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miércoles, 10 de octubre de 2018

ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO SURGEN ESCUELAS FLOTANTES EN BANGLADÉS



Cambiaron su vida cotidiana por el aumento del cause del río. Foto: AFP
Cambiaron su vida cotidiana por el aumento del cause del río. Foto: AFP

En este rincón del sureste asiático, las mutaciones del planeta son una realidad cotidiana. En cinco años, más de 9 mil personas tuvieron que desplazarse ante el avance del Padma, por la erosión fluvial acelerada en los últimos años, según un responsable local.
"El Padma lo devoró todo". Día tras día, Rukaiya Khatun ve como las oscuras aguas de uno de los grandes ríos de Bangladés se van apoderando de su hogar, una crecida debida al cambio climático al que tienen que adaptarse millones de habitantes de ese país. 
Es un fenómeno natural, pero no debería ser tan rápido, es por el cambio climático; explica Atiq Rahman, miembro del grupo de expertos del clima de la ONU, laureado con el premio Nobel en 2007.  

Avance de las aguas

Unos monzones cada vez más fuertes y el deshielo de los glaciares del Himalaya, de donde nacen muchos de los grandes ríos de Asia, hacen aumentar el flujo de las aguas. Al mismo tiempo, la subida del nivel del mar plantea una seria amenaza en Bangladés, un país poco elevado y extremadamente vulnerable a los cambios del clima.
  • Para finales de siglo, casi 20 millones de bangladesíes podrían convertirse en "refugiados climáticos", según la ONU. 
Descrito como "salvaje y furioso" por un lugareño, el Padma va comiéndose poco a poco las orillas de Kalidaskhali. De forma regular, los bloques se funden y se disuelven en las aguas. En un solo día, el suelo puede ceder al río hasta cinco metros de terreno, indica Azizul Azam, un responsable local del gobierno. 
Ante el avance de las aguas, los habitantes de Kalidaskhali tuvieron que desmantelar sus viviendas apresuradamente, llevarse cuanto pudieron y cortar árboles para conseguir madera. En medio del caos, Abul Hashem dirige una mirada vacía hacia la orilla del río, que tragó el mercado en el que trabajaba. 
"Mi tienda se fue hace tan solo unas horas. No tuve tiempo de trasladarla. Todo el mercado desapareció en el río en tan solo unos días", cuenta este comerciante, ahora desempleado, señalando la extensión del río, que en algunos puntos llega a alcanzar los 4 km de ancho. 

Escuelas flotantes

Frente a la potencia inexorable de las fuerzas de la naturaleza, los habitantes tienen que adaptarse, mal que bien. En el distrito de Chalan Beel, a unas decenas de kilómetros de allí, ha surgido una veintena de escuelas flotantes.
"Podemos ir a clase incluso durante la temporada de lluvias, cuando nuestras casas apenas asoman por encima del agua", dice, satisfecho, Mosammat Rekha, un estudiante de siete años. 
Entre las tras más elaboradas incluso tienen un piso y un tobogán y juegos recreativos. Los niños pueden usar los ordenadores, que funcionan con la energía solar; y por la noche, cuando las clases han terminado, los adultos toman el relevo y suben al barco para aprender a plantar cultivos resistentes a las inundaciones.
En Chalan Beel, la aparición de escuelas flotantes, una idea que también se puso en práctica en otras zonas de Bangladés, ha cambiado las condiciones de vida de toda una generación. 
"Mi sueño de educar a mis hijos, incluida mi hija, se ha hecho realidad. No quiero que terminen analfabetos como yo", dice Mosammat Jharna madre de dos hijos.
Bangladés invirtió más de 400 millones de dólares en una nueva agencia dedicada a la adaptación al cambio climático. Esta se encarga de proyectos como la construcción de diques, la tecnología de las granjas flotantes o las depuradoras móviles.
FUENTE: unotv.com , 4 / 10 / 2018

EGIPTO FIRMA ACUERDO DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO






El primer ministro de Egipto, Mostafa Madbouly, presenció hoy la ceremonia de firma de un proyecto para apoyar la adaptación al cambio climático en la costa norte y el delta del Nilo.

