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viernes, 27 de junio de 2014

JOAN MANUEL SERRAT Y LA GRAVE CONTAMINACIÓN DEL MAR MEDITERRÁNEO.






Allá por los años setenta Joan Manuel Serrat, canta autor y referente de la sociedad contemporánea escribía su canción Mediterráneo     ( https://www.youtube.com/watch?v=_w2WOHs9wG4 ), donde entre otros versos, esta canción decía “…me gustaría que me enterrasen entre el cielo y la playa con vista al mar …”.

Al poco tiempo de haber escrito esta bella canción, elegida como la más escuchada de todos los tiempos en idioma castellano, y muy consciente de la grave contaminación que sufría el mar Mediterráneo, Serrat escribió Plany al mar (Lamento del mar), donde textualmente menciona “…mirad cuanta abundancia, cuanta belleza, y cuanta energía echada a perder por ignorancia, por imprudencia, por inconsciencia, y por mala leche…”

Los invito a escuchar esta poesía (dura unos tres minutos), que refleja la mirada de un visionario, un faro del siglo XX, y del siglo actual, quien ya en los ochenta previó lo que sucedería con la contaminación de uno de las mares más importante del mundo, https://www.youtube.com/watch?v=Jez0Qtbrv2M

A continuación les dejo un artículo sobre la grave situación del mar más contaminado del mundo.

El mar Mediterráneo, con una superficie aproximada de 2,5 millones de km2, es el mar interior más grande del mundo, con 3.860 km de longitud. Se caracteriza, entre otras muchas cosas, por ser un espacio prácticamente cerrado, donde no existen grandes mareas, el oleaje es relativamente reducido, la producción biológica es escasa pero con una elevada biodiversidad y las aportaciones de agua de los grandes océanos son mínimas en comparación con su volumen. Se comunica de forma natural con el Océano Atlántico a través del Estrecho de Gibraltar, con el Mar Negro a través de los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos y, de forma artificial y desde principios del siglo XX, con el océano Índico por el mar Rojo a través del Canal de Suez.

Por otro lado, el mar Mediterráneo soporta la agresiva influencia directa e indirecta de una población ribereña de 150 millones de habitantes distribuidos a lo largo de 46.000 Km de costa en una veintena de países con diferente grado de desarrollo y cultura.
La actividad humana, especialmente en los últimos 100 años, está acelerando a pasos agigantados cambios en el mar Mediterráneo a nivel geológico, biológico, biogeoquímico, etc. Los principales factores de incidencia son el vertido de residuos industriales (muy concentrado en algunos puntos), el vertido de aguas residuales y, la influencia de la navegación, principalmente del tráfico y trasiego de hidrocarburos.

Las cantidades reales de productos vertidos al mar no se conocen exactamente, pero de forma aproximada y, según la fuente consultada, se cifran en 650.000 las toneladas de crudo que se vierten cada año en el Mediterráneo (30 % del total derramado mundialmente), 80.000 toneladas de aceites minerales, 7.000 toneladas de sustancias orgánicas tóxicas, 35.000 de detergentes y varios miles de toneladas de todo tipo de contaminantes químicos y metales pesados.

Con toda esta situación, se plantea la cuestión de hasta cuándo podrá seguir absorbiendo el mar Mediterráneo todo este tipo de desechos porque, aunque desde la orilla no lo parezca, los fondos de muchas áreas, principalmente las cercanas a las grandes urbes, se encuentran bastante deterioradas, las poblaciones de flora y fauna están sufriendo las consecuencias de cambios en su entorno y, es que, el mar Mediterráneo no se puede considerar un pozo sin fondo.

Se podría resumir que los grandes problemas derivados de la contaminación en el Mediterráneo derivan de que el 50 % del tráfico marítimo mundial reside o atraviesa este mar (uniendo Europa, el norte de Africa y Oriente Próximo), a lo largo de su litoral y red fluvial existen un elevado número de industrias químicas, energéticas y petroquímicas, aparecen problemas de eutrofización, sedimentación y otros muchos derivados del turismo, la pesca, etc.

En el caso del petróleo y, en general, de los hidrocarburos, de los cuales circula por el Mediterráneo el 35% del comercio mundial, el vertido se produce en situaciones de hundimientos o grandes accidentes (10 ó 15 % del total) y, el resto, en derrames de pequeño o medio tamaño en operaciones de carga y descarga, pequeños accidentes, roturas de depósitos, limpieza de depósitos y sentinas, etc.

En España existen dos puntos críticos de tráfico de estos buques; el más concurrido es el estrecho de Gibraltar y, en segundo orden, la franja comprendida entre Barcelona y Cartagena, donde se estima un vertido superior a las 15.000 toneladas de crudo. En el resto del mar Mediterráneo, destacan negativamente las áreas cercanas a Marsella, Génova, estrecho de Dardanelos y zonas concretas de Libia, Argelia y Egipto.

La eutrofización de parte de la cuenca mediterránea es consecuencia del exceso de nutrientes aportado por las corrientes fluviales, originados mayoritariamente por el empleo de abonos químicos, detergentes fosfatados y por el vertido de aguas residuales no depuradas. En la península Ibérica aparece este tipo de contaminación en el sureste, en la franja comprendida entre Murcia y Gibraltar y en la desembocadura del Ebro.

En el resto del Mediterráneo aparecen áreas muy contaminadas, incapaces de digerir este exceso de fertilizantes y, en consecuencia, con una proliferación excesiva de determinadas algas y una reducción alarmante de las especies menos resistentes. Entre estas zonas destacan el norte del mar Adriático, las costas orientales de Túnez, la desembocadura del Nilo y del Ródano y amplias zonas del estrecho de Dardanelos, afectado por la eutrofización del mar Negro.
El vertido de aguas residuales al mar es la forma habitual de deshacerse de las mismas. En principio, y especialmente en el litoral norte y oeste, éstas deben depurarse previamente, pero esto no ocurre siempre, y menos aún en el litoral sur. Por ello, el exceso de nutrientes y el aporte de sustancias de difícil metabolización y diferente grado de toxicidad y naturaleza al mar es considerable.

En consecuencia, por un lado, el exceso de nutrientes incide sobre el grado de eutrofización de la zona, por otro, multitud de productos químicos procedentes de restos de medicamentos, productos de limpieza, biocidas, etc. actuarán de forma variada en el entorno y la biota y, finalmente, la acumulación de sedimentos en los fondos cercanos a los puntos de descarga crece con el paso del tiempo y se desplaza por acción de las corrientes.

Con todo ello, el fondo marino cambia su estructura, composición y el equilibrio natural de la flora y fauna se rompe, dejando paso a las especies más resistentes que, en muchos casos, concentran los tóxicos y los distribuyen a través de la cadena trófica. Esta situación se produce frente a las grandes poblaciones mediterráneas: Barcelona, Roma, Nápoles, Argel, Atenas, Port Said, etc.

FUENTE: Revista Ambientun, “La contaminación del Mar Mediterráneo”,  2006 todo ello, el fondo marino cmbia su estructura, composición y el equilibrio natural de la flora y fauna se rompe, dejando paso a las especies más resistentes que, en muchos casos, c

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