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viernes, 20 de junio de 2014

¿POR QUÉ EL CITIBANK, LOS BANCOS DE ISLANDIA, Y LOS BANCOS DE HIELO DE LA ANTÁRTIDA SE DERRUMBARON AL MISMO TIEMPO? (Por Thomas L. Friedman).



Les paso a continuación breves partes del libro escrito por T. L. Friedman,  donde nos muestra con toda claridad que el Cambio Climático, que sufre actualmente el planeta, no deriva de ciclos propios de la naturaleza sino de acciones concretas del ser humano:

“… el motor de crecimiento China- Estados Unidos funcionaba de la siguiente manera: En Estados Unidos se abren más y más tiendas para vender más y más cosas, provenientes de más y más fábricas chinas, alimentadas por más y más carbón. China utilizó esos ingresos para comprar más y más Títulos  del Tesoro estadounidense, que permitieron a la Reserva Federal extender más  crédito con más facilidad a más y más bancos, consumidores y negocios, de manera que más y más estadounidenses pudieron comprar más y más cosas provenientes de más y más fábricas chinas alimentadas con más y más carbón…”

Como puede apreciarse el consumo de carbón, y energías fósiles, bajo este círculo vicioso,  se fue incrementando de manera exponencial,  generando cada vez mayor concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

“… la Gran Recesión que comenzó en 2008 no fue la recesión normal que se vivió allá por  1930. Esta no ha sido solo una profunda desaceleración económica de la que pueda recuperarse para seguir  alegremente  con nuestras costumbres de vida. Ha sido un aviso de infarto….”
“… la manera en que se ha creado riqueza ha engendrado tantos activos tóxicos en el mundo financiero, y en el natural, que en 2008 y 2009  sacudió los cimientos de los mercados y los ecosistemas.  Aunque pueda parecer que no guardan relación, la desestabilización del mercado y de la Madre Naturaleza tuvieron las mismas causas. Por eso Citibank, los bancos de Islandia, y los bancos de hielo de la Antártida se derrumbaron al mismo tiempo. La misma  imprudencia los enterró a todos…”

Luego de la Gran Recesión,  aquí mencionada, parecería  que, a pesar de haber dejado un tendal de heridos en el camino, los mercados y activos financieros tienden a recuperarse. Lo que no parece recuperarse son los ecosistemas. El sistema financiero no tuvo más remedio que acomodarse rápidamente, en cambio la contaminación del planeta todavía ni siquiera ha comenzado a revertirse.

“… la revolución verde ya no tiene que ver con las ballenas. Ya no tiene que ver con los “hijos de nuestros hijos”, una generación tan lejana que difícilmente pueda servir para motivarnos. Esto tiene que ver con nosotros. Necesitamos generar la manera de crear riqueza, sin crear activos tóxicos en el mundo natural. Este es un proyecto urgente, porque  el estilo de vida en el que hemos recalado en los últimos tiempos ya no se puede transmitir a otra generación sin consecuencias catastróficas…”


FUENTE: Thomas L. Friedman, “Caliente, plana, y abarrotada”, Planeta 2009.

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