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miércoles, 19 de julio de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA AGRESIVIDAD DE LOS OSOS POLARES

En promedio se venían registrando entre ocho y diez ataques a humanos por década. No obstante, sólo entre el 2000 y el 2014 la cifra aumentó a 15.




Todd Atwood, biólogo del Servicio Geológico de los Estados Unidos tiene un trabajo bastante particular: el de recolectar los ataques de osos polares en Canadá, Groenlandia, Rusia, Noruega y Estados Unidos que se han registrados en casi 150 años. Sus fuentes, hasta el momento, van desde datos de las agencias gubernamentales, informes de noticias, hasta los registros de los buques para rastrear los ataques más antiguos.

Las cifras vienen aumentando. Entre 1870 y 2014, se registraron 73 casos, de los cuales 63 terminaron en personas heridas y 20 en muertes. Estos ataques, explicó el experto a NewScientist, estaban relacionados a una actitud predatoria por parte de los osos y, en su mayoría, se trató de machos. Sin embargo, al ver los datos con lupa Atwood encontró una señal de alerta. Sólo entre el 2000 y el 2014, se registraron 15 casos. Una cifra excepcional si se tiene en cuenta que el promedio por década venía siendo de ocho o nueve ataques.

“Esto no ha llevado a pensar que alrededor del 2000 hubo un cambio que afectó las condiciones en el Ártico”, afirmó a NewScientist Atwood.
Uno de los candidatos obvios para saber por qué están incrementando las cifras es el cambio climático, pues al quedarse sin un hábitat donde vivir, los animales empiezan a migrar a áreas donde hay más personas.

De hecho, otro estudio desarrollado por el Instituto Polar de Noruega, publicado en el Journal of Animal Ecology en mayo de este año, había encontrado que el cambio en las líneas costeras del Ártico estaba complicando las cosas para los osos polares, pues ya no podían atrapar focas como antes. En cambio, quedaban obligados a conformarse a comer los huevos de ganso abandonados sobre las costas para compensar la falta de proteína animal. Un cambio de dieta que, por cierto, no es capaz de suplir las necesidades de los gigantes polares.

Lo cierto, es que los encuentros entre los osos polares y los humanos parecen estar aumentando. “Los osos polares son más propensos a atacar cuando no encuentran comida”, afirma el portal NewScientist. Otros estudios ya han mostrado que el deshielo se está convirtiendo se está convirtiendo en un problema a la hora de cazar, llevándolos a estar más tiempo en las costas y alimentarse de unos pequeños huevos que no pueden compensar la pérdida energética. Por ende, no es sorpresa alguna que los científicos estén arrojando la idea de que el cambio climático podría aumentar los ataques de osos polares a humanos.

FUENTE: El  Espectador, 19 / julio / 2017

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