La ceremonia contó igualmente con la presencia del ministro de Recursos Hídricos e Irrigación, Mohamed Ati; la ministra de Medio Ambiente, Yassmin Fouad; y el Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Richard Dictus.

Tras la rúbrica del acuerdo, Ati informó que la subvención del proyecto será financiada por el Fondo Verde para el Clima con una suma de 31,5 millones de dólares para llevar a cabo trabajos de protección en las gobernaciones del Delta del Nilo.

El ministro de Recursos Hídricos e Irrigación destacó que la subvención es la más grande de su tipo recibida por Egipto en el campo de la adaptación al cambio climático.

Añadió que el proyecto apunta a limitar el impacto de las inundaciones costeras en las gobernaciones de Port Said, Damietta, Daqahliya, Kafr El-Sheikh y Beheira como resultado del aumento del nivel del mar.

Por su parte, el jefe de la oficina del PNUD en El Cairo, Randa Abul Hassan, dijo que la adaptación a los riesgos del cambio climático es una prioridad máxima del PNUD en los países en desarrollo.

Hassan detalló que el proyecto es parte de una primera fase de asociación entre el Ministerio de Recursos Hídricos de Egipto y el PNUD; y que las actividades del plan están programadas para comenzar a fines de 2018.

FUENTE: Prensa Latina , 10 / oct / 2018


martes, 9 de octubre de 2018

LA ONU REQUIERE TOMAR MEDIDAS URGENTES Y SIN PRECEDENTES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Foto: Embalse seco en Alemania (Foto: EFE)
Embalse seco en Alemania (Foto: EFE)

Limitar la subida de temperaturas a 1,5 grados centígrados requeriría "cambios sin precedentes" a nivel social y global, alerta el nuevo informe presentado hoy por el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El texto dice que limitar el "calentamiento global a 1,5 ºC", barrera que se cree que se superará entre 2030 y 2052 a este ritmo, "requeriría cambios rápidos, de amplio alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad", desde consumo de energía a planificación urbana y terrestre y muchos más recortes de emisiones.
El informe, presentado en Incheon (Corea del Sur), examina vías para limitar el calentamiento hasta 1,5 en vez de 2 grados, tal y como se estableció en el Acuerdo del Clima de París. Y advierte de que los efectos para ecosistemas y la vida en el planeta serán mucho menos catastróficos si se logra mantener 
Las emisiones de gases contaminantes de origen humano ya han elevado la temperatura media del planeta en torno a 1 grado con respecto a antes de la revolución industrial en el siglo XIX y transformando la vida en el planeta, según recordó el presidente del IPCC, Hoesung Lee, en la presentación del informe. "Mantener el calentamiento global en un nivel inferior a 1,5 grados en vez de 2 será muy difícil, pero no imposible", añadió Lee.

Acotar el calentamiento por debajo del límite de 1,5 grados evitaría una mayor extinción de especies y, por ejemplo, frenaría la destrucción total del coral, básico para el ecosistema marino, o reduciría la subida del mar en 10 centímetros para 2100, salvando zonas costeras y litorales, según el informe. Por el lado contrario, superar el límite de 1,5 grados depararía un mayor incremento del calor extremo, las lluvias torrenciales y la probabilidad de sequías, algo que tendrá un efecto directo sobre la producción de alimentos, sobre todo en zonas sensibles como el Mediterráneo o Latinoamérica.

El coral, uno de las víctimas del calentamiento global. (Foto: Reuters)
El coral, uno de las víctimas del calentamiento global. (Foto: Reuters)
También afectará a la salud, suministros de agua y crecimiento económico, con un impacto especialmente negativo sobre las poblaciones más pobres y vulnerables del planeta, dice el texto. Un documento que cuenta con 6.000 referencias científicas y viene firmado por 91 expertos de 40 países.
Según los expertos, para evitar superar esa barrera hace falta consumo energético más eficiente, agricultura más sostenible y menos extensiva o destinar más terreno al cultivo de recursos energéticos. También multiplicar por cinco la inversión actual en el terreno tecnológico para lograr que transporte, edificios o industria emitan mucho menos y que a su vez se perfeccione la captura de gases de contaminantes.

