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jueves, 3 de agosto de 2017

EEUU RENUNCIA A LAS LEYES MEDIOAMBIENTALES PARA CONSTRUIR EL MURO DE TRUMP




El muro que Donald Trump quiere construir en la frontera con México sigue siendo una de sus promesas después de convertirse en presidente de Estados Unidos y sigue centrando sus esfuerzos en conseguirlo aunque no hayan cesado las críticas y estudios en contra. Los activistas medioambientales también alertaron de las consecuencias que un muro podía tener para las especies que se encuentran en la frontera que divide los dos países. Estados Unidos ha obviado las advertencias de los expertos y construirá una parte de lo que podría convertirse en el famoso muro de Trump.
El muro podría atravesar el parque nacional en Santa Ana, en Texas, donde habitan unas 400 especies de aves, además de el jaguar de la especia Panthera onca que fue visto en lugares fronterizos como Arizona y Sonora. Antes de construir el muro o cualquier tipo de infraestructura, Estados Unidos debía realizar un informe para saber los impactos medioambientales de su proyecto. Este martes 1 de agosto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha anunciado que no realizará este informe y renunciará a las leyes ambientales para acelerar la construcción de prototipos de muros fronterizos y otros proyectos que fomenten la seguridad cerca de San Diego, informó Reuters.
Los estudios de impacto medioambiental pueden ser eliminados siempre y cuando se certifique la urgencia para construir en lugares públicos. "El sector sigue siendo un área de alta entrada ilegal para la cual hay una necesidad inmediata de mejorar la infraestructura actual y construir barreras y caminos fronterizos adicionales", afirmó el Departamento de Seguridad Nacional en un comunicado para argumentar la rápida construcción.
La infraestructura se llevará a cabo en unos 24 kilómetros de la frontera y formará parte del proyecto de Donald Trump para la consecución del muro, que se espera que se extienda otros 50 kilómetros alrededor de Texas.
La decisión fue firmada la semana pasada por el entonces secretario de Seguridad Nacional y ahora jefe de gabinete de la Casa Blanca John Kelly, aunque no ha sido anunciada hasta este martes en un comunicado del DHS.
Al no realizar el informe, Estados Unidos podría violar leyes importantes en cuestiones medioambientales como la de Política Ambiental Nacional, la de Especies en Peligro, la Ley de Agua Limpia o la de Eliminación de Desechos Sólidos.
El Gobierno estadounidense ha afirmado que seguirá comprometido por el bienestar del medioambiente en la zona fronteriza donde pretende iniciar la construcción:
El DHS ha estado coordinando y consultando -y pretende continuar haciéndolo- con otras agencias de recursos federales y estatales para asegurar que los impactos al medio ambiente, la vida silvestre y los artefactos culturales e históricos sean analizados y minimizados, en la medida de lo posible.
A pesar de las afirmaciones del Departamento, la diferencia radica en que a partir de este momento ya no está obligado a cumplir con las leyes que podrían echar para atrás su proyecto para reforzar la seguridad en la frontera y que suponen una garantía para el bienestar medioambiental de la frontera entre Estados Unidos y México.
FUENTE: Hipertextual, 1 / 08 / 2017

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