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miércoles, 17 de octubre de 2018

EL CAMBIO CLIMÁTICO AVIVA CONFLICTOS Y MIGRACIÓN FORZADA EN AFRICA





Africa se ha convertido en un epicentro de conflictos violentos y migración forzada debido a la ocurrencia frecuente de calamidades naturales ligadas al cambio climático, señalaron hoy expertos durante un foro panafricano sobre el clima que se realiza en Nairobi.
De acuerdo con los expertos, el calentamiento global que ha agravado los conflictos basados en los recursos en Africa presagia mal para la búsqueda del continente de mantener el crecimiento económico, la estabilidad y la cohesión.
Henry Mutembei, académico del Instituto Wangari Maathai de estudios de paz y ambientales con sede en Nairobi, advirtió que la estabilidad del continente está en riesgo pues los desastres ligados al cambio climático avivan problemas intercomunitarios y la migración obligada del segmento productivo de la población.
El investigador indicó que el Cuerno de Africa y la regiones del Sahel se han convertido en puntos de conflicto ya que las hambrunas y la escasez de agua alteran el sustento de las comunidades agrícolas y pastorales.
"El rápido crecimiento de los desiertos ya está causando una crisis de migración y conflictos esporádicos en la región del Sahel. Estos refugiados climáticos que están creciendo en grandes cantidades representan una amenaza grave para la seguridad global", dijo Mutembei.
Los delegados que asisten a la conferencia de tres días reiteraron el llamado para que los gobiernos y los prestamistas multilaterales reorienten la resiliencia climática en el continente con seguridad, paz y armonía intercomunitaria.
Ruth Omondi, una especialista en conflictos de Kenia, dijo que los problemas ligados a los desastres climáticos están destinados a aumentar en Africa y por ello la necesidad de que los gobiernos den prioridad a los mecanismos de adaptación para las comunidades que viven en estos sitios conflictivos.
"La movilidad es un mecanismo de adaptabilidad para las comunidades afectadas por las condiciones climáticas difíciles y debe ser regulada para garantizar que no ejerzan presión excesiva en el agua, la tierra fértil y los pastizales en sus nuevos asentamientos", dijo Omondi.
FUENTE: Xinhua , 12 / oct / 2018

6 FORMAS EN QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA AFECTARTE





A medida que aumenta la temperatura, el planeta no es lo único en riesgo; tu salud también podría estar en peligro, advierte un nuevo informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.
Dicho informe advierte sobre graves consecuencias si los gobiernos no realizan “cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad” para frenar el calentamiento global.
Citando a CNN, aquí hay seis formas en que el cambio climático podría afectar,ya sea una enfermedad transmitida por insectos o la diabetes tipo 2:
1. Aumento de mosquitos y garrapatas portadores de enfermedades. Un mundo que se calienta es perfecto para los bichos y aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por garrapatas, mosquitos u otros organismos. Los cambios ambientales afectan no solo a la distribución de insectos como los mosquitos, sino también a la rapidez con que los virus se replican dentro de ellos y cuánto tiempo viven los insectos.
2. Fuentes de aguas contaminadas y peligrosas infecciones bacterianas. El clima extremo contribuye a la propagación de infecciones bacterianas a través del agua contaminada.Esa contaminación puede afectar también a los cultivos, contribuyendo a las enfermedades transmitidas por los alimentos, dijo un informe del Consorcio de la Sociedad Médica sobre el Clima y la Salud.
La doctora Mona Sarfaty, directora del programa sobre clima y salud en el Centro de Comunicación para el Cambio Climático de la Universidad George Mason dijo que, “hay casos de contaminación bacteriana en los mariscos en los meses más cálidos que hacen que esas aguas tengan más probabilidades de causar infecciones cuando las personas nadan allí”.
3. Un aumento en los problemas de salud mental. Incluso un aumento moderado de las temperaturas se asocia con un aumento en los problemas de salud mental, según un estudio publicado este año que encuestó a casi 2 millones de residentes de EE.UU.
Un estudio en la revista Nature Climate Change encontró que un aumento de 1 grado centígrado en las temperaturas mensuales se correlacionaba con un aumento del 0,68% en la tasa de suicidios en Estados  Unidos.
4. Aumento de diabetes tipo 2. El aumento de las temperaturas se asocia con un aumento de la diabetes tipo 2, según un estudio de 2017 publicado en la revista BMJ Open Diabetes Research & Care. Se encontró que las tasas de diabetes aumentaron en aproximadamente un 4% por cada 1 grado centígrado de calentamiento en Estados Unidos.
5. Problemas respiratorios y apoplejía. Los contaminantes de los combustibles fósiles también pueden generar una mezcla de partículas sólidas y gotitas líquidas en la atmósfera que pueden entrar en sus pulmones e incluso en el torrente sanguíneo.
De acuerdo con un estudio publicado en The Lancet, esa mezcla, llamada material particulado, puede agravar el asma, disminuir la función pulmonar y aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares, como accidentes cerebrovasculares.
6. Más accidentes automovilísticos y menos inspecciones de alimentos. En días excesivamente cálidos, es más probable que haya accidentes mortales y problemas de seguridad alimentaria, y los agentes de Policía e inspectores de alimentos de los gobiernos tienden a hacer menos sus deberes, según un estudio publicado este año en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.
FUENTE: Noticias Ya , 15 / 0ct / 2018

