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martes, 21 de febrero de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO





Estamos aprendiendo nuevos conceptos como ciclogénesis explosiva para describir los tormentones que nos llegan estos días de lluvia, viento, frío, que anegan los campos y las ciudades y mantienen a la gente en una situación intolerable. Por no hablar de lo que ocurre en Inglaterra y Estados Unidos, donde se han interrumpido las comunicaciones aéreas, marítimas y hasta terrestres.

Los expertos nos dicen que estas situaciones extremas son causadas por la repetida acción dañina del hombre, especialmente el efecto invernadero causado por la acción atmosférica de los residuos industriales y especialmente de la quema de petróleo. Menos mal que la crisis económica, que conlleva un menor uso de la energía, aminora algo esos efectos, sobre todo en países pobres o  en los que, como los escandinavos, mantienen un férreo control sobre esas emisiones.

Y en vez de apostar por energías alternativas como la solar o la eólica, nos empeñamos en buscar petróleo, que España tiene que comprar fuera en su totalidad, constituyendo una partida importante de nuestras importaciones. Pero las exploraciones planeadas por el gobierno chocan contra la hostilidad de los valencianos, de los baleares, de los canarios que alegan el daño a sus costas, a la fauna y a la flora de esas actividades. La especie humana es más dañina para el planeta que las demás, curiosamente porque es la más inteligente.

Los niños de muchos países aprenden ecología en las escuelas. Pero sus padres y sus abuelos, que son los que detentan el mando, siguen poniendo en peligro la vida de sus descendientes, pese a que se firman tratados internacionales para controlar el efecto invernadero. Esa ceguera se parece al arte de guerrear, que es otra de las locuras de la humanidad, que aún persiste y que convierte al hombre en lobo para el hombre, como decía Hobbes.

FUENTE: LEVANTE, El Mercantil Valenciano , 21 / feb / 2017

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