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viernes, 20 de junio de 2014

ENERGÍA NUCLEAR: "CIERTAS ESPECIES PARECEN ADAPTARSE A LA RADIACION EN CHERNOBIL".


Desde 1999, 13 años después del peor desastre nuclear de la historia, el doctor Thimothy Mousseau, biólogo de la Universidad de Carolina del Sur, ha estado viajando a la zona de exclusión en torno al área de Chernóbil, estudiando una larga lista de animales: golondrinas, abejorros, mariposas, arañas, murciélagos, ratones de campo… Ahora, tres años después de la fusión nuclear de Fukushima, ha comenzado la misma investigación en la zona de exclusión del país nipón.

Hasta hace un mes, todos los análisis realizados indicaban altos niveles de radiactividad en áreas como Novoshepelichi, una de los cientos de localidades que tuvieron que ser abandonadas después de la explosión del reactor nuclear. En sólo diez días, una persona que visite esta zona está recibiendo diez veces más la radiación que recibe un residente normal de Estados Unidos durante todo un año.

“El nivel de exposición crónica (a la radiación) es más alto de lo que la mayor parte de las especies pueden tolerar sin mostrar signos, ya sea en términos de esperanza de vida o en el número de tumores o mutaciones genéticas que desarrollen”, sostiene Mousseau. Todos sus experimentos han demostrado los altos niveles de radiación: mayor frecuencia en el desarrollo de tumores y anomalías físicas, como la deformación de los picos de determinadas aves, por ejemplo, o la reducción de población de insectos y arañas en zonas de mayor intensidad radiactiva.

Sin embargo, sus recientes descubrimientos, publicados el pasado mes de abril en la revista ‘Funcional Ecology’, muestran algo nuevo. Algunas especies de aves parecen haberse adaptado al ambiente radiactivo de Chernóbil produciendo altos niveles de antioxidantes protectores, con su correspondiente reducción de daños genéticos.
Para este tipo de pájaros, la exposición crónica a la radiación parece haber sido un tipo de “selección no natural” que les ha conducido a una evolución. La radiación ionizante, como la que se produce con el cesio, el estroncio y otros isótopos radiactivos, afecta a los tejidos vivos de diferentes maneras. Entre ellas, lo que hace es romper las cadenas de ADN.

Diferentes niveles de radiación


Una dosis muy alta puede causar serias enfermedades o incluso la muerte. Esto es lo que le ocurrió a varias decenas de técnicos y bomberos en Chernóbil cuando la Unidad 4 explotó: se vieron expuestos a dosis letales en pocos minutos, dañando a tal nivel sus tejidos que acabaron perdiendo la vida a las pocas semanas.
Pero las dosis más bajas pueden causar mutaciones genéticas, lo que lleva a los cánceres y otros problemas físicos que pueden aparecer durante períodos más largos y afectar a la reproducción y la longevidad. El estudio de los efectos sobre los animales y los insectos puede llevar a una mejor comprensión del impacto en la gente también. Sin embargo, las dosis relativamente bajas incluso en largos períodos de tiempo pueden tener pocos o ningún efecto.

Mousseau rechaza la idea de que la zona de Chernóbil se haya convertido en una especie de “edén posapocalíptico”, pero asegura que su estudio muestra que ciertas adaptaciones al cambio pueden permitir a algunas criaturas prosperar en este tipo de áreas. Aunque aún queda por comprobar que este tipo de especies sean, en efecto, prósperas  a largo plazo.
Los resultados de la investigación de Mousseau también sugiere que, en algunos casos, los niveles de radiación pueden tener un efecto inverso al previsto, como ha ocurrido con estas especies de aves, que han logrado adaptarse y tener un menor daño genético. 

FUENTE: teinteresa.es, 6/ mayo/ 2014
http://www.teinteresa.es/mundo/Varias-consiguen-adaptarse-radiactividad-


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