LA CERVEZA, AMENAZADA POR EL CAMBIO CLIMÁTICO



Unos vasos de cerveza, la bebida alcohólica más popular del mundo

Unos vasos de cerveza, la bebida alcohólica más popular del mundo - Fotoli

Un aumento de los niveles del mar capaz de arrasar numerosas ciudades costeras, terribles huracanes, el empeoramiento de los incendios forestales, insoportables olas de calor... Los científicos llevan tiempo advirtiendo de que el cambio climático puede provocar terribles consecuencias globales, pero existe una nueva amenaza que hará que más de uno se lleve las manos a la cabeza: quedarse sin ir de cañas.
La cerveza es la bebida alcohólica más popular del mundo por el volumen consumido, y su ingrediente principal, la cebada, es particularmente sensible a los fenómenos meteorológicos extremos. En un estudio publicado en la revista «Nature Plants», un equipo internacional de investigadores ha llegado a la conclusión de que las sequías y las olas de calor concurrentes, exacerbadas por el calentamiento global, conducirán a fuertes caídas en los rendimientos de la cebada, lo que puede interrumpir el suministro mundial de cerveza.
Los modelos económicos utilizados en el documento demostraron que los precios subirán en algunos países amantes de la cerveza, y que disfrutar o no de un vaso con espuma probablemente dependerá de nuestra disposición a pagar.
«El mundo se enfrenta a muchos impactos del cambio climático que ponen en peligro la vida, por lo que gastar un poco más para beber cerveza puede parecer una trivialidad en comparación», señala Steven Davis, profesor en la Universidad de California Irvine (UCI) y coautor del estudio. «Pero la cerveza es atractiva en muchas culturas y el hecho de no tener una jarra fresca al final de un día caluroso simplemente empeora aún más la situación», añade.
El equipo modeló escenarios basados en los niveles actuales y futuros de quema de combustibles fósiles y emisiones de dióxido de carbono. En el peor de los casos, las partes del mundo donde se cultiva cebada, incluidas las grandes planicies del norte, las praderas canadienses, Europa, Australia y la estepa asiática, experimentarán sequías y olas de calor más frecuentes, lo que provocará una disminución en los rendimientos de los cultivos del 3% al 17%.
«Nuestro estudio mostró que incluso un calentamiento moderado conducirá a un aumento de la sequía y eventos de calor excesivo en las áreas de cultivo de cebada», señala Nathan Mueller, también profesor en la universidad californiana. En todo caso, el mercado mundial de la cerveza se verá seriamente afectado.
Además, solo el 17% de la cebada que se cultiva en todo el mundo se utiliza en la elaboración de la cerveza. De hecho, la mayoría se cosecha como alimento para el ganado. Esto crea un conflicto en las próximas décadas: ¿Los productores darán prioridad a los animales hambrientos sobre los humanos sedientos? Los investigadores creen que eso es lo que sucederá, por lo que la proporción de grano que va a la elaboración de cerveza disminuirá aún más.

