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lunes, 22 de julio de 2013

UNA MIRADA A NUESTRO MUNDO, 50 AÑOS EN EL FUTURO (World Conservation Union) // 2da entrega



En 2008, Valli Moosa,  titular de la World Conservation Union,  la mayor red mundial de preservación del medio ambiente, en un artículo escrito en el libro “Una mirada a nuestro mundo, 50 años hacia el futuro”, mencionaba lo siguiente:

“En 2058 la población no ha crecido tanto como se pronosticó a principios del milenio, debido a pandemias generalizadas, que ahora están bajo control.
En comparación con el principio del siglo XXI, todos los países cuentan con un mejor estándar de vida, aunque se registran en Estados Unidos bolsones de privación. La decadencia de la economía basada en el petróleo transformó los antiguos sistemas industrial y agrícola, y una revolución en materia de energías renovables ha permitido la evolución de sistemas de recursos más locales, diversificados, y descentralizados.
Mercados basados en los sistemas de bonos verdes y de carbono, existen en todos los servicios relacionados con la naturaleza, entre ellos: los suelos, el agua, el aire, la radiación solar, y la polinización. Lo recaudado a través de estos mecanismos comerciales se destina  planes de restauración ecológica en todo el planeta.
La economía ecológica se ha convertido en una importante disciplina, y la contabilidad ecológica figura en los principales sistemas contables y globales. El desarrollo sostenible se fortaleció cuando los patrones de consumo quedaron sujetos al control de un nuevo tratado mundial, de cumplimiento obligatorio, que congeló a los niveles de 2000 la explotación y uso de materiales.  
El más importante cambio de paradigma, en este milenio, ha sido la Revolución Industrial basada en ideas generadas por la interfase entre biología e ingeniería.
El descubrimiento clave fue cuando los investigadores aprendieron a imitar la química energética de las plantas verdes, que en presencia de luz solar convierten el dióxido de carbono y el agua en oxígeno y alimentos derivados de los cereales.
Otro descubrimiento importante ha sido que con una mínima ayuda humana, la naturaleza es capaz de restaurarse a si misma, y deshacer los entuertos que hemos creado.
Los sistemas tradicionales de producción y consumo de fines del siglo XX, basados en la cadena “tomar-fabricar-desechar” han sido reemplazados por sistemas “fuente-fuente” y modelos de flujo de servicios. Todo se vuelve a usar, y se recicla, como en la propia naturaleza. Los desechos de una persona son los recursos de otra. Todos los fabricantes son responsables de reciclar sus productos, lo cual está organizado por redes de empresarios recicladores.”

FUENTE: "Una mirada a nuestro mundo, 50 años en el futuro", pag. 133, 134, Mike Wallace, 2008
 
 
 

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