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miércoles, 18 de abril de 2018

LA PENALIZACIÓN POR EMISIÓN DE CO2 ABRE LA GUERRA ENTRE ELÉCTRICAS Y PETROLERAS


Gráfico emisiones España.



Eléctricas y petroleras están inquietas. El futuro ya es presente. Tienen que cambiar a toda velocidad para adaptar el negocio a nuevas exigencias relacionadas con el ahorro y el medio ambiente. En este contexto, las propuestas para reformar la fiscalidad del sector de la energía y penalizar las emisiones de CO2 han reabierto los enfrentamientos entre el sector eléctrico y las petroleras. Endesa ha abierto el fuego con una campaña contra lo que denomina "falsos mitos" en la que apunta al sector del transporte como el principal contaminante del país.
El informe de los 14 expertos convocados por el Ministerio de Energía para dibujar los escenarios de la transición energética ha actuado como la varilla -agitador- que se emplea en los laboratorios para mezclar sustancias. En este caso, el documento ha agitado al sector de la energía al apuntar al transporte como "el gran responsable del incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero en España entre 1990 y 2015" y proponer un nuevo impuesto sobre la emisión de  CO2.
Quién paga
Como siempre, la pregunta es quién paga. Los expertos aconsejan que un nuevo impuesto al CO2 recaiga sobre "las instalaciones de generación de electricidad emisoras (que lo internalizarán en sus ofertas al mercado), así como los consumidores finales de carbón, gas natural y derivados del petróleo para usos industrial, residencial y de transporte".
Todo como parte de una reforma que "debería eliminar los impuestos especiales al consumo de electricidad, carbón, gas natural e hidrocarburos y el impuesto del 7% que grava los ingresos de la generación de electricidad".
Es un sudoku en el que nadie quiere perder. Por eso se apunta al vecino. No es una guerra nueva. Hace dos años, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ya se enzarzaron en un intenso cuerpo a cuerpo por el Co2 y sus posibles penalizaciones por vía fiscal.
Entonces, con los "impuestos verdes" en mente, desde el sector eléctrico - con Galán al frente-  defendían que no pagaran sólo las actividades supuestamente más contaminantes (generación de energía con carbón y gas), sino también la industria petrolera, que contamina a través del consumo de combustibles para el transporte y la movilidad.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, devolvió la pelota cargando contra el coche eléctrico al calificar de "rigurosamente falso" que el coche eléctrico no emita CO2. Llegó a explicar que al subvencionarlo no se reducirían las emisiones porque el proceso de fabricación del coche eléctrico emite más del doble que el convencional por la batería.
En dos años, las cosas han cambiado mucho. Las eléctricas -Endesa, Iberdrola, etc.- han entrado en proyectos de movilidad con vehículo eléctrico y Repsol busca oportunidades para entrar en el mercado de generación de electricidad. Lo que no ha cambiado es la tensión a la hora de intentar influir en las decisiones del regulador.
Petroleras a la defensiva
Ni Repsol ni la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) valoran oficialmente la campaña puesta en marcha por Endesa. No hay comentarios. Pero en el sector, la defensa de posiciones de la eléctrica no ha sido bien recibida. Otras fuentes consultadas en el sector destacan que las centrales de carbón de Endesase cuentan entre las instalaciones que más contaminan del país, por lo que su defensa choca. Más si cabe cuando se alude a sectores -petrolero y de transporte- que está reduciendo emisiones de forma acelerada.
Peleas interesadas al margen, las eléctricas pueden tener razón al señalar que ellas son sólo una parte del gran problema a resolver. Los datos lo avalan. En el informe encargado por el Ministerio de Energía para perfilar la futura Ley de Transición Energética y Cambio Climático están los números: el transporte emitió en 2015 -último año con datos cerrados-un total de 83,4 millones de toneladas equivalentes de CO2, lo que representó un 24,8% de las emisiones brutas. La práctica totalidad (99,6%) provinieron del uso de fuel líquido, pues las contribuciones de gas y biomasa son marginales.
En porcentaje, el transporte contribuyó con 8,5 puntos porcentuales del incremento del 16,6% en las emisiones globales entre 1990 y 2015. Como referencia, la contribución relativa de la combustión de combustibles en la energía y en la industria fue de 2,5 y -1,4 puntos porcentuales, respectivamente. Hay pelea.
FUENTE: Empresas, La Información, SANTIAGO CARCAR , 13 / 04 / 2018

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