Contaminación en Madrid. (Foto: EFE)
Contaminación en Madrid. (Foto: EFE)
El informe, dirigido a países de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, será usado como base para las discusiones de la vigésimo cuarta cumbre del clima (COP24) que se celebrará en Katowice (Polonia) este diciembre.
FUENTE: El Confidencial, 08 / 10 / 2018


NOBEL DE ECONOMÍA PARA INVESTIGADORES DEL CAMBIO CLIMÁTICO


Nobel de Economía para investigadores del cambio climático

Los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer ganaron el lunes el Premio Nobel de Economía por haber abordado métodos para favorecer el crecimiento sostenible y sobre la relación entre la economía y el clima, informó hoy la Real Academia de las Ciencias Sueca.
Ambos "han diseñado métodos que abordan algunos de los asuntos más fundamentales y urgentes de nuestro tiempo: el crecimiento sostenible a largo plazo en la economía global y el bienestar de la población".
Nordhaus, señaló la Academia, muestra en sus investigaciones cómo la actividad económica interactúa con la química y física básicas para causar el cambio climático.
Fue "la primera persona que creó un modelo cuantitativo que describe la interactuación entre la economía y el clima", añadió la Academia.
Los trabajos de Nordhaus muestran además que la manera más eficaz de combatir las consecuencias de los problemas causados por el cambio climático "es un plan global de impuestos sobre el carbono en todos los países".
En cuanto a Romer, sus investigaciones muestran que "la acumulación de ideas apoyan el crecimiento económico a largo plazo. Demostró cómo las fuerzas económicas están detrás de la voluntad de las empresas para generar nuevas ideas e innovaciones".
La Academia destacó que Romer puso las bases de lo que se conoce como "la teoría del crecimiento endógeno", que "ha generado gran cantidad de nueva investigación en reglamentaciones y políticas que fomentan ideas nuevas y la prosperidad a largo plazo".
El Nobel de Economía, cuyo nombre real es Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el único de los seis galardones no creado en su día por el magnate sueco, sino que fue instituido en 1968 a partir de una donación a la Fundación Nobel del Banco Nacional de Suecia con motivo de su 300 aniversario.
El premio ha sido otorgado 49 veces por la Real Academia de las Ciencias Sueca a 79 personas, pero solo una mujer lo ha ganado, la estadounidense Elinor Ostrom, que lo compartió en 2009 con Oliver Williamson por sus análisis sobre política económica de las propiedades comunes.
Los dos ganadores se repartirán el $1,113,000 con que están dotados este año cada uno de los Nobel, que se entregan el 10 de diciembre en una doble ceremonia en Oslo, para el de la Paz, y Estocolmo, para el resto.
El galardón de Medicina abrió el lunes pasado la ronda de anuncios de la presente edición de estos prestigiosos premios, seguido por los de Física, Química y el de la Paz, el pasado viernes.
FUENTE:  Telemundo Houston , EFE , 08 / oct / 2018

lunes, 8 de octubre de 2018

PESE A LA POLÍTICA DE TRUMP, LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO, EN AMÉRICA, SIGUE INTACTA.




Pese a la política de Trump, la lucha contra cambio climático en América sigue intacta



La lucha de los países americanos contra el cambio climático sigue "intacta" pese al giro en política medioambiental de Estados Unidos y la retirada de ese país del Acuerdo de París, dijo a EFEverde el presidente de ParlAmericas, el diputado canadiense Robert Nault.
“No creo que la posicion de Estados Unidos vaya a hacer a la gente cambiar de opinión. Vamos a continuar luchando enérgicamente contra el cambio climático“, afirmó Nault tras inaugurar un foro sobre cambio climático que reúne en Panamá a parlamentarios de todo el continente americano.
ParlAmericas, cuya secretaría está en Ottawa, Canadá, está compuesto por 35 parlamentos de continente americano, mientras que la sede del  Parlamento Latinoamericano, Parlatino, se encuentra en Panamá.