Un 73% más cara en España

El estudio describe además cómo se verán afectadas las diferentes regiones del mundo, determinando que los precios subirán más en países amantes de la cerveza como Bélgica, Canadá, Dinamarca o Polonia. También en Italia, Japón o Reino Unido. Pero el país más afectado será Irlanda, donde la cerveza es mucho más que una tradición. Allí, los precios podrían aumentar entre un 43% y un 338% para 2099 en el escenario climático más severo. Davis estima que, durante los años de sequía, los irlandeses podrían necesitar llevar cerca de 18 euros adicionales al supermercado para comprar un pack de seis. Sin embargo, cree que algunas personas en esos países estarán dispuestas a asumir el coste más alto.
Los investigadores también predicen que el consumo de cervezadisminuirá en los países más pobres, como China, aunque también ocurrirá en EE.UU., Alemania o Rusia. Y Davis bromea con que en Estados Unidos podrían estar en riesgo los torneos de cerveza-pong, un juego gamberro en el que los jugadores tratan de encestar pelotas de ping-pong en vasos llenos de cerveza.
En nuestro país tampoco nos vamos a librar. Según explica a ABC Xie Wei, Universidad de Pekín, «en el peor escenario climático, todos los fenómenos meteorológicos extremos durante este siglo causarán en España una disminución en el suministro de cerveza del 11,6% y un aumento del precio del 73,8% como promedio».
«Nuestros resultados muestran que en los eventos climáticos más severos, el suministro de cerveza podría disminuir alrededor del 16% en los años en que se producen sequías y olas de calor», señala el autor. «Eso es comparable a todo el consumo de cerveza en los Estados Unidos. El clima futuro y las condiciones de precios podrían poner la cerveza fuera del alcance de cientos de millones de personas en todo el mundo», añade. Si las terribles catástrofes con las que nos amenaza el calentamiento global provocado por el hombre resultan indiferentes para algunos, quizás tener que renunciar a su bebida favorita acabe por conmoverles.
FUENTE: ABC ciencia , 16 / oct / 2018

martes, 16 de octubre de 2018

TRUMP COMIENZA A CAMBIAR DE OPINIÓN RESPECTO DE LA PRESENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO



"Creo que algo está pasando. Algo está cambiando y volverá a cambiar. No creo que sea un engaño, creo que probablemente hay una diferencia. Pero no sé si está causado por el hombre". Con estas palabras, Donald Trumpreconoce finalmente la existencia de un cambio climático, aunque acto seguido asegura que desconoce si detrás del fenómeno está la mano del hombre y sugiere que el clima "volverá a cambiar".
El presidente de Estados Unidos había dicho anteriormente que ese fenómeno era un "invento" de los chinos, aunque ahora da un giro en sus declaraciones. En una entrevista con la cadena CBS, Trump afirma que los científicos tienen una "gran agenda política" y argumenta que no quiere perjudicar a la economía estadounidense con políticas ecológicas: "No quiero dar miles de millones de dólares. No quiero perder millones y millones de empleos. No quiero estar en desventaja".
Estados Unidos, primero
Trump anunció en junio de 2017 su decisión de abandonar el acuerdo climático de París que firmaron casi 200 países a finales de 2015. Cumplía así con una de las promesas que hizo en la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca en 2016. En ese momento, el ahora presidente aseguró que ese pacto ponía en "permanente desventaja" a la economía y los trabajadores estadounidenses, lo que no casaba con su política de “América, first” (en español, “Estados Unidos, primero”).
El presidente norteamericano suspendió de esa manera todos los compromisos climáticos que había asumido Estados Unidos en el marco de París, como la meta propuesta por Barack Obama de reducir para 2025 las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26 y un 28 % respecto a los niveles de 2005.
El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), establecido por la ONU, ha alertado este mes de octubre de la posibilidad de que la temperatura suba 1,5 grados entre 2030 y 2052 si el calentamiento global continúa.
FUENTE: El Confidencial , 15 / octubre / 2018

NOBEL PARA LA ECONOMÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO



El profesor de la Universidad de Yale William Nordhaus, acaba de recibir el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel 2018. Le fue otorgado por “integrar el cambio climático en el análisis macroeconómico de largo plazo”.

