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lunes, 24 de julio de 2017

DEBIDO AL CAMBIO CLIMÁTICO SE TRIPLICAN LOS DÍAS DE CALOR




En los pasados 64 años, los días de calor en Puerto Rico prácticamente se han triplicado, lo que puede atribuirse a la combinación de dos factores principales: temperatura oceánica y gases de efecto invernadero.
 

Durante el mismo período, las temperaturas mínimas han aumentado el doble respecto a las máximas, es decir, que las madrugadas son cada vez menos frescas.
En promedio, entre 1950 y 2014, la temperatura en la isla ha aumentado 8 grados Fahrenheit.
Así se desprende de un estudio realizado por el climatólogo Rafael Méndez Tejeda, cuyos hallazgos se publicaron este mes en la revista especializada Environment and Natural Resources Research del Centro Canadiense de Ciencias y Educación.
 “La tendencia es a que los días de calor sigan aumentando”, advirtió Méndez Tejeda, quien dirige el Laboratorio de Investigación en Ciencias Atmosféricas del Recinto de Carolina de la Universidad de Puerto Rico.

Resultados 

El estudio utilizó como base datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), recogidos en 13 estaciones meteorológicas en todo el país.
Méndez Tejeda halló que, en la década de 1950, por cada día frío había 1.79 días de calor.
En la década de 1980, por cada día frío había 2.25 días de calor; y en la década de 2000, por cada día frío había 3.18 días de calor.
Los datos más recientes son de 2014, cuando por cada día frío había 3.28 días de calor.
Méndez Tejeda indicó que, para efectos de su estudio, un día frío es aquel en el que la temperatura mínima oscila entre 60 y 65 grados Fahrenheit, mientras que en un día de calor la temperatura sobrepasa los 92 grados.

Causas 

El experto, que integra el Consejo de Cambio Climático de Puerto Rico, explicó que el incremento en los días de calor responde, en primera instancia, al aumento en la temperatura oceánica.

“El océano está más cálido, lo que incide, a su vez, en que la temperatura terrestre aumente. La brisa marina no ayuda a reducir el calor”, dijo.

En segundo lugar –y quizás más importante–, los gases de efecto invernadero están causando que la Tierra no se enfríe durante las madrugadas. Estos gases, cuya fuente de emisión suelen ser actividades humanas, absorben y emiten calor.

“Aquí, en Puerto Rico, las fuentes principales de emisión de gases de efecto invernadero son las plantas termoeléctricas y la planta de carbón. Durante las noches, la Tierra no se enfría como se supone debido a todo ese calor retenido”, sostuvo.

Esto último, agregó Méndez Tejeda, es lo que explica por qué las temperaturas mínimas están aumentando “un poco más del doble” respecto a las máximas.

“En el invierno pasado hizo mucho frío, pero no hubo ni un día récord de temperatura mínima. Sin embargo, ya hemos alcanzado o establecido días récord de temperatura máxima”, resaltó.

Efectos 

Méndez Tejeda expuso que el incremento en los días de calor puede tener pluralidad de efectos.
El “efecto principal” es sobre la salud humana. Los efectos, si no se toman las debidas precauciones, pueden ir desde mareos hasta pérdida del conocimiento y muerte.

“Por eso es importante educar a la ciudadanía sobre la importancia de hidratarse, usar bloqueador solar y vestirse adecuadamente”, dijo el climatólogo.

Otro efecto es sobre la economía. El turismo, por ejemplo, puede reducirse si las temperaturas continúan en ascenso, porque la experiencia se tornaría incómoda para los visitantes.
“Estudios han demostrado que los turistas buscan destinos con temperaturas entre los 85 y 90 grados Fahrenheit. Si la temperatura pasa de 92 grados, la experiencia para el turista se vuelve agobiante”, señaló.

Los costos energéticos también pueden aumentar, tanto para familias como para comerciantes, principalmente por el uso excesivo de acondicionadores de aire.

En esa línea, lo recomendable es adquirir equipos eficientes y hasta desconectarse de la red eléctrica estatal instalando sistemas de energía alterna.

“También hay un efecto sobre la diversidad de flora y fauna de la isla. Hay especies de coquíes, por ejemplo, que ya han empezado a desaparecer. Hay otras especies que necesitan cierta temperatura mínima para reproducirse, y si esa temperatura mínima no está, el ciclo no se completa”, comentó Méndez Tejeda.

Ilustró que, en el caso de los tinglares, la temperatura mínima es la que determina si las crías serán machos o hembras; y la temperatura incide asimismo en el patrón de anidamiento de ciertas aves.
Méndez Tejeda dijo que, en términos de recomendaciones, las acciones deben ir dirigidas a adaptación, “porque lo que se espera es que, para 2030, por cada día frío haya cuatro días de calor”. Las recomendaciones incluyen reforestar las ciudades y espacios urbanos, e impulsar mejores diseños de construcción.

FUENTE: ELNUEVODIA.COM , 23 / 07/ 2017

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