Los países americanos nos hemos dado cuenta de los nocivos efectos de no hacer nada contra el cambio climático, afirma Nault. EFE/Bienvenido Velasco
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el 1 de junio de 2017 la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, adoptado por casi 200 países en 2015, con el argumento de que ese pacto pone en “permanente desventaja” a la economía y los trabajadores estadounidenses.
Trump, durante el anuncio de la retirada del pacto, dejó la puerta abierta a que el país se reintegre en el acuerdo climático en un futuro o a negociar otro acuerdo “mejor” y “más justo” para Estados Unidos.
“Al principio me preocupó y pensé que la retirada de Estados Unidos podría disminuir el entusiasmo de la gente, pero los países americanos nos hemos dado cuenta de los nocivos efectos de no hacer nada contra el cambio climático”, reconoció el canadiense.

Acuerdo de París

El Acuerdo de París, que busca conseguir que el aumento de la temperatura a finales de este siglo esté muy por debajo de 2 grados centígrados, entró en vigor en noviembre del año pasado y sustituye al Protocolo de Kioto, que estableció objetivos de emisiones solo para países desarrollados, una de las razones por las que Estados Unidos decidió no participar en ese pacto.
Estados Unidos saldrá oficialmente del pacto el 4 de noviembre de 2020, el día siguiente de las próximas elecciones presidenciales, y se unirá entonces a Nicaragua y Siria, los dos únicos países no firmantes inicialmente.
Nault indicó además que la nueva política medioambiental de Trump tiene sus mayores opositores en el mismo Estados Unidos, donde hay estados que están llevando la delantera mundial en la lucha contra el cambio climático, como es el caso de California.

En Estados Unidos hay estados a la cabeza de la lucha mundial contra el cambio climático, como California. EFE/Ulises Ruiz Basurto
“California tiene la misma población que Canadá y tiene regulaciones contra el cambio climático más fuertes que en ninguna otra parte del mundo. Ellos están liderando las respuestas contra la Administración Trump en este aspecto”, insistió.

Reunión en Panamá de la Red Parlamentaria de Cambio Climático 

El diputado canadiense inauguró este jueves en la capital panameña el III Encuentro de la Red Parlamentaria de Cambio Climático durante el que diputados del ParlAmericas y del Parlamento Latinoamericano (Parlatino) discutirán sobre el rol de los parlamentos en la promoción de agendas para el combate y adaptación al cambio climático.
“Cada país está haciendo su políticas en función de sus necesidades. Los países insulares del Caribe tienen diferentes necesidades que países grandes como Brasil, Canadá o Colombia. La orografía juega también un papel fundamental“, agregó.
FUENTE:  EFEverde ,  6 / 10 / 2018

CONTRADICCIÓN NORUEGA:" EL COCHE ELÉCTRICO vs. LA ECONOMÍA PETROLERA"