Es uno de los primeros que explicitó las retroalimentaciones que existen entre el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto invernadero, cuya acumulación se cree que es el origen del cambio climático. Creó el modelo DICE (Dynamic Integrated Climate-Economy model), que luego llevó a nivel regional (RICE).

La lógica del modelo es que el crecimiento económico aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero; la concentración de dichos gases en la atmósfera tiene efectos en la naturaleza (mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos como los huracanes, etc.); éstos tienen a su vez impactos en el rendimiento de los cultivos, la salud de la población, etc. y, estos impactos, afectan la capacidad de crecimiento de la economía de los países (un ejemplo de esto último es el de las sequías como la que acabamos de sufrir).

Nordhaus fue perfeccionando el modelo desde 1992 hasta hoy. Otro de sus aportes, ha sido la discusión sobre las políticas para resolver la falta de acciones concretas sobre cambio climático. Nordhaus no ha sido muy optimista sobre lo que el Acuerdo de París (y sus predecesores) han logrado. La realidad parece darle la razón.

Las estimaciones indican que aún si se cumplieran los compromisos, la temperatura promedio del planeta aumentaría más de 3 grados (y no 2 o 1,5 grados entre la era preindustrial y el final de este siglo, como busca el Acuerdo para evitar consecuencias graves del cambio de clima sobre la vida en la Tierra). Esta inacción la atribuye a la falta de incentivos que tienen los países para tomar medidas, cuando la mejora que ellos hacen en realidad beneficia a todos (el denominado “efecto polizón”). El nuevo Nobel ha sido crítico de la Encíclica del Papa, justamente porque considera que el problema del cambio climático es la distorsión en las señales del mercado: los que mitigan las emisiones no reciben todos los beneficios de hacerlo, ya que parte van a otros.

Con un poco de ironía dice que “los mercados pueden hacer milagros si funcionan correctamente”. Afirma que la mejor solución ante este problema es justamente de mercado: establecer un precio mundial a las emisiones de carbono. Si se debe pagar por contaminar, con tal de eludir dicho pago, los que lo hacen buscarán reducir sus emisiones.

Considera que el mecanismo de precios no ha funcionado porque el precio que se ha fijado para la tonelada de carbono es muy bajo, uno de sus artículos estima que el precio de la tonelada de CO2 debe ubicarse en alrededor de los 32 dólares, y esa cifra está lejos de alcanzarse en la mayoría de los países.

Por ejemplo, en Argentina, la reciente reforma tributaria, que incorpora un impuesto al carbono para los combustibles líquidos, lo ubica cerca de los 10 dólares. Nordhaus escribió también sobre qué tasa de descuento debía usarse para comparar beneficios y costos del clima en distintos períodos, y sobre la posibilidad de hacer clubes de países entre los que tengan políticas activas y desincentivar a los que no las tengan con impuestos a las importaciones.

En su carrera académica, este economista ha tenido cierta inventiva para titular sus trabajos, como en, Requiem para Kyoto y Climate Casino. En el primero, afirma que cumplir este acuerdo resultaría demasiado costoso si se lo compara con los beneficios que tendría, y en el segundo, resalta que lidiar con el clima tiene analogías con ir al Casino porque el resultado de dicha visita es siempre incierto (y puede ser catastrófico).

En resumen, un Nobel bien merecido que seguirá haciendo reflexionar sobre la economía del cambio climático.

FUENTE:  www.perfil.com ,   14 / octubre / 2018


viernes, 12 de octubre de 2018

SE SECAN LOS LAGOS DE MEDIO PLANETA


Fondo reseco del lago Poopó


Se secan los lagos de medio mundo
Las rodadas que surcaban el lecho lacustre se perdían en el horizonte. Las seguíamos en un Suzuki 4x4, buscando pistas sobre el destino que había corrido el lago Poopó: el que fuera el segundo lago más grande de Bolivia se había esfumado en el Altiplano andino.

