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jueves, 29 de noviembre de 2012

EL CAMBIO CLIMÁTICO REDUCE EL CRECIMIENTO DE LA ALMEJA, Y AUMENTA EL DEL MEJILLÓN


La acidificación del agua marina como consecuencia del cambio climático disminuye el potencial de crecimiento de la almeja y aumenta el del mejillón, según un informe del CSIC.
Esta conclusión se deriva de los experimentos realizados por el Grupo de Ecofisiología, biomarcadores y gestión sostenible de Bivalvos del Instituto de Investigaciones Marinas, del CSIC, en el marco de un proyecto que comenzó en 2008, liderado por el centro español y con participación de su homónimo de la Universidad del Algarve; la universidad italiana de Padua y la Universidad de Túnez.
La responsable del grupo del CSIC, María José Fernández Reiriz, explica en un comunicado que los océanos desarrollan un papel determinante en la mitigación del cambio climático, al disolver un 50 % del carbono antropogénico (CO2) que procede de la atmósfera, una acción que tiene como contrapartidas para el medio marino la alteración de la química del carbono inorgánico del agua del mar.
Para estudiar cómo estas alteraciones afectan a los bivalvos, el proyecto se centró en la almeja fina (Ruditapes decussatus) y el mejillón (Mytilus galloprovincialis), en los que se constató que la absorción por el océano del CO2 atmosférico tiene efectos en la fisiología de estas especies y en su potencial de crecimiento.
De acuerdo con el trabajo realizado, publicado en la revista SCI Marine Ecology Progress Series, en la almeja se ha observado que la acidificación del agua conlleva un menor potencial de crecimiento.
Si bien los juveniles de almeja fina resisten a los cambios en los niveles de pH, éstos reducen las tasas de ingestión de alimentos y respiración e incrementan la de excreción de amonio, "lo que ralentiza su crecimiento".
En el caso del mejillón,los efectos de la acidificación no inciden en los parámetros fisiológicos de incorporación de energía, pero sí actúan incrementando la eficacia de absorción del alimento y compensando las pérdidas de energía derivadas del catabolismo proteico.
Finalmente, los científicos concluyen que el cambio climático provoca alteraciones en la fisiología alimentaria y digestiva de los bivalvos estudiados y, si se cumplen sus predicciones, serán diferentes para ambas especies, de forma que, la acidificación puede alterar gravemente la viabilidad de las poblaciones de almeja fina, mientras que en el mejillón, se observa una adaptabilidad que repercute positivamente en su crecimiento potencial.
La acidificación del agua marina como consecuencia del cambio climático disminuye el potencial de crecimiento de la almeja y aumenta el del mejillón, según un informe del CSIC.
Esta conclusión se deriva de los experimentos realizados por el Grupo de Ecofisiología, biomarcadores y gestión sostenible de Bivalvos del Instituto de Investigaciones Marinas, del CSIC, en el marco de un proyecto que comenzó en 2008, liderado por el centro español y con participación de su homónimo de la Universidad del Algarve; la universidad italiana de Padua y la Universidad de Túnez.
La responsable del grupo del CSIC, María José Fernández Reiriz, explica en un comunicado que los océanos desarrollan un papel determinante en la mitigación del cambio climático, al disolver un 50 % del carbono antropogénico (CO2) que procede de la atmósfera, una acción que tiene como contrapartidas para el medio marino la alteración de la química del carbono inorgánico del agua del mar.
Para estudiar cómo estas alteraciones afectan a los bivalvos, el proyecto se centró en la almeja fina (Ruditapes decussatus) y el mejillón (Mytilus galloprovincialis), en los que se constató que la absorción por el océano del CO2 atmosférico tiene efectos en la fisiología de estas especies y en su potencial de crecimiento.
De acuerdo con el trabajo realizado, publicado en la revista SCI Marine Ecology Progress Series, en la almeja se ha observado que la acidificación del agua conlleva un menor potencial de crecimiento.
Si bien los juveniles de almeja fina resisten a los cambios en los niveles de pH, éstos reducen las tasas de ingestión de alimentos y respiración e incrementan la de excreción de amonio, "lo que ralentiza su crecimiento".
En el caso del mejillón,los efectos de la acidificación no inciden en los parámetros fisiológicos de incorporación de energía, pero sí actúan incrementando la eficacia de absorción del alimento y compensando las pérdidas de energía derivadas del catabolismo proteico.
Finalmente, los científicos concluyen que el cambio climático provoca alteraciones en la fisiología alimentaria y digestiva de los bivalvos estudiados y, si se cumplen sus predicciones, serán diferentes para ambas especies, de forma que, la acidificación puede alterar gravemente la viabilidad de las poblaciones de almeja fina, mientras que en el mejillón, se observa una adaptabilidad que repercute positivamente en su crecimiento potencial.
FUENTE: abc.es , EFE, 26/ 11/ 2012-11-27

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