Muchos años después, el mexicano Rodrigo Ballesteros había de recordar aquella tarde remota en que llevó a unos ejecutivos de Red Eléctrica Española a conocer el hielo.
Fue en la ciudad de Trondheim, cuando en 1997 el Real Madrid visitó por primera vez terreno noruego para enfrentarse al Rosenborg en la fase de grupos de la Champions League. Ballesteros, por azar pariente lejano del golfista, lleva dos décadas poniendo en contacto a españoles y noruegos para llevar oportunidades de negocio de un país a otro. En esta ocasión quería mostrar a los emisarios de REE la tecnología de contadores de lectura remota, que Noruega ya empleaba por entonces.
"Lo que más les llamó la atención aquel día", con -12°C en el termómetro, "fueron los asientos con calefacción", recuerda. Tampoco olvida la nevada que cayó el primer día que puso pie en el país, en octubre de 1992.
El río Akerselva a su paso por Oslo. (A.V.)
El río Akerselva a su paso por Oslo. (A.V.)
Todo esto viene a su mente porque este año estamos paseando a primeros de octubre por la orilla del río Akerselva en mangas de camisa. Hace sol y la temperatura es de unos 15°C, suficiente para que los osloítas broten en masa sobre bancos, escaleras y prados.
Ballesteros recuerda un viejo chascarrillo noruego: "El verano es el mejor día del año".
Saben que los días de frío volverán más pronto que tarde, pero algo ha cambiado en estos últimos veinte años. Este verano han tenido temperaturas superiores a los 33°C y el récord histórico de máximas se rompió en varios puntos del país. El anterior récord no estaba lejos, databa del verano de 2014.
Monica Egeberg, directora de un hotel en Grünerløkka (el barrio gentrificado de Oslo) dice no recordar más de tres días así de calurosos en toda su vida. No me atrevo a preguntar su edad, pero las previsiones apuntan a que no tendrá que esperar demasiado al número cuatro.
Noruega es uno de los países de Europa donde más se está notando el cambio climático. Pese a todo, sus efectos no serán particularmente perniciosos para el país, al menos a corto plazo. Los modelos auguran días más calurosos y las lluvias se han incrementado, la primavera llega cada vez antes y el otoño es más cálido: los agricultores y ganaderos están encantados. Y no sólo ellos.
Según varias encuestas, más del 95% de noruegos reconocen que el cambio climático 1) es real y 2) está provocado por el hombre, pero menos de la mitad creen que sea realmente un problema o al menos, que requiera de una acción inmediata por su parte. Este porcentaje, además, va descendiendo año tras año. Es algo predecible. El Notre Dame Gain Adaptation Index, que analiza qué países sobrevivirían mejor y peor a un cataclismo climático, lo tiene claro.
De los 195 países que hay en el mundo, el menos vulnerable es Noruega.

Encuentros en el aparcamiento

En apenas unos años, Oslo se ha convertido en la capital mundial del coche eléctrico. Este año, el 57% de los coches que se han vendido en la ciudad son eléctricos y ya suponen más de uno de cada diez. Por la calle, sin embargo, parecen muchos más porque otro de los planes del ayuntamiento es que los coches de gasolina, directamente, desaparezcan de la vista.