Rodábamos sobre el fondo plano del lago, aunque estábamos a más de 3.650 metros sobre el nivel del mar. El reseco aire primaveral cortaba los labios. Muchas de las aldeas de pescadores que llevaban milenios obteniendo su sustento del Poopó estaban tan vacías como el lago, y atrás de­­jábamos grupos de casas de adobe abandonadas. Remolinos de polvo danzaban a su alrededor.
A lo lejos distinguimos varios barcos de aluminio que parecían flotar en el agua.Pero al acercarnos, el espejismo se desvaneció y constatamos que estaban varados sobre el lodo. Me apeé del vehículo. Mis zapatos quebraron una costra de sal que formaba terrones irregulares.  Mi guía, Ramiro Pillco Zolá, dio unos crepitantes pasos sobre el salar para aproximarse a uno de aquellos botes destartalados y semienterrados.
Como una ola, inundaron su mente recuerdos de la infancia, de cuando remaba por el lago muchos años antes de dejar su pueblo, San Pedro de Condo, para estudiar y terminar doctorándose en hidrología y cambio climático por la Universidad de Lund, en Suecia.

«No estamos ha­­blando de una nimiedad –me dijo–. Hace 30 años este lago cubría una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados. Va a ser difícil recuperarlo».
El agua que otrora cubría una superficie del tamaño de la provincia de Álava había desaparecido. Un par de botas de goma yacían cerca del bote. El cráneo de un pez refulgía bajo el sol cegador. De pronto paró el viento, y en aquella escena postapocalíptica se hizo el silencio. Si el agua es vida, allí faltaban tanto la una como la otra.
El cambio climático está calentando muchos lagos a mayor velocidad que los océanos y la atmósfera. Este calor extra acelera la evaporación, un efecto que conspira con la mala gestión humana para agravar la escasez de agua, la contaminación y la pérdida de hábitat de aves y peces.
Pero aunque «las huellas del cambio climático están por todas partes, no se manifiestan del mismo modo en todos los lagos», dice Catherine O’Reilly, hidroecóloga de la Universidad Estatal de Illinois y codirectora de un estudio lacustre internacional que lleva a cabo un plantel de 64 científicos.

En el lago Tai del este de China, por ejemplo, los vertidos de desechos agropecuarios y las aguas residuales desencadenan la proliferación de cianobacterias, y el agua caliente fomenta su crecimiento. Eso amenaza las reservas de agua potable de dos millones de personas.

En el África oriental, el lago Tanganica se ha calentado hasta tal punto que las capturas de pescado que dan de comer a millones de personas de los cuatro países bañados por sus aguas peligran.

En Venezuela, el agua de la macropresa hidroeléctrica de Guri ha descendido en los últimos años a niveles tan críticos que el Estado ha tenido que cancelar clases en las escuelas en un intento de racionar la electricidad.

Incluso el canal de Panamá, cuyas esclusas acaban de ampliarse y ahondarse para dar cabida a los supercargueros, se resiente de la escasez de precipitaciones relacionada con el fenómeno de El Niño que afecta al lago artificial Gatún, del que sale no solamente el agua con el que se operan las esclusas, sino también el agua dulce que bebe buena parte del país.

De todos los problemas que afronta la ecología lacustre en un mundo que se calienta, los ejemplos más espectaculares se aprecian en cuencas de drenaje cerradas, cuyas aguas vierten en lagos, pero no tienen salida fluvial hacia el océano. Estos lagos terminales, o endorreicos, tienden a ser so­meros, salinos e hipersensibles a los cambios o a las perturbaciones.

La desaparición del mar de Aral en Asia Central es un ejemplo catastrófico del destino que pueden correr estas masas de agua interiores, en su caso a consecuencia de los ambiciosos proyectos soviéticos de irrigación que desviaron sus ríos tributarios.

