hasta el 2020, para financiar proyectos contra el calentamiento global, y para eso no son suficientes los Gobiernos, toda la sociedad debe estar implicada. La COP22 alojará simultáneamente reuniones con ingenieros, investigadores, científicos y legisladores para diseñar caminos que permitan alcanzar las metas trazadas. También involucra al sector privado y organizaciones representantes de la sociedad civil cuya voz será escuchada.
 
París cambió el rumbo del mundo. Marrakech es parte del camino. Las negociaciones serán lentas, porque el asunto es complejo y hay muchas partes implicadas, pero el proceso avanza.
 
FUENTE:  eleconomista.es , 2 / 11 / 2016

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