En el distrito de Vulkan, un enorme refugio antinuclear construido durante la Guerra Fría para dar cobijo a cientos de ciudadanos se utiliza ahora como depósito de coches. La idea no es sólo servir de aparcamiento disuasorio —para que los conductores que acceden al centro de Oslo aparquen ahí y tomen el transporte público— sino principalmente, sacar coches del espacio público. Para Sture Portvik, responsable de 'e-mobility' del Ayuntamiento de Oslo, los automóviles no solo contaminan con humo y con ruido, sino también visualmente, con su mera presencia.
"También estamos construyendo nuevos carriles-bici para, básicamente, eliminar el aparcamiento en la calle", apunta.
Portvik, en un aparcamiento para coches eléctricos en Oslo. (A.V.)
Portvik, en un aparcamiento para coches eléctricos en Oslo. (A.V.)
Para el próximo año, en que Oslo será la Capital Verde Europea, los planes son que en el centro de la ciudad no entre ni un solo coche. A partir de ahí todo se acelerará: en 2022 todos los taxis tendrán que ser vehículos de cero emisiones y en 2025 se prohibirá directamente la venta de coches diésel o gasolina.
Área de Oslo en la que estará prohibida la circulación de coches en 2019. (Oslo Kommune)
Área de Oslo en la que estará prohibida la circulación de coches en 2019. (Oslo Kommune)
La cita con Portvik tiene lugar en un entorno peculiar, un aparcamiento de tres plantas dedicado principalmente a recargar coches eléctricos durante la noche. Es decir, pertenece a una empresa privada y durante el día sirve de 'parking' convencional, pero de noche, cuando apenas tiene uso, el ayuntamiento lo alquila para que los dueños de estos vehículos puedan enchufarlos gratis. En una planta se cargan lentamente a 3,6 kW, en otra a 7,2 kW y en la última (de carga rápida) a 22 kW, en función del modelo de coche y las prisas del conductor. "Lo próximo será emplear inteligencia artificial de modo que, al enchufar el coche, proporcione automáticamente la potencia necesaria", explica.
En el pasado, los economistas hablaban de "la paradoja noruega" para expresar la dualidad entre un país con muy poca I+D pero un alto rendimiento económico. Ahora, la paradoja es otra: Noruega, un país que está entre los principales productores de petróleo del mundo es, al mismo tiempo, uno de los líderes mundiales en coches que no necesitan gasolina y otros baremos de eficiencia y sostenibilidad climática. Además, casi toda la energía necesaria para los nuevos vehículos procede de la hidroeléctrica.
"Acá tener un auto eléctrico tiene muchos beneficios", me explica Hernán Rocha, guía turístico argentino que lleva años en Oslo. "No pagan impuestos, no pagan peaje, no pagan el estacionamiento, puede ir por la vía preferencial de taxis y autobuses y la carga en la vía pública es totalmente gratuita".
Al mismo tiempo, sus intenciones son de seguir prolongando el negocio permitiendo las prospecciones petrolíferas en el Mar de Barents y el Árticopara paliar el desagradable hecho de que el fondo soberano parece haber tocado techo e irá reduciéndose irremisiblemente en las próximas décadas.
FUENTE: El Confidencial, 7 / 10 / 2018