Situaciones similares se producen en los lagos endorreicos de casi todos los continentes, por la suma de sobreexplotación y sequía. Las series temporales de imágenes de satélite revelan transformaciones radicales. En África, el lago Chad no es ni una mínima parte de lo que fue en la década de 1960, con la consiguiente escasez de pesca y de agua de riego.

Los desplazados y refugiados que hoy dependen de él suponen un estrés adicional sobre los recursos. Las carestías, junto con las tensiones en el tórrido y seco Sahel generan conflictos y migraciones masivas. En Estados Unidos, el Gran Lago Salado de Utah y el lago Mono de California también han atravesado períodos de recesión, traducidos en la merma de áreas de cría y nidificación para las aves.

El Urmía, en el norte de Irán, llegó a ser el lago salado más grande de Oriente Próximo (por de­trás del mar Caspio), pero en los últimos 30 años ha perdido en torno al 80% de su superficie. Los flamencos que se daban festines de artemias casi han pasado a la historia, como también los pelícanos, las garcetas y los patos.

Lo que quedan son muelles que no llevan a ninguna parte, esqueletos de barcos varados en el lodo y salares estériles. Los vientos que azotan el lecho lacustre levantan una sal que depositan en los campos de cultivo, que acaban por volverse improductivos. Tormentas de arena salada irritan los ojos, la piel y los pulmones del millón y medio de habitantes de Tabriz, ciudad situada a 90 kilómetros de distancia.

Y en los últimos años las seductoras aguas verde esmeralda del Urmía se han teñido de rojo sangre por las bacterias y algas que proliferan y cambian de color cuando aumenta la salinidad y la luz solar penetra en las zonas someras. Muchos de los turistas que antaño acudían al Urmía para tomar baños terapéuticos han dejado de venir.
Aunque el cambio climático ha recrudecido las sequías y elevado las ya altas temperaturas estivales en torno al Urmía, acelerando la evaporación, el problema no acaba ahí.

El lago tiene miles de pozos ilegales y un montón de proyectos de irrigación y de presas que desvían las aguas de sus tributarios para el cultivo de manzanas, trigo y girasol. Los expertos temen que sucumba a la misma sobreexplotación hídrica que aniquiló el mar de Aral. Sus voces parecen haberse oído en Teherán.

El presidente iraní, Hasán Rohaní, ha destinado 4.000 millones de euros a la restauración del Urmía mediante el desembalse de más agua de las presas, la mejora de los sistemas de riego y la transición a cultivos que necesiten menos agua.

FUENTE: National Geographic, 22 / julio / 2018










EEUU: "LA JUVENTUD , ÚLTIMA LÍNEA DE DEFENSA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO"






En EE.UU. así como en Inglaterra, miles de jóvenes convocados por la organización “Hora Cero”, salieron a las calles a protestar en contra del cambio climático.
En Washington, una nutrida concurrencia marchó por las calles bajo una intensa lluvia. Los jóvenes comienzan el movimiento de presión a legisladores para que se comprometan en la lucha contra el calentamiento global.
A pesar de la intensa lluvia, una multitud de jóvenes que decidió tomar la problemática del cambio climático en sus propias manos, marchó hacia el centro del poder político en Washington.
Jóvenes indígenas participaron de la protesta; dicen que sus comunidades están sintiendo los efectos del calentamiento global.
Los jóvenes están convencidos de la gravedad que representa el cambio climático y que es consecuencia de la actividad humana a través de la industria de los combustibles fósiles.
Los jóvenes dicen estar preocupados porque el reloj avanza y saben que el planeta está en peligro. Dicen que esta es la “Hora Cero” y que esta es también la última generación que podría hacer algo al respecto, de lo contrario, será demasiado tarde.
Días previos a la marcha, los jóvenes activistas realizaron una jornada de cabildeo, visitando y comprometiendo a senadores y congresistas a luchar contra el cambio climático.
Movilizaciones similares se realizaron en varias ciudades del país.

FUENTE: Hipsn TV , Alfredo Miranda, Washington, 22 / julio / 2018