Páginas vistas en total

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿HASTA QUE PUNTO NOS IMPORTA EL CAMBIO CLIMÁTICO?


A pesar de reconocerlo como un serio problema de origen humano, hasta un 47% de la población española considera que deberíamos ocuparnos de temas más importantes. El último número de la revista Papeles, editada por Fuhem Ecosocial, aborda los factores que influyen en cómo percibimos este problema, “el principal conflicto de nuestros días”, como lo califica la revista


¿Hasta qué punto nos importa el cambio climático?

Para explicar este conflicto, “profundamente desigual y prolongado”, señala Fuhem, hay que recurrir a conceptos como la justicia ambiental, la deuda y la huella ecológica o los comunes globales. Estas nociones brillan por su ausencia en el espacio público y en los debates políticos. 



“Hay quien ni siquiera ve el cambio climático como una amenaza real a su negocio, sino, más bien, nuevas oportunidades para seguir cosechando beneficios”, señala Santiago Álvarez, director de Fuhem Ecosocial en la Introducción del nuevo número de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, titulada “Percepciones sobre el cambio climático”.


A pesar de que para mantener el calentamiento global por debajo de los 2º C, tal y como fijó el Acuerdo de París en 2015, habría que renunciar a quemar el 80% de las reservas conocidas de carbón, el 50% de las de petróleo y el 30% de las de gas, el cambio climático continúa sin ser una prioridad para la sociedad española, que si bien muestra un amplio apoyo a las iniciativas orientadas al ahorro, la eficiencia y la adaptación, hasta un 47% considera que “deberíamos ocuparnos de problemas más importantes”.



“No hemos sido capaces de entender la urgencia del problema; por este motivo  no lo valoramos como prioritario”, señalan los educadores ambientales Francisco Heras y Pablo A. Meira, entre algunas de las explicaciones a su falta de relevancia.


Científicos

En cuanto al origen del análisis del fenómeno, el mundo de la ciencia también sufre  dificultades al comunicar datos y averiguaciones, “el científico no estará cumpliendo con su deber si se limita a presentar fríamente los datos, debe aprender también a comunicarlos”, señala Ferran Puig Vilar, ingeniero de Telecomunicaciones y divulgador científico, en su artículo “De la realidad ontológica a la percepción social del cambio climático”. 



Por su parte, Gema Teso, doctora en Sociología y Comunicación Social, considera que “la ciudadanía no puede quedar al margen de la solución planteada por la ciencia, donde cambiar los hábitos de consumo se sitúa en el epicentro del análisis”.


Políticos

¿Por qué importa poco el cambio climático en el debate político? Aunque la lucha contra el cambio climático aparece en la mayoría de los programas políticos, lo hace muy por debajo del afán de crecimiento económico como solución a todos los males del país. 



Una alternativa para suscitar ese interés perdido en la contienda electoral es “el debate sobre las infraestructuras realmente necesarias y sobre aquellas que pueden servir de expresión para una movilidad más contenida y sostenible”, señala Javier Gutiérrez, del patronato de FUHEM.


Y medios de comunicación

A esta falta de interés se suma que el cambio climático no forme parte del cuerpo de contenidos de los medios de comunicación. “El uso y abuso de la información sobre los riesgos y amenazas derivados de las alteraciones climáticas no necesariamente conduce a cambios coherentes de conducta ni a promover ineludiblemente un mayor nivel de compromiso con las estrategias y políticas ambientales”, apuntan Cristina Huertas, doctora en Ingeniera Química y Ambiental, y José Antonio Corraliza, catedrático en Psicología Social y Ambiental, en su artículo “Resistencias psicológicas en la percepción del cambio climático”.

La publicidad juega un rol fundamental a la hora de establecer los mecanismos para que el cambio climático llegue a la sociedad. El reclamo por la sostenibilidad que hacen las grandes multinacionales a través de sus departamentos de responsabilidad social corporativa distorsiona gravemente la asimilación del problema por parte de la sociedad, según señalan Isidro Jiménez, doctor en Comunicación y profesor en Ciencias de la Información, y Mariola Olcina, periodista ambiental. 



“No deja de ser llamativo que no existan herramientas para comprobar cuándo lo que dice una empresa es solo un lavado de cara”, apostillan.


El cambio climático en el sistema educativo
Bajo el título “Terminar la ESO sin conocer el cambio climático”, María González Reyes, profesora de secundaria en Fuhem, lamenta que predomine una escuela construida de espaldas a la sostenibilidad: “La escuela aparta las propuestas educativas que están más cerca de la tierra, de la comunidad y del mantenimiento de la vida”.



La propia estructura de la escuela concebida con muros altos, puertas cerradas con llave y segregación por edades e incluso en muchas ocasiones, por clases sociales, conduce a una educación encaminada a la insostenibilidad. 

“Se puede obtener el título de la ESO sin haber hablado nunca de los humanos como seres ecodependientes e interdependientes, sobre las vidas del otro lado de las fronteras, las muertes que se esconden bajo los escombros de las maquiladoras, sin conocer las luchas de  comunidades que logran detener la construcción de una mina en su territorio o la privatización del agua”, señala la autora.

En este sentido, ni los contenidos curriculares ni las metodologías son neutros. María González Reyes propone herramientas de cambio.



El número de la revista se completa con el ensayo de Samuel Alexander sobre la “Vía de la Simplicidad”; y las entrevistas, relacionadas con el tema central, a Rafael Díaz Salazar, profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid y a Javier Gómez González, profesor de Sociología en la Universidad de Valladolid.

FUENTE: Energías Renovables , 21 / 02 /2017

No hay comentarios:

Publicar un comentario