PERMAFROST: "EL SUELO SE ARRUGA Y SUDA GASES DE EFECTO INVERNADERO"


Carretera ondula por los efectos del permafrost


Circular en coche por Fairbanks, Alaska, es desplazarse sobre una alfombra arrugada. Subirse a un carrusel. Sentir vértigo al volar sobre el desnivel que irrumpe en la recta. Agarrarse al volante para mantener el equilibro y no perder el control del vehículo.
Las carreteras, rodeadas de árboles borrachos. Caídos. Con las raíces intactas, pero muertos. El mismo gigante que azota la tela de asfalto los succionó y colocó junto a postes de luz torcidos e inseguros. A punto de caerse. Entre lagos ya congelados a comienzos de octubre y moteados por burbujas de metano. 
Aquejados todos de la misma dolencia.
Esas carreteras y árboles, el gas en el hielo de los lagos, son algunas de las consecuencias de un cambio climático veloz, irreversible, tangible, visible y comprensible.
Aquí, ahora. 
Bailan sobre permafrost y el permafrost se derrite.
¿Por qué debería importarnos el permafrost?
Si abriésemos un agujero en Fairbanks en dirección al centro de la tierra nos encontraríamos con más de un kilómetro de tierra congelada hace miles de años. Cualquier pedazo de tierra congelada más de dos años es permafrost. Aquí, en el campus, en Alaska, en Siberia o en la planicie tibetana flotamos sobre millones de kilómetros cuadrados de tierra congelada. El calentamiento global convierte ese hielo que agarra la tierra en agua. Esa tierra que se descongela gradualmente ocupa el 24% de la superficie del hemisferio norte, el casquete Ártico. Forma parte de la Criosfera que regula en cascada gran parte de la dinámica de los cambios de la temperatura del planeta y se calienta al doble de velocidad que el resto del globo.
Esa tierra, ese agua, almacenan ingentes cantidades de gases invernadero. Carbono y metano. El metano tiene entre 20 y 30 veces la potencia del carbono. Y al quemarse no se va. Se convierte en carbono y sigue calentando. Una vez liberados del hielo que los retiene en la tierra esos gases se filtran a la superficie, donde pasan a formar parte de la vegetación, de la dieta de los microbios, de los lagos. Terminan en la atmósfera y contribuyen a gran velocidad al calentamiento global. Que a su vez descongela permafrost y vuelta a empezar. Cada vez más rápido. 
Podemos verlo. A principios de septiembre dos hombres jugaban al golf a las afueras de la ciudad. Pisaron una burbuja que flotaba bajo el césped. Se rieron. Ya sabían de que se trataba. Aquí todos los saben.  Tenían un viral para subir a Facebook. La agujerearon, aplicaron la llama de un encendedor y le prendieron fuego. El metano dibujó una llama azul, vertical, rápida, divertida. Para ellos. Para sus seguidores en Facebook. Para la publicidad del promotor de un campo del golf que se vende con un “Juega al golf al campo mas al norte de América”. Que con tanta facilidad podríamos traducir en un “Ven a jugar al golf sobre el cambio climático”.
La situación es tan desesperanzada como la imagen que nos devuelve el campo de golf. Es peor aún. Sobre todo en los lagos. Apunta a cruzar umbrales de los que no permiten la marcha atrás. 
Según un estudio publicado el mes de agosto en  Nature por Katey Walter Anthony, investigadora de la Universidad de Alaska, las consecuencias sobre el calentamiento global del metano que emerge en los lagos creados por el permafrost descongelado serán fatales. Por ese poder concentrado que guarda el metano. La investigación de Walter Anthony estima que podemos encontrarnos, solo en el caso del Ártico y en un puñado de años, con el doble de las emisiones actuales de metano a la atmósfera. El seis por ciento de la superficie, los lagos, puede duplicar las emisiones del total del Ártico. Sumarle dos Alemanias consumiendo y emitiendo gas al ritmo de calentamiento actual, que ya avanza cuesta abajo sin frenos. En su conjunto, el metano de las siguientes tres décadas, de cumplirse la proyección, igualará a la agricultura, segunda fuente de emisión humana de gases invernadero tras la actividad industrial. Además, no es reversible. Una vez iniciado el proceso, ni reduciendo el resto de emisiones podríamos detener la transformación del permafrost y su liberación de gas, que sucede con un cierto retardo. 
Una condena.
La limitación de las emisiones de dióxido de carbono derivadas de los combustibles fósiles que, al final, pudiera acordar y poner en marcha el ser humano -de hacerlo, si lo hiciera- se encontrará con las emisiones provenientes de la naturaleza, imposibles de detener, que han sido a su vez impulsadas por la presión y el calentamiento provocados por la actividad humana. 
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Burbujas de metano en un lago KATEY WALTER ANTHONY / FAIRBANKS, ALASKA

El del permafrost es un problema digno de la inmensa capacidad de la tecnología para imponerse sobre la naturaleza desde que se escribe la historia. También de su ambivalencia.
Para el campo de golf hay una solución técnica tan inmediata como superficial y efímera: una alfombra de césped que filtre los gases a la atmósfera sin crear burbujas. Pura cosmética. Para las carreteras, los oleoductos, algunos de los edificios e infraestructuras, también la hay: Un sistema de refrigeración que evite que se descongele el pedazo de suelo sobre el que se levantan. Si se mantiene la temperatura sobre la que reposan, no se derrite el suelo. Al menos ese pedazo.
Se gana tiempo. Solo eso. 
Porque cuando nos detenemos a reflexionar sobre la tierra que sujeta los oleoductos, esa solución técnica, en marcha a lo largo de todo el estado de Alaska, nos devuelve una imagen, paradójica, cuando menos, para la ética. La solución, mero parche, alimenta el círculo perverso del calentamiento. Son las empresas que extraen el petróleo y el gas que quemamos y con el que calentamos la atmósfera, las que impulsan gran parte de la economía, el estado que administra sus impuestos, quienes necesitan enfriar -y enfrían- el suelo que contribuyen a derretir con su actividad económica para seguir extrayendo. Y calentando. Y derritiendo. Y reparando. Para extraer. Para consumir. Y calentar más.
Un modelo que se encierra sobre sí mismo. Sobre el que circulamos cada día. Sobre el cual algunos se atreven, incluso, a jugar al golf. 
FUENTE: eldiario.es , 6/ 10/ 2018